Bogotá: huellas del conflicto armado
      en la primera infancia




    Caracterización de las afectaciones
producidas por el conflicto armado en niños
y niñas en primera infancia residentes en el
              Distrito Capital


                     Autoras
              Patricia Bojacá Santiago
               Elsa Castañeda Bernal




        Equipo IDIE de Primera Infancia
          y Derechos de la Niñez - OEI
              Gloria Helena Henao
              María Victoria Estrada
             Carolina Mantilla García
               Pedro Emilio Espejo
             María Eugenia Montoya
Alcaldía Mayor de Bogotá      Organización de Estados Iberoamericanos
                Samuel Moreno Rojas        para la Educación la Ciencia y la Cultura
                       Alcalde Mayor       - OEI -
                                           Cra 9 # 76 – 27
    Secretaría Distrital de Integración    Teléfono 3469300
                                 Social    www.oei.es / www.oei.org.co
                                  2010
                   Carrera 7 # 32 – 16     Álvaro Marchesi Ullastres
                     Teléfono 3279797      Secretario General
        www.integracionsocial.gov.co       Angel Martín Peccis
                                           Representante Regional en Bogotá
Mercedes del Carmen Ríos Hernández         Elsa Castañeda Bernal
                              Secretaria   Directora IDIE Primera Infancia y
             Luz Stella Casas de Kuan      Derechos de la Niñez
                          Subsecretaria    Patricia Bojacá Santiago
     Juan Fernando Rueda Guerrero          Elsa Castañeda Bernal
                  Director Poblacional     Instituto Iberoamericano para el
      Javier Fernando Mora Andrade         Desarrollo y la Innovación Educativa
        Director de Análisis y Diseño      (IDIE) para la Primera Infancia y
                             Estratégico   Derechos de la Niñez.
            Jefrey Alfonso Prada Díaz      Organización de Estados Iberoamericanos
                    Director Territorial   (OEI).
        Johnatan Javier Nieto Blanco       Autoras
               Jefe Oficina Asesora de     Gloria Helena Henao
                      Comunicaciones       María Victoria Estrada
     Norma Leticia Guzmán Rimolli          Carolina Mantilla García
         Jefe Oficina Asesora Jurídica     Emilio Espejo
  Constanza Liliana Alarcón Párraga        María Eugenia Montoya
        Subdirectora para la Infancia      Equipo IDIE de Primera Infancia y
         Camilo Ernesto Peña Porras        Derechos de la Niñez - OEI
 Coordinador Análisis y Seguimiento        Elsa Castañeda Bernal
                  de la Política Pública   Patricia Bojacá Santiago
  Gloria Mercedes Carrasco Ramírez         Coordinación Técnica en la Organización
     Coordinadora Atención Integral        de Estados Iberoamericanos
                      Primera Infancia     María Cristina Escobar Remicio
           Constanza Gómez Romero          Sol Indira Quiceno Forero
    Coordinadora Convenio 3188 de          Coordinación Técnica en la Secretaría
                                   2008    Distrital de Integración Social
  Primera Infancia e Inclusión Social      Convenio 3188/08 Por la Primera Infancia
                                           y la Inclusión Social. Comité Técnico
                                           Formación a Familias.
Bogotá: huellas del conflicto armado
      en la primera infancia


    Caracterización de las afectaciones
producidas por el conflicto armado en niños
y niñas en primera infancia residentes en el
              Distrito Capital

                          Autoras
                  Patricia Bojacá Santiago
                   Elsa Castañeda Bernal


          Equipo IDIE de Primera Infancia
            y Derechos de la Niñez - OEI
                   Gloria Helena Henao
                   María Victoria Estrada
                  Carolina Mantilla García
                    Pedro Emilio Espejo
                  María Eugenia Montoya




     IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez
     Organización de Estados Iberoamericanos – OEI –

                Subdirección para la Infancia
     Secretaría Distrital de Integración Social – SDIS –

    Convenio por la primera infancia y la inclusión social
Ana Beatriz Cárdenas      El documento Bogotá: huellas del
                                    CINDE     conflicto armado en la primera
                    Elsa Castañeda Bernal     infancia. Caracterización de las
                  Patricia Bojacá Santiago    afectaciones en niños y niñas
         Instituto Iberoamericano para el     residentes en el Distrito Capital fue
    Desarrollo y la Innovación Educativa      investigado, construido y redactado
para la Primera Infancia y Derechos de la     por el IDIE de Infancia de la OEI
                               Niñez (IDIE)   en el marco del Convenio 3188 de
Organización de Estados Iberoamericanos       2008 “Por la Primera Infancia y la
                                     (OEI).   Inclusión Social”. Para su escritura,
                         Sara Méndez Paris    las autoras tuvieron en cuenta las
                           Fundación Éxito    orientaciones del Comité Técnico de
                        Margarita Martínez    Formación a Familias del Convenio
                    María Isabel Martínez     3188 de 2008. Su contenido puede
                Fundación Restrepo Barco      ser usado, citado, divulgado y
                Marisol Moreno Angarita       aplicado bajo el cumplimiento de las
                Andrea Cárdenas Jiménez       respectivas normas de derechos de
           Fundación Saldarriaga Concha       autor.
                         Claudia Rodríguez    Los personajes ilustrados que hacen
                             Gloria Bernal    parte de esta guía fueron creados
                       FUNDALECTURA           dentro de la POLÍTICA POR LA
          María Cristina Escobar Remicio      CALIDAD DE VIDA DE NIÑOS,
                Sol Indira Quiceno Forero     NIÑAS Y ADOLESCENTES DE
Secretaria Distrital de Integración Social    BOGOTÁ 2004-2008, ratificada para
                    Claudia Liliana Vargas    el período 2008 – 2011 a través del
                                   UNICEF     Acuerdo 308 de 2008, por el cual se
                        Luz Alcira Granada    adoptó el Plan de Desarrollo Bogotá
                     Janeth Beltrán Espitia   Positiva: “Para Vivir Mejor”, con el
                            Visión Mundial    fin de enriquecer nuevas propuestas
                                              gráficas alusivas a dicha política.
                Sonia Nadezhda Truque         La utilización de los mismos se
                    Corrección de Estilo      realizó de acuerdo al manual de uso
                    Sigma Editores Ltda.      publicado por la Secretaría Distrital
         Desarrollo Editorial e Impresión     de Integración Social y la Alcaldía
                                              Mayor de Bogotá.

                                              ISBN: 978-958-8656-08-2
                                              2011
Contenido
Saludo
Presentación                                                       11
Prólogo                                                            17
1.     Referentes conceptuales                                     19
1.1. Concepción de primera infancia, perspectiva de derechos       21
       y enfoque diferencial
1.2. Primera infancia y conflicto armado                           25
1.3. Enfoque sistémico                                             28
2.     Niños y niñas en primera infancia: Víctimas del conflicto   35
       armado
3.     Metodológia utilizada para el proceso de caracterización    47
       de las afectaciones
3.1. Punto de partida                                              47
3.2. Muestra para la caracterización en Bogotá                     49
3.3 Aplicación de instrumentos                                     50
4.     Caracterización de las afectaciones del conflicto armado    53
       en Bogotá D.C.
4.1. Caracteristicas de los sistemas familiares                    55
4.1.1. ¿De qué familias estamos hablando?                          57
4.1.2. Procedencia                                                 59
4.1.3. Sistemas vinculares y familiares                            61
4.1.4. Adaptabilidad a la ciudad: empleo y vivienda                65
4.2. Características de los niños y las niñas                      70
4.2.1. ¿De qué niños y niñas hablamos?                             72


                                                                        5
4.2.2. Entorno educativo e institucional                            73
    4.3 Afectaciones producidas por el conflicto armado en los          74
           niños y las niñas desde el enfoque de derechos
    4.3.1 Afectaciones desde el enfoque sistémico                       74
    4.3.2 Comprensiones de los derechos humanos de niños y              75
           niñas por actores claves relevantes
    4.3.3 Derechos de existencia                                        77
    4.3.4 Derechos de desarrollo                                        86
    4.3.5 Derechos de participación ciudadana                          100
    4.3.6 Derechos de protección                                       109
    5.     Capacidades, potencialidades y percepciones identificadas   117
           por los actores relevantes
    5.1 Reresentaciones de la primera infancia para los actores        118
           de la caracterización
    5.2 Capacidades identificadas por los miembros de familia y        120
           las agentes educativas
    5.2.1 Capacidades de los niños y las niñas con consigo, con los    121
           adultos, con sus pares y su entorno.
    5.3 Capacidades del niño y niña consigo mismo, con los             124
           adultos, con los demás niños y con su entorno, según los
           servidores públicos
    5.4 Potencialidades y fortalezas identificadas por las familias    124
    5.5 Potencialidades y percepciones de las agentes educativas       128
           relacionadas con su trabajo
    5.6 Potencialidades y percepciones según los servidores            134
           públicos
    5.7 Identificación de políticas, programas y proyectos             137
           a niños y niñas de 0 a 6 años afectados por el conflicto
           armado según los servidores públicos en el distrito
           capital y localidades
    Conclusiones                                                       141
    Bibliografía                                                       143



6
indiCe de gráfiCos
Gráfico 1.   Situaciones del conflicto armado a las que están        37
             expuestos los niños y las niñas en la primera
             infancia.
Gráfico 2. Muestra del Estudio.                                      51
Gráfico 3. Situaciónes de conflicto armado vividas por las           57
             familias entrevistadas.
Gráfico 4. Lugar de procedencia de familias en situación             59
             de desplazamiento.
Gráfico 5. Lugar de procedencia de familias de personas               61
             desmovilizadas.
Gráfico 6. Derechos de la categoría de existencia más                78
             vulnerados según las agentes educativas y, más
             garantizados según las servidoras y servidores públicos.
Gráfico 7. Régimen de salud al que se encuentra afiliado             82
el niño o niña según los miembros de familia.
Gráfico 8. Derechos de la categoría de desarrollo más                86
             vulnerados según las agentes educativas y, más
             garantizados según las servidoras y servidores públicos.
Gráfico 9. Esquema de las afectaciones desde el enfoque              87
             sistémico.
Gráfico 10. Derechos de la categoría de desarrollo más               90
             vulnerados según las agentes educativas y más
             garantizados según las servidoras y servidores públicos.
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


    Gráfico 11. Afectaciones en el desarrollo físico identificadas       91
                 por las familias y agentes educativas.
    Gráfico 12. Afectaciones en el desarrollo social identificadas       92
                 por las familias y agentes educativas.
    Gráfico 13. Afectaciones en el desarrollo emocional identificadas 93
                 por las familias y agentes educativas.
    Gráfico 14. Afectaciones en el desarrollo cognitivo identificadas 95
                 por las familias y agentes educativas.
    Gráfico 15. Afectaciones en los comportamientos y actitudes          96
                 identificadas por las familias y agentes educativas.
    Gráfico 16. Derechos de la categoría de participación más          101
                 vulnerados según las agentes educativas y más
                 garantizados según las servidoras y servidores públicos.
    Gráfico 17. Toma de decisiones en la familia.                      106
    Gráfico 18. Miembro de familia que manda en la casa.               107
    Gráfico 19. Derechos de la categoría de protección más             110
    vulnerados según las agentes educativas y, más
                 garantizados según las servidoras y servidores públicos.
    Gráfico 20. Riesgos que vivían los niños y niñas en situación      111
                 de desplazamiento.
    Gráfico 21. Riesgos que vivían los niños y niñas hijos e hijas de 112
                 personas desmovilizadas.
    Gráfico 22. Situaciones en las que el padre o madre actúa de       113
                 forma violenta contra el niño o niña en situación
                 de desplazamiento.
    Gráfico 23. Situaciones en las que el padre o madre actúa de       114
                 forma violenta contra el niño o niña, hijos e hijas
                 de desmovilizados.
    Gráfico 24. Agresión familiar según las agentes educativas.        115
    Gráfico 25. Agresión familiar según servidoras y servidores        115
                 públicos.




8
Índice de gráficos


Gráfico 26. Capacidades del niño o niña consigo mismo (a)          122
            identificadas por los miembros de familia y
            agentes educativas.
Gráfico 27. Potencialidades y fortalezas identificadas por las     125
            familias en sus hijos e hijas y en ellos mismos.
Gráfico 28. Evocaciones de la infancia de las agentes educativas. 129
Gráfico 29. Potencialidades y percepciones de las agentes          130
            educativas.
Gráfico 30. Percepciones de los servidores públicos.               135
Gráfico 31. Evocaciones de la infancia de los servidores públicos. 136




                                                                         9
saludo
La Ciudad de Derechos del Plan de Desarrollo “Bogotá Positiva”
se propone alcanzar el reconocimiento, garantía, restablecimiento
y ejercicio pleno de los derechos de la ciudadanía. Pretende que los
habitantes del territorio logren, en un marco de equidad y justicia
social, la satisfacción de sus necesidades y niveles de desarrollo
con calidad de vida en equilibrio con la naturaleza y el ambiente.
Conseguir lo anterior ha implicado durante estos años un esfuerzo
sostenido por reconocer a los diferentes grupos y colectivos de personas
que conforman la ciudad, identificar sus características e intereses,
acercarse a sus particularidades y a partir de ellas desarrollar respuestas
institucionales ajustadas a sus necesidades y expectativas de forma tal
que se asegure el cumplimiento de sus derechos bajo el criterio del
respeto de las diferencias y valoración de la diversidad.
     Bajo esta perspectiva y reconociendo que Bogotá se constituye en
la segunda ciudad receptora de población desplazada en el país, de la
cual el 25% son niños y niñas menores de seis años, se ve la necesidad
de comprender y reconocer las características, necesidades y potenciali-
dades de la población infantil afectada por el conflicto armado a través
del diseño e implementación de acciones integrales con perspectiva
diferencial.
     En este sentido, la Secretaría de Integración Social en el marco del
Convenio por la Primera Infancia e Inclusión Social y en asocio con el
IDIE de Primera Infancia de la Organización de Estados Iberoameri-
canos, desde el 2009 viene apostándole a la visibilización de los niños,
niñas en primera infancia afectados por conflicto armado residentes


                                                                              11
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     en Bogotá con el fin de estructurar respuestas integrales que garan-
     ticen sus derechos. Esta labor ha generado una reflexión y análisis
     conceptuales, normativos, técnicos y políticos que hoy nos permiten
     contar con una aproximación inicial más clara de la intervención que
     debe hacerse teniendo en cuenta las particularidades de la situación de
     los niños, niñas y sus familias víctimas del conflicto armado.
          Para comenzar se diseño e implemento un proceso de formación
     pedagógica dirigido a familias, maestros-as y servidores y servidoras
     públicas, acompañado de un proceso de intervención pedagógica con
     niños y niñas de la primera infancia afectados por el conflicto. A partir
     de estos se obtuvo información en torno a las afectaciones producidas
     por el conflicto armado en niños, niñas en primera infancia y sus
     características, lo que a su vez permitió generar una reflexión alrededor
     de lineamientos de política pública para la atención diferencial a la
     primera infancia víctimas del conflicto armado.
          Parte de los productos del proceso descrito lo constituyen tres
     documentos que recogen la reflexión y ponen a consideración de la
     ciudad análisis y apuestas de acción, estos son: “Propuesta de linea-
     miento de política pública para la atención a la primera infancia
     afectada por el conflicto armado en Bogotá” “Bogotá: huellas del
     conflicto armado en la primera infancia. Caracterización de las afecta-
     ciones producidas por el conflicto armado en niños y niñas en primera
     infancia residentes en el Distrito Capital” y “Dos formas de contar y
     tejer la experiencia. Sistematización proyecto Re Creo 2009 – 2010”.
     Estamos seguros de que estos serviran como un punto de partida
     para lograr un conocimiento más profundo de la problemática, lo que
     esperamos se traduzca a futuro en el diseño y aplicación de acciones
     integrales y diferenciales dirigidas a niños y niñas en primera infancia,
     familias, agentes educativos y servidores públicos, que complementen y
     fortalezcan las existentes.
          “Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia.
     Caracterización de las afectaciones producidas por el conflicto armado
     en niños y niñas en primera infancia residentes en el Distrito Capital”,


12
saludo


representa el primer esfuerzo y resultado que sirvió de base para el
diseño e implementación de las acciones de atención diferencial que
se llevaron a cabo posteriormente en el marco del proceso dirigido a
esta población, sus familias, los agentes educativos y los y las servidoras
públicas relacionados con el goce efectivo de sus derechos.
      Con este documento de caracterización, producto de la indagación
con niños y niñas, con sus cuidadores y con servidores públicos; la
ciudad cuenta con una herramienta que le permite reconocer y tener
una mejor comprensión tanto de las afectaciones y capacidades como
de las necesidades de atención de los niños y niñas en primera infancia
víctimas de conflicto armado. De la misma forma permite obtener
pistas sobre el papel de los cuidadores y servidores en el proceso de
diseño e implementación de acciones diferenciales teniendo en cuenta
estas afectaciones.
      Esta caracterización y la implementación de las acciones diferen-
ciales desarrolladas con niños y niñas en primera infancia y sus
cuidadores, se constituye en un paso inicial que la ciudad da en torno
a la reflexión sobre la importancia que representa continuar con el
diseño y realización de acciones diferenciales así como la visibilización
de estas en la agenda pública dada la importancia y prioridad de
atención de esta población.
      Confiamos en que este documento sirva para lograr un conoci-
miento más profundo de la problemática y que esto a su vez se traduzca
en la aplicación de acciones integrales y diferenciales dirigidas a niños
y niñas en primera infancia, familias, agentes educativos y servidores
públicos, que complementen y fortalezcan las existentes.




Mercedes del Carmen Ríos
Secretaria
Secretaría Distrital de Integración Social



                                                                              13
PresentaCión
Un análisis profundo y objetivo de la Política “Por la Calidad de
Vida de Niños, Niñas y Adolescentes de Bogotá”, así como la revisión
cuidadosa de las acciones tradicionales que venía adelantando el
gobierno distrital en materia de primera infancia, permitió identificar
ausencias reales e importantes de una aproximación diferencial a las
problemáticas y consecuencias del conflicto armado sobre las familias
víctimas de éste con niños y niñas en esta edad.
     En particular, la prioridad otorgada por el gobierno nacional,
distrital y los organismos internacionales, a temas como el desplaza-
miento, la desmovilización o los secuestros por causa del conflicto
armado, no estaba evidenciando ni reconociendo con claridad la
situación de los niños y niñas en primera infancia involucrados en
estas situaciones. De manera tal que la intervención institucional en
la ciudad y el país sobre esta población era inconsciente, inocente y
de cierta manera irresponsable al no trabajar sobre conocimientos y
análisis respecto a la característica, situación y consecuencias psicoso-
ciales del conflicto sobre la primera infancia.
     Ante esta realidad, la Secretaría Distrital de Integración Social
en compañía del Instituto Iberoamericano para el Desarrollo y la
Innovación Educativa – IDIE de Primera Infancia y Derechos de la
Niñez de la Organización de Estados Iberoamericanos y en el marco
del Convenio por la Primera Infancia y la Inclusión Social, se propu-
sieron ampliar la frontera de conocimientos sobre las afectaciones del
conflicto armado en niños y niñas en primera infancia y generar alter-


                                                                            15
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     nativas de acción institucional que dieran respuesta a las necesidades
     particulares surgidas de estas afectaciones.
          Una labor sostenida y simultánea de reflexión-acción en torno a la
     realidad de los niños y niñas menores de cinco años pertenecientes a
     familias víctimas del conflicto armado, ha permitido una comprensión
     inicial de los fenómenos asociados a esta problemática basado en el
     análisis de las características de la población involucrada. De la misma
     manera condujo a la estructuración de estrategias de acción ajustadas
     a las particularidades de la población con miras a lograr respuestas
     integrales acordes a las necesidades de los niños y niñas. Finalmente,
     como consecuencia y causa de lo anterior se planteó a la ciudad una
     propuesta de lineamientos de una política pública para la primera
     infancia afectada por el conflicto armado.
          Con lo anterior Bogotá alcanza un conocimiento y análisis básico
     de la situación de los niños y niñas víctimas de conflicto armado; el
     diseño y puesta en marcha de alternativas de trabajo con ellos y ellas,
     con los padres y madres, con los agentes educativos y con los servidores
     públicos; y define una postura y líneas de política pensadas para lograr
     la sostenibilidad de la labor iniciada y su integración en la agenda de
     política de la ciudad.
          El soporte y cimento de una política pública debe ser la infor-
     mación y análisis sobre el contexto y las condiciones que rodean
     cualquier fenómeno social. Por esta razón para llegar al diseño de alter-
     nativas de atención, así como para el establecimiento de lineamientos
     de política en torno a las afectaciones de los niños y niñas en primera
     infancia víctimas de conflicto armado, fue necesario adelantar una
     reflexión juiciosa sobre las características y circunstancias de la vida
     de esta población. El acercamiento a las familias, el diálogo perma-
     nente con los niños y las niñas, el intercambio con los docentes y un
     ejercicio consciente, crítico y objetivo de observación de la realidad
     de la infancia que ha vivido el conflicto, fue la materia prima para
     la construcción del conocimiento con el que hoy se cuenta sobre esta
     problemática. A partir de lo anterior, Bogotá consigue a través de un


16
presentación


proceso de recolección y análisis sistemático de información, mover
la frontera de conocimiento sobre las consecuencias sociales y psico-
lógicas de las situaciones de conflicto armado durante la primera
infancia. Logra así mismo estructurar una línea de base que servirá
como medio de contraste para determinar los efectos e impactos de la
intervención institucional sobre la problemática, así como para realizar
comparaciones del estado de los niños y niñas víctimas de esta proble-
mática que lleguen a la ciudad hacia el futuro.
     Es así como “Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera
infancia. Caracterización de las afectaciones en niños y niñas residentes
en el distrito capital”, ha servido para estructurar técnicamente la
respuesta institucional de la SDIS orientada a la solución de la proble-
mática asociada, esperamos que contribuya al cumplimiento de las
responsabilidades del gobierno y las organizaciones sociales comprome-
tidas con garantizar los derechos de los niños y niñas en su primera
infancia.




Constanza Liliana Alarcón Párraga
Subdirectora para la Infancia
Secretaría Distrital de Integración Social




                                                                            17
Prólogo
En el marco del Convenio por la Primera Infancia y la Inclusión Social,
el IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI y la Secre-
taría Distrital de Integración Social, han adelantado una propuesta de
atención para los niños y niñas en primera infancia afectados por el
conflicto armado y sus familias que habitan en Bogotá.
     En este sentido, la caracterización de estos sujetos se constituyó en
objetivo central del proceso, fundamental para acercarse a la realidad
de las situaciones del conflicto armado vividas en la primera infancia;
y para comprender, apropiar y desentrañar las afectaciones humanas y
ciudadanas de la guerra en los niños y niñas desde su nacimiento hasta
los seis años.
     Los instrumentos para la caracterización fueron diseñados en
2008 por un equipo del IDIE de Primera Infancia y Derechos de la
Niñez de la OEI en la línea de inclusión social, con una perspectiva
sistémica, para escuchar las voces de los actores claves relevantes
en la vida de los niños y niñas en primera infancia: las familias, las
agentes educativas y las servidoras y servidores públicos, responsables
de programas de atención para la población afectada por el conflicto
armado.
     La aplicación de los instrumentos para caracterizar las afecta-
ciones del conflicto armado en la primera infancia a familias y agentes
educativas fue realizada en el primer semestre de 2009, por servidoras y
servidores públicos de diferentes instituciones del Distrito que trabajan
con población afectada por el conflicto armado, convocados por la


                                                                             19
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     Secretaría Distrital de Integración Social. Este escenario fue propicio
     para generar espacios conversacionales entre las personas de las insti-
     tuciones y las afectadas por el conflicto armado, en las que los niños y
     niñas en primera infancia fueron el centro de interés.
           A su vez, la aplicación de los instrumentos a hijos, hijas o
     familiares de personas desaparecidas y secuestradas, fue realizado por
     la Fundación País Libre, entidad con amplia trayectoria en la atención
     y el acompañamiento a esta población.
           Los instrumentos orientados a servidoras y servidores públicos,
     responsables de la atención a la población fueron aplicados por el
     equipo del IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI.
           En este documento se presenta el análisis de los instrumentos en
     el que se plantean en primer lugar los referentes conceptuales, seguidos
     del marco jurídico de las afectaciones y la metodología utilizada para
     el proceso de caracterización en Bogotá; posteriormente se da paso a
     la caracterización de los sistemas familiares y de las afectaciones de los
     niños y niñas en primera infancia en el ejercicio de sus derechos y en
     el desarrollo, para cerrar con el reconocimiento de las potencialidades
     y capacidades de los niños, niñas y sus familias y las conclusiones de la
     caracterización.
           Cabe resaltar que en 2009 y 2010, el IDIE de Primera Infancia y
     Derechos de la Niñez de la OEI fortaleció con parte de los elementos
     planteados en la caracterización, la construcción de las propuestas de
     atención con niños y niñas, familias, agentes educativas y servidoras y
     servidores públicos.
           Las múltiples lecturas que proporciona esta caracterización invitan
     a replantear la respuesta institucional para la atención a la población y
     el restablecimiento de sus derechos, desde la comprensión de las afecta-
     ciones que permitan avanzar hacía la reparación integral.

                                                                  Las autoras




20
1. referentes ConCePtuales
1.1 ConCePCión de Primera infanCia, PersPeCtiva
      de dereChos y enfoque diferenCial

Desde la modernidad, en el siglo XVIII, cambió la noción de infancia.
De una concepción negativa, se pasó al descubrimiento y conside-
ración de los niños y niñas como sujetos de derechos. Fue necesario
que cambiaran algunas condiciones históricas, sociales, políticas y
económicas, para que la primera infancia fuera reconocida “con carac-
terísticas propias y delimitadas y con un papel distinto en el mundo
social”. Los niños y las niñas eran pensados como seres en transición,
en espera de ser adultos, imperfectos, en construcción, como adultos
en miniatura, “con sus mismas características, virtudes y defectos”. En
consecuencia los niños y las niñas eran completamente invisibilizados
como sujetos, se consideraban simples compañeros o compañeras
naturales del adulto, negando su identidad. (Camargo, 2003: 15-16).
      Según Ariés (1987), con el advenimiento de la modernidad, el niño
y la niña dejan de ser invisibilizados como sujetos, pero su identidad
como personas por sí mismas aún no es reconocida. Aunque ya ocupan
un lugar social, todavía son percibidos como adultos en miniatura,
incapaces de desenvolverse por sí solos, diferentes de los adultos única-
mente por su tamaño. “La identidad negativa persiste, pues el niño y
la niña son considerados y tenidos en cuenta por su pertenencia a las
instituciones de la sociedad: hijo-a, alumno-a” (Camargo, 2003: 16). La
niñez es entonces redefinida y “se convierte en el epicentro del interés


                                                                            21
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     educativo de los adultos” donde la familia tiene el deber de prepararlos
     para la vida. En tal sentido, la identidad y el estatus como sujetos de
     derechos todavía no es reconocido.
          Sin embargo, autores como Rousseau, en su libro Emilio o la
     Educación dan los primeros pasos en el descubrimiento y reconoci-
     miento de los niños y las niñas según sus particularidades y su edad
     dentro del ciclo vital. Los concibe como sujetos diferenciados, distintos
     a los adultos, con sus propias características, virtudes e identidad. Al
     respecto, Jesús Palacios en su libro La cuestión escolar: Críticas y alter-
     nativas, afirma: “Si entre todos los demás hubiese que destacar uno
     de los hallazgos de Rousseau, éste sería el descubrimiento del niño;
     el descubrimiento de que el niño existe como un ser sustancialmente
     distinto del adulto, sujeto a sus propias leyes de evolución; el niño no es
     un animal ni un hombre; es un niño” (Palacios, 1989: 40).
          Como se plantea en la propuesta de lineamiento de política pública
     para la atención integral a la primera infancia afectada por el conflicto
     armado en Bogotá, la Convención Internacional de los Derechos
     del Niño (cdn) genera un cambio paradigmático en la concepción de
     infancia reflejado en: se da un salto cualitativo del enfoque de necesi-
     dades al enfoque de derechos, el cual recoge casi 70 años de esfuerzos
     para posicionar una ética en favor de la infancia; se afianza una nueva
     visión de los niños y las niñas, que será dominante durante la segunda
     mitad del siglo XX y principios del XXI; se plantea la necesidad de que
     el Estado reconozca a los niños como sujetos de derechos; se resalta la
     urgencia de que la sociedad cambie la visión que tiene de ellos, los trate
     como ciudadanos con plenos derechos, les respete su dignidad humana
     y defina su importancia no sólo por el acceso y la permanencia a los
     servicios sino que su reconocimiento y protección sean integrales y
     estén determinados por la garantía y el respeto de sus derechos.
          Por lo anterior queda claro que la niñez y la primera infancia son
     una construcción histórico-social que ha evolucionado y cambiado su
     significado con el tiempo. Hoy en día la infancia es relevante no sólo
     para el futuro sino para el presente de las sociedades lo que significa


22
referentes conceptuales


que los niños y las niñas no son sólo sujetos en construcción o en
transición sino que son seres humanos con capacidades y potenciali-
dades, sujetos activos de derechos, ciudadanos desde el nacimiento y,
como tal, parte activa de la sociedad.
     Con la firma de la cdn y los correspondientes compromisos
nacionales e internacionales asumidos por Colombia, el Estado y sus
instituciones se constituyen en promotoras y garantes de los derechos
de los niños y las niñas y la familia y la sociedad en corresponsables
de su cumplimiento. En consecuencia, la garantía de los derechos
de la infancia es un reto que exige cambios en la gestión pública en
varios sentidos: en primera instancia es indispensable trascender la
visión sectorial de las instituciones y hacer un viraje hacia escenarios
de trabajo integral e integrador. Igualmente es importante generar
cambios culturales para que los niños y las niñas sean considerados
como sujetos, con igualdad de derechos, como interlocutores válidos
con particularidades condicionadas a su desarrollo, donde se privilegie
el “interés superior” de ellos y ellas por encima de cualquier interés
social, cultural, político o económico. Por tanto, las decisiones políticas
que se tomen tienen que proteger y salvaguardar integralmente los
derechos de las niñas y los niños, como se describe en la propuesta de
lineamiento de política pública citada.
     Así mismo, la perspectiva de derechos coloca el acento en el
reconocimiento de las diferencias culturales, étnicas, de género y de
desarrollo, según el ciclo vital, y se interpelan las acciones del Estado
y de la sociedad en torno a la generación de las condiciones y las
dotaciones que se requieren para el goce efectivo de los derechos.
     En tal sentido, el enfoque diferencial, centrado en la dignidad
humana y basado en el principio de equidad y el derecho a la no
discriminación, busca lograr la igualdad real y efectiva que reconozca
la diversidad y la posible desventaja que enfrentan grupos poblacio-
nales específicos1. Supone que personas en situaciones similares deben
1   Instituto Colombiano de Bienestar Familiar icBf (2007). Lineamientos técnicos
    para la organización del Sistema de Atención para la protección integral.


                                                                                    23
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     ser tratadas de forma igual, y que aquellas que están en situaciones
     distintas deben tratarse de manera diferencial, en forma proporcional
     a dicha diferencia.
           El enfoque diferencial permite tener en cuenta los derechos
     y necesidades específicas de los individuos según su pertenencia a
     diferentes grupos poblacionales, a las necesidades concretas, especí-
     ficas, singulares, de acuerdo con el ciclo vital, el género, las condiciones
     físicas y la cultura específica de cada niño, niña y adolescente2.
           El reto del enfoque diferencial es trascender el límite de la
     protección institucional y subsidiaria del Estado y los límites del
     derecho como norma fundamentada en un sujeto ideal, para reconocer
     como sujetos reales a los niños y niñas, examinando su particular
     situación socio- jurídica con respecto a sus situaciones especificas de
     vulnerabilidad, riesgo y conculcación de derechos producidos por
     eventos particulares3.
           Esta mirada exige romper la idea de los niños, niñas y adolescentes
     como una categoría homogénea a la cual se atiende desde la lógica de
     prestación de servicios, invita a ejercicios institucionales y sociales
     que posibiliten el reconocimiento y respeto de las situaciones particu-
     lares que enfrentan. Por tanto, el enfoque diferencial exige centrar las
     propuestas de trabajo con los niños y niñas reconociendo los derechos
     individuales y colectivos si es el caso, el momento especifico de ciclo
     vital, género, cultura, etnia, condición física y mental.
           Desde el Estado Social de Derecho, se asume el compromiso para
     garantizar la efectividad de los derechos de la niñez, consagrados en el
     bloque de constitucionalidad. Este planteamiento ético, convoca a la
     construcción de nuevos imaginarios sobre los niños y las niñas como
     sujetos preferentes de derechos, que exige que el Estado, la sociedad

     2   ACNUR, (2009). Balance de la política pública de prevención, protección y
         atención al desplazamiento interno forzado en Colombia.
     3   Montoya María Eugenia (2010). Propuesta de lineamiento de política pública
         para la atención integral a la primera infancia afectada por el conflicto armado
         en Bogotá. IDIE - OEI - SDIS.


24
referentes conceptuales


y la familia construyan nuevos entramados que posibiliten hacer
realidad la dimensión material, afectiva y moral que se requiere para el
goce efectivo de los derechos de la infancia.
     En relación con el tema que nos convoca: impactos del conflicto
armado en la primera infancia de la ciudad de Bogotá, es claro que,
el enfoque diferencial es ante todo un enfoque de derechos, que se
estructura a partir del reconocimiento de la política pública como
instrumento “para la realización de los derechos de la población inter-
namente desplazada”, derechos que “constituyen el correlato de las
obligaciones del Estado”.4
      En esta misma línea, como se describe en la citada propuesta de
lineamiento, el Código de la Infancia y la Adolescencia Ley 1098 de
2006, encarna valores y principios que influyen en la aplicación de
todas las normas de justicia, la promoción de políticas y la realización
de programas y acciones concretas que propendan por el bienestar
y protección tal y como se plantea en el Articulo 20, Derechos de
protección, donde se consagra que “los niños, niñas serán protegidos
contra el secuestro, el reclutamiento y la utilización de los niños por
parte de los grupos armados y desplazamiento forzado”, entre otros .
     Por tanto, la dignidad humana y la solidaridad social como
principios fundantes del Estado colombiano se ponen en juego, para el
diseño de políticas y programas tendientes a reconocer y garantizar los
derechos de niñas y niños para responder a las afectaciones producidas
por el conflicto armado.

1.2 Primera infanCia y ConfliCto armado
La guerra y el conflicto armado en Colombia, más que un problema
coyuntural, se constituyen en ejes permanentes de la historia del país.5

4   ACNUR, (2007). Balance de la política pública para la atención integral al
    desplazamiento forzado en Colombia Enero – abril, 2004.
5   Castañeda, Elsa y Romero, Tatiana (2009). El conflicto armado Colombiano y la
    primera infancia. En: Colombia, Huellas del conflicto en la primera infancia. Save
    the Children Canadá, OEI.


                                                                                         25
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     Está inscrito en el contrapunteo armado múltiple en el que participan
     grupos contra estatales, paramilitares, autodefensas locales, la delin-
     cuencia organizada y las fuerzas de seguridad del Estado.
           La guerra y el conflicto armado tienen la característica de ser
     definitorias del todo social porque pasan a convertirse en el problema
     más importante de una sociedad, afectando y derrumbando todos
     los aspectos de un país: económico, social, cultural, político y además
     personal porque tiene un carácter de trauma psicosocial para cada
     habitante.6 Además, pone en vilo en forma sistemática el derecho a
     la vida, la integridad, la libertad y la seguridad personal de toda su
     población, constituyéndose en una tragedia humanitaria en donde la
     vulneración múltiple, masiva y continua de los derechos fundamen-
     tales, especialmente de los niños y niñas es el contexto común de su
     desarrollo humano y social, poniendo en entredicho en forma perma-
     nente el Estado Social de Derecho.
           El carácter patógeno de una guerra está definido por la intro-
     yección de los eventos sociales aberrantes de la situación problema en
     las estructuras cognoscitivas de los individuos afectados. La totalidad
     de estos cambios se traduce en el deterioro de las cualidades humanas
     de las personas (carácter deshumanizador de la guerra). El individuo
     asume los eventos violentos como parte de una normalidad, la cual
     acarrea un trauma psicosocial, dado que las características que trae
     una situación de guerra son: la polarización de las relaciones, la institu-
     cionalización de la mentira y la legitimación de la violencia. Atmósfera
     que impele al individuo a crear estrategias psicológicas que le permitan
     disminuir el agudo dolor provocado por estas condiciones, pero que
     sin embargo, no le permitirán elaborar, integrar y esclarecer sus viven-
     cias.7
           En tal sentido, el conflicto armado produce cambios profundos
     y transformaciones radicales en la vida de los niños y las niñas: por el

     6   Martín Baró, I. (1990). Psicología social de la guerra. El Salvador; UCA Editores.
     7   Martín-Baró, (1988) La violencia política y la guerra como causas del trauma
         psicosocial en El Salvador. Revista de Psicología de El Salvador, 7, 28.


26
referentes conceptuales


desarraigo, por el rompimiento de la identidad personal y social, de los
vínculos afectivos, y por causa de las rupturas en las culturas familiares
y sociales lo cual exige una reinvención de sus identidades8.
     Según el estudio Colombia: huellas del conflicto armado en la
primera infancia, 2009, las afectaciones producidas por el conflicto
armado en la primera infancia no han sido tema de interés nacional.
Esto se refleja en el hecho de que en la literatura académica y científica
producida en el país, ocupa un espacio muy limitado, prácticamente
oculto, pese a considerarse que es un momento vital de desarrollo
humano. Igualmente aparece marginalmente en la vida de las insti-
tuciones estatales del nivel nacional, regional y local, y, menos hace
parte de las agendas de los gobiernos. Tampoco existe presión desde
la opinión pública para asumir la responsabilidad de salvaguardar los
derechos de los niños y niñas como efectos del conflicto armado.
     La incidencia del conflicto armado en la primera infancia se
manifiesta de diferente forma: los niños como víctimas de minas
antipersona; el desplazamiento forzado; el secuestro9 tanto de ellos
como de sus padres; las migraciones de los padres fuera del país, deján-
dolos al cuidado de familiares y en ocasiones de amigos o vecinos; la
entrega de los niños a las familias de apoyo cuando los padres son
combatientes; la desmovilización de sus padres de los grupos armados
al margen de la ley; el maltrato y abandono por parte de sus familias;
la desaparición forzada de los padres o familiares; los confinamientos;
los ataques y tomas armadas a los municipios; las fumigaciones a los
cultivos ilícitos; los asesinatos y las masacres de sus familiares y vecinos.
8   El problema psicosocial de la guerra y el terrorismo se imprime en la identidad y
    en la ideología, “construir su identidad en un contexto de violencia generalizada,
    donde la alternativa es asumir agresivamente una identidad socialmente
    estigmatizada o aceptar el cierre de opciones y someterse a una identidad
    impuesta, preñada de elementos deshumanizantes, ya sea desde la vertiente
    opresora o, más comúnmente, desde la vertiente oprimida” (Martín-Baró,
    1988:244)
9    Según la Fundación País Libre, entre 1996 y 2007 se secuestró a 731 menores de
    seis años.


                                                                                         27
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


          En términos generales, se sabe que el conflicto armado altera y
     transforma los territorios socialmente construidos, genera afectaciones
     en los niños y las niñas en todas las edades y trastorna su vida al ser
     testigos silenciosos de homicidios, violaciones, incineraciones y despojo
     de bienes, generando:
         ¤      Traumas psicológicos y físicos: miedo, rabia, rechazo,
                pérdida de confianza en sí mismo y en los otros.
         ¤      Detrimento de los derechos económicos, sociales y
                culturales ocasionados por el desarraigo y la pérdida de
                recursos.
         ¤      Cambios drásticos en la estructura familiar, orfandad y
                separación, pérdida del entorno cotidiano.
         ¤      Pérdida de sus referentes sociales, culturales, ambientales
                por ruptura y destrucción del tejido social.
         ¤      Empeoramiento de las condiciones de vida sobre todo
                salubridad y abastecimiento.
         ¤      Agudización de la marginación y la pobreza.
         ¤      Deterioro psicosocial y sociocultural.
         ¤      Mayor exposición a la vulneración de los derechos y al
                sufrimiento.
         ¤      Ser víctimas de crímenes de lesa humanidad.

          Si esto ocurre con todos los niños y las niñas, es de suponer que
     los impactos del conflicto armado en los más pequeños serán más
     profundos en cuanto la primera infancia es un momento crucial en
     la vida de los seres humanos, y es un período muy corto durante el
     cual se construye una parte importante del capital social y cultural de
     las personas; por esta razón, las primeras vivencias pueden representar
     incalculables ganancias o grandes pérdidas individuales y sociales.

     1.3 enfoque sistémiCo
     El enfoque sistémico es un paradigma que desde los años 50s implicó
     una nueva forma de leer el mundo, de conocerlo y, de comprenderlo.


28
referentes conceptuales


En la década de los 70s se inició su aplicación en el campo de las
actividades humanas y particularmente de la vida familiar, generando
versiones aplicables a la investigación, sus esquemas conceptuales y a la
intervención psicosocial.
     Parte del supuesto de que la totalidad responde a un conjunto
de elementos diferentes que se encuentran interrelacionados y que
conforman y demarcan el sistema en su totalidad. Los sistemas son
entendidos como redes de relaciones entre elementos de variada
naturaleza y cuyas clasificaciones se determinan en el contexto en el
cual están presentes.
     Igualmente por estructura se entiende la forma como los elementos
se integran al sistema, las conexiones que se dan y la ubicación dentro
de un orden de prioridades según las funciones que se le otorga a cada
elemento. Esto implica las relaciones del todo con las partes y de las
partes con el todo.
     La comprensión de los sistemas requiere el uso de un pensa-
miento complejo, dialéctico, que destaca las realidades emergentes
que resultan de la interacción entre personas, familias y grupos en
contextos definidos por ellos mismos.
     La complejidad y los sistemas, son conceptos multidimensionales,
no son propiedades de los hechos. Son referencias de los observadores
para leer situaciones recurrentes en la vida humana como las afecta-
ciones por el conflicto armado.
       Desde el enfoque sistémico todo acontecimiento, como el
conflicto armado, implica factores multicausales y multidimensionales,
que ayudan a su comprensión y cuyo significado cobra sentido en la
dinámica interactiva de dichos factores en el contexto que se produce.
Así que, un hecho individual, como la afectación de un niño o niña
por el conflicto armado, no puede ser interpretado sólo en términos de
su dinámica intrasubjetiva, sino en su interconexión con los aconteci-
mientos externos –llámense familiares, sociales, culturales–.
     El enfoque sistémico considera al individuo como ser –niños y
niñas– en un contexto, como un sistema en permanente evolución e


                                                                            29
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     interacción intra e intersubjetiva, con redes sociales, con familia y como
     canalizador de las condiciones del entorno sociocultural. Además la
     familia deja de estar en el anonimato y se considera el principal de los
     sistemas humanos con gran incidencia en la evolución y desarrollo del
     individuo.
           La familia es comprendida, como un sistema que posee
     estructura, organización y dinámica relacional que la definen, moviliza
     su jerarquía y sus límites y posee el carácter de sistema autónomo, pues
     como organismo viviente lleva consigo la capacidad de autorregularse.
           El sistema familiar es una unidad social compleja, por cuanto son
     múltiples las realidades y los procesos de interacción que se vivencian,
     los cuales determinan sus vínculos amorosos, afectivos y emocionales,
     con los cuales afrontan las situaciones de la vida, una de ellas la guerra.
           Es en la familia a través de los procesos de interacción y comuni-
     cación entre sus miembros que se construyen la identidad, se
     incorporan y asumen las reglas, normas, creencias, jerarquías y roles.
     La familia se entiende como una organización productora de conversa-
     ciones en la vida cotidiana, con las cuales otorga sentido a su existencia.
           Siguiendo a Amparo Hernández y Marta Lucia Gutiérrez, lo que
     ocurre con las familias victimas del desplazamiento forzado, se puede
     comprender así: “la urgencia de dar respuesta a las necesidades, las
     circunstancias vividas durante el desplazamiento, el destierro, el temor,
     el estrés, la angustia y la inseguridad derivados, generan en las familias
     profundos conflictos que afectan de manera distinta a sus diversos
     miembros, las relaciones con los hogares receptores y con la ciudad
     en general. Cambian las familias, cambian los roles, cambian sus
     miembros y se acrecientan los riesgos”.
           El desplazamiento es un fenómeno humano que conmociona la
     vida. Tiene una doble cara: de un lado la organización, la estructura,
     la dinámica relacional que se modifican y de otro emergen la recursi-
     vidad, las narrativas y nuevas relaciones sociales.
           La amenaza, la muerte, la huida y los extensos trayectos recorridos
     fracturan la vida familiar, a la vez esta experiencia produce unos conoci-


30
referentes conceptuales


mientos, unas emociones, unas concepciones borrosas y novedosas.
En esos trayectos, en los lugares de recepción, en el nuevo territorio,
se integran parientes, vecinos y hasta extraños que buscan refugio y
solidaridad con los desarraigados.
       En el proceso inesperado del desplazamiento puede ocurrir que
cambien las relaciones de pareja y también las relaciones con los hijos e
hijas. Padres y madres parecen volverse menos tolerantes con los niños
y los adultos mayores. Parece que el modelo tradicional patriarcal de
respeto y autoridad que predominaba en el campo es remplazado por
uno que impone la desobediencia y los malos tratos. “Cuando comenzó
el conflicto los niños comenzaron a cambiar las forma de comportarse
con nosotros lo padres. Eran mas agresivos, no nos respetan.”10
     Estos nuevos patrones de convivencia impuestos por la confron-
tación entre el orden de facto y el hegemónico, se traducen para las
nuevas generaciones, en un imaginario confuso y difuso que gira entre
la presión de los adultos y la asimilación de unas condiciones conside-
radas normales y naturales, aprendidas y reproducidas en los juegos
infantiles y en sus interacciones lúdicas, para incorporarse en su inven-
tario vital, como conexiones emocionales y simbólicas con los grupos
armados tanto legales como ilegales; tal vez, por esto, no sea tan difícil
entender el ingreso a los grupos armados como una prolongación de su
experiencia cotidiana.
     La evolución del niño y la niña, se entiende como un proceso de
diferenciación progresiva de las actividades que éste realiza, de su rol y
de las interacciones que mantiene con el ambiente. Se resalta la impor-
tancia de las interacciones y transacciones que se establecen entre el
niño y la niña y los elementos de su entorno, empezando por los padres
y los iguales. De acuerdo con estas ideas, al analizar el desarrollo del
niño y la niña, no podemos mirar sólo su comportamiento de forma
aislada, o como fruto exclusivo de su maduración, sino siempre en
relación al ambiente en el que se desarrolla.
10    Mujer desplazada residente de la localidad de Ciudad Bolívar. Testimonio
     recogido en el estudio de Conversa y Álvarez (2005).


                                                                                 31
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


         Esta caracterización, considera que:
        ¤     Bajo la mirada sistémica el individuo dejar de ser un
              sujeto aislado del contexto, para llegar a ser concebido
              como un sistema en permanente evolución e interacción
              intra e intersubjetiva, con redes natura/culturales y como
              canalizador de las condiciones socioculturales.
        ¤     La familia es uno de los sistemas humanos relacionales
              con gran incidencia en el desarrollo de sus miembros/
              participantes/actores.
        ¤     Para afrontar el conflicto armado y la instalación de las
              familias con sus hijos e hijas en una de las localidades, estas
              buscan establecer relaciones sociales con otras familias en
              las mismas condiciones y con las organizaciones sociales y
              estatales que tienen la obligación de proteger las vidas de las
              víctimas.
        ¤     Para comprender la complejidad del desplazamiento, el
              conflicto armado y la instalación en Bogotá de las familias
              con sus hijos e hijas, se requiere de una polifonía de voces
              incluidas las de los niños y niñas, no sólo de lo acontecido,
              también de cómo se teje el presente y el futuro. Es preciso
              conocer apreciativamente la prospectiva tanto de los
              derechos de la niñez, así como de las variadas condiciones
              de su desarrollo.
        ¤     En esta misma línea, es fundamental indagar por las
              representaciones sociales construidas sobre la primera
              infancia y sobre las capacidades y potencialidades de ellos,
              ellas y sus familias, en cuanto éstas están íntimamente
              ligadas con las dificultades que enfrentan las familias y los
              niños y las niñas menores de seis años como impactos del
              conflicto armado.




32
referentes conceptuales


    ¤    Las evidencias de la situación de la primera infancia indican
         la conculcación de los derechos humanos, la capacidad
         protectora de las familias y también la emergencia de
         procesos y programas de atención a las víctimas en Bogotá.

Como se ha señalado, el contexto es esencial para los niños y niñas y se
modifica de manera determinante con el conflicto armado, por ende
cabe resaltar la importancia de avanzar en procesos con las comuni-
dades receptoras de la población, en los que se generen espacios para la
comprensión de las situaciones vividas que permitan construir círculos
de protección que favorezcan esencialmente a la primera infancia,
como sujeto primordial de la atención.




                                                                           33
2. niños y niñas en Primera infanCia:
             víCtimas del ConfliCto armado
                                                           Álvaro Córdoba Caviedes*


El conflicto armado en el que viven los niños y las niñas en el país,
afecta profundamente su vida, generando en ellos y ellas la condición
de víctimas directas que requieren la restitución de sus derechos por la
vía penal, civil y administrativa. En procura de conseguir la protección
y garantía necesarias para la reparación integral.
     Desde la perspectiva de la garantía de derechos, los daños directos
e indirectos contra los niños y las niñas en el marco del conflicto,
se constituyen primordialmente como violaciones a sus derechos
humanos y fundamentales. Las afectaciones en torno a los niños y las
niñas se producen como consecuencia de crímenes cometidos contra
sus padres, familiares y personas cercanas, que los conducen a la
orfandad, el desplazamiento y sus nefastas consecuencias, así como de
forma directa cuando son víctimas de vulneraciones de sus derechos
a la familia, la educación, salud, vida, libertad e integridad personal,
entre otros.
     En este contexto, se considerará “víctima” a la persona que,
individual o colectivamente, como resultado de actos u omisiones
*    Este texto fue construído con base en los documentos Marco Jurídico para la
    caracterización de las afectaciones de los niños y las niñas en primera infancia
    víctimas del conflicto armado y Rutas para el restablecimiento de los derechos
    de los niños y niñas en primera infancia elaborados por Álvaro Córdoba Caviedes
    para el IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI, en mayo de 2009.



                                                                                          35
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     que violan las normas internacionales de derechos humanos o el
     derecho internacional humanitario, haya sufrido daños, inclusive
     lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera
     o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales. Se podrán
     considerar también “víctimas” a los miembros de la familia directa o
     personas a cargo de la víctima directa, así como a las personas que,
     hayan intervenido para asistir a la víctima en peligro o impedir que se
     produzca la victimización.
          La condición de una persona como víctima, no debería depender
     de que se haya identificado, capturado, enjuiciado o condenado al
     autor de la violación, y debería ser independiente de toda relación que
     pueda existir o haber existido entre la víctima y ese autor.11
          Afirma la Corte Constitucional en el Auto 251 de 6 de octubre
     de 2008:
               Los menores de edad también son victimizados en
          forma directa por el conflicto armado en el ámbito de su
          salud física y mental. La exposición a la violencia, sea direc-
          tamente o en el entorno de sus familias y comunidades
          inmediatas, genera impactos de índole psicológica en los
          niños, niñas y adolescentes, que a su turno se traducen en
          mayores niveles –y en mayores secuelas en los menores– de
          enfermedades asociadas a altos niveles de tensión, trauma
          y stress –asma, gripas frecuentes, afecciones del sistema
          digestivo–. La angustia y la zozobra propias del conflicto
          armado son sobrellevadas por los niños, niñas y adolescentes
          en soledad, sin acceso a la protección y el apoyo especiali-
          zados a los que tienen derecho.



     11 Anexo al Informe final del Relator Especial sobre el derecho de restitución,
        indemnización y rehabilitación de las víctimas de violaciones graves de los
        derechos humanos y libertades fundamentales. Presentado a la Comisión de
        Derechos Humanos en el 2000.


36
niños y ninas en primera infancia: vÍctimas del conflicto armado


Desde otra perspectiva, los menores de edad en Colombia son
afectados por el conflicto armado en la medida en que éste mina las
capacidades de sus familias, cuidadores y comunidades para prote-
gerlos y proveer adecuadamente por sus necesidades.12
      Los niños y las niñas deben considerarse víctimas de todas
aquellas conductas punibles y crímenes cometidos en su contra o que
se hayan perpetrado contra sus padres o familiares cercanos respecto
de los cuales aquellos mantenían una relación de dependencia afectiva,
física y/o económica. Hay que insistir que las consecuencias generadas
 gráfiCo 1. situaCiones del ConfliCto armado a las que están exPuestos
               los niños y las niñas en la Primera infanCia.




Fuente: No somos invisibles. Guía para el diligenciamiento de los instrumentos.
   (2008) Bojacá Santiago Patricia, Estrada María Victoria, Henao Gloria Helena y
   Montoya María Eugenia. IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez –OEI–


12 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008, Magistrado Ponente
   Manuel José Cepeda Espinosa, p. 33. Citado por: Córdoba, Álvaro. Rutas para el
   restablecimiento de los derechos de niños y niñas en primera infancia. Frente a las
   afectaciones ocasionadas en el contexto del conflicto armado interno (2009). p. 23


                                                                                         37
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     por el crimen contra un familiar cercano o la simple presencia de los
     niños y niñas en primera infancia en las escenas de los episodios de
     violencia, tales como las masacres, las homicidios, entre otros, consti-
     tuyen afectaciones directas en su contra que generan daños con
     repercusiones variadas y que por supuesto vulneran derechos funda-
     mentales analizados anteriormente.
          A partir de los diversos hechos de violencia ya mencionados
     contra los niños y las niñas en el marco del conflicto armado se pueden
     identificar los tipos de victimización más recurrentes que afectan de
     forma directa a niños y niñas durante la primera infancia en contextos
     de conflicto. Estos tipos de victimización tienen expresión en la tipifi-
     cación del Código Penal (Ley 599 de 2000) y de otras regulaciones
     normativas, como delitos y crímenes, que pueden perpetrarse contra
     niños y niñas en desarrollo y con ocasión del conflicto armado:
         ¤     Desaparición forzada (artículo 165 Código Penal
               Colombiano CPC)
         ¤     Secuestro (artículo 168 CPC)
         ¤     Homicidio (artículos 103 y 135 CPC)
         ¤     Desplazamiento forzado (artículos 159 y 180 CPC)
         ¤     Tortura (artículos 137 y 178 CPC)
         ¤     Violencia sexual (artículos 138, 139 141, 205, 206 y 214
               CPC)
         ¤     Lesiones y tratos inhumanos y degradantes (artículos 136 y
               146 CPC)
         ¤     Actos de terrorismo (artículo 144 CPC)
         ¤     Actos de barbarie (artículo 145 CPC)
         ¤     Destrucción de bienes culturales y lugares de culto (artículo
               155 CPC)
         ¤     Genocidio (artículo 6 del Estatuto de Roma incorporado
               a la Constitución Política de Colombia por medio de la
               modificación del artículo 93)
         ¤     Minas antipersonal (Ley 554 de 2000)



38
niños y ninas en primera infancia: vÍctimas del conflicto armado


El Auto 251 de 2008 se constituye en un desarrollo constitucional
específico para niños y niñas, que resulta contundente en relación con
su situación:
           El desfase protuberante que existe, así, entre el ámbito
      del derecho y el ámbito de la realidad fáctica, se nutre a su vez
      de una falencia social y estatal que ha sido igualmente identi-
      ficada por la Corte, a saber, el hecho de que los menores de
      edad en situación de desplazamiento forzado en el país no
      son tratados en la práctica como sujetos de derechos en sí
      mismos, ni por las autoridades ni por los demás actores
      sociales y familiares, mucho menos como sujetos de especial
      protección constitucional titulares de derechos prevale-
      cientes y de aplicación inmediata.13 (Negrillas por fuera del
      texto).

La Corte Constitucional se refiere expresamente a la “Protección de
los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes despla-
zados por el conflicto armado” porque:
          Los niños, niñas y adolescentes colombianos en
     situación de desplazamiento forzado son las víctimas más
     débiles e indefensas del conjunto de la población desplazada
     por el conflicto armado en el país, y al mismo tiempo, son
     duramente golpeados por crímenes y condiciones estruc-
     turales de existencia que escapan por completo tanto a su
     control y su responsabilidad como a su capacidad de resistir
     o de responder, marcándolos de por vida al incidir negativa-
     mente sobre su proceso de desarrollo individual14.


13 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008. Magistrado Ponente:
   Manuel José Cepeda Espinosa, p. 15. Citado por Bojacá Patricia, Estrada María
   Victoria, Henao Gloria y Montoya María Eugenia. Cara a cara. Afectaciones de la
   primera infancia colombiana por el conflicto armado. (2009,Marzo) p. 9.
14 Ibídem, p.2.


                                                                                     39
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     Así mismo, la Corte Constitucional afirma en el Auto que, a pesar
     de esfuerzos puntuales, la respuesta de las autoridades a la situación
     de niños, niñas y adolescentes en situación de desplazamiento ha sido
     marcadamente insuficiente y que carece de un enfoque diferencial de
     edad que responda a sus necesidades específicas.
          Con el conocimiento de los casos presentados, la Corte constató
     el impacto cualitativamente diferencial y agravado del desplazamiento
     forzado para “un bebe, niño, niña” y lo explica de la siguiente manera:
         ¤    El paso apremiante del tiempo durante fases críticas del
              desarrollo, que genera pérdida irremediable de etapas
              fundamentales en su proceso de crecimiento.
         ¤    Afectados por problemas transversales diferenciados
              comunes a la niñez en situación de desplazamiento
              “maltrato, explotación, mendicidad, utilización en comercios
              ilícitos, hambre y desnutrición, problemas de salud por
              condiciones ambientales y precariedad de la respuesta
              estatal, problemas de índole psicosocial, problemas en el
              campo de la recreación, problemas graves en el ejercicio
              de sus derechos como víctimas particularmente indefensas
              del conflicto armado” y reconoce la primera infancia como
              ámbito critico del desarrollo.

     Delito: toda acción o conducta tipificada por la ley como antijurídica,
     entre las cuales se encuentran los delitos contra la vida, la libertad y
     los crímenes de lesa humanidad, frente a la cual se han definido unas
     penas para castigar al que se reconoce culpable. Los niños y niñas en
     primera infancia son víctimas de:
          Secuestro simple o extorsivo: “el que arrebate, sustraiga, retenga
     u oculte a una persona, con el propósito de exigir por su libertad un
     provecho o cualquier utilidad, o para que se haga u omita algo, o con
     fines publicitarios o con carácter político”. Código Penal Anotado
     conforme las Leyes 1142 y 1153 de 200715.
     15 Bojacá, Patricia, Estrada, María Victoria, Henao, Gloria y Montoya María Eugenia
        (2008). No somos invisibles. Guía para el diligenciamiento de instrumentos. IDIE

40
niños y ninas en primera infancia: vÍctimas del conflicto armado


     Un secuestro o una desaparición forzada afecta a las familias,
las cuales en medio de la incertidumbre y el temor deben afrontar el
desconocimiento del paradero de su familiar, el pago por la liberación
usualmente ligada al secuestro, la desprotección económica y social
a la que se exponen en casos de la dependencia económica respecto
de la víctima, y, por supuesto, los efectos psicológicos derivados de
la ansiedad, preocupación y otras emociones ante la ausencia del ser
querido, entre otros impactos negativos. Estas consecuencias incluso
no se circunscriben a la duración del secuestro o de la desaparición
forzada, sino que se prolongan después de la liberación de la víctima,
durante el período en que ésta debe readaptarse a su vida personal,
familiar, económica y social. En este sentido, los niños y niñas de
primera infancia experimentan estas situaciones que impactan en su
vida cotidiana en un período importante de su desarrollo.

     Desaparición forzada: “nadie será sometido a desaparición
forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degra-
dantes”. Artículo 12 de la Constitución Nacional16. Aunque no se ha
evidenciado cuánto impacta la desaparición forzada a niños y niñas
y menos aún a niños y niñas en primera infancia, en el marco del
proceso de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) existen 1039 casos de niños
y niñas víctimas del delito de desaparición forzada, según la Fiscalía
General de la Nación.17
     Así mismo, la desaparición forzada de los padres y cuidadores de
niños y niñas en primera infancia constituye un hecho que general-
mente conlleva ciertas afectaciones ligadas a la pérdida de esos
referentes en una etapa del desarrollo crucial. En este sentido, se
podría tratar de víctimas consideradas directas por el grado de depen-
dencia para su desarrollo y crecimiento.

   de Primera Infancia y Derechos de la Niñez - OEI - p. 19.
16 Bojacá, Op. Cit., p.19.
17 Cf. Fundación Intervención en Justicia - FINJUS: datos procesado a partir de
   información oficial procedente de FGN, (2008,septiembre).


                                                                                  41
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


          Minas Antipersonales: delito de lesa humanidad (lesiones en
     personas protegidas). Por mina antipersonal se entiende toda mina
     concebida para que explote por la presencia, la proximidad o el
     contacto de una persona, y que incapacite, hiera o mate. El uso de estos
     artefactos y otras armas prohibidas están considerados como delito por
     el Código Penal y como crimen de guerra por el Estatuto de la Corte
     Penal Internacional por lo que no se puede ni indultar ni amnistiar18.
          Frente a esta problemática la Corte Constitucional en el Auto 251
     de 2008 se pronuncia respecto de la victimización desproporcionada
     de los menores de edad por minas antipersonal (MAP) y municiones
     sin explotar (MUSE), aduciendo que ésta se deriva de varios factores
     causales, entre los cuales se incluyen:
         ¤     La falta de señalización de campos minados;
         ¤     La falta de sensibilización de los combatientes y de la
               población civil sobre los peligros que representan estos
               artefactos, en particular por la ausencia de estrategias serias
               de educación en el riesgo de minas (ERM);
         ¤     La utilización indiscriminada de MAP en lugares
               frecuentados por niños, niñas y adolescentes, tales como
               sitios aledaños a las escuelas, caminos y rutas de paso de
               civiles, fuentes de agua, linderos de hogares y fincas; y
         ¤     La siembra deliberada o el abandono de MAP/MUSE en
               lugares aledaños a los asentamientos poblacionales -en tanto
               estrategia deliberada de confinamiento de la población o de
               protección de áreas de cultivos ilícitos-, sitios por los cuales
               necesariamente habrán de transitar menores de edad,
               usualmente camino a las escuelas o al campo.19
          Desplazamiento Forzado: el desplazamiento forzado pone en vilo
     en forma sistemática el derecho a la vida, la integridad, la libertad y la
     seguridad personal de los niños, niñas y adolescentes. El desplazado o

     18 Ibidem, p. 20.
     19 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008, Magistrado Ponente
        Manuel José Cepeda Espinosa, p. 54.


42
niños y ninas en primera infancia: vÍctimas del conflicto armado


desplazada, es la personas o grupos de personas que se ven obligados a
abandonar sus viviendas, su trabajo, sus tierras, a causa de amenazas o
ataques contra su vida y la de su familia, dentro del marco del conflicto
armado20.
      Para la Defensoría del Pueblo, los niños y niñas resultan ser los
más afectados del fenómeno del desplazamiento por su vulnerabilidad:
“Particularmente se ven expuestos a violencia sexual, trabajo infantil
(inclusive en sus peores formas) mendicidad, utilización en cultivos
ilícitos, el reclutamiento por grupos armados al margen de la ley, la
delincuencia juvenil, la situación en la calle etc. Es por ello que en la
política de atención a la población desplazada de deberá intensificar al
trabajo tendiente a que los derechos de los niños y niñas sea un asunto
de máxima prioridad.21
      El desplazamiento genera situaciones de desarraigo, pérdida de
identidad, dificultades para el acceso a servicios de salud y educación,
pobreza, miseria y hambre.
      Huérfanos o abandonados: en el Código Penal Colombiano se
plantea el abandono en el artículo 127: el que abandone a un menor de
doce (12) años o a persona que se encuentre en incapacidad de valerse
por sí misma, teniendo deber legal de velar por ellos.
      Los huérfanos son niños y niñas privados de protección parental
y cuidado amoroso, mientras son aún demasiado pequeños para
hacerse cargo de si mismos. Quizás los padres hayan muerto, abando-
nando literalmente al niño; o tal vez estén allí, pero sean negligentes o
abandónicos.22
      El origen de los problemas de muchos niños afectados por los
conflictos permanece oculto. Tal vez vivan apartados del público, en
instituciones o, como sucede en el caso de miles de niños y niñas que
están solos y han quedado huérfanos, se convierten en habitantes de

20 Bojacá, Op. Cit., p.20.
21 Defensoría del Pueblo, Duodécimo informe del Defensor del Pueblo al Congreso
   de la República. Enero – diciembre 2004, Bogotá, 2005, pp.165-166.
22 Bojacá, Op. Cit., p.20.


                                                                                  43
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     la calle o en víctimas de la prostitución. Los niños y niñas que han
     perdido a sus padres suelen experimenta humillaciones, rechazo y
     discriminación. Durante años, tal vez sufren en silencio y su autoestima
     se desintegra. Su inseguridad y temor son inconmensurables23.
          En muchos casos, hay niños y niñas que han quedado desprote-
     gidos o huérfanos como consecuencia del desplazamiento, por lo cual
     se encuentran en riesgo pronunciado de ser víctimas de secuestro,
     trata, violencia o explotación
          Con referencia al conflicto armado, el país no cuenta con instru-
     mentos para registrar diferencialmente a los niños y niñas afectados
     por este flagelo24.
          Masacres: homicidio múltiple agravado en personas protegidas25;
     el que con ocasión y en desarrollo de conflicto armado, ocasione la
     muerte de más de una persona, conforme a los convenios internacio-
     nales sobre derecho humanitario ratificados por Colombia26.
          La degradación del conflicto armado colombiano ha ocasionado
     que un grupo numeroso de niños, niñas y jóvenes se vean involu-

     23 Naciones Unidas, Las repercusiones de los conflictos armados sobre los niños,
        Informe de la experta del Secretario General de las Naciones Unidas, Graca
        Machel, presentado en virtud de la Resolución 48/157, 26 de agosto de 1996.
     24 Bojacá, Op. Cit., p.20.
     25 Se entiende por esta denominación: (i) Los integrantes de la población civil.
        (ii) Las personas que no participan en las hostilidades y los civiles en la parte
        adversa. (iii) Los heridos enfermos o náufragos, puestos fuera de combate. (iv)
        El personal sanitario o religioso. (v) Los periodistas en misión de corresponsales
        de guerra acreditados. (v) Los combatientes que hayan depuesto las armas por
        captura, rendición u otra causa análoga. (vi) Quienes antes del comienzo de las
        hostilidades fueren considerados como apátridas o refugiados. Cualquier otra
        persona que tenga aquella condición en virtud de los Convenios I, II, III y IV de
        Ginebra de 1949 y los Protocolos adicionales I y II de 1977 y otros que llegaren
        a ratificarse. (Ley 599 de 2000, Libro II, Título II “Delitos contra personas y bienes
        protegidos por el Derecho Internacional Humanitario”. Citado por: Córdoba,
        Álvaro. Marco Jurídico para la caracterización de las afectaciones de los niños y
        las niñas en primera infancia-víctimas del conflicto armado. (2009, Mayo). p. 164.)
     26 Ibidem, p. 20.


44
niños y ninas en primera infancia: vÍctimas del conflicto armado


crados en ese ambiente hostil, en ese escenario aterrador y desolador
de la guerra, ya como víctimas de ataques indiscriminados en donde
hay masacres, genocidios, mutilaciones, desplazamiento, hambre,
pobreza y una triste situación de desprotección, o participando activa-
mente cuando se vinculan a los grupos armados ilegales. En efecto, en
situaciones de conflicto armado los niños y niñas resultan ser blanco
de hostilidades y los efectos sicológicos y sociales son profundos.27
(Negrillas fuera del texto)
     Para el caso de la primera infancia se refiere al hecho de que los
niños y las niñas hayan presenciado o vivido de manera directa estas
situaciones.28
     Abuso sexual violento: el que, con ocasión y en desarrollo de
conflicto armado, realice acto sexual diverso al acceso carnal, por
medio de violencia en persona protegida.29
     El estigma y la vergüenza que rodean el abuso sexual infantil en
todos los países, normalmente dejan al niño o niña padeciendo el daño
en soledad. La pérdida de confianza y creencia en los seres humanos
más cercanos puede provocar sensaciones de temor, suspicacia, insegu-
ridad y aislamiento emocional. El abuso sexual en la niñez ha sido
identificado claramente como un factor de riesgo para la victimización
sexual en la etapa adulta y el riesgo aumenta cuando incluye el coito y
otras formas de violencia30.
     Hijos e hijas de desmovilizados de los grupos alzados en armas.
Aunque si bien los procesos de amnistía, desmovilización y reincor-
poración de grupos armados al margen de la ley no son nuevos en el
país, Colombia se constituye en la única experiencia del mundo que
27 Corte Constitucional, Sentencia C-172 de marzo 2 de 2004. Magistrado Ponente:
   Jaime Córdoba Triviño, p. 2.
28 Bojacá, Op. Cit., p.20
29 Ibidem, p. 21.
30 Pinheiro, Paulo Sergio, Libro anexo al Informe Mundial sobre la Violencia contra
   Niños y Niñas, Experto independiente para el estudio del Secretario General de
   las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños, Ginebra (2006, 29 de
   agosto). Ibídem, pp. 18 - 22.


                                                                                      45
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     ha asumido la desmovilización y reincorporación de combatientes a
     la vida civil en medio del conflicto. En tal sentido, no se cuenta con
     referentes y menos con lecciones aprendidas que orienten la acción,
     especialmente con los niños, las niñas y sus familias. Estudios de caso
     demuestran que la estigmatización y el miedo que generan los desmo-
     vilizados hace que ellos prefieran guardar en secreto su condición, lo
     que en ocasiones lleva a privar a sus hijos e hijas de los programas de
     educación inicial, salud y recreación, entre otros, con tal de no revelar
     su identidad. De otra parte, el programa de desmovilización no está
     orientado a la familia y menos al apoyo de ésta, presentándose en la
     mayoría de los casos el traslado de las lógicas y estructuras militares a
     las formas de organización y reglas de autoridad dentro de la familia,
     generando maltrato intrafamiliar, problemas de adaptación a su nueva
     situación familiar de los niños y las niñas, y miedos y estrés en estos
     por convivir ahora con un padre o madre que estuvieron ausentes.
           El conjunto de obligaciones consignadas en las leyes, junto con
     la existencia de niños y niñas de primera infancia afectados por el
     conflicto armado, requiere de nuevas acciones para la comprensión
     de la realidad que los reconozca y considere como sujetos plenos de
     derechos.




46
3. metodológia utiliZada Para
el ProCeso de CaraCteriZaCión
      de las afeCtaCiones

3.1 Punto de Partida
La caracterización busca reconocer las afectaciones en el desarrollo
desde el eje de los derechos de los niños y niñas en primera infancia;
por ello en el diseño de los instrumentos fueron considerados los
entornos de desarrollo en el ciclo vital de la primera infancia, las repre-
sentaciones sociales que de la niñez tienen los diferentes entrevistados
y la conversación como movilizador y fundamento para la construcción
de los relatos.
      Es así como cada instrumento abarca un entorno de desarrollo:
(i) el familiar, donde generalmente trascurre la mayor parte de la vida
de la primera infancia, y se construyen los vínculos y relaciones, y,
como tal, es el escenario donde se hacen evidentes las afectaciones
por el conflicto armado. (ii) El institucional, orientado al cuidado y
la educación inicial, donde se hacen presentes las particularidades
del niño o niña en relación con los otros y otras, y, las dificultades
en el desarrollo. (iii) El directivo asociado a las políticas y programas
dirigidos a estas poblaciónes31.


31 Bojacá, Patricia; Estrada, María Victoria; Henao, Gloria y Montoya, María Eugenia.
   No somos invisibles. Guía para el diligenciamiento de instrumentos. (2008,
   Marzo, p. 16).


                                                                                        47
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


          A su vez en los instrumentos se indaga sobre la forma cómo se
     concibe al niño y la niña, si se considera un sujeto social activo dentro
     de las relaciones sociales, para conocer cuáles son las representaciones
     sociales en los diferentes territorios, y cuál es la comprensión y repre-
     sentación del niño y niña víctima del conflicto armado32.
          Las representaciones sociales son entendidas a la manera de
     Moscovici (1979), como:
           ... una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elabo-
     ración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos. Es un
     corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias
     a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran
     en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de
     su imaginación... son sistemas de valores, nociones y prácticas que proporciona
     a los individuos los medios para orientarse en el contexto social y material,
     para dominarlo. Es una organización de imágenes y de lenguaje. Toda repre-
     sentación social está compuesta de figuras y expresiones socializadas. Es una
     organización de imágenes y de lenguaje porque recorta y simboliza actos y
     situaciones que son o se convierten en comunes. Implica un reentramado de
     las estructuras, un remodelado de los elementos, una verdadera reconstrucción
     de lo dado en el contexto de los valores, las nociones y las reglas, que en lo
     sucesivo, se solidariza. Una representación social, habla, muestra, comunica,
     produce determinados comportamientos. Un conjunto de proposiciones, de
     reacciones y de evaluaciones referentes a puntos particulares, emitidos en una
     u otra parte, durante una encuesta o una conversación, por el “coro” colectivo,
     del cual cada uno quiéralo o no forma parte. Estas proposiciones, reacciones
     o evaluaciones están organizadas de maneras sumamente diversas según las
     clases, las culturas o los grupos y constituyen tantos universos de opiniones
     como clases, culturas o grupos existen. Cada universo tiene tres dimensiones: la
     actitud, la información y el campo de la representación ...
           Por tanto se busca comprender las características particulares,
     atributos, momentos de la vida y expectativas que se asignan a la

     32 Ibídem, p. 24


48
metodologÍa utilizada para el proceso de caracterización


primera infancia afectada por el conflicto armado, como apuesta por
la relevancia de la subjetividad a partir de las representaciones sociales.
      La conversación como forma de construir nuevos relatos, permite
identificar cómo se afecta el desarrollo armónico de los niños y
las niñas en su ciclo vital, la primera infancia; desde: lo afectivo, lo
emocional, lo cognitivo y lo social, en el marco de los derechos en sus
diferentes categorías: Existencia, Desarrollo, Ciudadanía y Protección.
      La aplicación de los instrumentos por medio de la conversación,
permite la comprensión de la historia individual, singular y particular
de parte de los y las responsables de transitar por las conversaciones
con estos interlocutores. Buscando la autoreferencia en la historias y
relatos de las personas víctimas del conflicto armado, para reconocer
su situación y generar mayor movilización frente a las situaciones
vividas por los niños y niñas.

3.2 muestra Para la CaraCteriZaCión en Bogotá
La aplicación de los instrumentos de caracterización en la ciudad de
Bogotá, se realizó en el primer semestre de 2009, para lo cual se priori-
zaron las localidades de San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Bosa y Rafael
Uribe Uribe; donde la Secretaría Distrital de Integración Social y el
IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI habían
acordado poner en marcha la propuesta de atención a familias y niños
y niñas en primera infancia afectados por el conflicto armado. Sin
embargo, en el consolidado final se evidencia la inclusión de familias
de 11 localidades.
     La muestra de miembros de familias fue intencional. Los 200
entrevistados fueron seleccionados de las bases de datos de diferentes
instituciones encargadas de la atención a población afectada por el
conflicto armado y vulnerable del Distrito. Sin embargo, la población
no se ubica fácilmente por: su ingreso en la base como población vulne-
rable, el alto porcentaje de sub registro, el temor de las familias de ser
localizadas en la ciudad y el desconocimiento de las rutas para acceder



                                                                              49
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     a los servicios, por lo que no se reportan en ninguno de los sistemas de
     información de las entidades.
          En la medida en que no se contó con la información precisa sobre
     las agentes educativas que atendían a niños y niñas en primera infancia
     afectados por el conflicto armado, la selección de la muestra se realizó
     estimando la población. El número estimado fue de 46 agentes educa-
     tivas distribuidas entre maestras y docentes de los jardines infantiles
     de la sdis, y madres comunitarias de los centros zonales del icBf de las
     localidades preseleccionadas.
          Para la selección de la muestra de servidores públicos, se decidió
     realizar la aplicación a 25 personas, que representaran, tanto en lo
     distrital como en lo local, proyectos y programas orientados a la
     población afectada por el conflicto armado en la ciudad tales como sdis
     (Subdirección para la infancia, subdirecciones locales y dirección pobla-
     cional), Secretaría de Gobierno (programa de desplazamiento, programa
     para la atención al proceso de reintegración y dirección de derechos
     humanos), Secretaría de Educación (dirección de inclusión social), icBf
     Regional Bogotá (asistencia técnica, coordinación de desplazamiento y
     coordinaciones de los centros zonales), Alcaldes locales (Bosa, Ciudad
     Bolívar, Rafael Uribe Uribe y San Cristóbal), Acción Social, Personería
     Distrital (referente local y delegación para los derechos humanos),
     Planeación Distrital y Defensoría del Pueblo.

     3.3 aPliCaCión de instrumentos
     La aplicación de los instrumentos para miembros de familias, fue
     realizada por servidoras y servidores públicos de diferentes entidades
     del Distrito. Previo a la realización de las entrevistas se realizó un
     proceso de formación y acercamiento a los instrumentos, del cual parti-
     ciparon 44 personas.
          En el lapso de un mes, las servidoras y servidores públicos de: i)
     Secretaría Distrital de Integración Social: referente distrital, gestoras
     locales de infancia, coordinadoras de jardines infantiles y profesionales
     del equipo de formación a familias de la Subdirección de Infancia. ii)


50
metodologÍa utilizada para el proceso de caracterización


Secretaría de Gobierno: referente distrital y gestores del Programa de
Atención al proceso de Desmovilización y Reintegración, enlace para
infancia de la Unidad de Atención y Orientación a la población en
situación de desplazamiento -uao- de Suba, Puente Aranda, Kennedy,
San Cristóbal, Ciudad Bolívar y del terminal de transportes. iii)
Secretaría de Salud: referente psicosocial de análisis y políticas de
desplazamiento. iv) Personería Distrital uao de Puente Aranda y v)
icBf Regional Bogotá: profesionales de Unidades Móviles y Centros
Zonales; entregaron 171 instrumentos diligenciados.

                     gráfiCo 2. muestra del estudio


                     instrumentos aPliCados

                        135 Familias en situación de desplazamiento
    193 FAMILIAS
    VÍCTIMAS DE         43 hijos e hijas de desmovilizados
     CONFLICTO          10 hijos, hijas o familiar de persona desaparecida
      ARMADO
                        5 hijos, hijas o familias de persona secuestrada
     53 AGENTES         22 Maestras de jardines infantiles sdis
     EDUCATIVAS         31 Madres comunitarias icbf
                        7 a nivel distrital: icbf Regional Bogotá, sdis,
                        Secretaría de Gobierno, Secretaría de Educación
   15 SERVIDORES        Distrital y Personería Distrital.
      PÚBLICOS          8 a nivel local: Centros Zonales del icbf, Sub-
                        dirección Local de sdis, Personería Distrital y
                        Alcaldías Locales.

     Dada la importancia de acercarse a los hijos e hijas de desaparecidos y
secuestrados, se acordó con la Fundación País Libre la aplicación de instru-
mentos a familias. Finalmente, el equipo del IDIE de Primera Infancia y
Derechos de la Niñez, aplicó 25 entrevistas a miembros de familias convo-
cadas por los centros zonales de icBf y jardines de la sdis.
     Se compilaron en total 223 instrumentos, de los cuales 20 fueron
anulados porque la gran mayoría de las preguntas no habían sido


                                                                               51
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     respondidas, para el estudio final se tuvieron en cuenta 193 instru-
     mentos.
          Los miembros de familias habitan principalmente las localidades
     de San Cristóbal y Bosa, seguido de Ciudad Bolívar, Kennedy, Rafael
     Uribe Uribe, Suba, Puente Aranda, Usaquén, Fontibón, Engativá y
     Tunjuelito.
          Las 53 entrevistas a agentes educativas que atienden a niños y
     niñas en primera infancia, fueron realizadas de la siguiente forma: 22
     a maestras jardineras, por el equipo pedagógico de la Subdirección de
     Infancia de la sdis y 31 por el equipo de IDIE de de Primera Infancia y
     Derechos de la Niñez, a madres comunitarias de Centros Zonales del
     icBf de Bosa, Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Rafael Uribe Uribe.
          En lo que refiere a servidoras y servidores públicos, el equipo del
     IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI realizó las
     entrevistas. De los 25 servidores públicos seleccionados inicialmente,
     se entrevistaron 15. 7 de ellos del nivel Distrital así: 2 profesionales del
     grupo de Asistencia Técnica del icBf Regional Bogotá; 1 al Director
     Poblacional de la sdis, 2 a los coordinadores del Programa de Atención a
     Población en Situación de Desplazamiento y del Programa de Atención
     al proceso de Desmovilización y Reintegración de la Secretaria de
     Gobierno; 1 a la Directora de Inclusión e Integración de población de
     la Secretaría de Educación Distrital y 1 al Delegado para los Derechos
     Humanos de la Personería Distrital.
          En las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, San Cristóbal y
     Rafael Uribe Uribe se aplicaron los siguientes instrumentos: 4 a los
     coordinadores de los Centros Zonales del icBf en cada localidad; 1 a
     la coordinadora de la Subdirección Local de la sdis en Bosa; 1 en la
     seccional Puente Aranda de la Personería Distrital y 2 instrumentos a
     las Alcaldes de Ciudad Bolívar y Bosa.




52
4. CaraCteriZaCión de las afeCtaCiones del
    ConfliCto armado en Bogotá d.C.

Bogotá D.C. como centro y capital del país, ha sido un escenario de
confrontación armada con características y expresiones diferentes a otras
regiones del país. Allí se planifican acciones, se gestiona todo tipo de
logística, sanidad, comunicaciones, inteligencia e intercambios ilegales de
naturaleza diversa y por supuesto las organizaciones armadas emergentes
como las guerrillas ejercen controles territoriales parciales33.
     Si bien la presencia de grupos armados ilegales en las urbes es
tradicional, como lo señalan Ávila y Núñez34, la reconfiguración del
conflicto armado colombiano hacía la urbanización, hace referencia a
que a diferencia de años anteriores, las ciudades se convierten en una
fuente de disputa entre los grupos armados ilegales, para el abasteci-
miento de medicinas, de alimentos, el lavado de dinero o la captura de
rentas. Por consiguiente, la presencia de estos grupos se suma a la diver-
sidad de estructuras ilegales de carácter urbano con cierta capacidad
bélica, que llevan a cabo un tipo de criminalidad diferente, como las
pandillas, delincuencia organizada, bandas, entre otros.
     La Defensoría del Pueblo en la alerta temprana emitida el 31 de
mayo del año 2008 sobre la presencia de estos grupos en Soacha y
Bogotá afirma: “un factor que agudiza el riesgo para la población civil es la

33 Articulo Revista Semana por: Luis Eduardo Celiz. (2009,Octubre).
34 Ávila Martínez, Ariel Fernando & Núñez Gantiva Magda Paola. “Bogotá cercada”.
   Informe especial 2009 ¿El declive de la seguridad democrática? Bogotá:
   Corporación Nuevo Arco Iris. (2009,Diciembre)


                                                                                   53
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     existencia de contradicciones entre las propias estructuras paramilitares y las
     disputas entre grupos y facciones rivales por detentar y/o ampliar el poder, el
     reacomodamiento de cuadros medios y bajos, la lucha por los territorios y corre-
     dores estratégicos, por las fuentes de financiación y en los ajustes de cuentas
     que provocan enfrentamientos entre grupos grandes y pequeños”.
           De acuerdo con Valencia35, las bandas paramilitares están
     cobrando gran fuerza en una ciudad que no tenía mayores antece-
     dentes en este aspecto. Kennedy, Suba, Bosa, Ciudad Bolívar y
     Usaquén son las localidades más afectadas por la presencia de estas
     bandas, y Corabastos es uno de los lugares donde con más claridad se
     registra la actividad de Águilas Negras, el bloque Cacique Nutibara,
     el grupo Héroes Carlos Castaño y el Ejército Revolucionario Popular
     Anticomunista, al mando de Pedro Olivero, ‘Cuchillo’. También hacen
     presencia en los sanandresitos, los centros de expendio de droga, las
     casas de prostitución e influyen en los juegos de azar y en las coopera-
     tivas de vigilancia y seguridad. Privilegian en todo caso el suroriente
     por donde se sale hacia los Llanos Orientales, o la carrera 7ª en la
     salida hacia Boyacá.
           A este contexto de conflicto armado en la ciudad, arriban familias
     con niños y niñas en primera infancia, provenientes de diferentes
     zonas del país a causa del desplazamiento forzado o por los procesos de
     desmovilización y reincorporación adelantados en el país.
           Por tanto, las familias que llegan a Bogotá no escapan a los
     controles ejercidos por los grupos ilegales, presentándose amenazas,
     desplazamientos intra e inter urbanos y zozobra, por sentirse perse-
     guidos y no encontrar la tranquilidad que les posibilite dar inicio a una
     nueva vida.
           Las situaciones descritas complejizan aun más los impactos del
     conflicto armado en la primera infancia, en la medida en que las
     familias además de encarar las dificultades propias de la ciudad tienen
     que desarrollar capacidades y recursos, para ser corresponsables en
     35    Valencia, León. La seguridad democrática en crisis, Revista Cambio. Bogotá
          (2009,Diciembre)


54
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


la garantía de los derechos de sus hijos e hijas menores de seis años.
Lo que evidencia que se requiere de un esfuerzo mayor por parte del
Estado para asegurar el disfrute pleno de los derechos de éstas pobla-
ciones.

4.1 CaraCteristiCas de los sistemas familiares
Según la Política Distrital se entiende que: Las familias son una forma
primordial de organización social determinada históricamente, en donde se
construye social y culturalmente la filiación y el afecto. Son ámbito funda-
mental de humanización y socialización; unidades portadoras, creadoras,
reproductoras y realizadoras de valores, sujetos colectivos de derechos, con
capacidad para transformarse y transformar su entorno y la sociedad de la que
hacen parte36.
     La anterior versión apropiada por la política pública, se comple-
menta con la de sistemas familiares. Entendidos como un sistema
humano que coexiste con otros sistemas humanos y vivientes. La
familia es una red social, que narra y se vincula según sus capacidades,
para configurar la identidad, el bienestar y el afrontamiento recursivo
de los momentos y sucesos de la vida en territorios definidos.
     Los sistemas familiares en tanto redes sociales, ante eventos que
violan los derechos, se afectan y recurren a sus capacidades de ayuda,
se reorganizan, sufren, pero mantienen, como lo señala Arévalo (2006)
la noción de bienestar y para lograrlo recurren a la narrativa como
forma discursiva que da significado y coherencia a las experiencias
vitales. Las capacidades humanas en expansión, se viven en la familia
victima como un reto de la vida que lesiona las relaciones establecidas
según acuerdos y normas culturalmente definidas.
     De acuerdo con el Auto 25137, en estas familias, el conflicto
armado genera efectos destructivos sobre sus estructuras relacionadas
con:

36 Política pública para las familias en Bogotá: DABS (2006). p. 14.
37 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008. Magistrado Ponente:
   Manuel José Cepeda Espinosa, p. 15.


                                                                                 55
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


        ¤    Desintegración o dispersión por causa de las situaciones
             de vinculación, desplazamiento, desaparición forzada,
             secuestro de uno o más miembros de los sistemas familiares,
             amenazas por parte de los actores armados para que algún
             miembro de la familia realice o ejecute determinada
             acción, tensiones producidas por los actores del conflicto
             antes, durante o después de las incursiones armadas de
             carácter prolongado, territorios controlados, poblaciones
             confinadas, familias amenazadas.
        ¤    Debilitamiento de los lazos de afecto en razón de las
             condiciones de desconfianza, zozobra, vulnerabilidad que
             se imponen al colocar a sus miembros en condiciones de
             indefensión y de subalternidad con uno u otro actor.
        ¤    Resquebraja las capacidades protectoras y proveedoras para
             satisfacer las necesidades vitales de los niños y las niñas.
        ¤    La desconfiguración de las estructuras y dinámicas
             culturales de protección de niños y niñas en el contexto
             de los sujetos colectivos de derechos como los pueblos
             indígenas y las comunidades afrocolombianas.
        ¤    Sobrecarga de las funciones familiares de las personas
             mayores que genera un rompimiento generacional en la
             trasmisión y construcción de valores.
        ¤    Desgaste de su capacidad de protección de las condiciones
             materiales que soportan la dignidad familiar: discriminación,
             incapacidad de proveerse por sí mismos en las nuevas
             condiciones impuestas.
        ¤    La ignorancia y desinformación de los sistemas familiares
             en relación con los derechos de los niños y las niñas y
             los mecanismos para exigirlos son determinantes en la
             invisibilización de estos y estas en el ámbito familiar y social.
        ¤    Sentimientos de impotencia y pérdida de espacios de
             intimidad familiar que exacerban los niveles de consumo y
             alcoholismo de las personas mayores.


56
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


4.1.1   ¿De qué familias estamos hablando?
La mayor parte de las familias, 70%, manifestaron que la situación de
conflicto vivida por adultos y niños y niñas en primera infancia, era el
desplazamiento forzado; el 22% hace parte de procesos de desmovili-
zación individuales y colectivos; el 5% de los niños y niñas han vivido
en la primera infancia la desaparición forzada de uno de sus padres o
familiares cercanos; el restante 3%, el secuestro de padres o familiares
cercanos en este importante momento del ciclo vital.

   gráfiCo 3. situaCiones de ConfliCto armado vividas Por las familias
                             entrevistadas.




      De las 135 familias en situación de desplazamiento forzado, 64%
no informaron sobre causas específicas del desplazamiento. En algunos
casos porque fueron víctimas del delito de desplazamiento forzado por
actores armados y en otros, porque no se sienten seguras de ofrecer
esta información, pues consideran que pueden ser ubicadas, juzgadas e
incomprendidas frente a las situaciones vividas.
     Quienes informaron sobre la causa del desplazamiento refieren
amenazas y afectaciones directas al núcleo familiar. Algunas de las
cuales se asocian a otros delitos cometidos en el marco del conflicto


                                                                           57
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     como: desaparición forzada de padre, madre o de los dos en 13% de los
     casos, secuestro 5%, homicidio de familiar 4% y exposición a masacres
     4%. En otras, se presentan situaciones de vulneración y amenaza,
     tales como: amenaza de quemar el pueblo, niños y niñas huérfanos
     o abandonados, confinamiento por minas antipersonal, amenaza de
     reclutamiento de un integrante de la familia y lesiones personales y
     amenazas de violación.
          Lo anterior, evidencia cómo la situación de desplazamiento
     forzado de la familias se genera por su cercanía y exposición perma-
     nente a diversas manifestaciones del conflicto armado, que las ubican
     en constante vulnerabilidad de sus derechos, primordialmente a la
     vida e integridad de sus miembros.
          De otro lado, de las 43 familias identificadas como parte de los
     procesos de desmovilización y reincorporación, el 12 % reportaron
     haber sido víctimas de la desaparición forzada de algún familiar, la
     exposición a masacres y el abuso sexual.
          10 familias han vivido la desaparición forzada de unos de sus
     miembros y 5 el secuestro, para los niños y niñas en primera infancia
     de estos sistemas familiares, la ruptura de vínculos, la incertidumbre,
     la desprotección y la pérdida de los referentes afectivos, sociales y cultu-
     rales en esta etapa fundamental del ciclo vital, conlleva a afectaciones
     directas.
          Al conversar con los adultos, madres, padres o cuidadores, se
     indagó por la situación de conflicto armado vivida por los niños y niñas
     en primera infancia, con el fin de visibilizar sus afectaciones y poner de
     presente que ellos y ellas han sido víctimas directas de delitos; además
     de ser afectados por lo ocurrido a sus padres y familiares cercanos.
          El entorno y las capacidades de la familia en la primera infancia
     son esenciales para garantizar el goce de derechos, cuando las familias
     afrontan el conflicto armado, los niños y niñas sufren limitaciones
     para su desarrollo, ejercicio y restablecimiento de derechos.




58
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


4.1.2     Procedencia
Bogotá D.C., se ha convertido en uno de los mayores centros de
recepción a la población afectada por el conflicto armado, desmovili-
zación y desplazamiento forzado, por razones que tienen que ver con la
extensión del territorio y el anonimato que puede ofrecer a los nuevos
habitantes, así como la posibilidad de tener un mayor acceso a trabajo
o a atención por la situación vivida.

        gráfiCo 4. lugar de ProCedenCia de familias en situaCión de
                             desPlaZamiento.




     Las familias en situación de desplazamiento refieren como su terri-
torio de origen en primer lugar al departamento del Tolima, en segundo
a Cundinamarca y en tercer lugar a los departamentos de Antioquia y
Caquetá. El acumulado del sipod (1997 a diciembre de 2008), citado en
Síntesis de Coyuntura38, refiere que de las cuatro zonas, el conflicto se
manifiesta con mayor intensidad en Antioquia, en este periodo se han
38 Secretaría Distrital de Planeación. Dirección de equidad y políticas poblacionales.
   Dirección de políticas sectoriales. Síntesis de coyuntura. No. 89. (2009,Abril)


                                                                                         59
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     desplazado 454.625 personas, seguido del Caquetá con 142.812, luego
     del Tolima con 139.067 personas, y Cundinamarca con 48.962.
           Si bien el conflicto incide mayormente en el desplazamiento
     en Antioquia y Caquetá, es probable que las familias expulsadas se
     orienten hacía las capitales de estos departamentos u otros municipios
     cercanos. La cercanía geográfica del Tolima y Cundinamarca, además
     de la concentración de parte de la población en situación de desplaza-
     miento en municipios cercanos a la capital como Soacha, Mosquera y
     Funza, inciden en el arribo a Bogotá.
           Las particularidades del conflicto en cada región, generan
     múltiples causas para el desplazamiento forzado, que van desde la
     confrontación armada de los grupos en disputa, al despliegue de
     diferentes acciones de guerra como las descritas anteriormente por las
     familias.
           El 48% de estas familias, había llegado a Bogotá en los últimos
     doce meses, y el 37% llevaba en la ciudad entre 2 y 6 años. Lo que
     indica que las causas del desplazamiento forzado se mantienen en los
     territorios y que las familias siguen considerando la ciudad como una
     alternativa vital, aún cuando no se cuente con los mecanismos para
     garantizarles atención diferencial y particular que les permita estabili-
     zarse y superar la situación de desplazamiento.
           El lugar de origen más referenciado por las familias de desmo-
     vilizados es Norte de Santander, seguido de Putumayo, Huila y
     Cundinamarca. Una alta proporción, 72% ha vivido en Bogotá en
     promedio entre 2 y 6 años; y el 16%, entre 7 y 12 meses. Estos datos
     se corresponden con los de la Secretaría de Gobierno39, que plantea
     que de los cerca de 4.445 excombatientes que residian en Bogotá a
     agosto de 2009, 3775 se hallan en fase de reintegración; de estos el
     82% provienen de procesos de desmovilización individual y el 18% de

     39 Secretaría de Gobierno. Programa de Atención al Proceso de Desmovilización
        y Reintegración en Bogotá. Caracterización, disponible en http://www.
        gobiernobogota.gov.co/content/view/45/167/1/1/



60
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


desmovilizaciones colectivas. Lo que indicaría que la población caracte-
rizada se desmovilizó individualmente en los últimos 6 años.

gráfiCo 5. lugar de ProCedenCia de familias de Personas desmoviliZadas.




     Para las familias con personas secuestradas y desaparecidas,
Bogotá ha sido su lugar de residencia permanente, o donde se han
trasladado de departamentos como Guaviare, Huila y Valle después de
vivir la situación de conflicto. Una familia de un desaparecido reporta
haber llegado a la ciudad en el último año.

4.1.3   Sistemas vinculares y familiares
El conflicto armado colombiano no se ha instalado solamente en el
ámbito de lo público, ha trascendido a las familias, especialmente
cuando una parte importante de ellas, ha sido víctima directa de los
actores armados o se ha constituido en algún momento como uno de
ellos, lo que las ubica en línea directa con la afectación por diferentes
delitos y condiciones dadas en una confrontación armada.



                                                                            61
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


          Estas situaciones como lo plantea Palacio (2009, p.6)40, son
     asuntos que se instalan y habitan los mundos privados, domésticos y
     familiares de los diversos grupos poblacionales del país. Las relaciones
     y los vínculos familiares asisten a diversos movimientos que ponen en
     tensión y sopesan su consistencia, generando procesos de adaptación,
     desintegración, dispersión, cohesión y reconfiguración familiar.
          Desde esta perspectiva, la lectura sobre las características de las
     familias, parte de reconocer que aún cuando gran parte de ellas cuenta
     con estructuras que se corresponden con los imaginarios de familia
     más tradicionales, seguramente la vivencia del conflicto ha trans-
     formado sus relaciones y vínculos.
          Las familias de niños y niñas en primera infancia afectados por el
     conflicto armado están conformadas en promedio por 4 y 5 personas.
     En lo que refiere al desplazamiento, la existencia de hogares biparen-
     tales se acerca al 61%, distribuida así: 50% viven con papá, mamá e
     hijos; 4% con papá, mamá, hijos y otros familiares; 6% con mamá,
     padrastro e hijos y 1% además de los anteriores con otros familiares. El
     2% de los niños y niñas no vive con papá y mamá. Los demás sistemas
     familiares, 38%, están integrados con uno de los padres así: 20% con
     mamá e hijos, 16% de mamá, hijos y otros familiares, 1% con papá e
     hijos y 1% papá, hijos y otros familiares.
          Esta información coincide con las cifras de la II env (Encuesta
     Nacional de Verificación) que muestra que los hogares familiares
     biparentales representan un 67,5% de los hogares inscritos en el
     Registro único de Población Desplazada- rupd- y los monoparentales
     alcanzan el 30% para la misma población41.
     40 María Cristina Palacio Valencia. Conferencia Familia, enlaces intergeneracionales
        y orden de las violencias, en Desafíos para el futuro. IDIE de Primera Infancia y
        Derechos de la Niñez (2011).
     41 XII Informe de Comisión de Seguimiento de las Políticas Públicas sobre el
        desplazamiento forzado. Proceso Nacional de Verificación. El desplazamiento
        forzado en el caso de las mujeres, hogares y niños, niñas y adolescentes.
        Comisión de seguimiento de las políticas públicas sobre el desplazamiento
        forzado. Décimo segundo informe. (2009,Marzo 4). Bogotá D.C. Pág. 22.


62
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


     Aún cuando en el 54% de los sistemas familiares se mantenga la
conformación familiar inicial, el sistema familiar se modifica, pues debe
adaptarse a un nuevo contexto en el que cambian los roles de provisión
y el ejercicio de autoridad, generando reconfiguraciones al interior de
los roles familiares. Así mismo, como consecuencia del conflicto, se
generan rupturas, fragmentación y división de las familias, por esto el
38% de los niños y niñas crecen sin el soporte afectivo de una de las
dos figuras paternas, y el 7% conviven con el nuevo compañero de la
mamá. Adicionalmente, se pierden los nexos con la familia extensa,
soporte tradicional en el sector rural.
     Para los hijos e hijas de desmovilizados la conformación familiar
con presencia masculina aumenta notoriamente así: 56% de las
familias están conformadas por papá, mamá e hijos; 7% papá, mamá,
hijos y otros familiares; 5% papá, hijos y otros familiares y 2% papá e
hijos, para un total de 70%. Del 30% restante: 26% están integrados
por mamá e hijos; 2% por mamá, padrastro e hijos y 2% de los niños y
niñas no viven con papá y mamá.
     El papel de las familias en la desmovilización es fundamental. De
un lado, incide en la toma de la decisión, en donde se tiene en cuenta
el futuro y la estabilidad económica y emocional de sus integrantes;
de otro, las familias migran a los contextos urbanos para acompañar
este proceso y protegerse de las posibles retaliaciones o acciones de los
grupos armados. Lo anterior, por la circularidad de los acontecimientos
e interacción al interior de las familias, que genera un compromiso e
incidencia frente a las situaciones vividas.
     En lo que refiere a las familias de personas desaparecidas y
secuestradas, la situación de conflicto ha modificado la estructura
familiar, generando ruptura de vínculos con alguno de los padres, y
el sentimiento de impotencia y expectativa por el regreso del familiar
afectado. Es así como el 80% de los niños y niñas hijos de personas
secuestradas viven con mamá, hermanos y otros familiares, y el 20%
con papá, mamá y hermanos. En lo que refiere a los niños y niñas
hijos de personas desaparecidas, el 30% viven con mamá, hermanos y


                                                                            63
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     otros familiares, otro 30% no viven con papá o mamá, 20% viven con
     mamá y hermanos, 10% con papá y hermanos y 10% papá, mamá y
     hermanos.
          La desaparición forzada y el secuestro provocan un alto grado de
     dolor y una profunda alteración en la cotidianeidad de los sistemas
     familiares, y en sus relaciones al interior y con otros familiares y el
     entorno. Si bien las familias afectadas pueden reacomodarse ante la
     situación vivida, los sentimientos y la elaboración de la pérdida quedan
     latentes.
          El tamaño promedio de los hogares de personas desplazadas es de
     5,1 miembros por hogar, superior al tamaño promedio de los hogares
     colombianos42, según la Comisión de seguimiento a la política pública
     sobre desplazamiento forzado. En las familias consultadas el promedio
     se infiere como más bajo, sin embargo, cerca del 44% de las madres
     que viven el desplazamiento forzado son jóvenes; el 42% tiene entre 17
     y 25 años y el 2% se encuentran entre los 13 y 15 años (una tiene 12
     años, otra 14 años y otra 15 años).
          Las demás madres tienen edades entre los 26 y 35 años, encon-
     trando un porcentaje menor, 10%, de mujeres con edades entre los 36
     y 49 años, que probablemente corresponden a abuelas o cuidadoras
     adultas de los niños y niñas en primera infancia en situación de despla-
     zamiento. Con los padres de éstas familias la proporción se mantiene,
     el 45% de ellos está entre los 17 y 30 años, el 25% entre 31 y 35 años, el
     24% tiene de 36 a 55 años, y un 7% reporta no saber la edad del padre.
          Aún cuando en el sector rural, las mujeres antes de los 21 años
     son madres, y el nivel educativo disminuye en tres años la edad de
     la maternidad; sobresale el hecho de que estas familias son jóvenes y
     probablemente tendrán en el futuro más hijos e hijas, lo que influirá
     en las condiciones de vida de todo el núcleo familiar.
          Por el contrario, el 67% de las mujeres de las familias de desmovi-
     lizados tienen edades entre los 26 y 38 años; el 31% de los 17 a los 25
     años y el 3% entre 40 y 43 años. Entre los padres, el mayor porcentaje
     42 Ibíd. Pág. 23.


64
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


20%, dice no saber la edad de su compañero; el 67% tiene entre 22
y 39 años; 10% de 40 a 48%y 1% entre 17 y 21 años. Como puede
verse, el promedio de edad de los padres en estas familias es superior,
en la medida en que la participación en el conflicto armado modifica
en estos sujetos las consideraciones sobre la familia, por la separación,
la desconfianza y el cambio en la prioridad de la maternidad y pater-
nidad. Así mismo la Secretaría de Gobierno43, plantea que el número
promedio de miembros de familias de desmovilizados en Bogotá es
de 3.6 miembros por familia y un 66% de personas viven con núcleo
familiar constituido.
     En las familias con secuestrados y desaparecidos, este dato se
reporta en pocos casos. Las mujeres de familias con desaparecidos
tienen de 36 a 49 años en un 83%, y 17% de 26 a 30 años; y de familias
con secuestrados la edad está entre los 31 y 49 años. Lo que da cuenta
de familias urbanas con un nivel de escolaridad más alto y con uniones
consolidadas.
     De acuerdo con lo anterior, las principales víctimas de la guerra
continúan siendo los más jóvenes, especialmente campesinos de las
zonas apartadas del país.

4.1.4   Adaptabilidad a la ciudad: empleo y vivienda
Originariamente las familias afectadas por el conflicto trabajaban en la
agricultura y encontraban en el entorno rural los medios de subsistencia
y desarrollo. En el contexto urbano estos saberes no son relevantes, ni
se cuenta con estos medios para laborar; lo que implica que se deben
reajustar los roles, explorar nuevas capacidades y negociar otras alter-
nativas para satisfacer las necesidades básicas de los integrantes de las
familias.
     El trabajo informal en hombres y mujeres es la principal fuente
de ingresos para las familias en situación de desplazamiento, sumando

43 Secretaría Distrital de Gobierno. Programa de Atención al Proceso de
   Desmovilización y Reintegración en Bogotá. Propuesta Polifónica para la
   Reintegración en Bogotá (2009). Pág. 16.


                                                                             65
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     el 48% en las mujeres y el 47% en hombres. Solamente el 6% de las
     mujeres y el 18% de los hombres tienen un empleo formal; de este
     grupo, la mayoría de hombres ha terminado la primaria, 64%, y la
     mitad de las mujeres. El desempleo equivale al 24% y 26% en hombres
     y mujeres respectivamente.
          De acuerdo con lo anterior, la mayor parte de las familias,
     depende del trabajo informal, el rebusque y del desempleo, para
     proveerse de alimentación, vivienda, servicios públicos, educación y
     salud. Cabe resaltar que algunos de estos aspectos no representaban
     antes de la situación de conflicto un gasto para la familia, y ahora una
     parte importante de sus ingresos debe orientarse a la vivienda y los
     servicios públicos, disminuyendo la compra de alimentos y la inversión
     en educación y salud.
          En las familias de población desmovilizada, el 72% de las mujeres
     cuenta con un empleo informal, de las cuales la mitad terminaron
     secundaria, el 4% educación superior y el 39% primaria. Con empleo
     formal se reporta el 13% de mujeres. Para los hombres, este porcentaje
     aumenta al 30% siendo el más significativo para este género, seguido
     del empleo informal con el 27% y el desempleo con 17%. Para este
     grupo poblacional, la educación superior se ubica en el 15%.
          Aún cuando aumenta el empleo formal, especialmente en
     hombres, los ingresos para estas familias provienen principalmente
     del empleo informal femenino, lo que da cuenta de la necesidad de
     estructurar alternativas laborales y de ocupación para las personas que
     participan de los procesos de reinserción.
          En cuanto a la escolaridad de los padres y las madres llama la
     atención que el 16 % de hombres y el 14 % de las mujeres, de las situa-
     ciones de conflicto exploradas no sabe o no responde. Podría inferirse
     que son iletrados, porcentajes que coinciden con las tasas de analfa-
     betismo para hombres y mujeres mayores de 15 años de la Encuesta
     Nacional de Verificación.
          El porcentaje nacional de alfabetismo es de 93,4% para personas
     mayores de 15 años según datos de la Encuesta Continua de Hogares,


66
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


Gran Encuesta Integrada de Hogares del dane correspondiente al año
2008. De acuerdo con esta información el porcentaje de analfabetismo
tanto para hombres como para mujeres en la población desplazada
residente en Bogotá es muy alto. Lo que informa sobre las desventajas
de la población afectada por el conflicto armado al llegar a un centro
urbano con las características de una ciudad como Bogotá.
      La vivienda digna está consagrada como derecho en el artículo
51 de la Constitución Política. En el conflicto armado este derecho se
vulnera por el despojo de los bienes, la dificultad para elegir el lugar
para vivir y las condiciones de los asentamientos en los que se ubican
las familias, especialmente en situación de desplazamiento. Para este
último caso, la Corte Constitucional elevó este derecho a la categoría
de fundamental.
      Los niños y niñas en situación de desplazamiento, viven en su
mayoría en casa o apartamento, 53%; sin embargo, 26% viven en
cuarto o cuartos, 12% en inquilinato, 7% en casa lote y 2 en cambuche
en ruinas. Lo que indica que una gran parte de las familias, conviven
en condiciones de hacinamiento y no cuentan con los recursos
suficientes para tener una vivienda digna y el Estado no la garantiza.
En el caso de las familias que viven en cambuche, se estima que su
condición es de miseria.
      El 83% de estas viviendas son arrendadas y solamente el 4% son
propias, el resto tienen diferentes formas de tenencia. Esta situación
corrobora uno de los hechos más complejos del desplazamiento, pues
las familias además de la afectación por el conflicto, cambian la forma
tradicional en que vivían como propietarios en el sector rural, confi-
nándose en espacios más pequeños en zonas en las que están expuestos
a diversos riesgos y no cuentan con condiciones dignas para vivir.
      Los hijos e hijas de desmovilizados viven en 81% en casa o aparta-
mento, 9% en cuarto o cuartos, 5% en casa lote y 2% en inquilinato.
El 16% de estas viviendas son propias y 77% son arrendadas. Para este
grupo la adquisición de vivienda es más alta, probablemente por el
acceso a empleos formales y a subsidios económicos por la desmovili-
zación.
                                                                           67
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


          Los hijos e hijas de desaparecidos y secuestrados viven en casa o
     apartamento. En el 60% la vivienda es propia y en el 40% arrendada.
     Evidentemente este derecho no es el más vulnerado para estas familias,
     por las condiciones económicas que las rodean.
          La cobertura en los servicios públicos, se corresponde con el
     avance de la ciudad en el mejoramiento de los sectores vulnerables.
     Gran parte de las familias cuenta con acueducto y alcantarillado,
     electricidad, alumbrado público, recolección de basuras y gas natural.
     En menor proporción cuentan con telefonía fija y deben conectarse al
     agua potable y la energía ilegalmente, 2 familias acceden al agua sin
     tratamiento, probablemente las que viven en cambuche.
          Lo anterior, sumado a que solamente el 10% de las personas
     considera que su vivienda está en mal estado y 2% en ruinas, permite
     plantear que existen otras condiciones que afectan el bienestar de la
     familia en relación con la vivienda, que se ubican más allá de la infraes-
     tructura. Al respecto, se identifican riesgos diversos en el entorno, el
     46% encuentra un riesgo social por los vecinos, el barrio y la cercanía
     con lugares no aptos para sus familias y el 42% tienen riesgo físico del
     entorno por la ubicación de la vivienda en zonas de ladera.
          El considerar la vivienda como derecho, plantea al Estado la
     necesidad de proveer a la población afectada por el conflicto armado
     apoyo para la consecución de vivienda en condiciones dignas. Al
     respecto, cabe resaltar que la totalidad de las familias de secuestrados y
     desaparecidos no han recibido subsidios para vivienda, probablemente
     porque no los soliciten por sus condiciones económicas y de estabilidad
     más favorables. El 67% de la población en situación de desplazamiento
     no ha accedido a este tipo de ayuda; y el 63% de la población desmovi-
     lizada tampoco.
          En los pocos casos en los que se ofrece ayuda económica para
     vivienda, se orienta al pago de arrendamientos más que a la adqui-
     sición de vivienda propia. El 21% de las familias en situación de
     desplazamiento han recibido este aporte de entidades como la Cruz
     Roja, Unidad de Atención y Orientación a la población en situación


68
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


de desplazamiento -uao-, Ministerio del Interior y Subsidio Nacional de
Vivienda y Fonvivienda cafam, estas últimas para compra de vivienda.
El 33% de la población desmovilizada ha contado con este subsidio por
entidades como la Alta Consejería para la Reintegración y la Reincor-
poración, Capital semilla Programa Desmovilización y Desarme -ddr-,
Ministerio del Interior, Secretaría de Gobierno y Fonvivienda cafam.
     La vivienda es uno de los componentes que contribuye al asenta-
miento de las familias. Las afectaciones por el conflicto armado
generan cambios en este aspecto que se expresan principalmente en lo
que añoran las familias de su lugar de origen. El 24% de las personas
extraña la alimentación, un 23% el campo y otro 23% aspectos como
el ambiente, el trabajo, el dinero, las costumbres, los paseos, la mamá,
la educación y el pueblo. El 17% extraña todo, otro 17% la tranqui-
lidad y la libertad, 15% los amigos, 14% la casa y 8% el clima.
     Estas afirmaciones dan cuenta del desarraigo geográfico, cultural
y afectivo que viven las familias al dejar sus lugares de origen; en los
que contaban con los medios para vivir, con una red afectiva cercana y
un entorno más amable y propicio para su vida y la de su familia.
     La vivienda contribuye a que las familias afectadas por el conflicto
construyan vínculos sociales y cuenten con protección, abrigo,
intimidad y seguridad. Al preguntar a las familias sobre el lugar donde
viven actualmente, el 60% asegura que les gusta, 38% dice que no les
agrada y el 1% no dió información sobre este aspecto.
     Entre las razones expuestas por las familias a quienes les agrada el
lugar donde viven se encuentran aspectos asociados con el espacio en
lo que refiere a la seguridad, la amplitud, su similitud con el campo, la
cercanía a la institución educativa de los niños y las niñas y el acceso a
servicios públicos. De otro lado, se destaca el buen ambiente, el estar
en familia, la colaboración y que no hay maltrato.
     A las familias a quienes les desagrada el lugar plantean difiul-
tades de movilidad en la vivienda, el poco espacio, la inseguridad y los
conflictos, la infraestructura y principalmente el tener que vivir con
otras personas.


                                                                             69
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


          Si bien un alto porcentaje se ha acomodado a las nuevas condi-
     ciones, principalmente por los factores afectivos y de comodidad, es
     evidente cómo el conflicto armado de manera directa incide en la
     cotidianeidad de las familias, en las formas de relacionarse y adaptarse
     a un contexto urbano, que difiere en muchos aspectos de la forma en
     que se constituyeron y convivieron tradicionalmente estos sistemas
     familiares.

     4.2 CaraCterístiCas de los niños y las niñas
     Los niños y niñas en primera infancia en el marco del conflicto
     armado viven situaciones como:
         ¤   Desprotección física, riesgos para la vida, integridad y su
             desarrollo.
         ¤   Víctimas de maltrato, violencia intrafamiliar y sexual.
         ¤   Victimas de trata y venta.
         ¤   Desnutrición y anemia que incide sobre su proceso de
             desarrollo, retardos.
         ¤   Deterioro de las condiciones físicas y psicológicas causado
             por el conflicto armado: hambre, trauma, falta de espacio
             y de condiciones para la recreación y el descanso, déficit
             energético que impiden la socialización y los aprendizajes.
         ¤   Desarraigo, dificultades cognitivas y emocionales, falta de
             concentración, retraimiento, desmotivación.
         ¤   Afectaciones sobre la construcción de identidades: en
             el barrio, en los ámbitos de educación inicial (familiar,
             institucional o comunitario), individuales, familiares y
             colectivas en relación a la discriminación, la presión y el
             miedo del que son objeto en las relaciones de su entorno.
             ¿Cómo estructurar una identidad frente al medio adverso
             que se le impone?
         ¤   Carencias para ejercer el derecho a la recreación por falta
             de acceso a oportunidades y espacios recreativos, falta de
             juguetes y materiales recreativos apropiados para la edad,


70
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


           que reconozcan su cultura particular. Las condiciones de
           nutrición y salud no permiten ni energía ni alegría para
           jugar. Falta de espacios de socialización, la inseguridad
           impide su movilidad y acceso a espacios comunitarios.
    ¤      No son tenidos en cuenta en la toma de decisiones, son más
           importantes las vacunas que los niños y las niñas, en este
           sentido, no hacen parte de los domos y no se les reconoce la
           ciudadanía social.
    ¤      No tienen acceso, ni permanencia a las modalidades
           de educación inicial, lo que conlleva a que los sistemas
           familiares estén muy solos para atender sus afectaciones y
           resolver las situaciones críticas a nivel emocional, físico y
           mental.
    ¤      No son reconocidos en los contextos de conflicto
           armado, por lo tanto no se valoran las afectaciones y en
           consecuencia no se responde a sus situaciones, generando
           procesos sistemáticos de marginalidad, de exclusión y de
           estigmatización al carecer de procesos de atención oportuna
           y diferencial.

De acuerdo con Córdoba (2009:184)44, la violencia y los crímenes
cometidos contra los niños y niñas en primera infancia, menoscaban,
perjudican, influyen desfavorablemente y producen alteraciones y
consecuencias negativas en la vida de los niños y niñas: en su salud, en
sus hábitos, en sus relaciones, en sus ámbitos, en sus proyectos de vida,
entre otros. Estas consecuencias desfavorables generadas a partir de
contextos de conflicto armado se entienden como afectaciones de los
niños y las niñas en primera infancia. Y esto, reiterando que un niño o
una niña en primera infancia no resulta afectado únicamente a través
de un delito que se cometa directamente sobre ellos, es decir, cuando
son los sujetos pasivos de esa violencia, sino que dado su estado de
44 Córdoba, Álvaro. Marco Jurídico para la caracterización de las afectaciones de los
   niños y las niñas en primera infancia-víctimas del conflicto armado (2009, Mayo).


                                                                                        71
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     vulnerabilidad e indefensión, su íntima relación de dependencia frente
     a sus padres y otros familiares y cuidadores, cualquier crimen cometido
     en contra de esos familiares cercanos los afecta directamente.

     4.2.1     ¿De qué niños y niñas hablamos?
     Los niños y niñas de estas familias se encuentran en el ciclo vital de la
     primera infancia, la mayoría está en el rango de 2 a 4 años, con el 37%.
     Antes del primer año, 13%; entre 1 y 2 años, 12%; de 4 a 5 años, 15%;
     de 5 a 6 años, 14%; y de 6 a 7 años, 9%. Estos niños y niñas han vivido
     el conflicto armado de manera directa, lo que debilita el ejercicio de
     sus derechos y las condiciones para su desarrollo, como se caracterizará
     más adelante.
          Del total de la población, el 51% son mujeres y 49% hombres.
     Las vivencias del conflicto constituyen el escenario relacional por
     excelencia donde los niños y las niñas identifican el marco axiológico
     de su contexto, aprenden la norma, su valía, la legitimidad y las
     dinámicas relacionales en las cuales se sustentan el proyecto ético de
     la sociedad en la que les corresponde vivir. Pensar en estas distinciones
     invita a preguntarse quiénes son y cómo son, qué representan los niños
     y las niñas en las relaciones establecidas en el marco del conflicto
     armado, en donde ni lo privado ni lo público son constituyentes de la
     identidad al ser dejados de lado45.
          El origen étnico de los niños y niñas da cuenta de población
     mestiza mayoritariamente, así: 63% en situación de desplazamiento;
     44%, hijos e hijas de desmovilizados; 60%, hijos e hijas de desapa-
     recidos; y 60%, hijos e hijas de secuestrados. Como indígenas se
     reportan, 5% en situación de desplazamiento y 5% hijos e hijas de
     desmovilizados. Como afro colombianos, el 11% y 12% en situación de
     desplazamiento y de desmovilización, respectivamente.
          Estos datos se corresponden con el registro nacional. Frente al
     porcentaje de personas que no responden, se puede presumir que existe
     45 Ortega, F. Veena Das(2008) Sujetos del dolor, agentes de dignidad. Ed. Pontificia
        Universidad Javeriana. Instituto Pensar.


72
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


una falta de reconocimiento de su pertenencia étnica, sólo las minorías
étnicas tienden a realizar esta identificación. Cabe resaltar que en los
resultados presentados en esta caracterización, se dedujo la etnia de la
observación de quien diligenciaba el instrumento.

4.2.2   Entorno educativo e institucional
Las agentes educativas entrevistadas atienden en su totalidad 915
niños y niñas. Del total de este grupo, ellas identificaron que el 23%
se encuentra afectado por diversas situaciones del conflicto armado
que actualmente vive el país. Este porcentaje corresponde a 213 niños
y niñas, el 86% ha vivido directamente el desplazamiento forzado
acompañado de otros delitos; el otro 14% han estado expuestos a situa-
ciones en el marco del conflicto armado como: masacres, ser hijos e
hijas de desmovilizados, hijos e hijas de combatientes, huérfanos y/o
abandonados, hija de desaparecido y víctima de abuso sexual.
     La gran mayoría de niños y niñas afectados por el conflicto
armado no cuentan con las garantías para ejercer su derecho a la
educación inicial, que les permita desarrollar sus potencialidades y
capacidades, por ende en menor proporción al enfoque diferencial
que les proporcione las acciones afirmativas necesarias para superar las
situaciones vividas.
     Los servidores públicos del nivel directivo que atienden a la
población en situación en desplazamiento y afectada por otras situa-
ciones del conflicto, no cuentan con información disponible sobre
los niños y niñas y en menor proporción sobre la primera infancia.
Solamente dos personas proporcionaron datos exactos sobre lo que se
realizaba en su entidad con esta población por ciclo vital.
     Los servidores públicos tanto de las localidades como del distrito,
se orientan hacía la acreditación de la situación de conflicto armado,
con base en los reglamentos previamente establecidos a través de leyes
y decretos. Desde la estructura de servicios planteada por el Estado,
comprendida como oferta/demanda y obligaciones construidas para
su prestación, por tanto se han elaborado unos requisitos que deter-


                                                                           73
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     minan a quién se le prestan estos servicios, cuáles son los pasos y
     los instrumentos sobre los cuáles se hace la prestación. Por ende, la
     respuesta está centrada en una oferta que tiene en cuenta los sujetos en
     tanto son demandantes de un servicio. De otra parte, la concurrencia
     de acciones que debe existir entre lo nacional y lo distrital no se da,
     debido a la distancia que existe entre lo ideológico y lo político en las
     dos instancias lo que dificulta la articulación.

     4.3 afeCtaCiones    ProduCidas Por el ConfliCto
           armado en los niños y las niñas desde el
           enfoque de dereChos
     Para describir las afectaciones del conflicto armado en la primera
     infancia se propone integrar las perspectivas de derechos y desarrollo.
     Por tanto el grupo de derechos de la infancia organizada bajo la
     categoría de desarrollo y se relatará en relación con los demás derechos,
     para comprender su garantía a la par con las dimensiones del desarrollo
     infantil.
           En esta caracterización se parte del desarrollo humano de lo
     físico, lo social, los comportamientos, las emociones y la cognición
     relacionando estos aspectos con el ejercicio y garantía de los derechos
     humanos, teniendo en cuenta las cuatro categorías en la que están
     organizados (existencia, desarrollo, participación y protección) pero
     siendo conscientes de que están interrelacionados. La presente caracte-
     rización sobre las afectaciones de los niños y las niñas en esta primera
     etapa de su vida, no alcanza a dar cuenta de la magnitud del daño
     ocasionado por las vivencias del conflicto armado, por tanto este
     estudio es un punto de partida para proponer nuevas lecturas.

     4.3.1 Afectaciones desde el enfoque sistémico
     Para abordar el desarrollo un primer enfoque es el biomédico, que sugiere
     una descripción del cuerpo en tanto su fisiología acorde a unas tablas
     levantadas por investigaciones epidemiológicas. Esas tablas clasifican
     las edades, el peso y la talla esperados en la primera infancia, se supone


74
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


que el no cumplimiento de lo establecido es causa de una dificultad en
el desarrollo bioanatómico provocado por acontecimientos genéticos y
también del medio ambiente.
     Un segundo enfoque es apreciar las afectaciones sin negar el cuerpo
infantil, destacando los derechos de la niñez. La no garantía de esos
derechos acordados en la CDN de 1989, son una vulneración, tanto
que “los Estados parte de esta Convención, -como Colombia-, están obligados
a establecer y poner en práctica todas las medidas y políticas de conformidad
con el interés superior del niño y de la niña”. La CDN protege los derechos
de la niñez al estipular pautas en materia de atención de la salud, la
educación y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales,
“para la protección en situaciones de alto riesgo”. Los dos enfoques son
confluentes e indican la magnitud de las afectaciones en la primera
infancia y en todas las edades de las víctimas del conflicto armado.
     Un tercer enfoque se ubica en el desarrollo humano, en la versión
pedagógica del Ministerio de Educación Nacional, la cual describe las
afectaciones según las dimensiones: corporal, comunicativa, estética,
ética/moral 46.
     Desde la visión sistémica, se conectan los tres enfoques, para tejer
los puntos que permitan redefinir las afectaciones, hacerlas visibles y
enfrentar las afirmaciones, según las cuales a “la niñez no le pasa nada
en el conflicto armado, y en caso que les pase, eso se resuelve pronta-
mente”. Las afectaciones de los niños y niñas y sus relaciones con la
familia son de gran magnitud. El cuerpo, su existencia, su desarrollo,
sus relaciones sociales, sus derechos, se afectan integralmente.

4.3.2 Comprensiones de los derechos humanos de niños y
niñas por actores claves relevantes

La garantía de los derechos de los niños y las niñas es un reto que exige
transformaciones profundas en la gestión pública y en las relaciones
46 CDN Convención sobre los Derechos de la niñez. UNICEF (2006).Cuadernos de
   trabajo en la Ruta del desarrollo infantil. Foro internacional Primera infancia y
   desarrollo (2003), Bogotá Escuela y desplazamiento MEN (1999).

                                                                                       75
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     de sus agentes con los niños y niñas. Este nuevo escenario pone su
     acento en el conocimiento y reconocimiento del niño y la niña en su
     dimensión ciudadana. Identifica sus diferencias, culturales, étnicas y
     de género y convoca a reinventar las acciones para generar las condi-
     ciones donde ellos y ellas puedan acceder a un goce efectivo y real de
     sus derechos a partir de una nueva praxis social y política.
           Si se comprende que “los derechos humanos regulan las relaciones
     existentes entre los Estados y los individuos o grupos, imponen a
     los Estados obligaciones y requieren del cumplimiento y aplicación
     por parte de éstos de ciertos estándares mínimos de actividad legal
     y administrativa para que los individuos puedan disfrutar de los
     derechos. Desde esta perspectiva, se concibe al Estado como garante
     de las condiciones necesarias para que los individuos, en este caso, los
     niños y sus familias puedan gozar y reivindicar el cumplimiento de los
     derechos de los cuales son titulares. Desde este enfoque, las niñas y los
     niños pequeños son considerados sujetos de derecho, es decir, personas
     merecedoras de respeto, dignidad y libertad, con derechos apropiados
     según su edad y su etapa de desarrollo. Si no existe demanda o exigibi-
     lidad, no existe derecho pleno y el titular del mismo no es sujeto de un
     derecho sino de una gracia estatal”47.
           Por tanto, la realización efectiva y garantía de los derechos de los
     niños y las niñas requiere que las personas adultas responsables como
     familiares y cuidadores, agentes educativos y servidoras y servidores
     públicos tengan conocimiento de estos.
           En este sentido, en la caracterización se abordan las percepciones
     que sobre los derechos y las cuatro categorías en que se encuentran
     agrupados, realizan los miembros de familias, las agentes educativas y
     las servidoras y servidores públicos.
           Al indagar por los derechos, los miembros de familia hablan de
     sus preocupaciones, necesidades e incapacidad para responder a lo
     que requieren los niños y las niñas para su bienestar, sin contar con la
     47 Sistema de Información sobre primera infancia en Iberoamérica. OEI. Secretaría
        General Iberoamericana.


76
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


respuesta del Estado. En general, las familias no conocen la Ley 1098
de 2006, ni comprenden lo que significa el interés superior y la preva-
lencia de derechos, ni como hacer exigibles sus derechos y condición de
víctimas del conflicto armado. El 48% de las personas no conoce sobre
los derechos de los niños y las niñas.
     La totalidad de agentes educativas y servidoras y servidores
públicos consideran que tienen conocimiento de los derechos de los
niños y las niñas. Para ellos y ellas, las preguntas se plantearon en dos
sentidos. para las primeras desde la vulneración de derechos; y para los
segundos, desde la garantía por medio de los programas y proyectos de
la institución a la que pertenecen.
     Al respecto, las agentes educativas en su mayoría hacen referencia
a las categorías de derechos de existencia y protección y las servidoras
y servidores públicos a las cuatro categorías, aún cuando las preguntas
incluían todas las categorías.
     Como se ha mencionado para hacer exigibles los derechos, se
hace necesario que las familias los conozcan. Al respecto, el 73% de las
servidoras y servidores públicos plantean que los padres y las madres
no conocen sus derechos como ciudadanos y ciudadanas, y además, no
saben sobre la prevalencia de los derechos de la niñez.
     A su vez, el 80% reconoce que en los programas y proyectos de su
institución se garantizan las 4 categorías de derechos. El 13% reconoce
las categorías de Existencia y Desarrollo y finalmente, el 7% considera
que se garantizan los derechos de las categorías de Desarrollo y Partici-
pación.

4.3.3 Derechos de existencia
En derechos de existencia se recogen las condiciones y dotaciones
referidas a la vida en su dimensión biológica, física, mental, espiritual,
moral y social. Da cuenta de los derechos a la vida, a preservar la
salud, a una nutrición adecuada, agua potable, saneamiento básico, a
la prestación de los servicios en salud, atención médica odontológica,
exámenes especializados y todo lo referente a la salud.


                                                                             77
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia

         gráfiCo 6. dereChos de la Categoría de existenCia más vulnerados
                  según las agentes eduCativas y más garantiZados según
                                 las servidoras y servidores PúBliCos.


     •	No morir por causas que puedan evitarse

      •	Que la madre y su hijo tengan atención
                durante el embarazo y el parto
       •	Vivir en un ambiente no contaminado

                          •	Estar bien nutrido

          •	No enfermar por causas evitables y
           ser atendido en caso de enfermedad

                                •	Ser Deseado

           •	Conocer a sus padres, estar con su
                 familia y ser cuidado por ella
                 •	Tener acceso a una vivienda
                        digna y a agua potable




          Cabe resaltar que la lectura que realizan las maestras y madres
     comunitarias que cotidiamente comparten con los niños y niñas, es
     opuesta a la que desde la institución ofrecen servidoras y servidores
     públicos, especialmente en lo que refiere a vivienda digna y agua
     potable, a estar con la familia, nutrición, afecto y salud. Este plantea-
     miento puede obedecer a que en las instituciones se valora el estar
     en la ciudad como un cambio de las condiciones básicas, junto con
     la inversión que hace el Distrito Capital en salud y nutrición. Sin
     embargo, las zonas de la ciudad a las que tienen acceso las familias no
     siempre cuentan con las garantías para el ejercicio de derechos, lo que
     puede ser más visible para las agentes educativas.
          Si bien este grupo de derechos se realiza a lo largo de la primera
     infancia, infancia y adolescencia; es en el primer período del ciclo vital,
     donde se garantiza una gran parte y donde los niños y niñas están más
     expuestos a su vulneración.
          Este énfasis, principalmente en salud y nutrición, ha enfocado
     buena parte de las acciones en el país para la realización de los
     derechos, y hacia el acceso a servicios en estas áreas. De acuerdo con lo
     anterior, buena parte de la atención a la primera infancia afectada por


78
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


el conflicto armado se da en estos aspectos, sin lograr en muchos casos
cambios considerables, como lo señala la Corte Constitucional en el
citado Auto 251 de 2008.

4.3.3.1 Desde el vientre hasta el segundo año de vida
Las condiciones de la gestación de los niños y niñas sobre los que se
generaron las conversaciones con las familias, son importantes por la
influencia que tienen en el desarrollo del bebé y el vínculo con sus
padres y familiares.
     El 59% afirman que la noticia del embarazo fue tomada con
agrado, 27% reportan que recibieron con temor y 13% con rechazo.
Esta situación puede asociarse con la cercanía con el conflicto armado
que estaba viviendo un poco más del 50% de las familias en desplaza-
miento forzado y en procesos de desmovilización, lo que probablemente
explica el temor y rechazo del 40% de las familias al embarazo.
     Los niños y niñas identificados por las familias como mayormente
afectados o sobre quienes giró la conversación, tienen en su mayoría
entre 2 y 4 años, 37%; menos de un año, 13%; entre 1 y 2 años, 12%;
de 4 a 5 años, 15%; de 5 a 6 años, 14%; y de 6 a 7 años, 9%. Por tanto,
se puede inferir que la gestación ocurrió en los mayores de 4 años antes
de la situación de conflicto; en los niños y niñas entre 2 y 4 durante
este proceso y en los menores de esta edad en la ciudad.
     En cuanto a la vivienda, acceso a servicios médicos como controles
prenatales y alimentación especial en este periodo, en promedio el 70%
de las familias en situación de desplazamiento manifiesta haberlas
tenido. Aún cuando cerca del 48% de estas familias había llegado a
Bogotá en el último año y más del 50% ya vivían en el momento de
la gestación la situación de conflicto; se puede afirmar que si bien las
condiciones vitales se modifican con la llegada a la ciudad, se considera
que se cuenta con lo básico para la gestación.
     Al respecto, en las familias de desmovilizados el 67% tenía
vivienda estable, 74% acceso a servicios médicos y 77% la alimentación
requerida en la gestación. El cambio en la vivienda se puede asociar a


                                                                            79
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     la movilidad de esta población en el momento anterior al proceso de
     reincorporación, pues la gran mayoría esta en la ciudad desde hace más
     de dos años.
           El 40% de las familias de secuestrados vivía en ese momento la
     situación de conflicto, y por sus condiciones económicas contaron
     con el acceso a vivienda, servicios médicos y alimentación. En cuanto
     a las familias de desaparecidos, el 10% vivía el conflicto, ese mismo
     porcentaje no tuvo atención médica y el 20% considera que no contó
     con la alimentación necesaria. Se evidencia que este último grupo de
     familias, no tiene las mismas características socioeconómicas que la de
     los secuestrados, por lo cual se puede dificultar el acceso a estas condi-
     ciones.
           Para conocer el entorno en el cual se desarrolló la gestación, se
     preguntó a las familias por las personas con quienes vivieron durante
     el embarazo y las cuidaron. En las familias en situación de desplaza-
     miento, el 60% vivía sólo con el esposo, con el esposo y los hijos o con
     este y otros familiares. Al 73% la cuidó la madre, otros familiares, el
     esposo y los hijos. Sin embargo, el 5% estaba sola con sus hijos, el 1%
     sola, 1% con una madre sustituta por su condición de desvinculada de
     un grupo armado y el 24% no sabe o no responde por los cuidados.
     Lo que ratifica que la gestación en medio de la situación de conflicto,
     genera desde este momento inequidades en el desarrollo de los niños
     y las niñas.
           En las familias de personas desmovilizadas, el 49% estaba con el
     esposo o con este y sus hijos; el 7% estaba sola con sus hijos; el 5% sola;
     5% en el grupo armado y 5% con amigos. Aún cuando cerca del 81%
     manifiesta haber recibido cuidados de la familia, el esposo, los hijos
     y amigos, el 19% no sabe o no responde. Como se ha analizado en
     diferentes estudios, para estas familias, los hijos y la gestación inciden
     en la dejación de los grupos armados.
           La gestación y el nacimiento requieren de condiciones especiales
     para proteger la vida de niños, niñas y mujeres. El 73% de las familias
     reporta que el embarazo de la madre fue normal, mientras que el 27%


80
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


afirma que este fue de alto riesgo. Frente a los cuidados en el momento
del embarazo, 58% afirman que la madre se prodigó cuidados
normales: aseo, buena alimentación, descanso, no alzar cosas pesadas,
ejercicios, suplementos vitamínicos, caminar y no fumar ni tomar. En
relación con la atención médica que la madre recibió durante el parto,
se tiene que del total de familias entrevistadas el 92% afirma haberla
recibido.
      De acuerdo con lo anterior, se puede afirmar que la gestación es
para las familias un momento especial de la vida y en general se cuenta
con el acceso a condiciones básicas de salud y en menor grado de
nutrición. Si bien una parte importante de ellas, la vivíó en paralelo a
la situación de conflicto, lo que desestabiliza todos los acontecimientos
de la vida, en general desde la gestación las familias generan factores de
protección que culturalmente se han construido en las comunidades
especialmente en las indígenas, afro y aquellas de origen rural donde la
familia extensa tiene una gran presencia.
      En cuanto a los cuidados para el bebé, el 42% de las madres en
situación de desplazamiento lo cuido hasta los tres meses, el 18%
durante diferentes momentos del primer año y 35% todo el tiempo.
En las familias de desmovilizados, el 59% lo cuidó hasta los tres meses
y el 36% todo el tiempo. Este tiempo depende de la necesidad de las
madres de incorporarse en actividades laborales o de sustento para la
familia, lo que hace que una gran parte de ellas pasados los primeros
meses deba compartir el cuidado del bebé con otras personas.
      Tradicionalmente incluso antes de la Convención de los Derechos
de la Niñez en 1989, el sector salud, a través de los programas de
atención primaria, se ha encargado de la atención a la primera infancia.
Luego de la Ley 100 en 1994, esta tradición continuó a través de los
programas de atención materno infantil, crecimiento y desarrollo,
Programa Ampliado de Inmunizaciones, entre otros.
      En tal sentido, el acceso a los servicios de salud para las familias
afectadas por el conflicto armado en la ciudad se acerca al 95%. De
este grupo, el 45% se encuentra afiliado al régimen subsidiado, el 30%


                                                                             81
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     al vinculado y el 10% al contributivo. Otro 10% de las familias no
     identifica el tipo de afiliación que tienen los niños y niñas y un 5% no
     está afiliado.

             gráfiCo 7. régimen de salud al que se enCuentra afiliado
                   el niño o niña según los miemBros de familia.




           En concordancia con lo expuesto, el 90% de los niños y niñas de
     las familias entrevistadas cuentan con carné de vacunación. De este
     grupo de niños y niñas, el 93% se encuentran al día con sus vacunas,
     lo que ratifica el avance en el acceso a estos servicios en la ciudad.
     Sin embargo, llama la atención que probablemente quienes no están
     afiliados sean los mismos que no tienen carné de vacunación.
           La detección de problemas auditivos o visuales no es tan frecuente
     en esta población, pues exámenes de esta naturaleza se han realizado
     al 35% de los niños y niñas. Lo que disminuye sus posibilidades de
     recibir tratamiento oportuno desde la primera infancia.
           La lactancia fue prioritaria para las madres, pues el 94% de ellas
     amamantó al bebé. De este porcentaje, el 43% lo realizó entre los diez
     meses y los dos años, tiempo considerado como adecuado para este
     proceso. El 26% lo ha lactado después de los dos años, incluso más


82
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


allá de los tres. Solo el 7% la interrumpió entre el primer y tercer mes;
el 12% entre los cuatro y seis meses; y el 11% de los siete a los nueve
meses. En gran medida esto se debe a que las madres en su mayoría
son de origen rural donde la lactancia materna es una práctica tradi-
cional que se conserva.
      En cuanto a los controles médicos y nutricionales realizados al
bebé, 45% de las familias afirma que al niño o niña en sus primeros
meses se le realizaron estos controles. 33% asegura que sólo se le realizó
control médico y el 22% no se le realizó ninguno. Este último dato
corrobora la distancia que existe entre el aseguramiento, en cerca del
90%, frente al acceso de los niños y las niñas en el primer año de vida
a los controles sobre crecimiento y desarrollo.
      Con referencia a la discapacidad de los niños y las niñas, cinco
familias afirman que sus hijos las tienen. Dos de ellas, no especifican
lo que ocurre al niño o la niña. Las otras tres manifiestan problemas
de lenguaje, enfermedad grave y retraso psicomotriz. La atención
diferencial y particular a este grupo de niños y niñas no se realiza en la
mayoría de los casos, sólo dos afirman recibir atención, una del sector
privado y otra del sector público. Lo que da continuidad a las barreras
para acceder a la atención requerida, que se ve agravada por el ciclo
vital y por la situación que viven sus familias.
      En los primeros meses del niño y la niña, el 25% de las familias
identifica las cosquillas y las sonrisas como el principal juego entre la
madre y el bebé. En el 23% el juego se da con los carros, muñecos
y pelotas. Otros de los juegos entre la madre y el bebé identificados
por las familias son: enseñar la naturaleza, crear cuentos con el bebé,
enseñar a gatear, jugar con los animales y en la piscina de pelotas.
      En la medida en que los niños y las niñas van creciendo su
cuidado y atención va disminuyendo, quizás porque los padres creen
que cuando son más pequeños son más frágiles y requieren de mayores
cuidados.




                                                                             83
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     4.3.3.2 Del tercer al quinto año de vida
           La vinculación a la educación inicial de los niños y niñas afectados
     por el conflicto armado, les permite acceder a controles en salud y
     nutrición, así como hacer seguimiento al esquema de vacunación.
           Para las agentes educativas, el 75% de los niños y niñas afectadas
     por el conflicto armado atendido por ellas no requieren atención
     especializada. El 25% que identifican necesita de ésta atención, la
     requiere en: atención psicológica especializada debido a la alteración en
     el comportamiento; atención en fonoaudiología, dados los problemas
     de lenguaje que presentan los niños y las niñas; enfermedades relacio-
     nadas con la piel y desnutrición o bajo peso.
           En cuanto a la salud de los niños y niñas, las agentes educativas
     manifiestan que el 32% presenta problemas de tipo respiratorio:
     bronquitis, neumonía y asma; 17% afirma que la diarrea y el vomito
     son frecuentes. Otras enfermedades reportadas son: problemas
     cardíacos, renales e infecciones que requieren de cuidados especiales.
           Tanto las enfermedades de la piel como las enfermedades respi-
     ratorias son consideradas en la literatura psicoanalítica como las
     enfermedades psicosomáticas por excelencia. En tal sentido, las
     enfermedades respiratorias tienden a precipitarse por situaciones que
     amenazan al sujeto de alguna figura maternal. La separación puede
     ser física, pero más frecuentemente es el peligro del alejamiento y la
     ruptura vincular. En tal situación, por ejemplo, el ataque de asma tiene
     el significado de un grito suprimido. (Mejía, 1995)
           De los 111 niños y niñas que se encuentran vinculados a una
     institución educativa, el 75% va al comedor escolar de su institución,
     11% va al comedor comunitario, 14% tiene refrigerio escolar y el 1%
     está inscrito a un programa nutricional del Programa Mundial de
     Alimentos pma.
           El 96% de los niños y niñas inscritos en instituciones de educación
     inicial cuentan con control de peso y talla. De este grupo, 52% se les
     realiza este control cada 5 meses, al 22% se les realiza cada 3 meses.
     Sólo el 28% del total de niños y niñas reciben complemento nutri-


84
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


cional. En el 83% de los casos es el sector público quien brinda este
apoyo nutricional y el 14% del sector privado.
     De los 69 niños y niñas que no se encuentran vinculados a una
institución educativa, el 86% no cuenta con ningún programa nutri-
cional. El 1% recibe una ración de emergencia suministrada por el icBf,
1% está inscrito en un programa de desayunos infantiles de esta insti-
tución, otro 1% va al comedor comunitario y el 10% de los miembros
de familia no dieron información al respecto.
     Los niños y niñas que están vinculados a algún programa de
educación inicial tienen ventajas comparativas relacionadas con
nutrición y salud, si se compara con quienes no asisten a ningún tipo
de programa educativo.
     De las familias en situación de desplazamiento, el 73% recibe
apoyo económico para alimentos de las siguientes entidades o
personas: Acción Social, uao, Secretaría Distrital de Salud, Operación
Prolongada de Socorro y Recuperación opsr, Ministerio del Interior,
Hospital / Sisben, Secretaría Distrital de Integración Social, Cruz
Roja, Juan Bosco Obrero y la dueña de la casa.
     En las familias de desmovilizados el 26% recibe este apoyo de:
Acción Social, Alta Consejería para la Reintegración acr, el Ministerio
de Defensa, Ministerio del Interior, Oficina de Atención al Inmigrante
y Secretaría de Gobierno. De las familias de desaparecidos el 20%
recibe apoyo de Acción Social.
     De acuerdo con lo anterior, la principal atención humanitaria
que reciben las familias en situación de desplazamiento se da en la
alimentación. Mientras que en el caso de las otras afectaciones por el
conflicto, la proporción se reduce a menos del 20%.
     Esto contrasta con el número de comidas que se ofrece a niños y
niñas. Más del 50% de las familias en situación de desplazamiento y
de personas desmovilizadas, ofrecen tres comidas al día a sus hijos e
hijas. Entre 13 y 14% recibe entre 1 y 2. Los niños y niñas que reciben
5 comidas diarias, 14 y 16% respectivamente, se encuentran en institu-
ciones de educación inicial.


                                                                          85
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     4.3.4 Derechos de desarrollo
     La categoría de desarrollo, comprende todas las condiciones dotaciones
     y servicios que garanticen el pleno y armónico desenvolvimiento de
     los niños y las niñas como seres humanos desde la dimensión física,
     intelectual, afectiva, ética y social, no ser separado de su ambiente
     familiar, preservar su cultura, jugar y descansar y una educación que
     desarrolle sus potencialidades en el marco de la dignidad humana y
     en el reconocimiento de las identidades individuales o colectivas de
     acuerdo a su pertenencia étnica.

       gráfiCo 8. dereChos de la Categoría de desarrollo más vulnerados
             según las agentes eduCativas y más garantiZados según
                      las servidoras y servidores PúBliCos.




          Al respecto, las agentes educativas hacen referencia a la vulne-
     ración a las condiciones de desarrollo integral 9%, el juego 2% y la
     educación inicial 2%. Mientras que las servidoras y servidores públicos,
     plantean que se garantizan las condiciones de desarrollo 53%, el juego
     27% y la educación inicial 13%. Ninguno de los dos grupos relaciona
     el acceso a ámbitos de desarrollo cultural como derecho.
          Los derechos al desarrollo son complejos en relación con el ciclo
     vital de la primera infancia, pues allí se concentran buena parte de


86
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


las condiciones que se apropian en este momento de la vida. Razón
por la cual, debe avanzarse en la comprensión que de sus implica-
ciones tienen quienes orientan la atención a la primera infancia y los
proyectos y programas para esta población.
     La pretensión de desentrañar las afectaciones humanas, remite a
la condición humana ontológica y filogenética conocida de la primera
infancia, las afectaciones ciudadanas retan la promoción y garantía de
los derechos de la niñez en la ciudad de Bogotá.
     La niñez se considera como una construcción social, con
referentes de los acontecimientos bioantropológicos de la gestación,
nacimiento y lo que denominamos primera infancia. El cuerpo y el ser
se desarrollan. La madre, el padre, son además de individuos, personas
al igual que los niños y niñas. Siguiendo a la ontología del lenguaje de
Echevarría48, los dominios que los caracterizan en todas las edades y en
la diversidad de contextos sociales son el experiencial, el discursivo, el
performativo, el moral y el emocional.
     A continuación, se muestra el mapa ecología de las afectaciones:

   gráfiCo 9. esquema de las afeCtaCiones desde el enfoque sistémiCo
           maPa eCología de las afeCtaCiones, esPejo 2009.




48 Rafael Echevarría. Ontología del lenguaje. Dolmen. (2000)


                                                                             87
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


           Por dominio experiencial entendemos las acciones vividas y por
     vivir, que expresamos a través de múltiples lenguajes.
           Por dominio discursivo la expresión corporal y oral, con la cual
     nos comunicamos con otros y con nosotros mismos dando sentido a
     lo que hacemos.
           Por dominio preformativo las formas de hacer las cosas según un
     orden establecido, unas pautas, costumbres, prácticas sociales y cultu-
     rales de crianza.
           Por dominio moral las declaraciones acerca de las acciones que
     pueden, no pueden y deben ser realizadas en determinadas circuns-
     tancias. Las acciones morales las hacemos para declarar respecto de lo
     permitido, lo prohibido, lo obligatorio (Echevarría, 2000).
           Por dominio emocional las acciones que se basan en los estados de
     ánimo tales como la resignación, el resentimiento, la ambición-deseo,
     la aceptación y la paz. Las emociones pueden afectar el lenguaje-los
     discursos-la moral así como las anteriores a las emociones.
           Cabe resaltar que las afectaciones del cuerpo/mente no sólo
     acontecen en los dos primeros años. Más grave aún, si las afectaciones
     se generan en los dos primeros años de vida de los niños y las niñas,
     las consecuencias son alarmantes. Durante el tercer, cuarto, quinto y
     sexto año también.
           La importancia de la presencia de padre y madre y otros cuida-
     dores en los dos primeros años es fundamental. En efecto, los últimos
     tres meses prenatales y los dos primeros años después del nacimiento
     han sido denominados como período de crecimiento acelerado del
     cerebro, debido a que el 75% del peso cerebral se logra en ese momento.
           Para asumir la magnitud de las afectaciones, se relaciona el
     cerebro/espíritu, para leer el desarrollo neuronal, las conexiones
     neuronales, la mielinización49, y las relaciones sociales construidas, la
     49 La mielinización es el proceso mediante el cual se desarrolla una vaina
        lipoproteica alrededor del axón llamada mielina. Este proceso es fundamental
        porque cambia la velocidad de conducción de las fibras nerviosas y con ella
        la conducta y otras funciones superiores del sistema nervioso. En los seres



88
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


estimulación por cuidadores, la educación inicial, “la puericultura”
los ambientes lúdicos, los vínculos afectivos, el disfrute de la imagi-
nación/fantasía, la configuración de la subjetividad, la construcción
interpersonal de realidades, las reglas sociales y la participación en una
sociedad a través de significados, signos y símbolos.
     Las afectaciones se valoran en dos dimensiones: la física corporal
y la simbólica. Además es preciso considerar si el niño y niña tienen
afectaciones, también las tendrán sus relaciones inmediatas, bien los
padres, también los cuidadores; a su vez si estos están afectados y por
resonancia afectan a los niños y niñas, por eso es sugerente abrir la
visión al contexto de afectación/sanación y no sólo a las personas en
su singularidad. La afectación de contexto es una afectación de la
existencia del ser en relación con otros seres. Estas relaciones afectadas
son mentales, de ahí la importancia de detallar la cultura, las ideas, las
costumbres, las pautas de crianza y las pautas de afrontamiento y recur-
sividad ante el conflicto armado. La dialógica de la afectación son las
capacidades y las posibilidades. En el conflicto armado se confrontan
las capacidades, las posibilidades, las necesidades infantiles.

4.3.4.1 En el desarrollo físico
     El niño o niña encuentra dificultades para satisfacer sus necesi-
dades básicas corporales, no puede crecer ni desarrollarse de acuerdo
con el nivel que le corresponde a su edad y características, y muestra
señales en la alteración de las rutinas a las que está acostumbrado que
lo diferencian claramente de niños y niñas como él o ella.




   humanos la mielinización se intensifica poco después del nacimiento y las
   regiones sensoriales de la corteza cerebral son las primeras en lograrlo, las
   motoras lo hacen posteriormente. Ramírez, Luis (2009). Desnutrición y cerebro.
   Archivos de medicina. Universidad de Manizales.


                                                                                    89
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia

          gráfiCo 10. afeCtaCiones en el desarrollo físiCo identifiCadas
                      Por las familias y agentes eduCativas.




              Las respuestas en este gráfico no son excluyentes.
            • Alteración en el control de esfínter*: Movimientos involuntarios,
              desorganización, pérdida.
            • Comportamiento muy activo**: hiperactivo y muy activo.
            • Movimientos***: Lentitud, inmovilización muscular.
            • Relacionados con la ingesta****: come mucho o poco.


     Se considera una afectación filogenética/física cuando el niño o niña
     come mucho y cuando se hacen lentos los movimientos. También pero
     en menor proporción, que los movimientos repetitivos, el poco sueño,
     la inmovilización muscular, las alteraciones en el control de esfínteres y
     el cambio en el color o palidez, son otras afectaciones que se presentan
     en los niños y niñas.
          Al particularizar las afectaciones se evidencia que tanto en los
     niños y niñas que han vivido la situación de desplazamiento, como en
     los hijos e hijas de desmovilizados y de desaparecidos, cerca del 50%
     son considerados como muy activos. Para la última afectación, el 50%
     presenta cambios en el sueño y en el color de la piel.
          En los hijos e hijas de secuestrados, refieren la hiperventilación y
     los movimientos repetitivos como las principales alteraciones de niños
     y niñas.


90
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


4.3.4.2 En el desarrollo social
El niño o niña expresa cambios negativos o destructivos en las maneras
de relacionarse consigo mismo, con los demás y con su entorno.
     En el aspecto social, encuentran que los niños y niñas afectados
por el conflicto armado juegan muy brusco con sus compañeros, son
destructores con los juguetes y se muestran temerosos con sus compa-
ñeros y con los adultos, muchas veces evitan el contacto con los demás,
se aíslan y son agresivos, sobre todo con sus pares.
     Lo anterior es recurrente en el 27 y 28% de los niños y niñas en
situación de desplazamiento e hijos e hijas de desmovilizados. En el
50% de los hijos e hijas de desaparecidos y en el 20% de los hijos e
hijas de secuestrados, en estos últimos se resalta que el 60% evita el
contacto con los demás.

    gráfiCo 11. afeCtaCiones en el desarrollo soCial identifiCadas
                Por las familias y agentes eduCativas.




                 Las respuestas en este gráfico no son excluyentes.




                                                                          91
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


       4.3.4.3 En el desarrollo emocional
       El niño o niña encuentra dificultades en la forma de expresar y recibir
       cariño de quienes lo rodean o manifiesta inseguridades y miedos en
       sus maneras de comunicarse con los adultos y pares.
            En lo emocional, se reconoce que algunos niños y niñas víctimas
       del conflicto armado demandan mucho afecto, otros tienen pocas
       expresiones de afecto, algunos son muy callados, aislados, retraídos y
       con mucha frecuencia demuestran temor, se ponen de mal genio con
       mucha facilidad y otros hablan mucho. Varios de los niños y niñas
       demuestran pasividad a la hora de hacer alguna actividad, otros por el
       contrario tienen exceso de energía durante el día y son intensos (no se
       quedan quietos) y tienen dependencia sobretodo de su madre.

            gráfiCo 12. afeCtaCiones en el desarrollo emoCional identifiCadas
                          Por las familias y agentes eduCativas.

                                      Desconfianza
                                       Indiferencia
                               Se golpea a si mismo
Pensamientos y fantasías relacionados con el evento
                             Recuerdos recurrentes
                    Cambio brusco de risa a llanto
                                 Sueño perturbado
                           Reacciones de sobresalto
                                          Ansiedad
                              Impulsivo e impulsiva
                                          Pesadillas
                                  No hay respuesta
                                             Vomito
                                      Preocupación
                                              Llanto
                                Retraído o retraída
                       Pocas expresiones de afecto
                                       Aislamiento
                                            Silencio
                                              Temor
                                      Habla mucho
                                   Demanda afecto




                                  Las respuestas en este gráfico no son excluyentes.
           Las diferencias de la información entregada por miembros de
       familia y agentes educativas pueden indicar que los niños y las niñas,
       son más observados en sus familias que en los ambientes educativos.
           En la población en situación de desplazamiento se resalta con el
       20%, la demanda de afecto, la rabia con el 18%, el temor y el hablar
92
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


mucho con el 16%, respectivamente. Los hijos e hijas de desmovilizados
hablan mucho, 23%, demandan afecto, 21% y sienten temor, 16%.
      En los hijos e hijas de desaparecidos resalta la preocupación y la
demanda de afecto con el 60%, la rabia con el 50% y la ansiedad y la
tristeza con el 40%. Los hijos e hijas de secustrados reportan en 60%
la ansiedad, el hablar mucho, la rabia, los recuerdos recurrentes y el
temor.

4.3.4.4 En el desarrollo cognitivo
Es el esfuerzo del niño o niña por comprender y actuar en su mundo.
Por otra parte, también se centra en los procesos del pensamiento y
en la conducta que refleja estos procesos. Se inicia con una capacidad
innata de adaptación al ambiente. Las afectaciones en este desarrollo
aparecen cuando al niño o niña manifiesta dificultades en el desarrollo
de procesos para la observación, comunicación y lenguaje, en la
relación con los demás compañeros. Estas afectaciones se expresan en
lo psicomotriz y en el lenguaje.

         gráfiCo 13. afeCtaCiones en el desarrollo Cognitivo
                    identifiCadas Por las familias.




                 Las respuestas en este gráfico no son excluyentes.


                                                                           93
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


          También se destaca la carencia de respuestas frente a estos
     aspectos de la vida de los niños y las niñas por parte de las agentes
     educativas. No hay un reconocimiento de las dificultades que deja el
     conflicto armado en ellos en este aspecto, y se sigue creyendo que los
     niños y niñas son -normales-. Esto significa que aún hace falta obser-
     vación, detenerse en los niños y las niñas y ponerse en sus zapatos,
     entenderlos no como adultos sino desde ellos mismos y reconocer que
     la guerra incide en ellos a pesar de su corta edad.
          Sin embargo, quienes sí reconocen que estos niños y niñas se
     encuentran afectados por la guerra, se dan cuenta que se les dificulta
     relacionarse con los demás, se les retarda el desarrollo psicomotriz y
     la expresión del lenguaje hablado. En cuanto al lenguaje hablado, hay
     todavía niños y niñas que tienen problemas para comunicarse, para
     hacerse entender, algunos hablan muy poco y otros tienen dificultades
     en la pronunciación, en edades que ya debían estar expresándose por
     medio del habla.

     4.3.4.5 En sus comportamientos y actitudes
     El niño o niña manifiesta cambios en la forma de expresarse y estos se
     revelan en su estado de ánimo, manera de reaccionar. La persistencia
     de la visión fisicalista se evidencia cuando identifican la pasividad, el
     exceso de energía y otros comportamientos identificados son la inten-
     sidad y el aumento de la actividad auto - erótica.
          En los niños y niñas en situación de desplazamiento, se identifican
     principalmente el exceso de energía, la impulsividad y la dependencia.
     En los hijos e hijas de desmovilizados, la dependencia y el exceso de
     energía. En los niños y niñas con familiares desaparecidos, resalta
     la impulsividad y la pasividad. Para los niños y niñas con familiares
     secuestrados, la dependencia, el exceso de energía y la intensidad se
     manifiestan frecuentemente.




94
caracterización de las afectaciones del conflicto armado

     gráfiCo 14. afeCtaCiones en los ComPortamientos y aCtitudes
          identifiCadas Por las familias y agentes eduCativas.




                 Las respuestas en este gráfico no son excluyentes.
4.3.4.6 Representaciones de la situación de conflicto armado
por niños y niñas

La representación por parte del niño o la niña de la vivencia de
conflicto armado, se entiende a través del intérprete quien simboliza
las situaciones expresadas por los niños y niñas. Es así como el 72%
de las agentes educativas reporta situaciones por medio de juegos de
pistolas, de peleas, amenazas hacia los otros niños. Otras formas de
representación que aparecen son: la agresividad, querer ser paramilitar
y contar historias sobre su lugar de origen.
      A pesar de la evidencia de estas representaciones, el 34% de las
agentes educativas prefiere no preguntar sobre dichas situaciones, otro
34% preguntan cuando están con todo el grupo y el 32% pregunta
solo al niño o niña.
      La mayoría de las agentes educativas desde su rol como formadoras
frente a la situación de conflicto armado vivida por el niño o niña, le
brindan afecto y seguridad, además de utilizar estrategias como hacer
seguimiento al niño o niña, dialogar sobre sus representaciones en los
juegos respetando su vida privada, dándole orientación, mediante el
juego, inculcándole valores y alegrándole la vida.
                                                                          95
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


         gráfiCo 15. reCreaCión del evento de ConfliCto armado




           La correspondencia entre los dominios personales tales como la
     experiencia, los discursos, la moral, las emociones y las preformativas
     son capacidades en construcción en la primera infancia con unas carac-
     terísticas simbólicas que merecen toda la atención.
           Las representaciones sociales, como construcciones de significado
     para una comunidad, una red de familias, un sistema de formación,
     son evidencias lingüísticas asumidas en el conflicto armado. Unas
     representaciones se expresan con frases, otras con descripciones de
     escenas/sucesos. Así los niños y niñas afectados describen situaciones
     que expresan su vivencia de la situación de conflicto armado. En estos
     juegos se aprecian las amenazas vividas, las emociones de rabia, miedo
     y tristeza. A la par los deseos asignados a los personajes del juego: ser
     paramilitar, contar historias sobre su lugar de origen en donde en unos
     casos se extraña por lo bello, en otros no se requiere recordar por la
     intimidación, la agresividad, el miedo al reclutamiento.
           De acuerdo con las respuestas de las familias, los demás juegos
     referenciados para los niños y las niñas se corresponden con los de
     otros y otras de su edad que no han vivido las situaciones de conflicto
     armado.



96
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


    4.3.4.7 Derecho al juego y a ámbitos de desarrollo cultural
En lo que refiere a las niñas, la mayoría juega a las muñecas y al juego
de roles. Otros juegos identificados, pero en menor proporción, son:
juego de manos, manualidades, matar guerrilleros, hacer cosquillas,
rondas, en el columpio, al amigo imaginario y piquis. Según las agentes
educativas, el 47% de los niños y las niñas juega a las muñecas, 30% a
la cocina pero también juegan con las pelotas, la casita, las fichas, a la
profesora, a la enfermera, a la peluquería y con los juegos de mesa. Sólo
el 4% de las niñas juega a matar guerrilleros.
     En su mayoría, los niños y las niñas juegan con los amigos y
vecinos. Además, gran proporción de familias identificaron que el
niño o la niña juega con los hermanos, y otras afirmaron que juega con
el abuelo, tío, primos y sobrinos. En unos pocos casos, el niño o niña
juega como la mamá y con el papá.
     En relación con el tiempo que el niño o la niña juegan, se tiene
que 33% de los niños y niñas de las familias entrevistadas juegan todo
el día, 25% entre 1 y 2 horas, y 11% reporta que el niño o niña juega
toda la mañana o toda la tarde.
     De acuerdo con lo anterior, se infiere que en general los niños
y niñas en primera infancia continúan desempeñando actividades
relacionadas con el juego, a pesar de las situaciones vividas en el
conflicto armado. Lo que indica que este lenguaje es prioritario en las
propuestas de atención para esta población.
     Así mismo el baile y el canto como lenguajes de expresión artística
son esenciales para niños y niñas. Al 91% de ellos y ellas le gusta
bailar y al 86% cantar. Por ende, la mayoría de los niños y niñas saben
canciones, en menor proporción cuentos, dichos, versos y adivinanzas.
     Sin embargo, tanto para las agentes educativas, como para los
miembros de familia el acceso a ámbitos de desarrollo cultural no se
constituye en un derecho de los niños y las niñas. Algunas familias
informaron que sus hijos e hijas asisten a actividades de recreación y
deporte en los parques y una niña está inscrita en el programa Batuta.



                                                                             97
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


     4.3.4.8 Educación inicial
     El Distrito Capital avanza en la atención a la población afectada por
     el conflicto armado en las instituciones de educación inicial. Sin
     embargo, en los jardines infantiles de la sdis, la proporción de cupos
     en relación con la población total es insuficiente, sin contar con que
     el país y la ciudad no cuentan con los desarrollos pedagógicos para
     realizar la atención diferencial que niños, niñas y familias requieren.
           Esta información contrasta con la ofrecida por las servidoras
     y servidores públicos, quienes desde la coordinación de programas y
     proyectos consideran que en un 80% no hay dificultad en el acceso a
     las instituciones de educación.
           Como se ha descrito en la metodología, una parte importante
     de los instrumentos fue aplicada en jardines infantiles, por tanto, la
     proporción de niños y niñas que están vinculados a instituciones de
     educación inicial es alta. De los niños y niñas que no están vinculados
     a instituciones de educación, 37% en situación de desplazamiento y
     42% hijos e hijas de desmovilizados, en sus casas juegan, pintan, ven
     televisión y duermen. A un pequeño porcentaje la mamá les enseña,
     lavan la ropa y asisten a un proyecto psicosocial.
           El 62% de niños y niñas en situación de desplazamiento cuenta
     con educación inicial. De este grupo, el 36% va a colegio público, el
     33% a jardín infantil público, 12% a hogar comunitarios de icBf, 7% a
     jardín comunitario, 5% a colegio privado, 4% a jardín infantil privado
     y 4% a hogar infantil de icBf.
           De los hijos e hijas de desmovilizados, el 58% asiste a una insti-
     tución de educación. De los cuales, el 36% está en colegio público,
     20% en hogar comunitario de icBf, 16% a jardín infantil público, 12%
     a hogar infantil de icBf y 8% a jardín comunitario.
           Los hijos e hijas de desaparecidos y secuestrados en su totalidad
     asisten a una institución de educación inicial. Los primeros van en un
     70% a colegio público, 20% a colegio privado y 10% a jardín infantil
     privado. Los segundos, en un 60% a jardín infantil privado, en 20% a
     jardín infantil y colegio público.


98
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


      Es evidente como la situación económica de las familias incide en
la vinculación de niños y niñas a instituciones de educación inicial.
Es así como los niños y niñas con familiares secuestrados asisten en
gran proporción a instituciones privadas, seguidos de los hijos e hijas
de secuestrados.
      En el caso de los niños y niñas en situación de desplazamiento y
de los hijos e hijas de desmovilizados la mayoría asiste a instituciones
públicas. Esta situación puede presentarse por la oportunidad que se
ofrezca de acceder a la institución, o porque no se cuenta con recursos
económicos para acceder a otro tipo de institución.
      Al respecto, manifiestan contar con apoyo económico para la
educación de sus hijos e hijas, 44% de familias en situación de despla-
zamiento, 65% de desmovilizados y 10% de desaparecidos. El primer
grupo, recibe este apoyo de Acción Social en 22%, Secretaría de
Educación Distrital y cadel 25%, icBf el 5%, de la uao el 15%, en un
2% como afiliación a población especial y 2% del jardín infantil. En
el segundo grupo no se especifica en un 50% de donde proviene la
ayuda, las demás indican el Ministerio de Interior, 29%, Alta Conse-
jería para la Reintegración acr 11%, Acción Social, 7% y Ministerio de
Defensa 4%. En el último caso, es el colegio quien ofrece el apoyo para
la educación.
      Del total de las familias de los niños y niñas que se encuentran
vinculados a una institución educativa, el 63% afirma que la maestra
o la madre comunitaria reconoce la situación de conflicto armado por
la que el niño o niña ha pasado. Aún cuando no manifiestan que los
niños y niñas reciban atención particular a esta situación.
      Por su parte el 75% de las agentes educativas consideran que su
institución no tiene en cuenta la situación de conflicto armado vivida
por los niños y las niñas dentro del proyecto pedagógico. El 25% que
reconocen que su institución tiene en cuenta la situación de conflicto
armado, considera que se hace por medio de la integración, intentando
contrarrestar lo que sucede, reduciendo la violencia intrafamiliar,
haciendo acompañamiento y estableciendo jardines especiales, como
los del icBf, para niños y niñas afectados por el conflicto armado.
                                                                           99
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      4.3.5 Derechos de participación ciudadana
      Entre los derechos de participación ciudadana se encuentra referencia
      a ser tratados como ciudadanos y tener las condiciones básicas para
      vivir en sociedad y ejercer la libertad. El derecho a la participación
      reconocido en la Convención de los Derechos de la Niñez, en la
      Constitución Política Nacional, en el Código de la Infancia, y en la
      Política de Infancia, no es solo marco legal o instrumento jurídico, es
      un derecho transversal a todos, tal y como lo expresa Crowley(1998) :
      La participación es un principio director clave, es un derecho “facilitador”, es
      decir que su cumplimiento contribuye a asegurar el cumplimiento de todos los
      demás derechos. No es solamente un medio para llegar a un fin, ni tampoco
      simplemente un “proceso”: es un derecho civil y político básico para todos los
      niños y, por tanto, es también un fin en sí mismo la participación debe ser
      respetada no sólo como meta, sino asimismo como una estrategia para alcanzar
      otras metas. Es así como en la situación de los niños y niñas víctimas
      del conflicto armado se revela el incumplimiento de este derecho y la
      forma como se ven afectados los demás derechos.
            En esta caracterización se abordan los artículos de la cdn que
      constituyen el derecho a participar, una mirada a la situación de los
      niños y las niñas que han sido víctimas del conflicto armado; con
      relación a: expresar libremente su opinión y a que su opinión sea
      tenida en cuenta en los asuntos que lo afectan (Art. 12). El derecho a
      la libertad de expresión y a buscar, recibir y difundir información (Art.
      13). El derecho a la libertad de pensamiento, consciencia y religión
      (Art. 14). Derecho a la libertad de asociarse (Art. 15). Derecho a tener
      un nombre, nacionalidad, registro civil, a conocer a sus padres y a tener
      una familia (Art. 7 del derecho a la protección).
            El derecho a la participación es tal vez el derecho más vulnerado,
      en la medida en que aún se piensa que la única manera de participar
      como ciudadanos es votando. En la primera infancia, la participación
      no siempre se expresa por medio de palabras, existen otras maneras
      como el juego, los sonidos, los comportamientos y actitudes, que deben
      ser tenidas en cuenta.


100
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


     La ciudadanía da el derecho a tener derechos a partir del recono-
cimiento de la ciudadanía civil y social de los niños y las niñas. Da
cuenta de las libertades de expresión, de pensamiento, de asociación y
requiere que los niños y las niñas tengan la posibilidad de participar en
la vida de la familia y de la sociedad.

        gráfiCo 16. dereChos de la Categoría de Ciudadanía más
      vulnerados según las agentes eduCativas y más garantiZados
              según las servidoras y servidores PúBliCos.




      En relación con esta categoría de derechos, las agentes educa-
tivas plantean que se vulnera en niños y niñas en primera infancia
el expresarse libremente y el ser escuchado (11%), principalmente en
las familias, que para ellas no generan este tipo de espacios. Las servi-
doras y servidores públicos consideran que se garantiza la expresión
(40%), participar y ser tenido en cuenta (20%), estar registrado (13%)
y reunirse e interactuar con la sociedad (7%). Llama la atención que
el reconocimiento de las diferencias de etnia, sexo y cultura no se
menciona, cuando es evidente que en el conflicto armado, los derechos
colectivos de pueblos indígenas y afro colombianos, así como la cultura
en general se afecta directamente.



                                                                            101
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      4.3.5.1 Registro civil y reconocimiento de las diferencias
      Más del 92% de los niños y niñas cuentan con registro civil de acuerdo
      con la información suministrada por las familias. La totalidad de los
      que se encuentran en instituciones educativas tiene este documento.
      Esta información coincide con la II env que muestra que el 96,5% de
      los niños y las niñas cuentan con registro civil en los hogares inscritos
      en el rupd.
           Al preguntar a las familias por la forma en que se sentían en
      diferentes espacios, la mayoría se siente acogido en el lugar de vivienda,
      el barrio, las oficinas del Estado y las organizaciones sociales. Una
      proporción importante que oscila entre el 13% y 29% se siente ajena
      en los lugares mencionados, principalmente en la vivienda y las organi-
      zaciones sociales. Por cuanto la llegada a la ciudad modifica el contexto
      y por ende las relaciones con el entorno.
           Un porcentaje entre el 7 % y el 14% se ha sentido rechazado,
      especialmente en las oficinas del Estado y el lugar de vivienda. Como
      se ha evidenciado, las rutas de atención a la población no siempre son
      comprensibles y asequibles a su nivel educativo, a lo que se suma el
      hecho de haber vivido una situación de conflicto, lo que en algunas
      zonas de la ciudad genera un estigma para las familias.
           En cuanto a cómo acoge la comunidad educativa a los niños y
      niñas afectados por el conflicto armado, el 38% de las agentes educa-
      tivas considera que se les acoge en igualdad de condiciones, es decir,
      sin tener en cuenta la situación que han vivido. El 17% con afecto, el
      9% afirma que sin cuestionamientos, 11% que se les integra al grupo y
      el 9% considera que se les da mayor atención. Otras respuestas fueron:
      con respeto, rechazo, indiferencia y a través de la restitución de sus
      derechos.
           Estas afirmaciones reflejan la forma en que las adultas y adultos
      responsables de la protección y cuidado de los niños y las niñas por
      fuera del sistema familiar: agentes educativos y servidoras y servi-
      dores públicos, no acceden a la comprensión de la complejidad de
      la situación del conflicto armado. Su labor es fundamentalmente


102
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


operativa y funcional: en la atención inmediata, revisión de la situación,
remisión, ubicación a las familias, lo que no les permita ligar lo que
aparentemente esta separado o apreciar la incertidumbre que genera
esta situación, ni mucho menos para resaltar la recursividad con que
cuentan estos sistemas familiares, sociales y humanos para afrontar la
vida social y ciudadana.

4.3.5.2 Libertad de expresión y derecho a ser escuchado
El 90% de los niños y las niñas conversan con su madre, padre,
familiar o cuidador. Este grupo de familias aborda temas relacionados
con las actividades cotidianas y responsabilidades en el colegio, 84%,
de la familia y amigos, 29%, le da consejos y de su comportamiento,
14% y sobre el lugar de origen, el conflicto armado y el país, el 10%.
      El 60% de las familias afirma que los niños y las niñas hacen
preguntas sobre su vivencia en relación con el conflicto armado. De
este grupo, el 27% se siente capaz de responder las preguntas que el
niño o la niña hace. El 16% de las familias prefieren no responderle y
el 12% no dieron información al respecto.
      Las familias que responden a sus hijos e hijas, aseguran que
contestan de la siguiente forma: explicándole la verdad, respondiéndole
de forma corta, explicándole las dificultades vividas, diciéndole que la
guerrilla es un grupo malo, les cuentan cómo fue el desplazamiento,
hablan sobre una solución para salir adelante, sobre la maldad y sobre
cómo la vida puede mejorar estando en un nuevo lugar.
      En el conflicto armado, los sistemas familiares se debilitan en sus
relaciones y en la capacidad para comunicarse. La fractura de las redes
a través de las cuales edificaron y construyeron vinculos en sus lugares
de origen, en las que se encuentran estructuras capaces de contenerles,
pero que ya no existen. Así mismo, la comunicación con los niños y
las niñas se ve afectada, las conversaciones que se establecen con ellos
y ellas cuando solicitan información son de juicios, responsabilidades,
actividades cotidianas o consejos; pero cuando los niños y las niñas
indagan sobre su lugar de origen y el conflicto las respuestas son


                                                                             103
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      reguladas por el miedo. Así pues el ejercicio de la participación como
      derecho cuenta con dos caras la posible y la opacidad o fractura de la
      participación por las circunstancias.
           Algunas familias afirman que responden con evasivas, que
      prefieren no recordar la situación vivida, que les da temor hablar
      sobre lo sucedido, que le mienten al niño o la niña para no contar
      lo sucedido, que no recuerdan muchas cosas que pasaron y una
      familia reconoce que no sabe qué hacer cuando el niño o la niña hace
      preguntas sobre la situación de conflicto armado.
           Por ende, las condiciones de la familia y el entorno no permiten la
      garantía del derecho que tienen los niños y las niñas a expresarse libre-
      mente, a buscar, recibir y difundir información. Es en la familia a través
      de los procesos de interacción y comunicación entre sus miembros que
      se construyen la identidad, se incorporan y asumen las reglas, normas,
      creencias, jerarquías y roles. La familia se entiende como una organi-
      zación productora de conversaciones en la vida cotidiana, con las
      cuales otorga sentido a su existencia. Prontamente los niños y niñas la
      aprenden y con su lenguaje, el juego y la imaginación contribuyen a la
      familia en su configuración.
           Los niños y las niñas extrañan su lugar de origen. Les hacen falta
      en primera instancia los animales y la naturaleza, 31%; sus familiares,
      28%; la libertad del lugar donde vivían, 23%; la casa, 9%; sus amigos
      y vecinos, 8%; la comida, 8% y otros aspectos como todo, el colegio,
      su calidad de vida, la tranquilidad, las fiestas, bañarse por el calor, la
      televisión y sus juguetes.
           Lo que corroborá la importancia del entorno para los niños y
      niñas, así como de las relaciones construidas con familiares, amigos,
      vecinos y animales.
           En relación con los riesgos que el niño o la niña corría frente a las
      situaciones de conflicto armado que la familia vivía, se tiene que 37%
      de los niños y las niñas corría el riesgo de morir. En el 18% de los casos
      no se respondió esta pregunta, 14% existía el riesgo de ser reclutado



104
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


por los grupos armados al margen de la ley, 9% enfrentamientos, 3%
riesgos psicológicos y de bombas y minas.
     Lo que refleja la exposición directa de los niños y niñas en
primera infancia al conflicto armado, lo que genera su condición de
víctimas directas, tanto por las dificultades para acceder al ejercicio de
sus derechos, como por el riesgo de muerte de ellos y sus familiares
cercanos.

4.3.5.3 Participar y ser tenido en cuenta
Al preguntar a las familias por las decisiones en las que son tenidas en
cuenta las opiniones de niños y niñas, se resaltan las relacionadas con
los horarios y las de organización de la vivienda. A su vez, en cuanto a
las reglas, las familias respetan los horarios de comidas, de acostarse,
de levantarse y ver televisión. Además, el orden, el respeto a los adultos
y el aseo son otras de las reglas al interior de cada familia.
      En relación con la toma de decisiones en familia, se contestó que
en el 34% se dialoga con la pareja, en 29% tienen en cuenta la opinión
de todos y en el 20% las situaciones que ameritan decisiones están a
cargo de la mamá.
      Las reglas y las órdenes todavía priman sobre la opinión, las
expresiones y las actitudes del niño y la niña como modo de partici-
pación. En los jardines por ejemplo, no se tienen en cuenta los gustos,
costumbres, lugares de origen y la ropa y la comida a la que estaban
acostumbrados. Los niños y niñas en primera infancia víctimas del
conflicto no tienen la posibilidad de dialogar, de ser escuchados y de
poder escoger, según sus costumbres y hábitos lo que ellos quieren, ni
dentro de sus casas, ni en las instituciones educativas y muchos menos
en la ciudad.
      En cuanto a los gustos del niño o la niña que se tienen en cuenta
en las familias, se encuentra que a 45% se les tiene en cuenta sus gustos
en la alimentación, a 34% en cuanto a su vestuario y su cabello, al 25%
en las actividades que realiza la familia y al 13% se les reconocen en lo
relacionado con sus juguetes.


                                                                             105
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


           Otras situaciones en las que se tienen en cuenta los gustos son:
      en las fechas especiales, en lo que ellos quieran, cuando quieren ver
      televisión, en los cultos religiosos, cuando quieren oír radio y en donde
      quieren dormir.

                    gráfiCo 17. toma de deCisiones en la familia.




                               NS/NR*: No sabe / No responde


           Respecto a cómo eligen los niños y las niñas en su vida cotidiana,
      37% elige de acuerdo a sus gustos frente a una situación, 25% lo hace
      por medio del diálogo y en 19% de los casos no se dio información
      sobre este tema.
           Sobre la misma pregunta, otras familias contestaron que el niño
      o la niña elige por medio de señales mostrando lo que desea, al salir
      de compras, discutiendo sobre lo que quiere, por los colores de ciertos
      objetos que desea, de forma espontánea, por votación y según la edad
      que tienen pueden elegir dentro de su familia.
           En las instituciones de educación inicial, las agentes educativas
      afirman que el 87% de los niños y niñas participa en las actividades
      realizadas de pintura y lectura, el 66% en la organización del salón y
      el comedor, el 58% en las decisiones relacionadas con los horarios, el


106
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


45% frente a la alimentación, el 45% en las reglas de la institución y el
23% en las salidas de la institución.

          gráfiCo 18. miemBro de familia que manda en la Casa.




     En cuanto a las estrategias para que los niños y las niñas se
organicen, las agentes educativas consideran en un 26% el permitir
conversatorios donde se discuten las formas de organización, otro 19%
dice que según las reglas se da la organización. Otros planteamientos
son: a través de las actividades lúdicas, realizar actividades pedagó-
gicas, organización por medio de los horarios, permitir la organización
de forma individual, por medio de la orientación y permitiendo la
elección de un representante.
     La persona encargada de tomar decisiones en la institución
educativa es en un 38% la madre comunitaria. Un 28% considera
que todo el equipo de trabajo y para un 21% es la coordinadora la
encargada de esta función.
     En lo que refiere a las servidoras y servidores públicos, el 60%
afirma que la opinión de los niños y niñas debe tenerse en cuenta
a partir del nacimiento; sin embargo, cuando se pregunta por los
diferentes espacios donde se debe dar y se ejerce la participación en
las instituciones y programas que coordinan, el resultado es que se les
tiene en cuenta sólo en actividades muy puntuales.


                                                                            107
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


           En este sentido, 3 servidoras y servidores públicos del nivel
      Distrital plantean que no se les consulta la opinión a los niños y niñas
      de primera infancia, en las situaciones que los afectan para su organi-
      zación, expresión y participación. Una persona dice que los espacios
      de participación son los consejos locales y otras tres, que tienen parti-
      cipación en lo que tiene que ver con actividades lúdicas que se realizan
      en sus instituciones.
           En el nivel local las respuestas son variadas. De las 4 personas de
      los centros zonales del icBf, una dice categóricamente que no se consulta
      la opinión ni se propician espacios de organización para estos niños y
      niñas. Otras dos personas de esa misma institución hablan de la parti-
      cipación a través de encuestas de satisfacción que permiten modificar
      los programas de acuerdo a los resultados, y otro servidor público dice
      que en los hogares comunitarios existen momentos pedagógicos en los
      cuales se promueve la participación.
           Un servidor público dice que en los programas con los que cuenta
      la Alcaldía Local de Bosa, no se tiene en cuenta la opinión de los
      niños y niñas. Agrega que sólo participan en los espacios de formación
      deportiva, en la celebración del Día del Niño y cuando se realizan
      actividades culturales. Esta opinión es común para las personas de las
      alcaldías locales.
           Se evidencia así la forma en que los adultos en todos los ámbitos
      deciden por niños y niñas, y que ellos y ellas sólo deben obedecer. En
      la primera infancia son aún muy pequeños para decidir qué es lo que
      quieren, lo que no, lo que les conviene y lo que no. Los adultos piensan
      que son ellos quienes deben decidir por los niños y niñas, sin importar
      lo que piensen o sientan con respecto a las decisiones que se toman y
      en las que se ven involucrados.
           En todos los ámbitos deben escucharlos, tener en cuenta su
      opinión, reconocer que tienen derecho a participar de las decisiones
      que los afectan y que los involucran. Que hay momentos en los que los
      niños y niñas pueden opinar, hacer acuerdos con sus padres y maestras,
      escoger e influenciar decisiones y situaciones. De esta manera, desde


108
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


muy pequeños los niños y las niñas entienden lo que es la participación
y la democracia.
      Los niños y las niñas de 0 a 6 años afectados por el conflicto
armado, apenas se asoman al derecho a la participación, sus familias se
encuentran afectadas y sus redes también vulneradas por su situación
de víctimas. Con su llegada a la ciudad están poniendo en juego sus
capacidades y recursividades, para resistir, persistir, permanecer,
perdurar y continuar de ahí que se estén asomando a unos mínimos
que los vinculen desde el sentido de pertenencia o hacer parte de. Así
el binomio participación-ciudadanía que permite a las personas hacer
parte de una sociedad y de las decisiones que en ella se toman, no se
garantiza para las familias de estos niños y niñas y para ellos y ellas.

4.3.6 Derechos de protección
     Los niños y las niñas en primera infancia victimas del conflicto
armado de familias en situación de desplazamiento, desmovilización,
víctimas de secuestro o desaparición forzada de sus padres, familiares
o ellos mismos, han experimentado la crueldad del sufrimiento de la
guerra. Esto hace que en muchas ocasiones comiencen la vida con casi
todos sus derechos vulnerados, sin respuestas adecuadas a las situa-
ciones específicas que han vivido, así como al estatus constitucional
por ser victimas de crímenes de guerra.
     Los derechos de protección se relacionan con cualquier práctica
que atente contra la dignidad y con las posibilidades de desarrollo
integral como ser humano: ser víctimas de desplazamiento forzado,
de violencia sexual, afectados en su libertad e integridad, el abandono
emocional y psicoafetivo producto de la separación temporal o perma-
nente de sus padres que genera el conflicto armado, tal y como lo
expresa el Auto 251 de la Corte Constitucional.
     La protección comprende la obligación que tiene el Estado para
responder de forma inmediata y de oficio contra toda práctica que
atente contra la libertad y las posibilidades de desarrollo integral de los
niños y niñas como seres humanos, estos derechos de protección están


                                                                              109
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      consagrados en el artículo 20 del Código de la Infancia y la Adoles-
      cencia y contempla todos los tratados internacionales ratificados por
      Colombia.
            En la categoría de derechos de la protección se hace referencia a
      las situaciones que permiten al niño y niña no ser afectado por factores
      perjudiciales para la integridad humana, como son los derechos a no
      ser involucrado en conflictos armados, abandono, trabajo infantil,
      abuso sexual, maltrato y vivienda no adecuada.
            Para las agentes educativas, los derechos de protección vulnerados
      son el descuido y colocar a niños y niñas en situaciones de riesgo 26%,
      no ser maltratado 21% y no ser objeto de abuso físico 11%. Las servi-
      doras y servidores públicos consideran que se garantiza en un 40% el
      no ser descuidado, ni colocado en situaciones de riesgo; en 13% no ser
      maltratado y no ser objeto de abuso físico; el 7% a no ser explotado y
      no ser abandonado.

        gráfiCo 19. dereChos de la Categoría de ProteCCión más vulnerados
             según las agentes eduCativas y más garantiZados según las
                         servidoras y servidores PúBliCos.




           Es de anotar, por lo significativo, que no aparecen nombrados en
      esta categoría: el derecho a no ser secuestrado y el derecho a no ser


110
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


involucrado en conflictos armados. Aún cuando, la conversación se
enmarcará justamente en las afectaciones de niños y niñas en primera
infancia que han vivido situaciones directas del conflicto armado como
el desplazamiento forzado, la participación de sus padres o madres
como actores armados, el secuestro y la desaparición de padres, madres
y familiares cercanos.

4.3.6.1 No ser puesto en situaciones de riesgo y no ser maltratado
     En las gráficas se evidencia la diferencia en la percepción del riesgo
de muerte, mientras que para las familias desplazadas este es del 54%,
para las familias desmovilizadas sólo alcanza el 35%. Esta diferencia
se puede relacionar con el hecho de que la mayoría de las familias
de desmovilizados no necesariamente viven en las regiones donde se
desarrollan las confrontaciones, lo que hace que para el 21% no exista
ninguna percepción de riesgo frente al 9% de los desplazados.
     La percepción de riesgo frente al reclutamiento de menores, para
los primeros es del 13% y para los segundos es del 14%.

     gráfiCo 20. riesgos que vivían los niños y niñas en situaCión de
                           desPlaZamiento.




                                                                              111
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


           En el caso de las familias que han vivido el secuestro y la desapa-
      rición, la información suministrada no permite realizar conclusiones
      debido a que, en su mayoría, la situación de conflicto armado sucedió
      en el mismo lugar donde han vivido.
           Otras respuestas fueron: posibles desapariciones, expulsión, enfer-
      medades, aprender lo malo, abusos o robos, inestabilidad económica,
      bala perdida y ver sufrir a la familia. También se refieren a las bombas,
      minas, enfermedades, balas perdidas y ser encontrados por la Fiscalía.

            gráfiCo 21. riesgos que vivían los niños y niñas hijos e hijas
                            de Personas desmoviliZadas.




           Al interior de las familias en situación de desplazamiento y de
      desmovilización, dadas sus condiciones sociales y económicas, se
      presentan situaciones de violencia en contra de de los niños y niñas,
      muchas veces causadas por prejuicios y las presiones a las cuales se
      encuentran sometidas.
           A las familias en situación de desplazamiento y de desmovilizados
      se les dificulta expresar las situaciones en las que actúan violenta-
      mente contra sus hijos e hijas, aunque coinciden al decir que cuando
      son groseros o desobedientes. En general, las familias reprenden a sus
      niños y niñas hablando fuerte y con regaños, golpeándolos, en menor
      proporción les prohiben la televisión y les quitan las cosas que le


112
caracterización de las afectaciones del conflicto armado


gustan. Entre las otras formas de reprender se encuentran: amenazas,
insultos, bañar al niño o la niña con agua fría, no hablarle o encerrarlo
en el cuarto.
      Llama la atención que en las familias desplazadas son muy claras
las situaciones de violencia contra los niños cuando están bajo estrés y
por la situación económica.
      Al indagar sobre las diferencias en el castigo por ser niño o niña,
el 14% de las familias asegura que existe esta particularidad. Entre las
razones planteadas se encuentra en un 32% se reprende más al más
grande, más fuerte a la niña en 20%, más a los niños porque son más
rebeldes en 16%, al que se quiere más no se castiga en 8%, más fuerte
al niño que no es del esposo 4% y 4% reprende más al que hace más
daños.

  gráfiCo 22. situaCiones en las que el Padre o madre aCtúa de forma
    violenta Contra el niño o niña , en situaCión de desPlaZamiento.




     Si bien la diferenciación en el castigo por género es aceptada
por una parte importante de las familias, al exponer las razones de
la misma, solamente en el caso de los niños se hace referencia a su
rebeldía, aún cuando son más castigadas las niñas. Así mismo, se


                                                                            113
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      evidencia en las respuestas las situaciones a las que se ven expuestos los
      niños que no son de la misma pareja, como castigos más severos.
           En el caso de las familias que han vivido el secuestro y la
      desaparición, en su mayoría coinciden en afirmar que no actúan
      violentamente contra sus hijos.
           Del total de familias entrevistadas, 44% afirma que se han sentido
      mal por haber actuado de forma violenta contra el niño o la niña. De
      este grupo, 42% asegura que se siente mal cuando golpea a los niños y las
      niñas, 12% cuando no era necesario reprenderlo y 7% cuando lo grita.

        gráfiCo 23. situaCiones en las que el Padre o madre aCtúa de forma
          violenta Contra el niño o niña , hijos e hijas de desmoviliZados.


          En su mayoría, las familias consideran que la forma de reparar




      este acto violento contra el niño o niña es pidiéndole perdón y consin-
      tiéndolo o arrullándolo. Otras explican al niño o niña las razones
      del castigo y lo abrazan o lo cargan. En unos pocos casos, las familias
      reparan el hecho comprándole algo, reflexionando sobre lo sucedido,
      llorando y buscando un acercamiento con el o ella.
           Las agentes educativas afirman que algunos de los niños y las
      niñas llegan a las instituciones educativas con quemaduras, señales de
      accidentes, raspones y morados, violando su derecho a la protección y
      a no ser maltratados.
114
caracterización de las afectaciones del conflicto armado

      gráfiCo 24. agresión familiar según las agentes eduCativas.




    El 55% de los padres y madres de los niños y niñas atendidos
por las agentes educativas establece límites de forma respetuosa, el
32% grita, zarandea o le pega a los niños y niñas. El 26% llegan con
moretones y raspones al aula de clases y el 11% con quemaduras o
señales de accidentes.
    La mayoría de los servidores públicos afirma saber de muchos
casos de violencia frente a los niños y las niñas que han vivido situa-
ciones de conflicto armado.

               gráfiCo 25. agresión familiar según las
                 servidoras y servidores PúBliCos.




                                                                          115
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      4.3.6.2 Explotación infantil
      Las familias expresan que el niño o la niña desempeñan labores en el
      hogar como arreglar el cuarto y hacer aseo. Estas actividades se realizan
      a partir de los 3 años, las de cuidar a los hermanos a partir de los 5
      años y hacer mandados y llevar razones y cosas pequeñas a partir de los
      4 años de edad.
           También se identificaron algunos niños y niñas que son utilizados
      para trabajar, para vender en las calles o que son obligados a realizar
      actividades de mendicidad. Algunos acompañan a sus padres o madres
      a su lugar de trabajo porque estos no tienen con quién dejarlos y otros
      lo hacen para que aprendan “lo que es la vida realmente”.
           Al respecto las familias plantean que el 35% de los niños y niñas
      ha acompañado alguna vez al padre o la madre a su lugar de trabajo,
      el 6% ha llevado a cabo actividades de mendicidad con el padre o la
      madre, el 5% ha acompañado alguna vez a otras personas a su lugar
      de trabajo y el 1% de los niños y niñas han realizado actividades de
      mendicidad con otras personas.
           Del total de familias, el 5% expresó que existe alguna razón para
      que el niño o la niña en primera infancia trabaje o haya trabajado
      alguna vez. De este grupo que equivale a 9 familias, el 33% considera
      que la única razón es para poder estudiar, el 22% porque no hay nadie
      que las cuide, el 11% asegura que la razón es por necesidad y otro 11%
      afirma que el niño o niña debe trabajar para que aprenda. Otro 22%
      no da razón de por qué el niño o niña trabaja o debe trabajar.
           Las familias de este grupo de niños y niñas, reconocen que
      realizan trabajos como vender obleas, vender empanadas, actividades
      de mendicidad y labores de agricultura. Al respecto, las agentes educa-
      tivas afirman que el 94% de los niños y niñas atendidos por ellas nunca
      han trabajado. El 6% sí lo hace, en actividades de mendicidad y otras
      que no se determinan claramente.
           Esta cifra en relación con la muestra es elevada, sobre todo si se
      considera que son los niños y niñas de familias en situación de desplaza-
      miento, por las dificultades económicas en gran medida o por creencias
      culturales quienes principalmente trabajan desde temprana edad.
116
5. CaPaCidades, PotenCialidades
         y PerCePCiones identifiCadas Por
              los aCtores relevantes

Desde la perspectiva sistémica las capacidades, potencialidades y
dificultades hacen parte de un mismo sistema en la medida en que
frente a las dificultades subsisten las capacidades y potencialidades. En
tal sentido el lugar que estas juegan en la construcción de los espacios
de reparación de los niños y las niñas en primera infancia, como efecto
de los impactos del conflicto armado, son fundamentales porque
posibilitan las autoregulaciones y la construcción de mundos posibles.
      De igual manera tanto las potencialidades y capacidades como las
dificultades que los diferentes actores relevantes identifiquen en ellos y,
en los niños, las niñas y las familias, están marcadas por las representa-
ciones sociales que se tengan sobre la infancia, que para el caso, son los
menores de seis años.
      Con relación a la caracterización de las afectaciones producidas
por el conflicto armado en niños y niñas residentes en Bogotá, las
capacidades y potencialidades encontradas permiten adelantar inter-
venciones que tengan en cuenta todas las posibilidades de los niños,
las niñas y sus familias y los mismos actores relevantes, para superar
las afectaciones producidas por el conflicto armado. Estas capacidades
y potencialidades pueden ser la base para diseñar propuestas centradas
en la esperanza.
      Vale la pena recordar que las representaciones sociales son un
aspecto inherente a la caracterización, en la medida en que la totalidad


                                                                              117
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      de las respuestas a los instrumentos están atravesadas por las mismas.
      Por tanto, a continuación se presentan las representaciones de infancia
      como contexto de las capacidades del niño o niña consigo mismo, con
      los adultos, con los demás niños y niñas, y con su entorno, según los
      actores relevantes.

      5.1 rePresentaCiones    de la Primera infanCia Para
            los aCtores de la CaraCteriZaCión
      El reconocimiento de los saberes que sobre el niño y la niña en
      primera infancia afectados por el conflicto armado, tienen los actores
      de la caracterización es un eje central de los instrumentos. Si bien,
      estos saberes no implican necesariamente prácticas sociales estables,
      si marcan los comportamientos, además de ser indicativos de conoci-
      mientos y elementos constitutivos de las representaciones sociales.
           Por tanto los saberes, los significados y las significaciones expre-
      sadas verbalmente en las respuestas al instrumento, se consideran
      importantes en cuanto son fundamentales para comprender la
      perspectiva adulta desde la cual se abordan las relaciones y se nombra
      al otro y otra, en este caso los niños o las niñas menor es de 6 años
      afectados por el conflicto armado.
           Las significaciones, hacen inteligible la realidad, y son una
      producción subjetiva que da cuenta de la visión adulta del mundo
      infantil. Estas significaciones oscilan entre los ideales, la idealización
      de la infancia y las vivencias de su propia niñez. Algunas de ellas son
      nombres, frases con sentido a las cuales se les atribuye un valor y son
      indicaciones de acciones o por lo menos de intensiones de actuación.
           Para las familias ser niño o niña en un 16% significa ser protegido,
      15% considera que es poder jugar, 13% plantea la inocencia, la felicidad
      y lo relacionan con el cariño y la ternura. El 12% dice que es la mejor
      etapa de la vida, para el 9% es un ser bonito, sin preocupaciones, el 8%
      afirma que es libertad y el 7% amor. En otros significados se enuncia:
      magia, curiosidad, travieso, poder aprender, transformar al padre,



118
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


comelones, crecer, el futuro, tranquilidad y recatado, algo imposible
de explicar.
      Cuando se les pidió definir en una sola palabra al niño o la niña,
las familias respondieron: el 23% tierno y delicado, el 12% activo, 12%
hermoso y 9 % lo relacionan con el amor. En las demás respuestas
se infieren características particulares como divertido, colaborador,
cansón, noble, creativo, temeroso, grosero, llorón, triste y rebelde,
entre otras.
      Cabe resaltar la forma en que la mayoría de los miembros de las
familias refieren ideales de la infancia, alimentados por el momento
de vida de sus hijos e hijas y la necesidad de protección y cuidado que
requieren. Asociados principalmente a las características particulares
de los niños y niñas, que emergen sin que se pueda abordar aún la
comprensión de sus subjetividades.
      El 46% de las agentes educativas asocian niño o niña con la
inocencia y el cuidado. Para el 21% es la mejor etapa de la vida. Otros
significados enunciados son: la felicidad, el juego y los muñecos, el
derecho a estudiar, no tener preocupaciones, la libertad, bonito, tiene
derecho al vestuario y ser una persona que explora. También asocian el
concepto de niño o niña con expresiones como: amor, magia, futuro,
con crecer, ser cariñosos y como un don de Dios.
      El 7% de las servidoras y servidores públicos que trabajan en el
nivel distrital identifican el ser niño o niña como la etapa más impor-
tante del ser humano en términos de formación, atención afectiva,
psicológica y nutricional. Sólo para el 3% son el grupo más afectado
por el desplazamiento, por la pérdida de lazos afectivos y la población
prioritaria para atender en el presente. El 2% coincide en que son el
futuro: “la esperanza de lo posible hoy”, “período transicional donde se
llena la maleta, afortunadamente no dura toda la vida”, “gran respon-
sabilidad, de lo que hagamos depende su vida”.
      La mayoría de las servidoras y servidores públicos ubicados en el
ámbito local afirman que esta población es el futuro. Algunos dicen
que esta etapa es una oportunidad y otros la describen como pureza,


                                                                           119
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      transparencia e ingenuidad. Solamente una persona contestó que es
      necesario ser garantes de sus derechos y otra que los niños y niñas
      significan el aquí y el ahora.
           Las significaciones que tienen las familias sobre los niños y las
      niñas están expresadas en términos afectivos, mientras que las agentes
      educativas reflejan una idealización de la infancia. Por su parte la
      comprensión que los servidores públicos tienen de la infancia varía
      dependiendo del nivel de su trabajo, distrital o local; lo que probable-
      mente trasciende al diseño de programas y proyectos en en el primer
      nivel, y a la implementación que de ellos se hace, en el segundo.
           Aún cuando la mayoría de las servidoras y servidores públicos
      entrevistados, no trabajan directamente con las familias afectadas
      por el conflicto armado, se indagó también por las emociones y senti-
      mientos que se presentaban en el trabajo cotidiano con las familias de
      los niños y niñas víctimas del conflicto armado. La nominación que
      aquí se hace de las emociones y sentimientos son más producto de las
      convenciones sociales que de la reflexión o la producción conceptual y
      teórica sobre el tema.
           De acuerdo con las respuestas, el sentimiento que está presente en
      la mayoría de ellos y ellas es la impotencia o incapacidad de resolver las
      situaciones que se presentan cotidianamente. También afloran la rabia
      y la tristeza, y en menor proporción, se expresan actitudes de apatía
      y desconcierto. Además, se adoptan posturas de escepticismo y sólo
      muy pocos hablaron de haber tenido momentos de alegría, de sentir
      empatía y ansiedad en la búsqueda de alternativas para resolver las
      situaciones que afrontaban.

      5.2 CaPaCidades identifiCadas Por los miemBros de
            familia y las agentes eduCativas
      Se entienden las capacidades como las aptitudes, suficiencia, talento
      o disposición para comprender situaciones, para relacionarse con los
      otros y las otras, para adaptarse a otros medios y condiciones y para



120
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


la realización de acciones acordes con su ciclo vital y sus condiciones
físicas, mentales, sicológicas y sensoriales.
      Con relación a las respuestas a esta pregunta se advierte dificultad
para entender el concepto de capacidad tanto por parte de las agentes
educativas como de las familias. En términos generales se confunden
capacidades con afectaciones.

5.2.1 Capacidades de los niños y las niñas con consigo, con
los adultos, con sus pares y su entorno.
Para las familias las capacidades de los niños y las niñas fueron muy
difíciles de identificar. Para los que lograron hacerlo, las capacidades
no son nada diferente a los imaginarios e ideales que se tienen sobre
ellos o sus actuaciones cotidianas. Como capacidades se identifican
ser inteligentes, sociables, respetuosos, obedientes o lo que hacen y les
gusta como jugar, los animales, los parques, entre otros. Pareciera ser
que para las familias todos los niños y las niñas son iguales y como
tal no perciben las particularidades de sus hijos e hijas que pueden y
deben ser potenciadas.
     Para las agentes educativas, los niños y las niñas encuentran en
el jardín infantil un lugar donde se muestran las capacidades para
mantener una buena relación, el gusto por compartir y jugar. Otras
de las capacidades son: cariñosos, buenos compañeros, respetuosos,
serviciales, amables y que se dejan guiar. Los niños y niñas tienen
buena relación con su entorno, cuidan la naturaleza. Son activos,
tiernos, adaptables, comparten, organizados y les gusta jugar. Con las
respuestas de las agentes educativas se confirma que existe una ideali-
zación de los niños y las niñas y de la institución que los acoge.
     Los resultados a estas preguntas son de vital importancia para
orientar los procesos de formación e intercambio de saberes y prácticas
tanto con las familias como con los agentes educativos, en la medida
en que es necesario enfatizar en la observación e identificación de las
singularidades de los niños y las niñas para fortalecer los procesos de
crianza y los procesos pedagógicos.


                                                                             121
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia

      gráfiCo 26. CaPaCidades del niño o niña Consigo mismo, Con los adultos,
      Con sus Pares y Con el entorno identifiCadas Por los miemBros de familia y
                                  agentes eduCativas.


      CaPaCidades Consigo mismo




      CaPaCidades Con los adultos




122
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas

                                            CaPaCidades Con sus Pares




                                          CaPaCidades Con el entorno




        Las respuestas en estos gráficos no son excluyentes.
                NS/NR*= No sabe/ No responde.




                                                                        123
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      5.3 CaPaCidades    del niño y niña Consigo mismo,
            Con los adultos, Con los demás niños y Con su
            entorno, según los servidores PúBliCos
      Los servidores públicos del nivel distrital consideran que los niños y las
      niñas han desarrollado habilidades para el trabajo en el campo debido
      a que desde pequeños se les ha exigido asumir roles de adultos; además,
      afirman que son alegres, solidarios, tiernos, activos, receptivos, extro-
      vertidos y no han perdido su capacidad de juego. También agregan
      que son hábiles para sobrevivir, que desarrollan gran capacidad de
      adaptación y se vuelven “intermediarios o traductores” entre las nuevas
      comunidades donde habitan ahora sus familias. Así mismo, el haber
      vivido el conflicto armado les da un conocimiento sobre la realidad
      del país, tienen grandes posibilidades y mantienen una actitud de
      esperanza que no permite que se queden en la tragedia.
           Los servidores públicos consideran que los niños y niñas afectados
      por el conflicto armado maduran más rápido que cualquier otro niño.
      Una capacidad que se reconoce unánimemente por todas las personas
      entrevistadas es su capacidad de adaptación y solidaridad con sus
      padres y sus hermanos. Además, se vuelven muy recursivos frente a las
      limitaciones.

      5.4 PotenCialidades y fortaleZas identifiCadas Por
            las familias
      Se entiende como potencialidad algo que existe de por sí incorporado en
      el ser humano y que tiene la posibilidad de desarrollarse. La potencia-
      lidad en los sujetos es la capacidad para adquirir nuevos conocimientos,
      desarrollar habilidades, generar ideas innovadoras, aceptar el cambio y
      tener predisposición para asumir nuevas y diferentes responsabilidades.
           Se identificaron no sólo las potencialidades y fortalezas de los
      niños y las niñas expresadas por las familias sino de las familias y de
      los padres identificadas sobre ellos mismos.
           Al igual que las capacidades, las potencialidades fueron muy
      difíciles de precisar, lo que se expresó en la mayoría de los casos fueron


124
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


comportamientos, características propias de la infancia y en el mejor
de los casos situaciones ideales.

 gráfiCo 27. PotenCialidades y fortaleZas identifiCadas Por las familias
                 en sus hijos e hijas y en ellos mismos.




     Con relación a las potencialidades de los niños y las niñas, además
de las expresadas en el gráfico, las familias entrevistadas identificaron
que el niño y la niña es ordenado, sociable, juguetón, independiente,
fuerte, respetuoso, persistente y responsable, positivo en todo momento
y con devoción religiosa.
     Con respecto a las fortalezas, lo que más valoran las familias del
niño o niña es que sea tierno y cariñoso, inteligente y, su forma de ser.
     Las potencialidades de las familias se exploraron a través de la
descripción de una experiencia feliz vivida en familia y la indagación
sobre lo que más valoran de sí mismos.
     Como experiencias felices más significativas se menciona el
nacimiento de sus hijos y las celebraciones en familia: compartir con
los hijos, volver a tenerlos después de que ellos estuvieran en el icBf,
cuando el hijo salió del hospital, el crecimiento de sus hijos, una


                                                                            125
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      presentación artística, reencontrarse con su familia, su matrimonio y
      recordar al padre. Otras familias recordaron experiencias relacionadas
      con su llegada a Bogotá: tener casa propia, encontrar trabajo, adquirir
      el crédito para el negocio, recibir los bonos de Acción Social, comprar
      el televisor, el proceso de desmovilización, estar bien y comer.
            En cuanto a lo que más valoran de si mismos, el 34% de las
      personas (padre, madre, familiar o cuidador) valoran su fortaleza y
      positivismo para seguir adelante. 28% de los padres o madres consi-
      deran que su preocupación por sus hijos es lo que más valoran y 16%
      el amor por su familia e hijos. Otras de las respuestas son: gozar de
      buena salud, tener autoestima, el conocimiento del poder de Dios, la
      tolerancia, la inteligencia, mis estudios, ser realista, mi alegría y vivir la
      vida sin rencores. Otras respuestas sobre sus aportes a la familia son:
      su nobleza, todo, las diligencias, la educación, el diálogo, luchar por su
      casa y sus conocimientos.

      PotenCialidades identifiCadas en sus hijos e hijas




126
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas

                            e xPerienCias feliCes de la familia




         fortaleZas de Padres, madres y Cuidadores Primarios




                                                                  127
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      5.5 PotenCialidades y PerCePCiones de las agentes
            eduCativas relaCionadas Con su traBajo
      Dado el compromiso emocional y profesional que significa trabajar con
      los niños y las niñas menores de seis años afectados por el conflicto
      armado, en este punto se indujo a las agentes educativas para que
      evocaran su propia infancia. Así mismo se indagó sobre las potencia-
      lidades relacionadas con la satisfacción de su trabajo con los niños y
      las niñas, las motivaciones para desarrollarlo, los recursos y calidades
      personales; emociones y sentimientos que se hacen presentes frente a
      las situaciones de los niños y niñas afectados por el conflicto armado y
      razones para desempeñarse como agentes educativas.
            Diversos estudios sobre la profesión docente muestran que las
      trayectorias profesionales de los maestros están determinadas por la
      forma como ellos y ellas vivieron su infancia y su propia experiencia
      escolar. La profesión docente a diferencia de otras profesiones, está
      marcada por la endogamia escolar, en la medida en que los maestros
      se educan en una escuela, crecen en ella, estudian sobre ella y luego
      vuelven a trabajar en ella, reproduciendo patrones pedagógicos y
      comportamientos con los niños y las niñas que fueron vividos en su
      infancia y adolescencia. (Castañeda y Parra, 2002).
            El 36% de las agentes educativas entrevistadas evoca sus juegos de
      infancia a partir de las historias que le cuentan las familias, los niños y
      las niñas. El 15% evoca de su infancia cómo era su familia y el 11% la
      felicidad de ser niño.
            Otras respuestas de las agentes educativas fueron: a diferencia
      de mis niños y niñas del jardín, mi infancia fue tranquila, pero hay
      que apoyarlos para que cambien su actitud y que sigan adelante con
      su proyecto de vida; cuando mi papá nos compraba la navidad; los
      juego de roles y los cuentos; cuando me quede sin mi papá, me produce
      mucha tristeza, el me abandono; la falta de estabilidad; la soledad;
      la pobreza, la falta de amor; tristeza; juegos, situaciones, vivencias;
      inocencia, unión familiar; la tranquilidad con la que viven los niños,
      no tienen que preocuparse de nada, solo les importa jugar y no importa


128
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


con quien; mi familia; sufrimiento; alegría; recuerdo que tuve que
trabajar desde muy pequeña, mis juegos en el campo con los árboles;
el maltrato, el castigo, la risa, el juego, las muñecas; la ausencia de mi
papá, lo drástica que fue mi mamá, haber tenido que ser de alguna
forma la mamá para mis hermanos a falta de mi papá que lo mató
la chusma; pobreza necesidades; la comida; los paseos, los encuentros
familiares; nosotros también fuimos desplazados, mataron a todos mis
tíos y vecinos.

   gráfiCo 28. evoCaCiones de la infanCia de las agentes eduCativas.




     Es importante tener en cuenta las evocaciones de su infancia
de las agentes educativas en relación con los niños y niñas menores
de seis años afectados por el conflicto armado. En cuanto se actua-
lizan sus emociones infantiles y, en ocasiones, es necesario pensar en
mecanismos de contención porque la situación de los pequeños genera
mucho dolor.




                                                                             129
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia

       gráfiCo 29. PotenCialidades y PerCePCiones de las agentes eduCativas.

                                   lo que las agentes eduCativas más disfrutan
                                           de su traBajo Con los niños y niñas.




            El 36% de las agentes educativas disfrutan compartir con los niños
      y las niñas, 21% disfruta el poder aprender de ellos, el 19% verlos crecer
      felices y el 13% disfruta poder conversar con ellos. Otras respuestas
      son: deseo que tengan una niñez hermosa, lo que yo no tuve se lo doy a
      ellos; saber de cada niño y niña, cada uno es un mundo distinto, poder
      ayudar a los niños y niñas; ellos se dan cuenta de cosas que nosotros ni
      siquiera sospechamos, apoyarlos en todo; la construcción de intereses;
      siento que hago una buena labor; se está ayudando para que los niños
      y niñas tengan una vida mejor.
            Con relación a las motivaciones de las agentes educativas para
      desarrollar su trabajo, el 17% consideran que recibir afecto de los
      niños y las niñas es lo que les da ánimo, el 11% consideran que es la
      felicidad de los niños y niñas y el 11% consideran que es el cariño que
      les brindan. Otras respuestas son: mi profesionalismo, amor por los
      niños; ver el progreso de los niños y niñas y poder ayudarlos; que son
      personitas inocentes que merecen cariño; la energía, la motivación, las
      ganas de aprender, el querer saber, el preguntar; poder colaborarle a
      la comunidad; evitar la vulnerabilidad a la que están expuestos, si no


130
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


están en el jardín; aprender de los niños, el amor por lo que hago,
y la devolución de ese amor por parte de ellos, sentirme importante
para ellos; que los niños y las niñas sean cumplidos y responsables;
estoy contribuyendo a que ellos crezcan sin esa maldad que les dejó
la guerra, que ellos puedan cerrar ciclos y sean niños con un mejor
futuro; que sean un grupo feliz; su disposición; me da ánimo que ya se
rescataron de la situación dura; compasión y misericordia; la alegría, la
sonrisa, los ojos brillantes de los niños y niñas; que hay 13 criaturitas
que viven en torno a mí; seguir trabajando con todos los niños y las
niñas, donde se ven frutos.

                                 motivaCiones de las agentes eduCativas
                                            Para desarrollar su traBajo




     Los recursos y calidades personales de las agentes educativas
relacionadas con su trabajo se refieren a la empatía, capacidad de
escucha, paciencia, ponerse en el lugar del otro y otras, para atender
las afectaciones que presentan niños y niñas a su cargo. Sin embargo
las respuestas estuvieron asociadas a recursos materiales, dotaciones y
recursos humanos de la institución: dotaciones de material didáctico;
necesidad de contar con un proyecto pedagógico institucional que
responda a las necesidades de los niños y las niñas; contar con un


                                                                            131
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      recurso humano que tenga una capacitación y formación adecuada
      para trabajar con los niños y las niñas; contar con una atención
      especializada en el área psicosocial; apoyo económico para las familias,
      complemento nutricional y que los niños y las niñas tengan mayor
      participación.

                                            emoCiones y sentimientos frente a
                                         las afeCtaCiones de los niños y niñas.




           En cuanto a las emociones y sentimientos que se hacen presentes
      en las agentes educativas frente a las situaciones de los niños y niñas
      afectados por el conflicto armado, se enuncian: la tristeza, impotencia,
      desconcierto y rabia. Cuando comprenden que el asunto no es de
      rasgos personales de los niños y niñas, sino afectaciones generadas por
      la guerra, identifican como emociones: la alegría de poder atenderlos;
      resignación, desespero, temor, ansiedad, angustia y cariño.
           Finalmente, las razones que expresan las agentes educativas para
      desempeñarse como tales está relacionada con el amor hacia los niños,
      en el compromiso y lo gratificante que es su trabajo, en el enriqueci-
      miento al acompañar a los niños y a las niñas, en su experiencia, en


132
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


que es una forma de ayudar a las familias. Algunas de las expresiones
de las agentes educativas son: es gratificante y muy importante servir a
los niños y las niñas, apoyarlos en todas las dimensiones del desarrollo
y ayudarlos a interactuar con otros compañeros; tengo capacidad para
entregarle mi amor a los niños y las niñas; brindarle amor a los niños
y que la alimentación sea la adecuada; sé que estoy formando niños
con mentes sanas para que sean personas de bien; estoy convencida
que lo que hago ayuda a muchos; en toda la sabiduría que me ha dado
Dios, que es agente de cambio; las bases que se les de ahora son funda-
mentales para su vida; creo que debemos fortalecer la enseñanza y
las cosas positivas, empezando por sus hogares, que reconozcan que
deben ser hogares sanos para que sean niños de paz; somos las bases de
formación, somos el grano de arena grande en su formación, somos su
horizonte y su norte y formar y corregir lo que han aprendido en casa;
que todos los días Dios me de mi salud para seguir trabajando, poder
ayudar a la niñez y quiero dar mucho; la honestidad y ética profesional.

                                            raZones Para desemPeñarse
                                              Como agentes eduCativos.




                                                                           133
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      5.6 PotenCialidades     y PerCePCiones según los
            servidores PúBliCos
      Las potencialidades de los servidores públicos y sus percepciones acerca
      de los niños y niñas afectados por el conflicto armado se indagaron a
      través de las opiniones sobre lo que disfrutan en la cotidianidad de su
      trabajo; sobre lo que les evoca de su propia infancia, su trabajo con
      niños y niñas de primera infancia afectados por el conflicto armado.
           El 20% de los servidores públicos disfruta su trabajo por la posibi-
      lidad que tienen de buscar o generar nuevas oportunidades para la
      población, impactando a la sociedad a través de nuevos modelos que
      permitan generar una vida digna y llenar un vacío frente a poblaciones
      que son poco tenidas en cuenta. El 7% disfruta el poder servir a las
      personas afectadas a través de la orientación que les puede brindar y el
      1% disfruta la oportunidad de conocer el país a través de las historias
      de las familias que atiende en su institución.
           Lo que más disfrutan los servidores públicos que trabajan en
      las localidades es: prestar el servicio contribuyendo a la garantía de
      los derechos de los niños y las niñas permitiendo mejorar la calidad
      de vida y fortaleciendo los vínculos en la familia. También disfrutan
      trabajar con estas familias porque les permite verlas felices y orientarlas
      en la búsqueda de posibles soluciones.
           En cuanto a las acciones que podrían adelantarse para la
      comprensión, apoyo y mitigación de la situación de conflicto armado
      vivida por los niños y las niñas menores de seis años, los servidores
      públicos expresaron:




134
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas

       gráfiCo 30. PerCePCiones de los servidores PúBliCos.
      servidores PúBliCos                  servidores PúBliCos
       del nivel distrital                   del nivel loCal
• Es necesario promover una          • Es necesario garantizar mayor
  cultura política de los dere-        equidad social desde el Esta-
  chos humanos desde la vida           do.
                                     • Desde mi localidad, lo que
  cotidiana, lo que generaría          hago es vincularlos a los pro-
  más respeto y evitaría la viol-      gramas.
  ación permanente de los dere-      • Se les debe proporcionar aten-
  chos.                                ción terapéutica y fortalecer
• Es necesario encontrar una           las redes sociales.
  solución negociada del con-        • Contar con más recursos para
  flicto y lograr una mayor pres-      el diseño de programas adap-
  encia del Estado en todas las        tados a la población en estas
  regiones.                            circunstancias evitando el pa-
• Es necesario construir una           ternalismo.
  política de atención en despla-    • Ofrecer más oportunidades de
  zamiento.                            capacitación y empleo.
• Se debe contar con atención        • El gobierno nacional debe asu-
                                       mir de verdad los problemas
  integral y preventiva que per-       de estas familias y apoyar la
  mita cerrar ciclos de violencia.     atención psicosocial.
• Más programas de educación.        • Es necesario reconocer que
• En Bogotá la atención a estas        el conflicto armado es nacio-
  poblaciones debe ser transito-       nal, por lo tanto, al Estado le
                                       corresponde adelantar pro-
  ria, lo que se debería hacer es      yectos nacionales como dar
  retornarlos.                         seguridad, brindar educación
                                       y subsidios en el campo.
                                     • La paz la debemos asumir to-
                                       dos desde la vida cotidiana en
                                       nuestras familias y en nuestros
                                       trabajos.
                                     • El papel de los agentes educa-
                                       tivos es fundamental, deben
                                       entender lo sucedido a los
                                       niños y a las niñas que han vi-
                                       vido estas situaciones de con-
                                       flicto armado y volver esto una
                                       oportunidad en el escenario
                                       de trabajo.




                                                                         135
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


           En estas respuestas se advierte con claridad la diferencia entre
      el grupo de servidores públicos distritales y locales. Los del distrito
      proponen salidas de carácter macro y los que están en la localidad
      proponen acciones puntuales y que responden a los programas que
      ellos adelantan.
           Sobre el recuerdo de su infancia a partir de lo que cuentan las
      familias, los niños y las niñas víctimas del conflicto armado, el 13% de
      los servidores públicos contestó que no relacionaba su infancia con la
      de estas personas y, el 6% evocó sus juegos. Otras de las respuestas de
      los servidores públicos fueron:

         gráfiCo 31. evoCaCiones de la infanCia de los servidores PúBliCos.
           Servidores públicos del nivel
                                              Servidores públicos del nivel local
                      distrital
       • A la muerte de mi padre y como       • Lo que ellos cuentan me recuer-
         hermano mayor me tocó asumir           da el campo, los animales y mi
         la responsabilidad de mis her-         infancia.
         manos y mi madre.                    • No recuerdo nada, mis padres
       • Ellos me hacen recordar la im-         me cuentan que perdieron dos
         portancia de pertenecer a un lu-       fincas y que mi mamá nos escon-
         gar con libertad y protección.         día de la chusma.
       • Cuando veo un niño de mi color       • Estas personas me recuerdan el
         siento solidaridad hacia él, me        cariño que me dieron en mi fa-
         reflejo en él.                         milia.
       • Me hace pensar y comparar el         • Me identifico con ellos porque yo
         arraigo que yo tuve con el des-        también soy del campo, reconoz-
         arraigo que les toca vivir a estos     co en ellos la libertad del campo,
         niños y niñas.                         en este espacio de Bogotá.
                                              • La infancia es la misma en cual-
                                                quier lugar, estos niños y niñas
                                                necesitan mayor protección de
                                                los adultos.




136
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


5.7 identifiCaCión   de PolítiCas, Programas y
      ProyeCtos Para niños y niñas de 0 a 6 años
      afeCtados Por el ConfliCto armado según los
      servidores PúBliCos en el distrito CaPital y
      loCalidades
Sobre los programas específicos para la población de 0 a 6 años donde
se identifican afectaciones producidas por el conflicto armado y se
generan propuestas de intervención, los servidores públicos entrevis-
tados hablaron de programas en general que atienden a la población
desplazada pero no identifican ningún programa específico para
la primera infancia, las respuestas se leen de la siguiente forma: los
servidores públicos del icBf se refirieron a las Unidades Móviles y a
la existencia de proyectos interinstitucionales. Las personas perte-
necientes al Programa para la atención a Población Desplazada de la
Secretaría de Gobierno identificaron un programa para la atención
psicosocial y diferencial a niños y niñas afectados por el desplaza-
miento. Otra persona de la misma entidad, pero del Programa para
la Reintegración y atención a Desmovilizados, afirma la existencia de
programas como dotación de ropa y realización de actividades lúdicas
orientadas a niños y niñas hijos de desmovilizados y reincorporados.
La persona entrevistada de la Secretaria de Educación de Bogotá
identifica el Programa de Recuperación Emocional para esta población
y la funcionaria delegada para los derechos humanos de la Personería
Distrital y el Director Poblacional de la sdis afirman que se adelantan
tratamientos de atención psicosocial a través de un equipo interdisci-
plinario el cual está centralizado para el distrito en la sede de Puente
Aranda. También reportan que en este tipo de situaciones se les brinda
atención psicosocial en las Unidades Móviles de icBf.
      Las respuestas de los funcionarios del nivel local son contra-
dictorias: no identifican dentro del Plan de Desarrollo programas
específicos para esta población, pero si afirman que los niños y niñas
en situación de desplazamiento tienen acceso prioritario a todos los
programas locales. El representante de la Personería Distrital de una


                                                                           137
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia


      de las localidades, identifica programas de atención psicosocial para
      la población desplazada en general. Los representantes del icBf de las
      localidades, hablaron de las dotaciones a los hogares comunitarios.
            En el nivel distrital, la información sobre los programas y
      proyectos del Plan de Desarrollo Distrital es general, por ejemplo: “no
      hay presupuesto específico para la población con estas características”.
      El grupo técnico del icBf plantea que: “El Estado da respuestas de
      acuerdo a los requerimientos jurídicos, se piensa en dar respuesta a la
      Corte teniendo en cuenta el Auto 251”. “Todos los programas del icBf
      se articulan a los planes de desarrollo para permitir el cumplimiento
      de los objetivos de cada plan”.
            Sobre los programas y proyectos en general que se ofrecen en la
      entidad para los niños y niñas de 0 a 6 años afectados por el conflicto
      armado, se tiene la siguiente información: en el marco del Programa
      para la Reintegración y atención a Desmovilizados de la Secretaría de
      Gobierno se hizo entrega de 950 paquetes lúdicos para niños y niñas
      de 1 a 5 años, y de 180 kits escolares para niños y niñas de 4 - 5 años.
      En el programa para la Atención a Población Desplazada de la Secre-
      taría de Gobierno, se habla de atención psicosocial a niños y niñas a
      través de la uao y de los contratistas. El icBf atiende a población de
      0 a 6 años afectada por el conflicto armado a través de las unidades
      móviles, uao, ludotecas del icBf y organizaciones barriales comunitarias
      en asocio con el icBf. Sobre otras ofertas que se hacen en el distrito
      para la población de 0 a 6 años afectada por el conflicto armado, se
      reportaron servicios que se ofrecen en salud, en educación, a través de
      la sdis y el icBf.
            Los servidores públicos mencionan el nombre de las institu-
      ciones pero no los servicios específicos que se ofrecen en cada una de
      ellas. Las personas que informan desde las localidades, registran los
      nombres de los hospitales, de las subdirecciones locales de la sdis y el
      icBf en los centros zonales de cada localidad. Frente a las respuestas se
      puede presumir que se desconocen los programas específicos ofrecidos
      por cada entidad. Cada persona entrevistada reconoce los programas


138
capacidades, potencialidades y percepciones identificadas


que ofrece su entidad pero no suministra información sobre las ofertas
existentes por parte de otras entidades; conocen a las entidades pero
no los programas, proyectos y servicios específicos que se ofrecen.
      Sobre las rutas de atención o pasos establecidos para que las
familias, niños y niñas tengan acceso a los servicios, los servidores
públicos que suministran información más precisa son los de la Secre-
taria de Gobierno para los programas de Reintegración y Atención
a Desmovilizados, y sobre el programa de Atención a la Población
Desplazada. Las otras personas entrevistadas del Distrito no conocen
los requisitos para tener acceso a los servicios ofrecidos y solamente
enuncian generalidades como por ejemplo: “hay que seguir paso a
paso lo que dice la ley y evitar la burocracia, hay que simplificar estos
procesos”.
      Los otros entrevistados en lo local se refirieron más al acceso a
los programas previa inscripción de las familias, en general, sin hacer
diferenciación sobre la condición de los niños, niñas y familias que
han vivido el conflicto armado. En relación con el manejo de registro
diferencial por tipo de población, incluyendo a niños y niñas de primera
infancia afectados por el conflicto armado los servidores públicos del
icBf afirman que se realiza en la inscripción a los programas que ofrece
la institución.
      El 100% de los servidores públicos entrevistados del distrito
afirman que las personas que trabajan directamente con esta población
sí reconocen su situación. Aunque también reconocen: “que no dejan
de presentarse casos de desconocimiento por parte de los servidores
públicos.” “Se ha procurado cualificar al grupo, se realizan conver-
satorios, se actualizan en temas, trabajan por áreas, acompañan los
procesos y los orientan desde lo teórico”.
      En lo local, en general, se afirma que las personas que trabajan
directamente con esta población sí reconocen la situación de conflicto
armado por la que han pasado las familias, niños y niñas. Esto se realiza
por medio de atención prioritaria en cupos y en personal especializado
para los servicios que se prestan a esta población.


                                                                            139
ConClusiones
El entorno y las capacidades de la familia en la primera infancia
son esenciales para garantizar el goce de derechos, cuando afrontan
el conflicto armado, los niños y niñas sufren limitaciones para su
desarrollo, ejercicio y restablecimiento de derechos, como se evidencia
en los diferentes aspectos analizados en la caracterización. Las
relaciones y los vínculos familiares asisten a diversos movimientos
que ponen en tensión y sopesan su consistencia, generando procesos
de adaptación, desintegración, dispersión, cohesión y reconfiguración
familiar que involucran directamente a niños y niñas.
      Cabe resaltar que los primeros años de vida son considerados por
las familias como un momento privilegiado de cuidado, por ello las
afirmaciones dan cuenta de la atención que se presta aún en las condi-
ciones más adversas. Sin embargo, en la medida en que crecen, niños
y niñas van adquiriendo roles y responsabilidades que en general no
corresponden con su momento vital.
      Los niños y niñas que se vinculan a programas de educación
inicial, cuentan con mejores garantías para el ejercicio de sus derechos
y de condiciones más favorables para su desarrollo. Por tanto, el acceso
a la educación inicial puede considerarse como esencial para las pobla-
ciones afectadas por el conflicto armado.
      Si bien las agentes educativas y servidores públicos como
integrantes del Estado, son considerados como garantes de los derechos
de niños y niñas, en el planteamiento de su relación con las víctimas
del conflicto armado en primera infancia no se hacen conscientes las
implicaciones de esta responsabilidad.


                                                                           141
Lo que perciben las agentes educativas con relación al desarrollo de
los niños y las niñas no es muy diferente a lo que perciben las familias.
Las familias ven el desarrollo de los niños y niñas de manera integral,
mientras que las agentes educativas solo perciben lo físico y lo actitu-
dinal, no tienen conciencia de las emociones de los niños y niñas.
     Pese a que las familias, las agentes educativas y los servidores
públicos no identifican afectaciones específicas en los niños y las niñas
menores de seis años por efectos del conflicto armado, cada uno de
ellos, desde sus roles y responsabilidades tienen una serie de capaci-
dades y potencialidades dignas de ser tenidas en cuenta y fortalecidas
en los programas de intervención que se diseñen. En las familias
una de las mayores potencialidades es su capacidad de adaptación a
las nuevas circunstancia de vida y la generación de mecanismos de
protección y amor a los niños y niñas, sobre todo a los más pequeños.
Esta situación corrobora el señalamiento de Rosemberg (2008) cuando
afirma “que los niños y las niñas son queridos y protegidos en el
terreno de lo privado, pero no en lo público”. Las agentes educativas,
no obstante que expresan una imagen idealizada de infancia y en
ocasiones no identifican las particularidades de los niños y las niñas
con los que trabajan, manifiestan sensibilidad por el mundo infantil,
gran compromiso profesional y satisfacción personal por la labor que
desempeñan. Los servidores públicos, pese a que no se identifican
como garantes de derechos, expresan conocimiento de la perspectiva
de derechos y conocimiento de los programas que se desarrollan a
nivel distrital o local relacionados con los niños y las niñas.
     En las evocaciones que hacen los miembros de las familias, las
agentes educativas y los servidores públicos sobre su propia infancia
se leen sucesos de exposición y vivencias dolorosas relacionadas con
el conflicto armado y la violencia en general, así como la ausencia de
acciones específicas que hayan intentado abordar la elaboración de esas
vivencias durante su niñez. Al actualizar estos eventos se desarrolla en
ellos y ellas la necesidad de emprender acciones inmediatas que eviten
que esto suceda con las nuevas generaciones.
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                                                                                                  143
Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia

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144

Caracterizacion interior (2)

  • 1.
    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Caracterización de las afectaciones producidas por el conflicto armado en niños y niñas en primera infancia residentes en el Distrito Capital Autoras Patricia Bojacá Santiago Elsa Castañeda Bernal Equipo IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez - OEI Gloria Helena Henao María Victoria Estrada Carolina Mantilla García Pedro Emilio Espejo María Eugenia Montoya
  • 2.
    Alcaldía Mayor deBogotá Organización de Estados Iberoamericanos Samuel Moreno Rojas para la Educación la Ciencia y la Cultura Alcalde Mayor - OEI - Cra 9 # 76 – 27 Secretaría Distrital de Integración Teléfono 3469300 Social www.oei.es / www.oei.org.co 2010 Carrera 7 # 32 – 16 Álvaro Marchesi Ullastres Teléfono 3279797 Secretario General www.integracionsocial.gov.co Angel Martín Peccis Representante Regional en Bogotá Mercedes del Carmen Ríos Hernández Elsa Castañeda Bernal Secretaria Directora IDIE Primera Infancia y Luz Stella Casas de Kuan Derechos de la Niñez Subsecretaria Patricia Bojacá Santiago Juan Fernando Rueda Guerrero Elsa Castañeda Bernal Director Poblacional Instituto Iberoamericano para el Javier Fernando Mora Andrade Desarrollo y la Innovación Educativa Director de Análisis y Diseño (IDIE) para la Primera Infancia y Estratégico Derechos de la Niñez. Jefrey Alfonso Prada Díaz Organización de Estados Iberoamericanos Director Territorial (OEI). Johnatan Javier Nieto Blanco Autoras Jefe Oficina Asesora de Gloria Helena Henao Comunicaciones María Victoria Estrada Norma Leticia Guzmán Rimolli Carolina Mantilla García Jefe Oficina Asesora Jurídica Emilio Espejo Constanza Liliana Alarcón Párraga María Eugenia Montoya Subdirectora para la Infancia Equipo IDIE de Primera Infancia y Camilo Ernesto Peña Porras Derechos de la Niñez - OEI Coordinador Análisis y Seguimiento Elsa Castañeda Bernal de la Política Pública Patricia Bojacá Santiago Gloria Mercedes Carrasco Ramírez Coordinación Técnica en la Organización Coordinadora Atención Integral de Estados Iberoamericanos Primera Infancia María Cristina Escobar Remicio Constanza Gómez Romero Sol Indira Quiceno Forero Coordinadora Convenio 3188 de Coordinación Técnica en la Secretaría 2008 Distrital de Integración Social Primera Infancia e Inclusión Social Convenio 3188/08 Por la Primera Infancia y la Inclusión Social. Comité Técnico Formación a Familias.
  • 3.
    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Caracterización de las afectaciones producidas por el conflicto armado en niños y niñas en primera infancia residentes en el Distrito Capital Autoras Patricia Bojacá Santiago Elsa Castañeda Bernal Equipo IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez - OEI Gloria Helena Henao María Victoria Estrada Carolina Mantilla García Pedro Emilio Espejo María Eugenia Montoya IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez Organización de Estados Iberoamericanos – OEI – Subdirección para la Infancia Secretaría Distrital de Integración Social – SDIS – Convenio por la primera infancia y la inclusión social
  • 4.
    Ana Beatriz Cárdenas El documento Bogotá: huellas del CINDE conflicto armado en la primera Elsa Castañeda Bernal infancia. Caracterización de las Patricia Bojacá Santiago afectaciones en niños y niñas Instituto Iberoamericano para el residentes en el Distrito Capital fue Desarrollo y la Innovación Educativa investigado, construido y redactado para la Primera Infancia y Derechos de la por el IDIE de Infancia de la OEI Niñez (IDIE) en el marco del Convenio 3188 de Organización de Estados Iberoamericanos 2008 “Por la Primera Infancia y la (OEI). Inclusión Social”. Para su escritura, Sara Méndez Paris las autoras tuvieron en cuenta las Fundación Éxito orientaciones del Comité Técnico de Margarita Martínez Formación a Familias del Convenio María Isabel Martínez 3188 de 2008. Su contenido puede Fundación Restrepo Barco ser usado, citado, divulgado y Marisol Moreno Angarita aplicado bajo el cumplimiento de las Andrea Cárdenas Jiménez respectivas normas de derechos de Fundación Saldarriaga Concha autor. Claudia Rodríguez Los personajes ilustrados que hacen Gloria Bernal parte de esta guía fueron creados FUNDALECTURA dentro de la POLÍTICA POR LA María Cristina Escobar Remicio CALIDAD DE VIDA DE NIÑOS, Sol Indira Quiceno Forero NIÑAS Y ADOLESCENTES DE Secretaria Distrital de Integración Social BOGOTÁ 2004-2008, ratificada para Claudia Liliana Vargas el período 2008 – 2011 a través del UNICEF Acuerdo 308 de 2008, por el cual se Luz Alcira Granada adoptó el Plan de Desarrollo Bogotá Janeth Beltrán Espitia Positiva: “Para Vivir Mejor”, con el Visión Mundial fin de enriquecer nuevas propuestas gráficas alusivas a dicha política. Sonia Nadezhda Truque La utilización de los mismos se Corrección de Estilo realizó de acuerdo al manual de uso Sigma Editores Ltda. publicado por la Secretaría Distrital Desarrollo Editorial e Impresión de Integración Social y la Alcaldía Mayor de Bogotá. ISBN: 978-958-8656-08-2 2011
  • 5.
    Contenido Saludo Presentación 11 Prólogo 17 1. Referentes conceptuales 19 1.1. Concepción de primera infancia, perspectiva de derechos 21 y enfoque diferencial 1.2. Primera infancia y conflicto armado 25 1.3. Enfoque sistémico 28 2. Niños y niñas en primera infancia: Víctimas del conflicto 35 armado 3. Metodológia utilizada para el proceso de caracterización 47 de las afectaciones 3.1. Punto de partida 47 3.2. Muestra para la caracterización en Bogotá 49 3.3 Aplicación de instrumentos 50 4. Caracterización de las afectaciones del conflicto armado 53 en Bogotá D.C. 4.1. Caracteristicas de los sistemas familiares 55 4.1.1. ¿De qué familias estamos hablando? 57 4.1.2. Procedencia 59 4.1.3. Sistemas vinculares y familiares 61 4.1.4. Adaptabilidad a la ciudad: empleo y vivienda 65 4.2. Características de los niños y las niñas 70 4.2.1. ¿De qué niños y niñas hablamos? 72 5
  • 6.
    4.2.2. Entorno educativoe institucional 73 4.3 Afectaciones producidas por el conflicto armado en los 74 niños y las niñas desde el enfoque de derechos 4.3.1 Afectaciones desde el enfoque sistémico 74 4.3.2 Comprensiones de los derechos humanos de niños y 75 niñas por actores claves relevantes 4.3.3 Derechos de existencia 77 4.3.4 Derechos de desarrollo 86 4.3.5 Derechos de participación ciudadana 100 4.3.6 Derechos de protección 109 5. Capacidades, potencialidades y percepciones identificadas 117 por los actores relevantes 5.1 Reresentaciones de la primera infancia para los actores 118 de la caracterización 5.2 Capacidades identificadas por los miembros de familia y 120 las agentes educativas 5.2.1 Capacidades de los niños y las niñas con consigo, con los 121 adultos, con sus pares y su entorno. 5.3 Capacidades del niño y niña consigo mismo, con los 124 adultos, con los demás niños y con su entorno, según los servidores públicos 5.4 Potencialidades y fortalezas identificadas por las familias 124 5.5 Potencialidades y percepciones de las agentes educativas 128 relacionadas con su trabajo 5.6 Potencialidades y percepciones según los servidores 134 públicos 5.7 Identificación de políticas, programas y proyectos 137 a niños y niñas de 0 a 6 años afectados por el conflicto armado según los servidores públicos en el distrito capital y localidades Conclusiones 141 Bibliografía 143 6
  • 7.
    indiCe de gráfiCos Gráfico1. Situaciones del conflicto armado a las que están 37 expuestos los niños y las niñas en la primera infancia. Gráfico 2. Muestra del Estudio. 51 Gráfico 3. Situaciónes de conflicto armado vividas por las 57 familias entrevistadas. Gráfico 4. Lugar de procedencia de familias en situación 59 de desplazamiento. Gráfico 5. Lugar de procedencia de familias de personas 61 desmovilizadas. Gráfico 6. Derechos de la categoría de existencia más 78 vulnerados según las agentes educativas y, más garantizados según las servidoras y servidores públicos. Gráfico 7. Régimen de salud al que se encuentra afiliado 82 el niño o niña según los miembros de familia. Gráfico 8. Derechos de la categoría de desarrollo más 86 vulnerados según las agentes educativas y, más garantizados según las servidoras y servidores públicos. Gráfico 9. Esquema de las afectaciones desde el enfoque 87 sistémico. Gráfico 10. Derechos de la categoría de desarrollo más 90 vulnerados según las agentes educativas y más garantizados según las servidoras y servidores públicos.
  • 8.
    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Gráfico 11. Afectaciones en el desarrollo físico identificadas 91 por las familias y agentes educativas. Gráfico 12. Afectaciones en el desarrollo social identificadas 92 por las familias y agentes educativas. Gráfico 13. Afectaciones en el desarrollo emocional identificadas 93 por las familias y agentes educativas. Gráfico 14. Afectaciones en el desarrollo cognitivo identificadas 95 por las familias y agentes educativas. Gráfico 15. Afectaciones en los comportamientos y actitudes 96 identificadas por las familias y agentes educativas. Gráfico 16. Derechos de la categoría de participación más 101 vulnerados según las agentes educativas y más garantizados según las servidoras y servidores públicos. Gráfico 17. Toma de decisiones en la familia. 106 Gráfico 18. Miembro de familia que manda en la casa. 107 Gráfico 19. Derechos de la categoría de protección más 110 vulnerados según las agentes educativas y, más garantizados según las servidoras y servidores públicos. Gráfico 20. Riesgos que vivían los niños y niñas en situación 111 de desplazamiento. Gráfico 21. Riesgos que vivían los niños y niñas hijos e hijas de 112 personas desmovilizadas. Gráfico 22. Situaciones en las que el padre o madre actúa de 113 forma violenta contra el niño o niña en situación de desplazamiento. Gráfico 23. Situaciones en las que el padre o madre actúa de 114 forma violenta contra el niño o niña, hijos e hijas de desmovilizados. Gráfico 24. Agresión familiar según las agentes educativas. 115 Gráfico 25. Agresión familiar según servidoras y servidores 115 públicos. 8
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    Índice de gráficos Gráfico26. Capacidades del niño o niña consigo mismo (a) 122 identificadas por los miembros de familia y agentes educativas. Gráfico 27. Potencialidades y fortalezas identificadas por las 125 familias en sus hijos e hijas y en ellos mismos. Gráfico 28. Evocaciones de la infancia de las agentes educativas. 129 Gráfico 29. Potencialidades y percepciones de las agentes 130 educativas. Gráfico 30. Percepciones de los servidores públicos. 135 Gráfico 31. Evocaciones de la infancia de los servidores públicos. 136 9
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    saludo La Ciudad deDerechos del Plan de Desarrollo “Bogotá Positiva” se propone alcanzar el reconocimiento, garantía, restablecimiento y ejercicio pleno de los derechos de la ciudadanía. Pretende que los habitantes del territorio logren, en un marco de equidad y justicia social, la satisfacción de sus necesidades y niveles de desarrollo con calidad de vida en equilibrio con la naturaleza y el ambiente. Conseguir lo anterior ha implicado durante estos años un esfuerzo sostenido por reconocer a los diferentes grupos y colectivos de personas que conforman la ciudad, identificar sus características e intereses, acercarse a sus particularidades y a partir de ellas desarrollar respuestas institucionales ajustadas a sus necesidades y expectativas de forma tal que se asegure el cumplimiento de sus derechos bajo el criterio del respeto de las diferencias y valoración de la diversidad. Bajo esta perspectiva y reconociendo que Bogotá se constituye en la segunda ciudad receptora de población desplazada en el país, de la cual el 25% son niños y niñas menores de seis años, se ve la necesidad de comprender y reconocer las características, necesidades y potenciali- dades de la población infantil afectada por el conflicto armado a través del diseño e implementación de acciones integrales con perspectiva diferencial. En este sentido, la Secretaría de Integración Social en el marco del Convenio por la Primera Infancia e Inclusión Social y en asocio con el IDIE de Primera Infancia de la Organización de Estados Iberoameri- canos, desde el 2009 viene apostándole a la visibilización de los niños, niñas en primera infancia afectados por conflicto armado residentes 11
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia en Bogotá con el fin de estructurar respuestas integrales que garan- ticen sus derechos. Esta labor ha generado una reflexión y análisis conceptuales, normativos, técnicos y políticos que hoy nos permiten contar con una aproximación inicial más clara de la intervención que debe hacerse teniendo en cuenta las particularidades de la situación de los niños, niñas y sus familias víctimas del conflicto armado. Para comenzar se diseño e implemento un proceso de formación pedagógica dirigido a familias, maestros-as y servidores y servidoras públicas, acompañado de un proceso de intervención pedagógica con niños y niñas de la primera infancia afectados por el conflicto. A partir de estos se obtuvo información en torno a las afectaciones producidas por el conflicto armado en niños, niñas en primera infancia y sus características, lo que a su vez permitió generar una reflexión alrededor de lineamientos de política pública para la atención diferencial a la primera infancia víctimas del conflicto armado. Parte de los productos del proceso descrito lo constituyen tres documentos que recogen la reflexión y ponen a consideración de la ciudad análisis y apuestas de acción, estos son: “Propuesta de linea- miento de política pública para la atención a la primera infancia afectada por el conflicto armado en Bogotá” “Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia. Caracterización de las afecta- ciones producidas por el conflicto armado en niños y niñas en primera infancia residentes en el Distrito Capital” y “Dos formas de contar y tejer la experiencia. Sistematización proyecto Re Creo 2009 – 2010”. Estamos seguros de que estos serviran como un punto de partida para lograr un conocimiento más profundo de la problemática, lo que esperamos se traduzca a futuro en el diseño y aplicación de acciones integrales y diferenciales dirigidas a niños y niñas en primera infancia, familias, agentes educativos y servidores públicos, que complementen y fortalezcan las existentes. “Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia. Caracterización de las afectaciones producidas por el conflicto armado en niños y niñas en primera infancia residentes en el Distrito Capital”, 12
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    saludo representa el primeresfuerzo y resultado que sirvió de base para el diseño e implementación de las acciones de atención diferencial que se llevaron a cabo posteriormente en el marco del proceso dirigido a esta población, sus familias, los agentes educativos y los y las servidoras públicas relacionados con el goce efectivo de sus derechos. Con este documento de caracterización, producto de la indagación con niños y niñas, con sus cuidadores y con servidores públicos; la ciudad cuenta con una herramienta que le permite reconocer y tener una mejor comprensión tanto de las afectaciones y capacidades como de las necesidades de atención de los niños y niñas en primera infancia víctimas de conflicto armado. De la misma forma permite obtener pistas sobre el papel de los cuidadores y servidores en el proceso de diseño e implementación de acciones diferenciales teniendo en cuenta estas afectaciones. Esta caracterización y la implementación de las acciones diferen- ciales desarrolladas con niños y niñas en primera infancia y sus cuidadores, se constituye en un paso inicial que la ciudad da en torno a la reflexión sobre la importancia que representa continuar con el diseño y realización de acciones diferenciales así como la visibilización de estas en la agenda pública dada la importancia y prioridad de atención de esta población. Confiamos en que este documento sirva para lograr un conoci- miento más profundo de la problemática y que esto a su vez se traduzca en la aplicación de acciones integrales y diferenciales dirigidas a niños y niñas en primera infancia, familias, agentes educativos y servidores públicos, que complementen y fortalezcan las existentes. Mercedes del Carmen Ríos Secretaria Secretaría Distrital de Integración Social 13
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    PresentaCión Un análisis profundoy objetivo de la Política “Por la Calidad de Vida de Niños, Niñas y Adolescentes de Bogotá”, así como la revisión cuidadosa de las acciones tradicionales que venía adelantando el gobierno distrital en materia de primera infancia, permitió identificar ausencias reales e importantes de una aproximación diferencial a las problemáticas y consecuencias del conflicto armado sobre las familias víctimas de éste con niños y niñas en esta edad. En particular, la prioridad otorgada por el gobierno nacional, distrital y los organismos internacionales, a temas como el desplaza- miento, la desmovilización o los secuestros por causa del conflicto armado, no estaba evidenciando ni reconociendo con claridad la situación de los niños y niñas en primera infancia involucrados en estas situaciones. De manera tal que la intervención institucional en la ciudad y el país sobre esta población era inconsciente, inocente y de cierta manera irresponsable al no trabajar sobre conocimientos y análisis respecto a la característica, situación y consecuencias psicoso- ciales del conflicto sobre la primera infancia. Ante esta realidad, la Secretaría Distrital de Integración Social en compañía del Instituto Iberoamericano para el Desarrollo y la Innovación Educativa – IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la Organización de Estados Iberoamericanos y en el marco del Convenio por la Primera Infancia y la Inclusión Social, se propu- sieron ampliar la frontera de conocimientos sobre las afectaciones del conflicto armado en niños y niñas en primera infancia y generar alter- 15
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia nativas de acción institucional que dieran respuesta a las necesidades particulares surgidas de estas afectaciones. Una labor sostenida y simultánea de reflexión-acción en torno a la realidad de los niños y niñas menores de cinco años pertenecientes a familias víctimas del conflicto armado, ha permitido una comprensión inicial de los fenómenos asociados a esta problemática basado en el análisis de las características de la población involucrada. De la misma manera condujo a la estructuración de estrategias de acción ajustadas a las particularidades de la población con miras a lograr respuestas integrales acordes a las necesidades de los niños y niñas. Finalmente, como consecuencia y causa de lo anterior se planteó a la ciudad una propuesta de lineamientos de una política pública para la primera infancia afectada por el conflicto armado. Con lo anterior Bogotá alcanza un conocimiento y análisis básico de la situación de los niños y niñas víctimas de conflicto armado; el diseño y puesta en marcha de alternativas de trabajo con ellos y ellas, con los padres y madres, con los agentes educativos y con los servidores públicos; y define una postura y líneas de política pensadas para lograr la sostenibilidad de la labor iniciada y su integración en la agenda de política de la ciudad. El soporte y cimento de una política pública debe ser la infor- mación y análisis sobre el contexto y las condiciones que rodean cualquier fenómeno social. Por esta razón para llegar al diseño de alter- nativas de atención, así como para el establecimiento de lineamientos de política en torno a las afectaciones de los niños y niñas en primera infancia víctimas de conflicto armado, fue necesario adelantar una reflexión juiciosa sobre las características y circunstancias de la vida de esta población. El acercamiento a las familias, el diálogo perma- nente con los niños y las niñas, el intercambio con los docentes y un ejercicio consciente, crítico y objetivo de observación de la realidad de la infancia que ha vivido el conflicto, fue la materia prima para la construcción del conocimiento con el que hoy se cuenta sobre esta problemática. A partir de lo anterior, Bogotá consigue a través de un 16
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    presentación proceso de recoleccióny análisis sistemático de información, mover la frontera de conocimiento sobre las consecuencias sociales y psico- lógicas de las situaciones de conflicto armado durante la primera infancia. Logra así mismo estructurar una línea de base que servirá como medio de contraste para determinar los efectos e impactos de la intervención institucional sobre la problemática, así como para realizar comparaciones del estado de los niños y niñas víctimas de esta proble- mática que lleguen a la ciudad hacia el futuro. Es así como “Bogotá: huellas del conflicto armado en la primera infancia. Caracterización de las afectaciones en niños y niñas residentes en el distrito capital”, ha servido para estructurar técnicamente la respuesta institucional de la SDIS orientada a la solución de la proble- mática asociada, esperamos que contribuya al cumplimiento de las responsabilidades del gobierno y las organizaciones sociales comprome- tidas con garantizar los derechos de los niños y niñas en su primera infancia. Constanza Liliana Alarcón Párraga Subdirectora para la Infancia Secretaría Distrital de Integración Social 17
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    Prólogo En el marcodel Convenio por la Primera Infancia y la Inclusión Social, el IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI y la Secre- taría Distrital de Integración Social, han adelantado una propuesta de atención para los niños y niñas en primera infancia afectados por el conflicto armado y sus familias que habitan en Bogotá. En este sentido, la caracterización de estos sujetos se constituyó en objetivo central del proceso, fundamental para acercarse a la realidad de las situaciones del conflicto armado vividas en la primera infancia; y para comprender, apropiar y desentrañar las afectaciones humanas y ciudadanas de la guerra en los niños y niñas desde su nacimiento hasta los seis años. Los instrumentos para la caracterización fueron diseñados en 2008 por un equipo del IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI en la línea de inclusión social, con una perspectiva sistémica, para escuchar las voces de los actores claves relevantes en la vida de los niños y niñas en primera infancia: las familias, las agentes educativas y las servidoras y servidores públicos, responsables de programas de atención para la población afectada por el conflicto armado. La aplicación de los instrumentos para caracterizar las afecta- ciones del conflicto armado en la primera infancia a familias y agentes educativas fue realizada en el primer semestre de 2009, por servidoras y servidores públicos de diferentes instituciones del Distrito que trabajan con población afectada por el conflicto armado, convocados por la 19
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Secretaría Distrital de Integración Social. Este escenario fue propicio para generar espacios conversacionales entre las personas de las insti- tuciones y las afectadas por el conflicto armado, en las que los niños y niñas en primera infancia fueron el centro de interés. A su vez, la aplicación de los instrumentos a hijos, hijas o familiares de personas desaparecidas y secuestradas, fue realizado por la Fundación País Libre, entidad con amplia trayectoria en la atención y el acompañamiento a esta población. Los instrumentos orientados a servidoras y servidores públicos, responsables de la atención a la población fueron aplicados por el equipo del IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI. En este documento se presenta el análisis de los instrumentos en el que se plantean en primer lugar los referentes conceptuales, seguidos del marco jurídico de las afectaciones y la metodología utilizada para el proceso de caracterización en Bogotá; posteriormente se da paso a la caracterización de los sistemas familiares y de las afectaciones de los niños y niñas en primera infancia en el ejercicio de sus derechos y en el desarrollo, para cerrar con el reconocimiento de las potencialidades y capacidades de los niños, niñas y sus familias y las conclusiones de la caracterización. Cabe resaltar que en 2009 y 2010, el IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI fortaleció con parte de los elementos planteados en la caracterización, la construcción de las propuestas de atención con niños y niñas, familias, agentes educativas y servidoras y servidores públicos. Las múltiples lecturas que proporciona esta caracterización invitan a replantear la respuesta institucional para la atención a la población y el restablecimiento de sus derechos, desde la comprensión de las afecta- ciones que permitan avanzar hacía la reparación integral. Las autoras 20
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    1. referentes ConCePtuales 1.1ConCePCión de Primera infanCia, PersPeCtiva de dereChos y enfoque diferenCial Desde la modernidad, en el siglo XVIII, cambió la noción de infancia. De una concepción negativa, se pasó al descubrimiento y conside- ración de los niños y niñas como sujetos de derechos. Fue necesario que cambiaran algunas condiciones históricas, sociales, políticas y económicas, para que la primera infancia fuera reconocida “con carac- terísticas propias y delimitadas y con un papel distinto en el mundo social”. Los niños y las niñas eran pensados como seres en transición, en espera de ser adultos, imperfectos, en construcción, como adultos en miniatura, “con sus mismas características, virtudes y defectos”. En consecuencia los niños y las niñas eran completamente invisibilizados como sujetos, se consideraban simples compañeros o compañeras naturales del adulto, negando su identidad. (Camargo, 2003: 15-16). Según Ariés (1987), con el advenimiento de la modernidad, el niño y la niña dejan de ser invisibilizados como sujetos, pero su identidad como personas por sí mismas aún no es reconocida. Aunque ya ocupan un lugar social, todavía son percibidos como adultos en miniatura, incapaces de desenvolverse por sí solos, diferentes de los adultos única- mente por su tamaño. “La identidad negativa persiste, pues el niño y la niña son considerados y tenidos en cuenta por su pertenencia a las instituciones de la sociedad: hijo-a, alumno-a” (Camargo, 2003: 16). La niñez es entonces redefinida y “se convierte en el epicentro del interés 21
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia educativo de los adultos” donde la familia tiene el deber de prepararlos para la vida. En tal sentido, la identidad y el estatus como sujetos de derechos todavía no es reconocido. Sin embargo, autores como Rousseau, en su libro Emilio o la Educación dan los primeros pasos en el descubrimiento y reconoci- miento de los niños y las niñas según sus particularidades y su edad dentro del ciclo vital. Los concibe como sujetos diferenciados, distintos a los adultos, con sus propias características, virtudes e identidad. Al respecto, Jesús Palacios en su libro La cuestión escolar: Críticas y alter- nativas, afirma: “Si entre todos los demás hubiese que destacar uno de los hallazgos de Rousseau, éste sería el descubrimiento del niño; el descubrimiento de que el niño existe como un ser sustancialmente distinto del adulto, sujeto a sus propias leyes de evolución; el niño no es un animal ni un hombre; es un niño” (Palacios, 1989: 40). Como se plantea en la propuesta de lineamiento de política pública para la atención integral a la primera infancia afectada por el conflicto armado en Bogotá, la Convención Internacional de los Derechos del Niño (cdn) genera un cambio paradigmático en la concepción de infancia reflejado en: se da un salto cualitativo del enfoque de necesi- dades al enfoque de derechos, el cual recoge casi 70 años de esfuerzos para posicionar una ética en favor de la infancia; se afianza una nueva visión de los niños y las niñas, que será dominante durante la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI; se plantea la necesidad de que el Estado reconozca a los niños como sujetos de derechos; se resalta la urgencia de que la sociedad cambie la visión que tiene de ellos, los trate como ciudadanos con plenos derechos, les respete su dignidad humana y defina su importancia no sólo por el acceso y la permanencia a los servicios sino que su reconocimiento y protección sean integrales y estén determinados por la garantía y el respeto de sus derechos. Por lo anterior queda claro que la niñez y la primera infancia son una construcción histórico-social que ha evolucionado y cambiado su significado con el tiempo. Hoy en día la infancia es relevante no sólo para el futuro sino para el presente de las sociedades lo que significa 22
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    referentes conceptuales que losniños y las niñas no son sólo sujetos en construcción o en transición sino que son seres humanos con capacidades y potenciali- dades, sujetos activos de derechos, ciudadanos desde el nacimiento y, como tal, parte activa de la sociedad. Con la firma de la cdn y los correspondientes compromisos nacionales e internacionales asumidos por Colombia, el Estado y sus instituciones se constituyen en promotoras y garantes de los derechos de los niños y las niñas y la familia y la sociedad en corresponsables de su cumplimiento. En consecuencia, la garantía de los derechos de la infancia es un reto que exige cambios en la gestión pública en varios sentidos: en primera instancia es indispensable trascender la visión sectorial de las instituciones y hacer un viraje hacia escenarios de trabajo integral e integrador. Igualmente es importante generar cambios culturales para que los niños y las niñas sean considerados como sujetos, con igualdad de derechos, como interlocutores válidos con particularidades condicionadas a su desarrollo, donde se privilegie el “interés superior” de ellos y ellas por encima de cualquier interés social, cultural, político o económico. Por tanto, las decisiones políticas que se tomen tienen que proteger y salvaguardar integralmente los derechos de las niñas y los niños, como se describe en la propuesta de lineamiento de política pública citada. Así mismo, la perspectiva de derechos coloca el acento en el reconocimiento de las diferencias culturales, étnicas, de género y de desarrollo, según el ciclo vital, y se interpelan las acciones del Estado y de la sociedad en torno a la generación de las condiciones y las dotaciones que se requieren para el goce efectivo de los derechos. En tal sentido, el enfoque diferencial, centrado en la dignidad humana y basado en el principio de equidad y el derecho a la no discriminación, busca lograr la igualdad real y efectiva que reconozca la diversidad y la posible desventaja que enfrentan grupos poblacio- nales específicos1. Supone que personas en situaciones similares deben 1 Instituto Colombiano de Bienestar Familiar icBf (2007). Lineamientos técnicos para la organización del Sistema de Atención para la protección integral. 23
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia ser tratadas de forma igual, y que aquellas que están en situaciones distintas deben tratarse de manera diferencial, en forma proporcional a dicha diferencia. El enfoque diferencial permite tener en cuenta los derechos y necesidades específicas de los individuos según su pertenencia a diferentes grupos poblacionales, a las necesidades concretas, especí- ficas, singulares, de acuerdo con el ciclo vital, el género, las condiciones físicas y la cultura específica de cada niño, niña y adolescente2. El reto del enfoque diferencial es trascender el límite de la protección institucional y subsidiaria del Estado y los límites del derecho como norma fundamentada en un sujeto ideal, para reconocer como sujetos reales a los niños y niñas, examinando su particular situación socio- jurídica con respecto a sus situaciones especificas de vulnerabilidad, riesgo y conculcación de derechos producidos por eventos particulares3. Esta mirada exige romper la idea de los niños, niñas y adolescentes como una categoría homogénea a la cual se atiende desde la lógica de prestación de servicios, invita a ejercicios institucionales y sociales que posibiliten el reconocimiento y respeto de las situaciones particu- lares que enfrentan. Por tanto, el enfoque diferencial exige centrar las propuestas de trabajo con los niños y niñas reconociendo los derechos individuales y colectivos si es el caso, el momento especifico de ciclo vital, género, cultura, etnia, condición física y mental. Desde el Estado Social de Derecho, se asume el compromiso para garantizar la efectividad de los derechos de la niñez, consagrados en el bloque de constitucionalidad. Este planteamiento ético, convoca a la construcción de nuevos imaginarios sobre los niños y las niñas como sujetos preferentes de derechos, que exige que el Estado, la sociedad 2 ACNUR, (2009). Balance de la política pública de prevención, protección y atención al desplazamiento interno forzado en Colombia. 3 Montoya María Eugenia (2010). Propuesta de lineamiento de política pública para la atención integral a la primera infancia afectada por el conflicto armado en Bogotá. IDIE - OEI - SDIS. 24
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    referentes conceptuales y lafamilia construyan nuevos entramados que posibiliten hacer realidad la dimensión material, afectiva y moral que se requiere para el goce efectivo de los derechos de la infancia. En relación con el tema que nos convoca: impactos del conflicto armado en la primera infancia de la ciudad de Bogotá, es claro que, el enfoque diferencial es ante todo un enfoque de derechos, que se estructura a partir del reconocimiento de la política pública como instrumento “para la realización de los derechos de la población inter- namente desplazada”, derechos que “constituyen el correlato de las obligaciones del Estado”.4 En esta misma línea, como se describe en la citada propuesta de lineamiento, el Código de la Infancia y la Adolescencia Ley 1098 de 2006, encarna valores y principios que influyen en la aplicación de todas las normas de justicia, la promoción de políticas y la realización de programas y acciones concretas que propendan por el bienestar y protección tal y como se plantea en el Articulo 20, Derechos de protección, donde se consagra que “los niños, niñas serán protegidos contra el secuestro, el reclutamiento y la utilización de los niños por parte de los grupos armados y desplazamiento forzado”, entre otros . Por tanto, la dignidad humana y la solidaridad social como principios fundantes del Estado colombiano se ponen en juego, para el diseño de políticas y programas tendientes a reconocer y garantizar los derechos de niñas y niños para responder a las afectaciones producidas por el conflicto armado. 1.2 Primera infanCia y ConfliCto armado La guerra y el conflicto armado en Colombia, más que un problema coyuntural, se constituyen en ejes permanentes de la historia del país.5 4 ACNUR, (2007). Balance de la política pública para la atención integral al desplazamiento forzado en Colombia Enero – abril, 2004. 5 Castañeda, Elsa y Romero, Tatiana (2009). El conflicto armado Colombiano y la primera infancia. En: Colombia, Huellas del conflicto en la primera infancia. Save the Children Canadá, OEI. 25
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Está inscrito en el contrapunteo armado múltiple en el que participan grupos contra estatales, paramilitares, autodefensas locales, la delin- cuencia organizada y las fuerzas de seguridad del Estado. La guerra y el conflicto armado tienen la característica de ser definitorias del todo social porque pasan a convertirse en el problema más importante de una sociedad, afectando y derrumbando todos los aspectos de un país: económico, social, cultural, político y además personal porque tiene un carácter de trauma psicosocial para cada habitante.6 Además, pone en vilo en forma sistemática el derecho a la vida, la integridad, la libertad y la seguridad personal de toda su población, constituyéndose en una tragedia humanitaria en donde la vulneración múltiple, masiva y continua de los derechos fundamen- tales, especialmente de los niños y niñas es el contexto común de su desarrollo humano y social, poniendo en entredicho en forma perma- nente el Estado Social de Derecho. El carácter patógeno de una guerra está definido por la intro- yección de los eventos sociales aberrantes de la situación problema en las estructuras cognoscitivas de los individuos afectados. La totalidad de estos cambios se traduce en el deterioro de las cualidades humanas de las personas (carácter deshumanizador de la guerra). El individuo asume los eventos violentos como parte de una normalidad, la cual acarrea un trauma psicosocial, dado que las características que trae una situación de guerra son: la polarización de las relaciones, la institu- cionalización de la mentira y la legitimación de la violencia. Atmósfera que impele al individuo a crear estrategias psicológicas que le permitan disminuir el agudo dolor provocado por estas condiciones, pero que sin embargo, no le permitirán elaborar, integrar y esclarecer sus viven- cias.7 En tal sentido, el conflicto armado produce cambios profundos y transformaciones radicales en la vida de los niños y las niñas: por el 6 Martín Baró, I. (1990). Psicología social de la guerra. El Salvador; UCA Editores. 7 Martín-Baró, (1988) La violencia política y la guerra como causas del trauma psicosocial en El Salvador. Revista de Psicología de El Salvador, 7, 28. 26
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    referentes conceptuales desarraigo, porel rompimiento de la identidad personal y social, de los vínculos afectivos, y por causa de las rupturas en las culturas familiares y sociales lo cual exige una reinvención de sus identidades8. Según el estudio Colombia: huellas del conflicto armado en la primera infancia, 2009, las afectaciones producidas por el conflicto armado en la primera infancia no han sido tema de interés nacional. Esto se refleja en el hecho de que en la literatura académica y científica producida en el país, ocupa un espacio muy limitado, prácticamente oculto, pese a considerarse que es un momento vital de desarrollo humano. Igualmente aparece marginalmente en la vida de las insti- tuciones estatales del nivel nacional, regional y local, y, menos hace parte de las agendas de los gobiernos. Tampoco existe presión desde la opinión pública para asumir la responsabilidad de salvaguardar los derechos de los niños y niñas como efectos del conflicto armado. La incidencia del conflicto armado en la primera infancia se manifiesta de diferente forma: los niños como víctimas de minas antipersona; el desplazamiento forzado; el secuestro9 tanto de ellos como de sus padres; las migraciones de los padres fuera del país, deján- dolos al cuidado de familiares y en ocasiones de amigos o vecinos; la entrega de los niños a las familias de apoyo cuando los padres son combatientes; la desmovilización de sus padres de los grupos armados al margen de la ley; el maltrato y abandono por parte de sus familias; la desaparición forzada de los padres o familiares; los confinamientos; los ataques y tomas armadas a los municipios; las fumigaciones a los cultivos ilícitos; los asesinatos y las masacres de sus familiares y vecinos. 8 El problema psicosocial de la guerra y el terrorismo se imprime en la identidad y en la ideología, “construir su identidad en un contexto de violencia generalizada, donde la alternativa es asumir agresivamente una identidad socialmente estigmatizada o aceptar el cierre de opciones y someterse a una identidad impuesta, preñada de elementos deshumanizantes, ya sea desde la vertiente opresora o, más comúnmente, desde la vertiente oprimida” (Martín-Baró, 1988:244) 9 Según la Fundación País Libre, entre 1996 y 2007 se secuestró a 731 menores de seis años. 27
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia En términos generales, se sabe que el conflicto armado altera y transforma los territorios socialmente construidos, genera afectaciones en los niños y las niñas en todas las edades y trastorna su vida al ser testigos silenciosos de homicidios, violaciones, incineraciones y despojo de bienes, generando: ¤ Traumas psicológicos y físicos: miedo, rabia, rechazo, pérdida de confianza en sí mismo y en los otros. ¤ Detrimento de los derechos económicos, sociales y culturales ocasionados por el desarraigo y la pérdida de recursos. ¤ Cambios drásticos en la estructura familiar, orfandad y separación, pérdida del entorno cotidiano. ¤ Pérdida de sus referentes sociales, culturales, ambientales por ruptura y destrucción del tejido social. ¤ Empeoramiento de las condiciones de vida sobre todo salubridad y abastecimiento. ¤ Agudización de la marginación y la pobreza. ¤ Deterioro psicosocial y sociocultural. ¤ Mayor exposición a la vulneración de los derechos y al sufrimiento. ¤ Ser víctimas de crímenes de lesa humanidad. Si esto ocurre con todos los niños y las niñas, es de suponer que los impactos del conflicto armado en los más pequeños serán más profundos en cuanto la primera infancia es un momento crucial en la vida de los seres humanos, y es un período muy corto durante el cual se construye una parte importante del capital social y cultural de las personas; por esta razón, las primeras vivencias pueden representar incalculables ganancias o grandes pérdidas individuales y sociales. 1.3 enfoque sistémiCo El enfoque sistémico es un paradigma que desde los años 50s implicó una nueva forma de leer el mundo, de conocerlo y, de comprenderlo. 28
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    referentes conceptuales En ladécada de los 70s se inició su aplicación en el campo de las actividades humanas y particularmente de la vida familiar, generando versiones aplicables a la investigación, sus esquemas conceptuales y a la intervención psicosocial. Parte del supuesto de que la totalidad responde a un conjunto de elementos diferentes que se encuentran interrelacionados y que conforman y demarcan el sistema en su totalidad. Los sistemas son entendidos como redes de relaciones entre elementos de variada naturaleza y cuyas clasificaciones se determinan en el contexto en el cual están presentes. Igualmente por estructura se entiende la forma como los elementos se integran al sistema, las conexiones que se dan y la ubicación dentro de un orden de prioridades según las funciones que se le otorga a cada elemento. Esto implica las relaciones del todo con las partes y de las partes con el todo. La comprensión de los sistemas requiere el uso de un pensa- miento complejo, dialéctico, que destaca las realidades emergentes que resultan de la interacción entre personas, familias y grupos en contextos definidos por ellos mismos. La complejidad y los sistemas, son conceptos multidimensionales, no son propiedades de los hechos. Son referencias de los observadores para leer situaciones recurrentes en la vida humana como las afecta- ciones por el conflicto armado. Desde el enfoque sistémico todo acontecimiento, como el conflicto armado, implica factores multicausales y multidimensionales, que ayudan a su comprensión y cuyo significado cobra sentido en la dinámica interactiva de dichos factores en el contexto que se produce. Así que, un hecho individual, como la afectación de un niño o niña por el conflicto armado, no puede ser interpretado sólo en términos de su dinámica intrasubjetiva, sino en su interconexión con los aconteci- mientos externos –llámense familiares, sociales, culturales–. El enfoque sistémico considera al individuo como ser –niños y niñas– en un contexto, como un sistema en permanente evolución e 29
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia interacción intra e intersubjetiva, con redes sociales, con familia y como canalizador de las condiciones del entorno sociocultural. Además la familia deja de estar en el anonimato y se considera el principal de los sistemas humanos con gran incidencia en la evolución y desarrollo del individuo. La familia es comprendida, como un sistema que posee estructura, organización y dinámica relacional que la definen, moviliza su jerarquía y sus límites y posee el carácter de sistema autónomo, pues como organismo viviente lleva consigo la capacidad de autorregularse. El sistema familiar es una unidad social compleja, por cuanto son múltiples las realidades y los procesos de interacción que se vivencian, los cuales determinan sus vínculos amorosos, afectivos y emocionales, con los cuales afrontan las situaciones de la vida, una de ellas la guerra. Es en la familia a través de los procesos de interacción y comuni- cación entre sus miembros que se construyen la identidad, se incorporan y asumen las reglas, normas, creencias, jerarquías y roles. La familia se entiende como una organización productora de conversa- ciones en la vida cotidiana, con las cuales otorga sentido a su existencia. Siguiendo a Amparo Hernández y Marta Lucia Gutiérrez, lo que ocurre con las familias victimas del desplazamiento forzado, se puede comprender así: “la urgencia de dar respuesta a las necesidades, las circunstancias vividas durante el desplazamiento, el destierro, el temor, el estrés, la angustia y la inseguridad derivados, generan en las familias profundos conflictos que afectan de manera distinta a sus diversos miembros, las relaciones con los hogares receptores y con la ciudad en general. Cambian las familias, cambian los roles, cambian sus miembros y se acrecientan los riesgos”. El desplazamiento es un fenómeno humano que conmociona la vida. Tiene una doble cara: de un lado la organización, la estructura, la dinámica relacional que se modifican y de otro emergen la recursi- vidad, las narrativas y nuevas relaciones sociales. La amenaza, la muerte, la huida y los extensos trayectos recorridos fracturan la vida familiar, a la vez esta experiencia produce unos conoci- 30
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    referentes conceptuales mientos, unasemociones, unas concepciones borrosas y novedosas. En esos trayectos, en los lugares de recepción, en el nuevo territorio, se integran parientes, vecinos y hasta extraños que buscan refugio y solidaridad con los desarraigados. En el proceso inesperado del desplazamiento puede ocurrir que cambien las relaciones de pareja y también las relaciones con los hijos e hijas. Padres y madres parecen volverse menos tolerantes con los niños y los adultos mayores. Parece que el modelo tradicional patriarcal de respeto y autoridad que predominaba en el campo es remplazado por uno que impone la desobediencia y los malos tratos. “Cuando comenzó el conflicto los niños comenzaron a cambiar las forma de comportarse con nosotros lo padres. Eran mas agresivos, no nos respetan.”10 Estos nuevos patrones de convivencia impuestos por la confron- tación entre el orden de facto y el hegemónico, se traducen para las nuevas generaciones, en un imaginario confuso y difuso que gira entre la presión de los adultos y la asimilación de unas condiciones conside- radas normales y naturales, aprendidas y reproducidas en los juegos infantiles y en sus interacciones lúdicas, para incorporarse en su inven- tario vital, como conexiones emocionales y simbólicas con los grupos armados tanto legales como ilegales; tal vez, por esto, no sea tan difícil entender el ingreso a los grupos armados como una prolongación de su experiencia cotidiana. La evolución del niño y la niña, se entiende como un proceso de diferenciación progresiva de las actividades que éste realiza, de su rol y de las interacciones que mantiene con el ambiente. Se resalta la impor- tancia de las interacciones y transacciones que se establecen entre el niño y la niña y los elementos de su entorno, empezando por los padres y los iguales. De acuerdo con estas ideas, al analizar el desarrollo del niño y la niña, no podemos mirar sólo su comportamiento de forma aislada, o como fruto exclusivo de su maduración, sino siempre en relación al ambiente en el que se desarrolla. 10 Mujer desplazada residente de la localidad de Ciudad Bolívar. Testimonio recogido en el estudio de Conversa y Álvarez (2005). 31
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Esta caracterización, considera que: ¤ Bajo la mirada sistémica el individuo dejar de ser un sujeto aislado del contexto, para llegar a ser concebido como un sistema en permanente evolución e interacción intra e intersubjetiva, con redes natura/culturales y como canalizador de las condiciones socioculturales. ¤ La familia es uno de los sistemas humanos relacionales con gran incidencia en el desarrollo de sus miembros/ participantes/actores. ¤ Para afrontar el conflicto armado y la instalación de las familias con sus hijos e hijas en una de las localidades, estas buscan establecer relaciones sociales con otras familias en las mismas condiciones y con las organizaciones sociales y estatales que tienen la obligación de proteger las vidas de las víctimas. ¤ Para comprender la complejidad del desplazamiento, el conflicto armado y la instalación en Bogotá de las familias con sus hijos e hijas, se requiere de una polifonía de voces incluidas las de los niños y niñas, no sólo de lo acontecido, también de cómo se teje el presente y el futuro. Es preciso conocer apreciativamente la prospectiva tanto de los derechos de la niñez, así como de las variadas condiciones de su desarrollo. ¤ En esta misma línea, es fundamental indagar por las representaciones sociales construidas sobre la primera infancia y sobre las capacidades y potencialidades de ellos, ellas y sus familias, en cuanto éstas están íntimamente ligadas con las dificultades que enfrentan las familias y los niños y las niñas menores de seis años como impactos del conflicto armado. 32
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    referentes conceptuales ¤ Las evidencias de la situación de la primera infancia indican la conculcación de los derechos humanos, la capacidad protectora de las familias y también la emergencia de procesos y programas de atención a las víctimas en Bogotá. Como se ha señalado, el contexto es esencial para los niños y niñas y se modifica de manera determinante con el conflicto armado, por ende cabe resaltar la importancia de avanzar en procesos con las comuni- dades receptoras de la población, en los que se generen espacios para la comprensión de las situaciones vividas que permitan construir círculos de protección que favorezcan esencialmente a la primera infancia, como sujeto primordial de la atención. 33
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    2. niños yniñas en Primera infanCia: víCtimas del ConfliCto armado Álvaro Córdoba Caviedes* El conflicto armado en el que viven los niños y las niñas en el país, afecta profundamente su vida, generando en ellos y ellas la condición de víctimas directas que requieren la restitución de sus derechos por la vía penal, civil y administrativa. En procura de conseguir la protección y garantía necesarias para la reparación integral. Desde la perspectiva de la garantía de derechos, los daños directos e indirectos contra los niños y las niñas en el marco del conflicto, se constituyen primordialmente como violaciones a sus derechos humanos y fundamentales. Las afectaciones en torno a los niños y las niñas se producen como consecuencia de crímenes cometidos contra sus padres, familiares y personas cercanas, que los conducen a la orfandad, el desplazamiento y sus nefastas consecuencias, así como de forma directa cuando son víctimas de vulneraciones de sus derechos a la familia, la educación, salud, vida, libertad e integridad personal, entre otros. En este contexto, se considerará “víctima” a la persona que, individual o colectivamente, como resultado de actos u omisiones * Este texto fue construído con base en los documentos Marco Jurídico para la caracterización de las afectaciones de los niños y las niñas en primera infancia víctimas del conflicto armado y Rutas para el restablecimiento de los derechos de los niños y niñas en primera infancia elaborados por Álvaro Córdoba Caviedes para el IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI, en mayo de 2009. 35
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia que violan las normas internacionales de derechos humanos o el derecho internacional humanitario, haya sufrido daños, inclusive lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales. Se podrán considerar también “víctimas” a los miembros de la familia directa o personas a cargo de la víctima directa, así como a las personas que, hayan intervenido para asistir a la víctima en peligro o impedir que se produzca la victimización. La condición de una persona como víctima, no debería depender de que se haya identificado, capturado, enjuiciado o condenado al autor de la violación, y debería ser independiente de toda relación que pueda existir o haber existido entre la víctima y ese autor.11 Afirma la Corte Constitucional en el Auto 251 de 6 de octubre de 2008: Los menores de edad también son victimizados en forma directa por el conflicto armado en el ámbito de su salud física y mental. La exposición a la violencia, sea direc- tamente o en el entorno de sus familias y comunidades inmediatas, genera impactos de índole psicológica en los niños, niñas y adolescentes, que a su turno se traducen en mayores niveles –y en mayores secuelas en los menores– de enfermedades asociadas a altos niveles de tensión, trauma y stress –asma, gripas frecuentes, afecciones del sistema digestivo–. La angustia y la zozobra propias del conflicto armado son sobrellevadas por los niños, niñas y adolescentes en soledad, sin acceso a la protección y el apoyo especiali- zados a los que tienen derecho. 11 Anexo al Informe final del Relator Especial sobre el derecho de restitución, indemnización y rehabilitación de las víctimas de violaciones graves de los derechos humanos y libertades fundamentales. Presentado a la Comisión de Derechos Humanos en el 2000. 36
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    niños y ninasen primera infancia: vÍctimas del conflicto armado Desde otra perspectiva, los menores de edad en Colombia son afectados por el conflicto armado en la medida en que éste mina las capacidades de sus familias, cuidadores y comunidades para prote- gerlos y proveer adecuadamente por sus necesidades.12 Los niños y las niñas deben considerarse víctimas de todas aquellas conductas punibles y crímenes cometidos en su contra o que se hayan perpetrado contra sus padres o familiares cercanos respecto de los cuales aquellos mantenían una relación de dependencia afectiva, física y/o económica. Hay que insistir que las consecuencias generadas gráfiCo 1. situaCiones del ConfliCto armado a las que están exPuestos los niños y las niñas en la Primera infanCia. Fuente: No somos invisibles. Guía para el diligenciamiento de los instrumentos. (2008) Bojacá Santiago Patricia, Estrada María Victoria, Henao Gloria Helena y Montoya María Eugenia. IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez –OEI– 12 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008, Magistrado Ponente Manuel José Cepeda Espinosa, p. 33. Citado por: Córdoba, Álvaro. Rutas para el restablecimiento de los derechos de niños y niñas en primera infancia. Frente a las afectaciones ocasionadas en el contexto del conflicto armado interno (2009). p. 23 37
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia por el crimen contra un familiar cercano o la simple presencia de los niños y niñas en primera infancia en las escenas de los episodios de violencia, tales como las masacres, las homicidios, entre otros, consti- tuyen afectaciones directas en su contra que generan daños con repercusiones variadas y que por supuesto vulneran derechos funda- mentales analizados anteriormente. A partir de los diversos hechos de violencia ya mencionados contra los niños y las niñas en el marco del conflicto armado se pueden identificar los tipos de victimización más recurrentes que afectan de forma directa a niños y niñas durante la primera infancia en contextos de conflicto. Estos tipos de victimización tienen expresión en la tipifi- cación del Código Penal (Ley 599 de 2000) y de otras regulaciones normativas, como delitos y crímenes, que pueden perpetrarse contra niños y niñas en desarrollo y con ocasión del conflicto armado: ¤ Desaparición forzada (artículo 165 Código Penal Colombiano CPC) ¤ Secuestro (artículo 168 CPC) ¤ Homicidio (artículos 103 y 135 CPC) ¤ Desplazamiento forzado (artículos 159 y 180 CPC) ¤ Tortura (artículos 137 y 178 CPC) ¤ Violencia sexual (artículos 138, 139 141, 205, 206 y 214 CPC) ¤ Lesiones y tratos inhumanos y degradantes (artículos 136 y 146 CPC) ¤ Actos de terrorismo (artículo 144 CPC) ¤ Actos de barbarie (artículo 145 CPC) ¤ Destrucción de bienes culturales y lugares de culto (artículo 155 CPC) ¤ Genocidio (artículo 6 del Estatuto de Roma incorporado a la Constitución Política de Colombia por medio de la modificación del artículo 93) ¤ Minas antipersonal (Ley 554 de 2000) 38
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    niños y ninasen primera infancia: vÍctimas del conflicto armado El Auto 251 de 2008 se constituye en un desarrollo constitucional específico para niños y niñas, que resulta contundente en relación con su situación: El desfase protuberante que existe, así, entre el ámbito del derecho y el ámbito de la realidad fáctica, se nutre a su vez de una falencia social y estatal que ha sido igualmente identi- ficada por la Corte, a saber, el hecho de que los menores de edad en situación de desplazamiento forzado en el país no son tratados en la práctica como sujetos de derechos en sí mismos, ni por las autoridades ni por los demás actores sociales y familiares, mucho menos como sujetos de especial protección constitucional titulares de derechos prevale- cientes y de aplicación inmediata.13 (Negrillas por fuera del texto). La Corte Constitucional se refiere expresamente a la “Protección de los derechos fundamentales de los niños, niñas y adolescentes despla- zados por el conflicto armado” porque: Los niños, niñas y adolescentes colombianos en situación de desplazamiento forzado son las víctimas más débiles e indefensas del conjunto de la población desplazada por el conflicto armado en el país, y al mismo tiempo, son duramente golpeados por crímenes y condiciones estruc- turales de existencia que escapan por completo tanto a su control y su responsabilidad como a su capacidad de resistir o de responder, marcándolos de por vida al incidir negativa- mente sobre su proceso de desarrollo individual14. 13 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008. Magistrado Ponente: Manuel José Cepeda Espinosa, p. 15. Citado por Bojacá Patricia, Estrada María Victoria, Henao Gloria y Montoya María Eugenia. Cara a cara. Afectaciones de la primera infancia colombiana por el conflicto armado. (2009,Marzo) p. 9. 14 Ibídem, p.2. 39
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Así mismo, la Corte Constitucional afirma en el Auto que, a pesar de esfuerzos puntuales, la respuesta de las autoridades a la situación de niños, niñas y adolescentes en situación de desplazamiento ha sido marcadamente insuficiente y que carece de un enfoque diferencial de edad que responda a sus necesidades específicas. Con el conocimiento de los casos presentados, la Corte constató el impacto cualitativamente diferencial y agravado del desplazamiento forzado para “un bebe, niño, niña” y lo explica de la siguiente manera: ¤ El paso apremiante del tiempo durante fases críticas del desarrollo, que genera pérdida irremediable de etapas fundamentales en su proceso de crecimiento. ¤ Afectados por problemas transversales diferenciados comunes a la niñez en situación de desplazamiento “maltrato, explotación, mendicidad, utilización en comercios ilícitos, hambre y desnutrición, problemas de salud por condiciones ambientales y precariedad de la respuesta estatal, problemas de índole psicosocial, problemas en el campo de la recreación, problemas graves en el ejercicio de sus derechos como víctimas particularmente indefensas del conflicto armado” y reconoce la primera infancia como ámbito critico del desarrollo. Delito: toda acción o conducta tipificada por la ley como antijurídica, entre las cuales se encuentran los delitos contra la vida, la libertad y los crímenes de lesa humanidad, frente a la cual se han definido unas penas para castigar al que se reconoce culpable. Los niños y niñas en primera infancia son víctimas de: Secuestro simple o extorsivo: “el que arrebate, sustraiga, retenga u oculte a una persona, con el propósito de exigir por su libertad un provecho o cualquier utilidad, o para que se haga u omita algo, o con fines publicitarios o con carácter político”. Código Penal Anotado conforme las Leyes 1142 y 1153 de 200715. 15 Bojacá, Patricia, Estrada, María Victoria, Henao, Gloria y Montoya María Eugenia (2008). No somos invisibles. Guía para el diligenciamiento de instrumentos. IDIE 40
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    niños y ninasen primera infancia: vÍctimas del conflicto armado Un secuestro o una desaparición forzada afecta a las familias, las cuales en medio de la incertidumbre y el temor deben afrontar el desconocimiento del paradero de su familiar, el pago por la liberación usualmente ligada al secuestro, la desprotección económica y social a la que se exponen en casos de la dependencia económica respecto de la víctima, y, por supuesto, los efectos psicológicos derivados de la ansiedad, preocupación y otras emociones ante la ausencia del ser querido, entre otros impactos negativos. Estas consecuencias incluso no se circunscriben a la duración del secuestro o de la desaparición forzada, sino que se prolongan después de la liberación de la víctima, durante el período en que ésta debe readaptarse a su vida personal, familiar, económica y social. En este sentido, los niños y niñas de primera infancia experimentan estas situaciones que impactan en su vida cotidiana en un período importante de su desarrollo. Desaparición forzada: “nadie será sometido a desaparición forzada, a torturas ni a tratos o penas crueles, inhumanos o degra- dantes”. Artículo 12 de la Constitución Nacional16. Aunque no se ha evidenciado cuánto impacta la desaparición forzada a niños y niñas y menos aún a niños y niñas en primera infancia, en el marco del proceso de Justicia y Paz (Ley 975 de 2005) existen 1039 casos de niños y niñas víctimas del delito de desaparición forzada, según la Fiscalía General de la Nación.17 Así mismo, la desaparición forzada de los padres y cuidadores de niños y niñas en primera infancia constituye un hecho que general- mente conlleva ciertas afectaciones ligadas a la pérdida de esos referentes en una etapa del desarrollo crucial. En este sentido, se podría tratar de víctimas consideradas directas por el grado de depen- dencia para su desarrollo y crecimiento. de Primera Infancia y Derechos de la Niñez - OEI - p. 19. 16 Bojacá, Op. Cit., p.19. 17 Cf. Fundación Intervención en Justicia - FINJUS: datos procesado a partir de información oficial procedente de FGN, (2008,septiembre). 41
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Minas Antipersonales: delito de lesa humanidad (lesiones en personas protegidas). Por mina antipersonal se entiende toda mina concebida para que explote por la presencia, la proximidad o el contacto de una persona, y que incapacite, hiera o mate. El uso de estos artefactos y otras armas prohibidas están considerados como delito por el Código Penal y como crimen de guerra por el Estatuto de la Corte Penal Internacional por lo que no se puede ni indultar ni amnistiar18. Frente a esta problemática la Corte Constitucional en el Auto 251 de 2008 se pronuncia respecto de la victimización desproporcionada de los menores de edad por minas antipersonal (MAP) y municiones sin explotar (MUSE), aduciendo que ésta se deriva de varios factores causales, entre los cuales se incluyen: ¤ La falta de señalización de campos minados; ¤ La falta de sensibilización de los combatientes y de la población civil sobre los peligros que representan estos artefactos, en particular por la ausencia de estrategias serias de educación en el riesgo de minas (ERM); ¤ La utilización indiscriminada de MAP en lugares frecuentados por niños, niñas y adolescentes, tales como sitios aledaños a las escuelas, caminos y rutas de paso de civiles, fuentes de agua, linderos de hogares y fincas; y ¤ La siembra deliberada o el abandono de MAP/MUSE en lugares aledaños a los asentamientos poblacionales -en tanto estrategia deliberada de confinamiento de la población o de protección de áreas de cultivos ilícitos-, sitios por los cuales necesariamente habrán de transitar menores de edad, usualmente camino a las escuelas o al campo.19 Desplazamiento Forzado: el desplazamiento forzado pone en vilo en forma sistemática el derecho a la vida, la integridad, la libertad y la seguridad personal de los niños, niñas y adolescentes. El desplazado o 18 Ibidem, p. 20. 19 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008, Magistrado Ponente Manuel José Cepeda Espinosa, p. 54. 42
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    niños y ninasen primera infancia: vÍctimas del conflicto armado desplazada, es la personas o grupos de personas que se ven obligados a abandonar sus viviendas, su trabajo, sus tierras, a causa de amenazas o ataques contra su vida y la de su familia, dentro del marco del conflicto armado20. Para la Defensoría del Pueblo, los niños y niñas resultan ser los más afectados del fenómeno del desplazamiento por su vulnerabilidad: “Particularmente se ven expuestos a violencia sexual, trabajo infantil (inclusive en sus peores formas) mendicidad, utilización en cultivos ilícitos, el reclutamiento por grupos armados al margen de la ley, la delincuencia juvenil, la situación en la calle etc. Es por ello que en la política de atención a la población desplazada de deberá intensificar al trabajo tendiente a que los derechos de los niños y niñas sea un asunto de máxima prioridad.21 El desplazamiento genera situaciones de desarraigo, pérdida de identidad, dificultades para el acceso a servicios de salud y educación, pobreza, miseria y hambre. Huérfanos o abandonados: en el Código Penal Colombiano se plantea el abandono en el artículo 127: el que abandone a un menor de doce (12) años o a persona que se encuentre en incapacidad de valerse por sí misma, teniendo deber legal de velar por ellos. Los huérfanos son niños y niñas privados de protección parental y cuidado amoroso, mientras son aún demasiado pequeños para hacerse cargo de si mismos. Quizás los padres hayan muerto, abando- nando literalmente al niño; o tal vez estén allí, pero sean negligentes o abandónicos.22 El origen de los problemas de muchos niños afectados por los conflictos permanece oculto. Tal vez vivan apartados del público, en instituciones o, como sucede en el caso de miles de niños y niñas que están solos y han quedado huérfanos, se convierten en habitantes de 20 Bojacá, Op. Cit., p.20. 21 Defensoría del Pueblo, Duodécimo informe del Defensor del Pueblo al Congreso de la República. Enero – diciembre 2004, Bogotá, 2005, pp.165-166. 22 Bojacá, Op. Cit., p.20. 43
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia la calle o en víctimas de la prostitución. Los niños y niñas que han perdido a sus padres suelen experimenta humillaciones, rechazo y discriminación. Durante años, tal vez sufren en silencio y su autoestima se desintegra. Su inseguridad y temor son inconmensurables23. En muchos casos, hay niños y niñas que han quedado desprote- gidos o huérfanos como consecuencia del desplazamiento, por lo cual se encuentran en riesgo pronunciado de ser víctimas de secuestro, trata, violencia o explotación Con referencia al conflicto armado, el país no cuenta con instru- mentos para registrar diferencialmente a los niños y niñas afectados por este flagelo24. Masacres: homicidio múltiple agravado en personas protegidas25; el que con ocasión y en desarrollo de conflicto armado, ocasione la muerte de más de una persona, conforme a los convenios internacio- nales sobre derecho humanitario ratificados por Colombia26. La degradación del conflicto armado colombiano ha ocasionado que un grupo numeroso de niños, niñas y jóvenes se vean involu- 23 Naciones Unidas, Las repercusiones de los conflictos armados sobre los niños, Informe de la experta del Secretario General de las Naciones Unidas, Graca Machel, presentado en virtud de la Resolución 48/157, 26 de agosto de 1996. 24 Bojacá, Op. Cit., p.20. 25 Se entiende por esta denominación: (i) Los integrantes de la población civil. (ii) Las personas que no participan en las hostilidades y los civiles en la parte adversa. (iii) Los heridos enfermos o náufragos, puestos fuera de combate. (iv) El personal sanitario o religioso. (v) Los periodistas en misión de corresponsales de guerra acreditados. (v) Los combatientes que hayan depuesto las armas por captura, rendición u otra causa análoga. (vi) Quienes antes del comienzo de las hostilidades fueren considerados como apátridas o refugiados. Cualquier otra persona que tenga aquella condición en virtud de los Convenios I, II, III y IV de Ginebra de 1949 y los Protocolos adicionales I y II de 1977 y otros que llegaren a ratificarse. (Ley 599 de 2000, Libro II, Título II “Delitos contra personas y bienes protegidos por el Derecho Internacional Humanitario”. Citado por: Córdoba, Álvaro. Marco Jurídico para la caracterización de las afectaciones de los niños y las niñas en primera infancia-víctimas del conflicto armado. (2009, Mayo). p. 164.) 26 Ibidem, p. 20. 44
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    niños y ninasen primera infancia: vÍctimas del conflicto armado crados en ese ambiente hostil, en ese escenario aterrador y desolador de la guerra, ya como víctimas de ataques indiscriminados en donde hay masacres, genocidios, mutilaciones, desplazamiento, hambre, pobreza y una triste situación de desprotección, o participando activa- mente cuando se vinculan a los grupos armados ilegales. En efecto, en situaciones de conflicto armado los niños y niñas resultan ser blanco de hostilidades y los efectos sicológicos y sociales son profundos.27 (Negrillas fuera del texto) Para el caso de la primera infancia se refiere al hecho de que los niños y las niñas hayan presenciado o vivido de manera directa estas situaciones.28 Abuso sexual violento: el que, con ocasión y en desarrollo de conflicto armado, realice acto sexual diverso al acceso carnal, por medio de violencia en persona protegida.29 El estigma y la vergüenza que rodean el abuso sexual infantil en todos los países, normalmente dejan al niño o niña padeciendo el daño en soledad. La pérdida de confianza y creencia en los seres humanos más cercanos puede provocar sensaciones de temor, suspicacia, insegu- ridad y aislamiento emocional. El abuso sexual en la niñez ha sido identificado claramente como un factor de riesgo para la victimización sexual en la etapa adulta y el riesgo aumenta cuando incluye el coito y otras formas de violencia30. Hijos e hijas de desmovilizados de los grupos alzados en armas. Aunque si bien los procesos de amnistía, desmovilización y reincor- poración de grupos armados al margen de la ley no son nuevos en el país, Colombia se constituye en la única experiencia del mundo que 27 Corte Constitucional, Sentencia C-172 de marzo 2 de 2004. Magistrado Ponente: Jaime Córdoba Triviño, p. 2. 28 Bojacá, Op. Cit., p.20 29 Ibidem, p. 21. 30 Pinheiro, Paulo Sergio, Libro anexo al Informe Mundial sobre la Violencia contra Niños y Niñas, Experto independiente para el estudio del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la violencia contra los niños, Ginebra (2006, 29 de agosto). Ibídem, pp. 18 - 22. 45
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia ha asumido la desmovilización y reincorporación de combatientes a la vida civil en medio del conflicto. En tal sentido, no se cuenta con referentes y menos con lecciones aprendidas que orienten la acción, especialmente con los niños, las niñas y sus familias. Estudios de caso demuestran que la estigmatización y el miedo que generan los desmo- vilizados hace que ellos prefieran guardar en secreto su condición, lo que en ocasiones lleva a privar a sus hijos e hijas de los programas de educación inicial, salud y recreación, entre otros, con tal de no revelar su identidad. De otra parte, el programa de desmovilización no está orientado a la familia y menos al apoyo de ésta, presentándose en la mayoría de los casos el traslado de las lógicas y estructuras militares a las formas de organización y reglas de autoridad dentro de la familia, generando maltrato intrafamiliar, problemas de adaptación a su nueva situación familiar de los niños y las niñas, y miedos y estrés en estos por convivir ahora con un padre o madre que estuvieron ausentes. El conjunto de obligaciones consignadas en las leyes, junto con la existencia de niños y niñas de primera infancia afectados por el conflicto armado, requiere de nuevas acciones para la comprensión de la realidad que los reconozca y considere como sujetos plenos de derechos. 46
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    3. metodológia utiliZadaPara el ProCeso de CaraCteriZaCión de las afeCtaCiones 3.1 Punto de Partida La caracterización busca reconocer las afectaciones en el desarrollo desde el eje de los derechos de los niños y niñas en primera infancia; por ello en el diseño de los instrumentos fueron considerados los entornos de desarrollo en el ciclo vital de la primera infancia, las repre- sentaciones sociales que de la niñez tienen los diferentes entrevistados y la conversación como movilizador y fundamento para la construcción de los relatos. Es así como cada instrumento abarca un entorno de desarrollo: (i) el familiar, donde generalmente trascurre la mayor parte de la vida de la primera infancia, y se construyen los vínculos y relaciones, y, como tal, es el escenario donde se hacen evidentes las afectaciones por el conflicto armado. (ii) El institucional, orientado al cuidado y la educación inicial, donde se hacen presentes las particularidades del niño o niña en relación con los otros y otras, y, las dificultades en el desarrollo. (iii) El directivo asociado a las políticas y programas dirigidos a estas poblaciónes31. 31 Bojacá, Patricia; Estrada, María Victoria; Henao, Gloria y Montoya, María Eugenia. No somos invisibles. Guía para el diligenciamiento de instrumentos. (2008, Marzo, p. 16). 47
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia A su vez en los instrumentos se indaga sobre la forma cómo se concibe al niño y la niña, si se considera un sujeto social activo dentro de las relaciones sociales, para conocer cuáles son las representaciones sociales en los diferentes territorios, y cuál es la comprensión y repre- sentación del niño y niña víctima del conflicto armado32. Las representaciones sociales son entendidas a la manera de Moscovici (1979), como: ... una modalidad particular del conocimiento, cuya función es la elabo- ración de los comportamientos y la comunicación entre los individuos. Es un corpus organizado de conocimientos y una de las actividades psíquicas gracias a las cuales los hombres hacen inteligible la realidad física y social, se integran en un grupo o en una relación cotidiana de intercambios, liberan los poderes de su imaginación... son sistemas de valores, nociones y prácticas que proporciona a los individuos los medios para orientarse en el contexto social y material, para dominarlo. Es una organización de imágenes y de lenguaje. Toda repre- sentación social está compuesta de figuras y expresiones socializadas. Es una organización de imágenes y de lenguaje porque recorta y simboliza actos y situaciones que son o se convierten en comunes. Implica un reentramado de las estructuras, un remodelado de los elementos, una verdadera reconstrucción de lo dado en el contexto de los valores, las nociones y las reglas, que en lo sucesivo, se solidariza. Una representación social, habla, muestra, comunica, produce determinados comportamientos. Un conjunto de proposiciones, de reacciones y de evaluaciones referentes a puntos particulares, emitidos en una u otra parte, durante una encuesta o una conversación, por el “coro” colectivo, del cual cada uno quiéralo o no forma parte. Estas proposiciones, reacciones o evaluaciones están organizadas de maneras sumamente diversas según las clases, las culturas o los grupos y constituyen tantos universos de opiniones como clases, culturas o grupos existen. Cada universo tiene tres dimensiones: la actitud, la información y el campo de la representación ... Por tanto se busca comprender las características particulares, atributos, momentos de la vida y expectativas que se asignan a la 32 Ibídem, p. 24 48
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    metodologÍa utilizada parael proceso de caracterización primera infancia afectada por el conflicto armado, como apuesta por la relevancia de la subjetividad a partir de las representaciones sociales. La conversación como forma de construir nuevos relatos, permite identificar cómo se afecta el desarrollo armónico de los niños y las niñas en su ciclo vital, la primera infancia; desde: lo afectivo, lo emocional, lo cognitivo y lo social, en el marco de los derechos en sus diferentes categorías: Existencia, Desarrollo, Ciudadanía y Protección. La aplicación de los instrumentos por medio de la conversación, permite la comprensión de la historia individual, singular y particular de parte de los y las responsables de transitar por las conversaciones con estos interlocutores. Buscando la autoreferencia en la historias y relatos de las personas víctimas del conflicto armado, para reconocer su situación y generar mayor movilización frente a las situaciones vividas por los niños y niñas. 3.2 muestra Para la CaraCteriZaCión en Bogotá La aplicación de los instrumentos de caracterización en la ciudad de Bogotá, se realizó en el primer semestre de 2009, para lo cual se priori- zaron las localidades de San Cristóbal, Ciudad Bolívar, Bosa y Rafael Uribe Uribe; donde la Secretaría Distrital de Integración Social y el IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI habían acordado poner en marcha la propuesta de atención a familias y niños y niñas en primera infancia afectados por el conflicto armado. Sin embargo, en el consolidado final se evidencia la inclusión de familias de 11 localidades. La muestra de miembros de familias fue intencional. Los 200 entrevistados fueron seleccionados de las bases de datos de diferentes instituciones encargadas de la atención a población afectada por el conflicto armado y vulnerable del Distrito. Sin embargo, la población no se ubica fácilmente por: su ingreso en la base como población vulne- rable, el alto porcentaje de sub registro, el temor de las familias de ser localizadas en la ciudad y el desconocimiento de las rutas para acceder 49
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia a los servicios, por lo que no se reportan en ninguno de los sistemas de información de las entidades. En la medida en que no se contó con la información precisa sobre las agentes educativas que atendían a niños y niñas en primera infancia afectados por el conflicto armado, la selección de la muestra se realizó estimando la población. El número estimado fue de 46 agentes educa- tivas distribuidas entre maestras y docentes de los jardines infantiles de la sdis, y madres comunitarias de los centros zonales del icBf de las localidades preseleccionadas. Para la selección de la muestra de servidores públicos, se decidió realizar la aplicación a 25 personas, que representaran, tanto en lo distrital como en lo local, proyectos y programas orientados a la población afectada por el conflicto armado en la ciudad tales como sdis (Subdirección para la infancia, subdirecciones locales y dirección pobla- cional), Secretaría de Gobierno (programa de desplazamiento, programa para la atención al proceso de reintegración y dirección de derechos humanos), Secretaría de Educación (dirección de inclusión social), icBf Regional Bogotá (asistencia técnica, coordinación de desplazamiento y coordinaciones de los centros zonales), Alcaldes locales (Bosa, Ciudad Bolívar, Rafael Uribe Uribe y San Cristóbal), Acción Social, Personería Distrital (referente local y delegación para los derechos humanos), Planeación Distrital y Defensoría del Pueblo. 3.3 aPliCaCión de instrumentos La aplicación de los instrumentos para miembros de familias, fue realizada por servidoras y servidores públicos de diferentes entidades del Distrito. Previo a la realización de las entrevistas se realizó un proceso de formación y acercamiento a los instrumentos, del cual parti- ciparon 44 personas. En el lapso de un mes, las servidoras y servidores públicos de: i) Secretaría Distrital de Integración Social: referente distrital, gestoras locales de infancia, coordinadoras de jardines infantiles y profesionales del equipo de formación a familias de la Subdirección de Infancia. ii) 50
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    metodologÍa utilizada parael proceso de caracterización Secretaría de Gobierno: referente distrital y gestores del Programa de Atención al proceso de Desmovilización y Reintegración, enlace para infancia de la Unidad de Atención y Orientación a la población en situación de desplazamiento -uao- de Suba, Puente Aranda, Kennedy, San Cristóbal, Ciudad Bolívar y del terminal de transportes. iii) Secretaría de Salud: referente psicosocial de análisis y políticas de desplazamiento. iv) Personería Distrital uao de Puente Aranda y v) icBf Regional Bogotá: profesionales de Unidades Móviles y Centros Zonales; entregaron 171 instrumentos diligenciados. gráfiCo 2. muestra del estudio instrumentos aPliCados 135 Familias en situación de desplazamiento 193 FAMILIAS VÍCTIMAS DE 43 hijos e hijas de desmovilizados CONFLICTO 10 hijos, hijas o familiar de persona desaparecida ARMADO 5 hijos, hijas o familias de persona secuestrada 53 AGENTES 22 Maestras de jardines infantiles sdis EDUCATIVAS 31 Madres comunitarias icbf 7 a nivel distrital: icbf Regional Bogotá, sdis, Secretaría de Gobierno, Secretaría de Educación 15 SERVIDORES Distrital y Personería Distrital. PÚBLICOS 8 a nivel local: Centros Zonales del icbf, Sub- dirección Local de sdis, Personería Distrital y Alcaldías Locales. Dada la importancia de acercarse a los hijos e hijas de desaparecidos y secuestrados, se acordó con la Fundación País Libre la aplicación de instru- mentos a familias. Finalmente, el equipo del IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez, aplicó 25 entrevistas a miembros de familias convo- cadas por los centros zonales de icBf y jardines de la sdis. Se compilaron en total 223 instrumentos, de los cuales 20 fueron anulados porque la gran mayoría de las preguntas no habían sido 51
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia respondidas, para el estudio final se tuvieron en cuenta 193 instru- mentos. Los miembros de familias habitan principalmente las localidades de San Cristóbal y Bosa, seguido de Ciudad Bolívar, Kennedy, Rafael Uribe Uribe, Suba, Puente Aranda, Usaquén, Fontibón, Engativá y Tunjuelito. Las 53 entrevistas a agentes educativas que atienden a niños y niñas en primera infancia, fueron realizadas de la siguiente forma: 22 a maestras jardineras, por el equipo pedagógico de la Subdirección de Infancia de la sdis y 31 por el equipo de IDIE de de Primera Infancia y Derechos de la Niñez, a madres comunitarias de Centros Zonales del icBf de Bosa, Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Rafael Uribe Uribe. En lo que refiere a servidoras y servidores públicos, el equipo del IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez de la OEI realizó las entrevistas. De los 25 servidores públicos seleccionados inicialmente, se entrevistaron 15. 7 de ellos del nivel Distrital así: 2 profesionales del grupo de Asistencia Técnica del icBf Regional Bogotá; 1 al Director Poblacional de la sdis, 2 a los coordinadores del Programa de Atención a Población en Situación de Desplazamiento y del Programa de Atención al proceso de Desmovilización y Reintegración de la Secretaria de Gobierno; 1 a la Directora de Inclusión e Integración de población de la Secretaría de Educación Distrital y 1 al Delegado para los Derechos Humanos de la Personería Distrital. En las localidades de Bosa, Ciudad Bolívar, San Cristóbal y Rafael Uribe Uribe se aplicaron los siguientes instrumentos: 4 a los coordinadores de los Centros Zonales del icBf en cada localidad; 1 a la coordinadora de la Subdirección Local de la sdis en Bosa; 1 en la seccional Puente Aranda de la Personería Distrital y 2 instrumentos a las Alcaldes de Ciudad Bolívar y Bosa. 52
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    4. CaraCteriZaCión delas afeCtaCiones del ConfliCto armado en Bogotá d.C. Bogotá D.C. como centro y capital del país, ha sido un escenario de confrontación armada con características y expresiones diferentes a otras regiones del país. Allí se planifican acciones, se gestiona todo tipo de logística, sanidad, comunicaciones, inteligencia e intercambios ilegales de naturaleza diversa y por supuesto las organizaciones armadas emergentes como las guerrillas ejercen controles territoriales parciales33. Si bien la presencia de grupos armados ilegales en las urbes es tradicional, como lo señalan Ávila y Núñez34, la reconfiguración del conflicto armado colombiano hacía la urbanización, hace referencia a que a diferencia de años anteriores, las ciudades se convierten en una fuente de disputa entre los grupos armados ilegales, para el abasteci- miento de medicinas, de alimentos, el lavado de dinero o la captura de rentas. Por consiguiente, la presencia de estos grupos se suma a la diver- sidad de estructuras ilegales de carácter urbano con cierta capacidad bélica, que llevan a cabo un tipo de criminalidad diferente, como las pandillas, delincuencia organizada, bandas, entre otros. La Defensoría del Pueblo en la alerta temprana emitida el 31 de mayo del año 2008 sobre la presencia de estos grupos en Soacha y Bogotá afirma: “un factor que agudiza el riesgo para la población civil es la 33 Articulo Revista Semana por: Luis Eduardo Celiz. (2009,Octubre). 34 Ávila Martínez, Ariel Fernando & Núñez Gantiva Magda Paola. “Bogotá cercada”. Informe especial 2009 ¿El declive de la seguridad democrática? Bogotá: Corporación Nuevo Arco Iris. (2009,Diciembre) 53
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia existencia de contradicciones entre las propias estructuras paramilitares y las disputas entre grupos y facciones rivales por detentar y/o ampliar el poder, el reacomodamiento de cuadros medios y bajos, la lucha por los territorios y corre- dores estratégicos, por las fuentes de financiación y en los ajustes de cuentas que provocan enfrentamientos entre grupos grandes y pequeños”. De acuerdo con Valencia35, las bandas paramilitares están cobrando gran fuerza en una ciudad que no tenía mayores antece- dentes en este aspecto. Kennedy, Suba, Bosa, Ciudad Bolívar y Usaquén son las localidades más afectadas por la presencia de estas bandas, y Corabastos es uno de los lugares donde con más claridad se registra la actividad de Águilas Negras, el bloque Cacique Nutibara, el grupo Héroes Carlos Castaño y el Ejército Revolucionario Popular Anticomunista, al mando de Pedro Olivero, ‘Cuchillo’. También hacen presencia en los sanandresitos, los centros de expendio de droga, las casas de prostitución e influyen en los juegos de azar y en las coopera- tivas de vigilancia y seguridad. Privilegian en todo caso el suroriente por donde se sale hacia los Llanos Orientales, o la carrera 7ª en la salida hacia Boyacá. A este contexto de conflicto armado en la ciudad, arriban familias con niños y niñas en primera infancia, provenientes de diferentes zonas del país a causa del desplazamiento forzado o por los procesos de desmovilización y reincorporación adelantados en el país. Por tanto, las familias que llegan a Bogotá no escapan a los controles ejercidos por los grupos ilegales, presentándose amenazas, desplazamientos intra e inter urbanos y zozobra, por sentirse perse- guidos y no encontrar la tranquilidad que les posibilite dar inicio a una nueva vida. Las situaciones descritas complejizan aun más los impactos del conflicto armado en la primera infancia, en la medida en que las familias además de encarar las dificultades propias de la ciudad tienen que desarrollar capacidades y recursos, para ser corresponsables en 35 Valencia, León. La seguridad democrática en crisis, Revista Cambio. Bogotá (2009,Diciembre) 54
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado la garantía de los derechos de sus hijos e hijas menores de seis años. Lo que evidencia que se requiere de un esfuerzo mayor por parte del Estado para asegurar el disfrute pleno de los derechos de éstas pobla- ciones. 4.1 CaraCteristiCas de los sistemas familiares Según la Política Distrital se entiende que: Las familias son una forma primordial de organización social determinada históricamente, en donde se construye social y culturalmente la filiación y el afecto. Son ámbito funda- mental de humanización y socialización; unidades portadoras, creadoras, reproductoras y realizadoras de valores, sujetos colectivos de derechos, con capacidad para transformarse y transformar su entorno y la sociedad de la que hacen parte36. La anterior versión apropiada por la política pública, se comple- menta con la de sistemas familiares. Entendidos como un sistema humano que coexiste con otros sistemas humanos y vivientes. La familia es una red social, que narra y se vincula según sus capacidades, para configurar la identidad, el bienestar y el afrontamiento recursivo de los momentos y sucesos de la vida en territorios definidos. Los sistemas familiares en tanto redes sociales, ante eventos que violan los derechos, se afectan y recurren a sus capacidades de ayuda, se reorganizan, sufren, pero mantienen, como lo señala Arévalo (2006) la noción de bienestar y para lograrlo recurren a la narrativa como forma discursiva que da significado y coherencia a las experiencias vitales. Las capacidades humanas en expansión, se viven en la familia victima como un reto de la vida que lesiona las relaciones establecidas según acuerdos y normas culturalmente definidas. De acuerdo con el Auto 25137, en estas familias, el conflicto armado genera efectos destructivos sobre sus estructuras relacionadas con: 36 Política pública para las familias en Bogotá: DABS (2006). p. 14. 37 Corte Constitucional, Auto 251 de 6 de octubre de 2008. Magistrado Ponente: Manuel José Cepeda Espinosa, p. 15. 55
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia ¤ Desintegración o dispersión por causa de las situaciones de vinculación, desplazamiento, desaparición forzada, secuestro de uno o más miembros de los sistemas familiares, amenazas por parte de los actores armados para que algún miembro de la familia realice o ejecute determinada acción, tensiones producidas por los actores del conflicto antes, durante o después de las incursiones armadas de carácter prolongado, territorios controlados, poblaciones confinadas, familias amenazadas. ¤ Debilitamiento de los lazos de afecto en razón de las condiciones de desconfianza, zozobra, vulnerabilidad que se imponen al colocar a sus miembros en condiciones de indefensión y de subalternidad con uno u otro actor. ¤ Resquebraja las capacidades protectoras y proveedoras para satisfacer las necesidades vitales de los niños y las niñas. ¤ La desconfiguración de las estructuras y dinámicas culturales de protección de niños y niñas en el contexto de los sujetos colectivos de derechos como los pueblos indígenas y las comunidades afrocolombianas. ¤ Sobrecarga de las funciones familiares de las personas mayores que genera un rompimiento generacional en la trasmisión y construcción de valores. ¤ Desgaste de su capacidad de protección de las condiciones materiales que soportan la dignidad familiar: discriminación, incapacidad de proveerse por sí mismos en las nuevas condiciones impuestas. ¤ La ignorancia y desinformación de los sistemas familiares en relación con los derechos de los niños y las niñas y los mecanismos para exigirlos son determinantes en la invisibilización de estos y estas en el ámbito familiar y social. ¤ Sentimientos de impotencia y pérdida de espacios de intimidad familiar que exacerban los niveles de consumo y alcoholismo de las personas mayores. 56
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado 4.1.1 ¿De qué familias estamos hablando? La mayor parte de las familias, 70%, manifestaron que la situación de conflicto vivida por adultos y niños y niñas en primera infancia, era el desplazamiento forzado; el 22% hace parte de procesos de desmovili- zación individuales y colectivos; el 5% de los niños y niñas han vivido en la primera infancia la desaparición forzada de uno de sus padres o familiares cercanos; el restante 3%, el secuestro de padres o familiares cercanos en este importante momento del ciclo vital. gráfiCo 3. situaCiones de ConfliCto armado vividas Por las familias entrevistadas. De las 135 familias en situación de desplazamiento forzado, 64% no informaron sobre causas específicas del desplazamiento. En algunos casos porque fueron víctimas del delito de desplazamiento forzado por actores armados y en otros, porque no se sienten seguras de ofrecer esta información, pues consideran que pueden ser ubicadas, juzgadas e incomprendidas frente a las situaciones vividas. Quienes informaron sobre la causa del desplazamiento refieren amenazas y afectaciones directas al núcleo familiar. Algunas de las cuales se asocian a otros delitos cometidos en el marco del conflicto 57
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia como: desaparición forzada de padre, madre o de los dos en 13% de los casos, secuestro 5%, homicidio de familiar 4% y exposición a masacres 4%. En otras, se presentan situaciones de vulneración y amenaza, tales como: amenaza de quemar el pueblo, niños y niñas huérfanos o abandonados, confinamiento por minas antipersonal, amenaza de reclutamiento de un integrante de la familia y lesiones personales y amenazas de violación. Lo anterior, evidencia cómo la situación de desplazamiento forzado de la familias se genera por su cercanía y exposición perma- nente a diversas manifestaciones del conflicto armado, que las ubican en constante vulnerabilidad de sus derechos, primordialmente a la vida e integridad de sus miembros. De otro lado, de las 43 familias identificadas como parte de los procesos de desmovilización y reincorporación, el 12 % reportaron haber sido víctimas de la desaparición forzada de algún familiar, la exposición a masacres y el abuso sexual. 10 familias han vivido la desaparición forzada de unos de sus miembros y 5 el secuestro, para los niños y niñas en primera infancia de estos sistemas familiares, la ruptura de vínculos, la incertidumbre, la desprotección y la pérdida de los referentes afectivos, sociales y cultu- rales en esta etapa fundamental del ciclo vital, conlleva a afectaciones directas. Al conversar con los adultos, madres, padres o cuidadores, se indagó por la situación de conflicto armado vivida por los niños y niñas en primera infancia, con el fin de visibilizar sus afectaciones y poner de presente que ellos y ellas han sido víctimas directas de delitos; además de ser afectados por lo ocurrido a sus padres y familiares cercanos. El entorno y las capacidades de la familia en la primera infancia son esenciales para garantizar el goce de derechos, cuando las familias afrontan el conflicto armado, los niños y niñas sufren limitaciones para su desarrollo, ejercicio y restablecimiento de derechos. 58
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado 4.1.2 Procedencia Bogotá D.C., se ha convertido en uno de los mayores centros de recepción a la población afectada por el conflicto armado, desmovili- zación y desplazamiento forzado, por razones que tienen que ver con la extensión del territorio y el anonimato que puede ofrecer a los nuevos habitantes, así como la posibilidad de tener un mayor acceso a trabajo o a atención por la situación vivida. gráfiCo 4. lugar de ProCedenCia de familias en situaCión de desPlaZamiento. Las familias en situación de desplazamiento refieren como su terri- torio de origen en primer lugar al departamento del Tolima, en segundo a Cundinamarca y en tercer lugar a los departamentos de Antioquia y Caquetá. El acumulado del sipod (1997 a diciembre de 2008), citado en Síntesis de Coyuntura38, refiere que de las cuatro zonas, el conflicto se manifiesta con mayor intensidad en Antioquia, en este periodo se han 38 Secretaría Distrital de Planeación. Dirección de equidad y políticas poblacionales. Dirección de políticas sectoriales. Síntesis de coyuntura. No. 89. (2009,Abril) 59
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia desplazado 454.625 personas, seguido del Caquetá con 142.812, luego del Tolima con 139.067 personas, y Cundinamarca con 48.962. Si bien el conflicto incide mayormente en el desplazamiento en Antioquia y Caquetá, es probable que las familias expulsadas se orienten hacía las capitales de estos departamentos u otros municipios cercanos. La cercanía geográfica del Tolima y Cundinamarca, además de la concentración de parte de la población en situación de desplaza- miento en municipios cercanos a la capital como Soacha, Mosquera y Funza, inciden en el arribo a Bogotá. Las particularidades del conflicto en cada región, generan múltiples causas para el desplazamiento forzado, que van desde la confrontación armada de los grupos en disputa, al despliegue de diferentes acciones de guerra como las descritas anteriormente por las familias. El 48% de estas familias, había llegado a Bogotá en los últimos doce meses, y el 37% llevaba en la ciudad entre 2 y 6 años. Lo que indica que las causas del desplazamiento forzado se mantienen en los territorios y que las familias siguen considerando la ciudad como una alternativa vital, aún cuando no se cuente con los mecanismos para garantizarles atención diferencial y particular que les permita estabili- zarse y superar la situación de desplazamiento. El lugar de origen más referenciado por las familias de desmo- vilizados es Norte de Santander, seguido de Putumayo, Huila y Cundinamarca. Una alta proporción, 72% ha vivido en Bogotá en promedio entre 2 y 6 años; y el 16%, entre 7 y 12 meses. Estos datos se corresponden con los de la Secretaría de Gobierno39, que plantea que de los cerca de 4.445 excombatientes que residian en Bogotá a agosto de 2009, 3775 se hallan en fase de reintegración; de estos el 82% provienen de procesos de desmovilización individual y el 18% de 39 Secretaría de Gobierno. Programa de Atención al Proceso de Desmovilización y Reintegración en Bogotá. Caracterización, disponible en http://www. gobiernobogota.gov.co/content/view/45/167/1/1/ 60
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado desmovilizaciones colectivas. Lo que indicaría que la población caracte- rizada se desmovilizó individualmente en los últimos 6 años. gráfiCo 5. lugar de ProCedenCia de familias de Personas desmoviliZadas. Para las familias con personas secuestradas y desaparecidas, Bogotá ha sido su lugar de residencia permanente, o donde se han trasladado de departamentos como Guaviare, Huila y Valle después de vivir la situación de conflicto. Una familia de un desaparecido reporta haber llegado a la ciudad en el último año. 4.1.3 Sistemas vinculares y familiares El conflicto armado colombiano no se ha instalado solamente en el ámbito de lo público, ha trascendido a las familias, especialmente cuando una parte importante de ellas, ha sido víctima directa de los actores armados o se ha constituido en algún momento como uno de ellos, lo que las ubica en línea directa con la afectación por diferentes delitos y condiciones dadas en una confrontación armada. 61
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Estas situaciones como lo plantea Palacio (2009, p.6)40, son asuntos que se instalan y habitan los mundos privados, domésticos y familiares de los diversos grupos poblacionales del país. Las relaciones y los vínculos familiares asisten a diversos movimientos que ponen en tensión y sopesan su consistencia, generando procesos de adaptación, desintegración, dispersión, cohesión y reconfiguración familiar. Desde esta perspectiva, la lectura sobre las características de las familias, parte de reconocer que aún cuando gran parte de ellas cuenta con estructuras que se corresponden con los imaginarios de familia más tradicionales, seguramente la vivencia del conflicto ha trans- formado sus relaciones y vínculos. Las familias de niños y niñas en primera infancia afectados por el conflicto armado están conformadas en promedio por 4 y 5 personas. En lo que refiere al desplazamiento, la existencia de hogares biparen- tales se acerca al 61%, distribuida así: 50% viven con papá, mamá e hijos; 4% con papá, mamá, hijos y otros familiares; 6% con mamá, padrastro e hijos y 1% además de los anteriores con otros familiares. El 2% de los niños y niñas no vive con papá y mamá. Los demás sistemas familiares, 38%, están integrados con uno de los padres así: 20% con mamá e hijos, 16% de mamá, hijos y otros familiares, 1% con papá e hijos y 1% papá, hijos y otros familiares. Esta información coincide con las cifras de la II env (Encuesta Nacional de Verificación) que muestra que los hogares familiares biparentales representan un 67,5% de los hogares inscritos en el Registro único de Población Desplazada- rupd- y los monoparentales alcanzan el 30% para la misma población41. 40 María Cristina Palacio Valencia. Conferencia Familia, enlaces intergeneracionales y orden de las violencias, en Desafíos para el futuro. IDIE de Primera Infancia y Derechos de la Niñez (2011). 41 XII Informe de Comisión de Seguimiento de las Políticas Públicas sobre el desplazamiento forzado. Proceso Nacional de Verificación. El desplazamiento forzado en el caso de las mujeres, hogares y niños, niñas y adolescentes. Comisión de seguimiento de las políticas públicas sobre el desplazamiento forzado. Décimo segundo informe. (2009,Marzo 4). Bogotá D.C. Pág. 22. 62
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado Aún cuando en el 54% de los sistemas familiares se mantenga la conformación familiar inicial, el sistema familiar se modifica, pues debe adaptarse a un nuevo contexto en el que cambian los roles de provisión y el ejercicio de autoridad, generando reconfiguraciones al interior de los roles familiares. Así mismo, como consecuencia del conflicto, se generan rupturas, fragmentación y división de las familias, por esto el 38% de los niños y niñas crecen sin el soporte afectivo de una de las dos figuras paternas, y el 7% conviven con el nuevo compañero de la mamá. Adicionalmente, se pierden los nexos con la familia extensa, soporte tradicional en el sector rural. Para los hijos e hijas de desmovilizados la conformación familiar con presencia masculina aumenta notoriamente así: 56% de las familias están conformadas por papá, mamá e hijos; 7% papá, mamá, hijos y otros familiares; 5% papá, hijos y otros familiares y 2% papá e hijos, para un total de 70%. Del 30% restante: 26% están integrados por mamá e hijos; 2% por mamá, padrastro e hijos y 2% de los niños y niñas no viven con papá y mamá. El papel de las familias en la desmovilización es fundamental. De un lado, incide en la toma de la decisión, en donde se tiene en cuenta el futuro y la estabilidad económica y emocional de sus integrantes; de otro, las familias migran a los contextos urbanos para acompañar este proceso y protegerse de las posibles retaliaciones o acciones de los grupos armados. Lo anterior, por la circularidad de los acontecimientos e interacción al interior de las familias, que genera un compromiso e incidencia frente a las situaciones vividas. En lo que refiere a las familias de personas desaparecidas y secuestradas, la situación de conflicto ha modificado la estructura familiar, generando ruptura de vínculos con alguno de los padres, y el sentimiento de impotencia y expectativa por el regreso del familiar afectado. Es así como el 80% de los niños y niñas hijos de personas secuestradas viven con mamá, hermanos y otros familiares, y el 20% con papá, mamá y hermanos. En lo que refiere a los niños y niñas hijos de personas desaparecidas, el 30% viven con mamá, hermanos y 63
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia otros familiares, otro 30% no viven con papá o mamá, 20% viven con mamá y hermanos, 10% con papá y hermanos y 10% papá, mamá y hermanos. La desaparición forzada y el secuestro provocan un alto grado de dolor y una profunda alteración en la cotidianeidad de los sistemas familiares, y en sus relaciones al interior y con otros familiares y el entorno. Si bien las familias afectadas pueden reacomodarse ante la situación vivida, los sentimientos y la elaboración de la pérdida quedan latentes. El tamaño promedio de los hogares de personas desplazadas es de 5,1 miembros por hogar, superior al tamaño promedio de los hogares colombianos42, según la Comisión de seguimiento a la política pública sobre desplazamiento forzado. En las familias consultadas el promedio se infiere como más bajo, sin embargo, cerca del 44% de las madres que viven el desplazamiento forzado son jóvenes; el 42% tiene entre 17 y 25 años y el 2% se encuentran entre los 13 y 15 años (una tiene 12 años, otra 14 años y otra 15 años). Las demás madres tienen edades entre los 26 y 35 años, encon- trando un porcentaje menor, 10%, de mujeres con edades entre los 36 y 49 años, que probablemente corresponden a abuelas o cuidadoras adultas de los niños y niñas en primera infancia en situación de despla- zamiento. Con los padres de éstas familias la proporción se mantiene, el 45% de ellos está entre los 17 y 30 años, el 25% entre 31 y 35 años, el 24% tiene de 36 a 55 años, y un 7% reporta no saber la edad del padre. Aún cuando en el sector rural, las mujeres antes de los 21 años son madres, y el nivel educativo disminuye en tres años la edad de la maternidad; sobresale el hecho de que estas familias son jóvenes y probablemente tendrán en el futuro más hijos e hijas, lo que influirá en las condiciones de vida de todo el núcleo familiar. Por el contrario, el 67% de las mujeres de las familias de desmovi- lizados tienen edades entre los 26 y 38 años; el 31% de los 17 a los 25 años y el 3% entre 40 y 43 años. Entre los padres, el mayor porcentaje 42 Ibíd. Pág. 23. 64
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado 20%, dice no saber la edad de su compañero; el 67% tiene entre 22 y 39 años; 10% de 40 a 48%y 1% entre 17 y 21 años. Como puede verse, el promedio de edad de los padres en estas familias es superior, en la medida en que la participación en el conflicto armado modifica en estos sujetos las consideraciones sobre la familia, por la separación, la desconfianza y el cambio en la prioridad de la maternidad y pater- nidad. Así mismo la Secretaría de Gobierno43, plantea que el número promedio de miembros de familias de desmovilizados en Bogotá es de 3.6 miembros por familia y un 66% de personas viven con núcleo familiar constituido. En las familias con secuestrados y desaparecidos, este dato se reporta en pocos casos. Las mujeres de familias con desaparecidos tienen de 36 a 49 años en un 83%, y 17% de 26 a 30 años; y de familias con secuestrados la edad está entre los 31 y 49 años. Lo que da cuenta de familias urbanas con un nivel de escolaridad más alto y con uniones consolidadas. De acuerdo con lo anterior, las principales víctimas de la guerra continúan siendo los más jóvenes, especialmente campesinos de las zonas apartadas del país. 4.1.4 Adaptabilidad a la ciudad: empleo y vivienda Originariamente las familias afectadas por el conflicto trabajaban en la agricultura y encontraban en el entorno rural los medios de subsistencia y desarrollo. En el contexto urbano estos saberes no son relevantes, ni se cuenta con estos medios para laborar; lo que implica que se deben reajustar los roles, explorar nuevas capacidades y negociar otras alter- nativas para satisfacer las necesidades básicas de los integrantes de las familias. El trabajo informal en hombres y mujeres es la principal fuente de ingresos para las familias en situación de desplazamiento, sumando 43 Secretaría Distrital de Gobierno. Programa de Atención al Proceso de Desmovilización y Reintegración en Bogotá. Propuesta Polifónica para la Reintegración en Bogotá (2009). Pág. 16. 65
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia el 48% en las mujeres y el 47% en hombres. Solamente el 6% de las mujeres y el 18% de los hombres tienen un empleo formal; de este grupo, la mayoría de hombres ha terminado la primaria, 64%, y la mitad de las mujeres. El desempleo equivale al 24% y 26% en hombres y mujeres respectivamente. De acuerdo con lo anterior, la mayor parte de las familias, depende del trabajo informal, el rebusque y del desempleo, para proveerse de alimentación, vivienda, servicios públicos, educación y salud. Cabe resaltar que algunos de estos aspectos no representaban antes de la situación de conflicto un gasto para la familia, y ahora una parte importante de sus ingresos debe orientarse a la vivienda y los servicios públicos, disminuyendo la compra de alimentos y la inversión en educación y salud. En las familias de población desmovilizada, el 72% de las mujeres cuenta con un empleo informal, de las cuales la mitad terminaron secundaria, el 4% educación superior y el 39% primaria. Con empleo formal se reporta el 13% de mujeres. Para los hombres, este porcentaje aumenta al 30% siendo el más significativo para este género, seguido del empleo informal con el 27% y el desempleo con 17%. Para este grupo poblacional, la educación superior se ubica en el 15%. Aún cuando aumenta el empleo formal, especialmente en hombres, los ingresos para estas familias provienen principalmente del empleo informal femenino, lo que da cuenta de la necesidad de estructurar alternativas laborales y de ocupación para las personas que participan de los procesos de reinserción. En cuanto a la escolaridad de los padres y las madres llama la atención que el 16 % de hombres y el 14 % de las mujeres, de las situa- ciones de conflicto exploradas no sabe o no responde. Podría inferirse que son iletrados, porcentajes que coinciden con las tasas de analfa- betismo para hombres y mujeres mayores de 15 años de la Encuesta Nacional de Verificación. El porcentaje nacional de alfabetismo es de 93,4% para personas mayores de 15 años según datos de la Encuesta Continua de Hogares, 66
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado Gran Encuesta Integrada de Hogares del dane correspondiente al año 2008. De acuerdo con esta información el porcentaje de analfabetismo tanto para hombres como para mujeres en la población desplazada residente en Bogotá es muy alto. Lo que informa sobre las desventajas de la población afectada por el conflicto armado al llegar a un centro urbano con las características de una ciudad como Bogotá. La vivienda digna está consagrada como derecho en el artículo 51 de la Constitución Política. En el conflicto armado este derecho se vulnera por el despojo de los bienes, la dificultad para elegir el lugar para vivir y las condiciones de los asentamientos en los que se ubican las familias, especialmente en situación de desplazamiento. Para este último caso, la Corte Constitucional elevó este derecho a la categoría de fundamental. Los niños y niñas en situación de desplazamiento, viven en su mayoría en casa o apartamento, 53%; sin embargo, 26% viven en cuarto o cuartos, 12% en inquilinato, 7% en casa lote y 2 en cambuche en ruinas. Lo que indica que una gran parte de las familias, conviven en condiciones de hacinamiento y no cuentan con los recursos suficientes para tener una vivienda digna y el Estado no la garantiza. En el caso de las familias que viven en cambuche, se estima que su condición es de miseria. El 83% de estas viviendas son arrendadas y solamente el 4% son propias, el resto tienen diferentes formas de tenencia. Esta situación corrobora uno de los hechos más complejos del desplazamiento, pues las familias además de la afectación por el conflicto, cambian la forma tradicional en que vivían como propietarios en el sector rural, confi- nándose en espacios más pequeños en zonas en las que están expuestos a diversos riesgos y no cuentan con condiciones dignas para vivir. Los hijos e hijas de desmovilizados viven en 81% en casa o aparta- mento, 9% en cuarto o cuartos, 5% en casa lote y 2% en inquilinato. El 16% de estas viviendas son propias y 77% son arrendadas. Para este grupo la adquisición de vivienda es más alta, probablemente por el acceso a empleos formales y a subsidios económicos por la desmovili- zación. 67
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Los hijos e hijas de desaparecidos y secuestrados viven en casa o apartamento. En el 60% la vivienda es propia y en el 40% arrendada. Evidentemente este derecho no es el más vulnerado para estas familias, por las condiciones económicas que las rodean. La cobertura en los servicios públicos, se corresponde con el avance de la ciudad en el mejoramiento de los sectores vulnerables. Gran parte de las familias cuenta con acueducto y alcantarillado, electricidad, alumbrado público, recolección de basuras y gas natural. En menor proporción cuentan con telefonía fija y deben conectarse al agua potable y la energía ilegalmente, 2 familias acceden al agua sin tratamiento, probablemente las que viven en cambuche. Lo anterior, sumado a que solamente el 10% de las personas considera que su vivienda está en mal estado y 2% en ruinas, permite plantear que existen otras condiciones que afectan el bienestar de la familia en relación con la vivienda, que se ubican más allá de la infraes- tructura. Al respecto, se identifican riesgos diversos en el entorno, el 46% encuentra un riesgo social por los vecinos, el barrio y la cercanía con lugares no aptos para sus familias y el 42% tienen riesgo físico del entorno por la ubicación de la vivienda en zonas de ladera. El considerar la vivienda como derecho, plantea al Estado la necesidad de proveer a la población afectada por el conflicto armado apoyo para la consecución de vivienda en condiciones dignas. Al respecto, cabe resaltar que la totalidad de las familias de secuestrados y desaparecidos no han recibido subsidios para vivienda, probablemente porque no los soliciten por sus condiciones económicas y de estabilidad más favorables. El 67% de la población en situación de desplazamiento no ha accedido a este tipo de ayuda; y el 63% de la población desmovi- lizada tampoco. En los pocos casos en los que se ofrece ayuda económica para vivienda, se orienta al pago de arrendamientos más que a la adqui- sición de vivienda propia. El 21% de las familias en situación de desplazamiento han recibido este aporte de entidades como la Cruz Roja, Unidad de Atención y Orientación a la población en situación 68
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado de desplazamiento -uao-, Ministerio del Interior y Subsidio Nacional de Vivienda y Fonvivienda cafam, estas últimas para compra de vivienda. El 33% de la población desmovilizada ha contado con este subsidio por entidades como la Alta Consejería para la Reintegración y la Reincor- poración, Capital semilla Programa Desmovilización y Desarme -ddr-, Ministerio del Interior, Secretaría de Gobierno y Fonvivienda cafam. La vivienda es uno de los componentes que contribuye al asenta- miento de las familias. Las afectaciones por el conflicto armado generan cambios en este aspecto que se expresan principalmente en lo que añoran las familias de su lugar de origen. El 24% de las personas extraña la alimentación, un 23% el campo y otro 23% aspectos como el ambiente, el trabajo, el dinero, las costumbres, los paseos, la mamá, la educación y el pueblo. El 17% extraña todo, otro 17% la tranqui- lidad y la libertad, 15% los amigos, 14% la casa y 8% el clima. Estas afirmaciones dan cuenta del desarraigo geográfico, cultural y afectivo que viven las familias al dejar sus lugares de origen; en los que contaban con los medios para vivir, con una red afectiva cercana y un entorno más amable y propicio para su vida y la de su familia. La vivienda contribuye a que las familias afectadas por el conflicto construyan vínculos sociales y cuenten con protección, abrigo, intimidad y seguridad. Al preguntar a las familias sobre el lugar donde viven actualmente, el 60% asegura que les gusta, 38% dice que no les agrada y el 1% no dió información sobre este aspecto. Entre las razones expuestas por las familias a quienes les agrada el lugar donde viven se encuentran aspectos asociados con el espacio en lo que refiere a la seguridad, la amplitud, su similitud con el campo, la cercanía a la institución educativa de los niños y las niñas y el acceso a servicios públicos. De otro lado, se destaca el buen ambiente, el estar en familia, la colaboración y que no hay maltrato. A las familias a quienes les desagrada el lugar plantean difiul- tades de movilidad en la vivienda, el poco espacio, la inseguridad y los conflictos, la infraestructura y principalmente el tener que vivir con otras personas. 69
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Si bien un alto porcentaje se ha acomodado a las nuevas condi- ciones, principalmente por los factores afectivos y de comodidad, es evidente cómo el conflicto armado de manera directa incide en la cotidianeidad de las familias, en las formas de relacionarse y adaptarse a un contexto urbano, que difiere en muchos aspectos de la forma en que se constituyeron y convivieron tradicionalmente estos sistemas familiares. 4.2 CaraCterístiCas de los niños y las niñas Los niños y niñas en primera infancia en el marco del conflicto armado viven situaciones como: ¤ Desprotección física, riesgos para la vida, integridad y su desarrollo. ¤ Víctimas de maltrato, violencia intrafamiliar y sexual. ¤ Victimas de trata y venta. ¤ Desnutrición y anemia que incide sobre su proceso de desarrollo, retardos. ¤ Deterioro de las condiciones físicas y psicológicas causado por el conflicto armado: hambre, trauma, falta de espacio y de condiciones para la recreación y el descanso, déficit energético que impiden la socialización y los aprendizajes. ¤ Desarraigo, dificultades cognitivas y emocionales, falta de concentración, retraimiento, desmotivación. ¤ Afectaciones sobre la construcción de identidades: en el barrio, en los ámbitos de educación inicial (familiar, institucional o comunitario), individuales, familiares y colectivas en relación a la discriminación, la presión y el miedo del que son objeto en las relaciones de su entorno. ¿Cómo estructurar una identidad frente al medio adverso que se le impone? ¤ Carencias para ejercer el derecho a la recreación por falta de acceso a oportunidades y espacios recreativos, falta de juguetes y materiales recreativos apropiados para la edad, 70
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado que reconozcan su cultura particular. Las condiciones de nutrición y salud no permiten ni energía ni alegría para jugar. Falta de espacios de socialización, la inseguridad impide su movilidad y acceso a espacios comunitarios. ¤ No son tenidos en cuenta en la toma de decisiones, son más importantes las vacunas que los niños y las niñas, en este sentido, no hacen parte de los domos y no se les reconoce la ciudadanía social. ¤ No tienen acceso, ni permanencia a las modalidades de educación inicial, lo que conlleva a que los sistemas familiares estén muy solos para atender sus afectaciones y resolver las situaciones críticas a nivel emocional, físico y mental. ¤ No son reconocidos en los contextos de conflicto armado, por lo tanto no se valoran las afectaciones y en consecuencia no se responde a sus situaciones, generando procesos sistemáticos de marginalidad, de exclusión y de estigmatización al carecer de procesos de atención oportuna y diferencial. De acuerdo con Córdoba (2009:184)44, la violencia y los crímenes cometidos contra los niños y niñas en primera infancia, menoscaban, perjudican, influyen desfavorablemente y producen alteraciones y consecuencias negativas en la vida de los niños y niñas: en su salud, en sus hábitos, en sus relaciones, en sus ámbitos, en sus proyectos de vida, entre otros. Estas consecuencias desfavorables generadas a partir de contextos de conflicto armado se entienden como afectaciones de los niños y las niñas en primera infancia. Y esto, reiterando que un niño o una niña en primera infancia no resulta afectado únicamente a través de un delito que se cometa directamente sobre ellos, es decir, cuando son los sujetos pasivos de esa violencia, sino que dado su estado de 44 Córdoba, Álvaro. Marco Jurídico para la caracterización de las afectaciones de los niños y las niñas en primera infancia-víctimas del conflicto armado (2009, Mayo). 71
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia vulnerabilidad e indefensión, su íntima relación de dependencia frente a sus padres y otros familiares y cuidadores, cualquier crimen cometido en contra de esos familiares cercanos los afecta directamente. 4.2.1 ¿De qué niños y niñas hablamos? Los niños y niñas de estas familias se encuentran en el ciclo vital de la primera infancia, la mayoría está en el rango de 2 a 4 años, con el 37%. Antes del primer año, 13%; entre 1 y 2 años, 12%; de 4 a 5 años, 15%; de 5 a 6 años, 14%; y de 6 a 7 años, 9%. Estos niños y niñas han vivido el conflicto armado de manera directa, lo que debilita el ejercicio de sus derechos y las condiciones para su desarrollo, como se caracterizará más adelante. Del total de la población, el 51% son mujeres y 49% hombres. Las vivencias del conflicto constituyen el escenario relacional por excelencia donde los niños y las niñas identifican el marco axiológico de su contexto, aprenden la norma, su valía, la legitimidad y las dinámicas relacionales en las cuales se sustentan el proyecto ético de la sociedad en la que les corresponde vivir. Pensar en estas distinciones invita a preguntarse quiénes son y cómo son, qué representan los niños y las niñas en las relaciones establecidas en el marco del conflicto armado, en donde ni lo privado ni lo público son constituyentes de la identidad al ser dejados de lado45. El origen étnico de los niños y niñas da cuenta de población mestiza mayoritariamente, así: 63% en situación de desplazamiento; 44%, hijos e hijas de desmovilizados; 60%, hijos e hijas de desapa- recidos; y 60%, hijos e hijas de secuestrados. Como indígenas se reportan, 5% en situación de desplazamiento y 5% hijos e hijas de desmovilizados. Como afro colombianos, el 11% y 12% en situación de desplazamiento y de desmovilización, respectivamente. Estos datos se corresponden con el registro nacional. Frente al porcentaje de personas que no responden, se puede presumir que existe 45 Ortega, F. Veena Das(2008) Sujetos del dolor, agentes de dignidad. Ed. Pontificia Universidad Javeriana. Instituto Pensar. 72
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado una falta de reconocimiento de su pertenencia étnica, sólo las minorías étnicas tienden a realizar esta identificación. Cabe resaltar que en los resultados presentados en esta caracterización, se dedujo la etnia de la observación de quien diligenciaba el instrumento. 4.2.2 Entorno educativo e institucional Las agentes educativas entrevistadas atienden en su totalidad 915 niños y niñas. Del total de este grupo, ellas identificaron que el 23% se encuentra afectado por diversas situaciones del conflicto armado que actualmente vive el país. Este porcentaje corresponde a 213 niños y niñas, el 86% ha vivido directamente el desplazamiento forzado acompañado de otros delitos; el otro 14% han estado expuestos a situa- ciones en el marco del conflicto armado como: masacres, ser hijos e hijas de desmovilizados, hijos e hijas de combatientes, huérfanos y/o abandonados, hija de desaparecido y víctima de abuso sexual. La gran mayoría de niños y niñas afectados por el conflicto armado no cuentan con las garantías para ejercer su derecho a la educación inicial, que les permita desarrollar sus potencialidades y capacidades, por ende en menor proporción al enfoque diferencial que les proporcione las acciones afirmativas necesarias para superar las situaciones vividas. Los servidores públicos del nivel directivo que atienden a la población en situación en desplazamiento y afectada por otras situa- ciones del conflicto, no cuentan con información disponible sobre los niños y niñas y en menor proporción sobre la primera infancia. Solamente dos personas proporcionaron datos exactos sobre lo que se realizaba en su entidad con esta población por ciclo vital. Los servidores públicos tanto de las localidades como del distrito, se orientan hacía la acreditación de la situación de conflicto armado, con base en los reglamentos previamente establecidos a través de leyes y decretos. Desde la estructura de servicios planteada por el Estado, comprendida como oferta/demanda y obligaciones construidas para su prestación, por tanto se han elaborado unos requisitos que deter- 73
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia minan a quién se le prestan estos servicios, cuáles son los pasos y los instrumentos sobre los cuáles se hace la prestación. Por ende, la respuesta está centrada en una oferta que tiene en cuenta los sujetos en tanto son demandantes de un servicio. De otra parte, la concurrencia de acciones que debe existir entre lo nacional y lo distrital no se da, debido a la distancia que existe entre lo ideológico y lo político en las dos instancias lo que dificulta la articulación. 4.3 afeCtaCiones ProduCidas Por el ConfliCto armado en los niños y las niñas desde el enfoque de dereChos Para describir las afectaciones del conflicto armado en la primera infancia se propone integrar las perspectivas de derechos y desarrollo. Por tanto el grupo de derechos de la infancia organizada bajo la categoría de desarrollo y se relatará en relación con los demás derechos, para comprender su garantía a la par con las dimensiones del desarrollo infantil. En esta caracterización se parte del desarrollo humano de lo físico, lo social, los comportamientos, las emociones y la cognición relacionando estos aspectos con el ejercicio y garantía de los derechos humanos, teniendo en cuenta las cuatro categorías en la que están organizados (existencia, desarrollo, participación y protección) pero siendo conscientes de que están interrelacionados. La presente caracte- rización sobre las afectaciones de los niños y las niñas en esta primera etapa de su vida, no alcanza a dar cuenta de la magnitud del daño ocasionado por las vivencias del conflicto armado, por tanto este estudio es un punto de partida para proponer nuevas lecturas. 4.3.1 Afectaciones desde el enfoque sistémico Para abordar el desarrollo un primer enfoque es el biomédico, que sugiere una descripción del cuerpo en tanto su fisiología acorde a unas tablas levantadas por investigaciones epidemiológicas. Esas tablas clasifican las edades, el peso y la talla esperados en la primera infancia, se supone 74
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado que el no cumplimiento de lo establecido es causa de una dificultad en el desarrollo bioanatómico provocado por acontecimientos genéticos y también del medio ambiente. Un segundo enfoque es apreciar las afectaciones sin negar el cuerpo infantil, destacando los derechos de la niñez. La no garantía de esos derechos acordados en la CDN de 1989, son una vulneración, tanto que “los Estados parte de esta Convención, -como Colombia-, están obligados a establecer y poner en práctica todas las medidas y políticas de conformidad con el interés superior del niño y de la niña”. La CDN protege los derechos de la niñez al estipular pautas en materia de atención de la salud, la educación y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales, “para la protección en situaciones de alto riesgo”. Los dos enfoques son confluentes e indican la magnitud de las afectaciones en la primera infancia y en todas las edades de las víctimas del conflicto armado. Un tercer enfoque se ubica en el desarrollo humano, en la versión pedagógica del Ministerio de Educación Nacional, la cual describe las afectaciones según las dimensiones: corporal, comunicativa, estética, ética/moral 46. Desde la visión sistémica, se conectan los tres enfoques, para tejer los puntos que permitan redefinir las afectaciones, hacerlas visibles y enfrentar las afirmaciones, según las cuales a “la niñez no le pasa nada en el conflicto armado, y en caso que les pase, eso se resuelve pronta- mente”. Las afectaciones de los niños y niñas y sus relaciones con la familia son de gran magnitud. El cuerpo, su existencia, su desarrollo, sus relaciones sociales, sus derechos, se afectan integralmente. 4.3.2 Comprensiones de los derechos humanos de niños y niñas por actores claves relevantes La garantía de los derechos de los niños y las niñas es un reto que exige transformaciones profundas en la gestión pública y en las relaciones 46 CDN Convención sobre los Derechos de la niñez. UNICEF (2006).Cuadernos de trabajo en la Ruta del desarrollo infantil. Foro internacional Primera infancia y desarrollo (2003), Bogotá Escuela y desplazamiento MEN (1999). 75
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia de sus agentes con los niños y niñas. Este nuevo escenario pone su acento en el conocimiento y reconocimiento del niño y la niña en su dimensión ciudadana. Identifica sus diferencias, culturales, étnicas y de género y convoca a reinventar las acciones para generar las condi- ciones donde ellos y ellas puedan acceder a un goce efectivo y real de sus derechos a partir de una nueva praxis social y política. Si se comprende que “los derechos humanos regulan las relaciones existentes entre los Estados y los individuos o grupos, imponen a los Estados obligaciones y requieren del cumplimiento y aplicación por parte de éstos de ciertos estándares mínimos de actividad legal y administrativa para que los individuos puedan disfrutar de los derechos. Desde esta perspectiva, se concibe al Estado como garante de las condiciones necesarias para que los individuos, en este caso, los niños y sus familias puedan gozar y reivindicar el cumplimiento de los derechos de los cuales son titulares. Desde este enfoque, las niñas y los niños pequeños son considerados sujetos de derecho, es decir, personas merecedoras de respeto, dignidad y libertad, con derechos apropiados según su edad y su etapa de desarrollo. Si no existe demanda o exigibi- lidad, no existe derecho pleno y el titular del mismo no es sujeto de un derecho sino de una gracia estatal”47. Por tanto, la realización efectiva y garantía de los derechos de los niños y las niñas requiere que las personas adultas responsables como familiares y cuidadores, agentes educativos y servidoras y servidores públicos tengan conocimiento de estos. En este sentido, en la caracterización se abordan las percepciones que sobre los derechos y las cuatro categorías en que se encuentran agrupados, realizan los miembros de familias, las agentes educativas y las servidoras y servidores públicos. Al indagar por los derechos, los miembros de familia hablan de sus preocupaciones, necesidades e incapacidad para responder a lo que requieren los niños y las niñas para su bienestar, sin contar con la 47 Sistema de Información sobre primera infancia en Iberoamérica. OEI. Secretaría General Iberoamericana. 76
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado respuesta del Estado. En general, las familias no conocen la Ley 1098 de 2006, ni comprenden lo que significa el interés superior y la preva- lencia de derechos, ni como hacer exigibles sus derechos y condición de víctimas del conflicto armado. El 48% de las personas no conoce sobre los derechos de los niños y las niñas. La totalidad de agentes educativas y servidoras y servidores públicos consideran que tienen conocimiento de los derechos de los niños y las niñas. Para ellos y ellas, las preguntas se plantearon en dos sentidos. para las primeras desde la vulneración de derechos; y para los segundos, desde la garantía por medio de los programas y proyectos de la institución a la que pertenecen. Al respecto, las agentes educativas en su mayoría hacen referencia a las categorías de derechos de existencia y protección y las servidoras y servidores públicos a las cuatro categorías, aún cuando las preguntas incluían todas las categorías. Como se ha mencionado para hacer exigibles los derechos, se hace necesario que las familias los conozcan. Al respecto, el 73% de las servidoras y servidores públicos plantean que los padres y las madres no conocen sus derechos como ciudadanos y ciudadanas, y además, no saben sobre la prevalencia de los derechos de la niñez. A su vez, el 80% reconoce que en los programas y proyectos de su institución se garantizan las 4 categorías de derechos. El 13% reconoce las categorías de Existencia y Desarrollo y finalmente, el 7% considera que se garantizan los derechos de las categorías de Desarrollo y Partici- pación. 4.3.3 Derechos de existencia En derechos de existencia se recogen las condiciones y dotaciones referidas a la vida en su dimensión biológica, física, mental, espiritual, moral y social. Da cuenta de los derechos a la vida, a preservar la salud, a una nutrición adecuada, agua potable, saneamiento básico, a la prestación de los servicios en salud, atención médica odontológica, exámenes especializados y todo lo referente a la salud. 77
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia gráfiCo 6. dereChos de la Categoría de existenCia más vulnerados según las agentes eduCativas y más garantiZados según las servidoras y servidores PúBliCos. • No morir por causas que puedan evitarse • Que la madre y su hijo tengan atención durante el embarazo y el parto • Vivir en un ambiente no contaminado • Estar bien nutrido • No enfermar por causas evitables y ser atendido en caso de enfermedad • Ser Deseado • Conocer a sus padres, estar con su familia y ser cuidado por ella • Tener acceso a una vivienda digna y a agua potable Cabe resaltar que la lectura que realizan las maestras y madres comunitarias que cotidiamente comparten con los niños y niñas, es opuesta a la que desde la institución ofrecen servidoras y servidores públicos, especialmente en lo que refiere a vivienda digna y agua potable, a estar con la familia, nutrición, afecto y salud. Este plantea- miento puede obedecer a que en las instituciones se valora el estar en la ciudad como un cambio de las condiciones básicas, junto con la inversión que hace el Distrito Capital en salud y nutrición. Sin embargo, las zonas de la ciudad a las que tienen acceso las familias no siempre cuentan con las garantías para el ejercicio de derechos, lo que puede ser más visible para las agentes educativas. Si bien este grupo de derechos se realiza a lo largo de la primera infancia, infancia y adolescencia; es en el primer período del ciclo vital, donde se garantiza una gran parte y donde los niños y niñas están más expuestos a su vulneración. Este énfasis, principalmente en salud y nutrición, ha enfocado buena parte de las acciones en el país para la realización de los derechos, y hacia el acceso a servicios en estas áreas. De acuerdo con lo anterior, buena parte de la atención a la primera infancia afectada por 78
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado el conflicto armado se da en estos aspectos, sin lograr en muchos casos cambios considerables, como lo señala la Corte Constitucional en el citado Auto 251 de 2008. 4.3.3.1 Desde el vientre hasta el segundo año de vida Las condiciones de la gestación de los niños y niñas sobre los que se generaron las conversaciones con las familias, son importantes por la influencia que tienen en el desarrollo del bebé y el vínculo con sus padres y familiares. El 59% afirman que la noticia del embarazo fue tomada con agrado, 27% reportan que recibieron con temor y 13% con rechazo. Esta situación puede asociarse con la cercanía con el conflicto armado que estaba viviendo un poco más del 50% de las familias en desplaza- miento forzado y en procesos de desmovilización, lo que probablemente explica el temor y rechazo del 40% de las familias al embarazo. Los niños y niñas identificados por las familias como mayormente afectados o sobre quienes giró la conversación, tienen en su mayoría entre 2 y 4 años, 37%; menos de un año, 13%; entre 1 y 2 años, 12%; de 4 a 5 años, 15%; de 5 a 6 años, 14%; y de 6 a 7 años, 9%. Por tanto, se puede inferir que la gestación ocurrió en los mayores de 4 años antes de la situación de conflicto; en los niños y niñas entre 2 y 4 durante este proceso y en los menores de esta edad en la ciudad. En cuanto a la vivienda, acceso a servicios médicos como controles prenatales y alimentación especial en este periodo, en promedio el 70% de las familias en situación de desplazamiento manifiesta haberlas tenido. Aún cuando cerca del 48% de estas familias había llegado a Bogotá en el último año y más del 50% ya vivían en el momento de la gestación la situación de conflicto; se puede afirmar que si bien las condiciones vitales se modifican con la llegada a la ciudad, se considera que se cuenta con lo básico para la gestación. Al respecto, en las familias de desmovilizados el 67% tenía vivienda estable, 74% acceso a servicios médicos y 77% la alimentación requerida en la gestación. El cambio en la vivienda se puede asociar a 79
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia la movilidad de esta población en el momento anterior al proceso de reincorporación, pues la gran mayoría esta en la ciudad desde hace más de dos años. El 40% de las familias de secuestrados vivía en ese momento la situación de conflicto, y por sus condiciones económicas contaron con el acceso a vivienda, servicios médicos y alimentación. En cuanto a las familias de desaparecidos, el 10% vivía el conflicto, ese mismo porcentaje no tuvo atención médica y el 20% considera que no contó con la alimentación necesaria. Se evidencia que este último grupo de familias, no tiene las mismas características socioeconómicas que la de los secuestrados, por lo cual se puede dificultar el acceso a estas condi- ciones. Para conocer el entorno en el cual se desarrolló la gestación, se preguntó a las familias por las personas con quienes vivieron durante el embarazo y las cuidaron. En las familias en situación de desplaza- miento, el 60% vivía sólo con el esposo, con el esposo y los hijos o con este y otros familiares. Al 73% la cuidó la madre, otros familiares, el esposo y los hijos. Sin embargo, el 5% estaba sola con sus hijos, el 1% sola, 1% con una madre sustituta por su condición de desvinculada de un grupo armado y el 24% no sabe o no responde por los cuidados. Lo que ratifica que la gestación en medio de la situación de conflicto, genera desde este momento inequidades en el desarrollo de los niños y las niñas. En las familias de personas desmovilizadas, el 49% estaba con el esposo o con este y sus hijos; el 7% estaba sola con sus hijos; el 5% sola; 5% en el grupo armado y 5% con amigos. Aún cuando cerca del 81% manifiesta haber recibido cuidados de la familia, el esposo, los hijos y amigos, el 19% no sabe o no responde. Como se ha analizado en diferentes estudios, para estas familias, los hijos y la gestación inciden en la dejación de los grupos armados. La gestación y el nacimiento requieren de condiciones especiales para proteger la vida de niños, niñas y mujeres. El 73% de las familias reporta que el embarazo de la madre fue normal, mientras que el 27% 80
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado afirma que este fue de alto riesgo. Frente a los cuidados en el momento del embarazo, 58% afirman que la madre se prodigó cuidados normales: aseo, buena alimentación, descanso, no alzar cosas pesadas, ejercicios, suplementos vitamínicos, caminar y no fumar ni tomar. En relación con la atención médica que la madre recibió durante el parto, se tiene que del total de familias entrevistadas el 92% afirma haberla recibido. De acuerdo con lo anterior, se puede afirmar que la gestación es para las familias un momento especial de la vida y en general se cuenta con el acceso a condiciones básicas de salud y en menor grado de nutrición. Si bien una parte importante de ellas, la vivíó en paralelo a la situación de conflicto, lo que desestabiliza todos los acontecimientos de la vida, en general desde la gestación las familias generan factores de protección que culturalmente se han construido en las comunidades especialmente en las indígenas, afro y aquellas de origen rural donde la familia extensa tiene una gran presencia. En cuanto a los cuidados para el bebé, el 42% de las madres en situación de desplazamiento lo cuido hasta los tres meses, el 18% durante diferentes momentos del primer año y 35% todo el tiempo. En las familias de desmovilizados, el 59% lo cuidó hasta los tres meses y el 36% todo el tiempo. Este tiempo depende de la necesidad de las madres de incorporarse en actividades laborales o de sustento para la familia, lo que hace que una gran parte de ellas pasados los primeros meses deba compartir el cuidado del bebé con otras personas. Tradicionalmente incluso antes de la Convención de los Derechos de la Niñez en 1989, el sector salud, a través de los programas de atención primaria, se ha encargado de la atención a la primera infancia. Luego de la Ley 100 en 1994, esta tradición continuó a través de los programas de atención materno infantil, crecimiento y desarrollo, Programa Ampliado de Inmunizaciones, entre otros. En tal sentido, el acceso a los servicios de salud para las familias afectadas por el conflicto armado en la ciudad se acerca al 95%. De este grupo, el 45% se encuentra afiliado al régimen subsidiado, el 30% 81
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia al vinculado y el 10% al contributivo. Otro 10% de las familias no identifica el tipo de afiliación que tienen los niños y niñas y un 5% no está afiliado. gráfiCo 7. régimen de salud al que se enCuentra afiliado el niño o niña según los miemBros de familia. En concordancia con lo expuesto, el 90% de los niños y niñas de las familias entrevistadas cuentan con carné de vacunación. De este grupo de niños y niñas, el 93% se encuentran al día con sus vacunas, lo que ratifica el avance en el acceso a estos servicios en la ciudad. Sin embargo, llama la atención que probablemente quienes no están afiliados sean los mismos que no tienen carné de vacunación. La detección de problemas auditivos o visuales no es tan frecuente en esta población, pues exámenes de esta naturaleza se han realizado al 35% de los niños y niñas. Lo que disminuye sus posibilidades de recibir tratamiento oportuno desde la primera infancia. La lactancia fue prioritaria para las madres, pues el 94% de ellas amamantó al bebé. De este porcentaje, el 43% lo realizó entre los diez meses y los dos años, tiempo considerado como adecuado para este proceso. El 26% lo ha lactado después de los dos años, incluso más 82
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado allá de los tres. Solo el 7% la interrumpió entre el primer y tercer mes; el 12% entre los cuatro y seis meses; y el 11% de los siete a los nueve meses. En gran medida esto se debe a que las madres en su mayoría son de origen rural donde la lactancia materna es una práctica tradi- cional que se conserva. En cuanto a los controles médicos y nutricionales realizados al bebé, 45% de las familias afirma que al niño o niña en sus primeros meses se le realizaron estos controles. 33% asegura que sólo se le realizó control médico y el 22% no se le realizó ninguno. Este último dato corrobora la distancia que existe entre el aseguramiento, en cerca del 90%, frente al acceso de los niños y las niñas en el primer año de vida a los controles sobre crecimiento y desarrollo. Con referencia a la discapacidad de los niños y las niñas, cinco familias afirman que sus hijos las tienen. Dos de ellas, no especifican lo que ocurre al niño o la niña. Las otras tres manifiestan problemas de lenguaje, enfermedad grave y retraso psicomotriz. La atención diferencial y particular a este grupo de niños y niñas no se realiza en la mayoría de los casos, sólo dos afirman recibir atención, una del sector privado y otra del sector público. Lo que da continuidad a las barreras para acceder a la atención requerida, que se ve agravada por el ciclo vital y por la situación que viven sus familias. En los primeros meses del niño y la niña, el 25% de las familias identifica las cosquillas y las sonrisas como el principal juego entre la madre y el bebé. En el 23% el juego se da con los carros, muñecos y pelotas. Otros de los juegos entre la madre y el bebé identificados por las familias son: enseñar la naturaleza, crear cuentos con el bebé, enseñar a gatear, jugar con los animales y en la piscina de pelotas. En la medida en que los niños y las niñas van creciendo su cuidado y atención va disminuyendo, quizás porque los padres creen que cuando son más pequeños son más frágiles y requieren de mayores cuidados. 83
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 4.3.3.2 Del tercer al quinto año de vida La vinculación a la educación inicial de los niños y niñas afectados por el conflicto armado, les permite acceder a controles en salud y nutrición, así como hacer seguimiento al esquema de vacunación. Para las agentes educativas, el 75% de los niños y niñas afectadas por el conflicto armado atendido por ellas no requieren atención especializada. El 25% que identifican necesita de ésta atención, la requiere en: atención psicológica especializada debido a la alteración en el comportamiento; atención en fonoaudiología, dados los problemas de lenguaje que presentan los niños y las niñas; enfermedades relacio- nadas con la piel y desnutrición o bajo peso. En cuanto a la salud de los niños y niñas, las agentes educativas manifiestan que el 32% presenta problemas de tipo respiratorio: bronquitis, neumonía y asma; 17% afirma que la diarrea y el vomito son frecuentes. Otras enfermedades reportadas son: problemas cardíacos, renales e infecciones que requieren de cuidados especiales. Tanto las enfermedades de la piel como las enfermedades respi- ratorias son consideradas en la literatura psicoanalítica como las enfermedades psicosomáticas por excelencia. En tal sentido, las enfermedades respiratorias tienden a precipitarse por situaciones que amenazan al sujeto de alguna figura maternal. La separación puede ser física, pero más frecuentemente es el peligro del alejamiento y la ruptura vincular. En tal situación, por ejemplo, el ataque de asma tiene el significado de un grito suprimido. (Mejía, 1995) De los 111 niños y niñas que se encuentran vinculados a una institución educativa, el 75% va al comedor escolar de su institución, 11% va al comedor comunitario, 14% tiene refrigerio escolar y el 1% está inscrito a un programa nutricional del Programa Mundial de Alimentos pma. El 96% de los niños y niñas inscritos en instituciones de educación inicial cuentan con control de peso y talla. De este grupo, 52% se les realiza este control cada 5 meses, al 22% se les realiza cada 3 meses. Sólo el 28% del total de niños y niñas reciben complemento nutri- 84
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado cional. En el 83% de los casos es el sector público quien brinda este apoyo nutricional y el 14% del sector privado. De los 69 niños y niñas que no se encuentran vinculados a una institución educativa, el 86% no cuenta con ningún programa nutri- cional. El 1% recibe una ración de emergencia suministrada por el icBf, 1% está inscrito en un programa de desayunos infantiles de esta insti- tución, otro 1% va al comedor comunitario y el 10% de los miembros de familia no dieron información al respecto. Los niños y niñas que están vinculados a algún programa de educación inicial tienen ventajas comparativas relacionadas con nutrición y salud, si se compara con quienes no asisten a ningún tipo de programa educativo. De las familias en situación de desplazamiento, el 73% recibe apoyo económico para alimentos de las siguientes entidades o personas: Acción Social, uao, Secretaría Distrital de Salud, Operación Prolongada de Socorro y Recuperación opsr, Ministerio del Interior, Hospital / Sisben, Secretaría Distrital de Integración Social, Cruz Roja, Juan Bosco Obrero y la dueña de la casa. En las familias de desmovilizados el 26% recibe este apoyo de: Acción Social, Alta Consejería para la Reintegración acr, el Ministerio de Defensa, Ministerio del Interior, Oficina de Atención al Inmigrante y Secretaría de Gobierno. De las familias de desaparecidos el 20% recibe apoyo de Acción Social. De acuerdo con lo anterior, la principal atención humanitaria que reciben las familias en situación de desplazamiento se da en la alimentación. Mientras que en el caso de las otras afectaciones por el conflicto, la proporción se reduce a menos del 20%. Esto contrasta con el número de comidas que se ofrece a niños y niñas. Más del 50% de las familias en situación de desplazamiento y de personas desmovilizadas, ofrecen tres comidas al día a sus hijos e hijas. Entre 13 y 14% recibe entre 1 y 2. Los niños y niñas que reciben 5 comidas diarias, 14 y 16% respectivamente, se encuentran en institu- ciones de educación inicial. 85
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 4.3.4 Derechos de desarrollo La categoría de desarrollo, comprende todas las condiciones dotaciones y servicios que garanticen el pleno y armónico desenvolvimiento de los niños y las niñas como seres humanos desde la dimensión física, intelectual, afectiva, ética y social, no ser separado de su ambiente familiar, preservar su cultura, jugar y descansar y una educación que desarrolle sus potencialidades en el marco de la dignidad humana y en el reconocimiento de las identidades individuales o colectivas de acuerdo a su pertenencia étnica. gráfiCo 8. dereChos de la Categoría de desarrollo más vulnerados según las agentes eduCativas y más garantiZados según las servidoras y servidores PúBliCos. Al respecto, las agentes educativas hacen referencia a la vulne- ración a las condiciones de desarrollo integral 9%, el juego 2% y la educación inicial 2%. Mientras que las servidoras y servidores públicos, plantean que se garantizan las condiciones de desarrollo 53%, el juego 27% y la educación inicial 13%. Ninguno de los dos grupos relaciona el acceso a ámbitos de desarrollo cultural como derecho. Los derechos al desarrollo son complejos en relación con el ciclo vital de la primera infancia, pues allí se concentran buena parte de 86
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado las condiciones que se apropian en este momento de la vida. Razón por la cual, debe avanzarse en la comprensión que de sus implica- ciones tienen quienes orientan la atención a la primera infancia y los proyectos y programas para esta población. La pretensión de desentrañar las afectaciones humanas, remite a la condición humana ontológica y filogenética conocida de la primera infancia, las afectaciones ciudadanas retan la promoción y garantía de los derechos de la niñez en la ciudad de Bogotá. La niñez se considera como una construcción social, con referentes de los acontecimientos bioantropológicos de la gestación, nacimiento y lo que denominamos primera infancia. El cuerpo y el ser se desarrollan. La madre, el padre, son además de individuos, personas al igual que los niños y niñas. Siguiendo a la ontología del lenguaje de Echevarría48, los dominios que los caracterizan en todas las edades y en la diversidad de contextos sociales son el experiencial, el discursivo, el performativo, el moral y el emocional. A continuación, se muestra el mapa ecología de las afectaciones: gráfiCo 9. esquema de las afeCtaCiones desde el enfoque sistémiCo maPa eCología de las afeCtaCiones, esPejo 2009. 48 Rafael Echevarría. Ontología del lenguaje. Dolmen. (2000) 87
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Por dominio experiencial entendemos las acciones vividas y por vivir, que expresamos a través de múltiples lenguajes. Por dominio discursivo la expresión corporal y oral, con la cual nos comunicamos con otros y con nosotros mismos dando sentido a lo que hacemos. Por dominio preformativo las formas de hacer las cosas según un orden establecido, unas pautas, costumbres, prácticas sociales y cultu- rales de crianza. Por dominio moral las declaraciones acerca de las acciones que pueden, no pueden y deben ser realizadas en determinadas circuns- tancias. Las acciones morales las hacemos para declarar respecto de lo permitido, lo prohibido, lo obligatorio (Echevarría, 2000). Por dominio emocional las acciones que se basan en los estados de ánimo tales como la resignación, el resentimiento, la ambición-deseo, la aceptación y la paz. Las emociones pueden afectar el lenguaje-los discursos-la moral así como las anteriores a las emociones. Cabe resaltar que las afectaciones del cuerpo/mente no sólo acontecen en los dos primeros años. Más grave aún, si las afectaciones se generan en los dos primeros años de vida de los niños y las niñas, las consecuencias son alarmantes. Durante el tercer, cuarto, quinto y sexto año también. La importancia de la presencia de padre y madre y otros cuida- dores en los dos primeros años es fundamental. En efecto, los últimos tres meses prenatales y los dos primeros años después del nacimiento han sido denominados como período de crecimiento acelerado del cerebro, debido a que el 75% del peso cerebral se logra en ese momento. Para asumir la magnitud de las afectaciones, se relaciona el cerebro/espíritu, para leer el desarrollo neuronal, las conexiones neuronales, la mielinización49, y las relaciones sociales construidas, la 49 La mielinización es el proceso mediante el cual se desarrolla una vaina lipoproteica alrededor del axón llamada mielina. Este proceso es fundamental porque cambia la velocidad de conducción de las fibras nerviosas y con ella la conducta y otras funciones superiores del sistema nervioso. En los seres 88
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado estimulación por cuidadores, la educación inicial, “la puericultura” los ambientes lúdicos, los vínculos afectivos, el disfrute de la imagi- nación/fantasía, la configuración de la subjetividad, la construcción interpersonal de realidades, las reglas sociales y la participación en una sociedad a través de significados, signos y símbolos. Las afectaciones se valoran en dos dimensiones: la física corporal y la simbólica. Además es preciso considerar si el niño y niña tienen afectaciones, también las tendrán sus relaciones inmediatas, bien los padres, también los cuidadores; a su vez si estos están afectados y por resonancia afectan a los niños y niñas, por eso es sugerente abrir la visión al contexto de afectación/sanación y no sólo a las personas en su singularidad. La afectación de contexto es una afectación de la existencia del ser en relación con otros seres. Estas relaciones afectadas son mentales, de ahí la importancia de detallar la cultura, las ideas, las costumbres, las pautas de crianza y las pautas de afrontamiento y recur- sividad ante el conflicto armado. La dialógica de la afectación son las capacidades y las posibilidades. En el conflicto armado se confrontan las capacidades, las posibilidades, las necesidades infantiles. 4.3.4.1 En el desarrollo físico El niño o niña encuentra dificultades para satisfacer sus necesi- dades básicas corporales, no puede crecer ni desarrollarse de acuerdo con el nivel que le corresponde a su edad y características, y muestra señales en la alteración de las rutinas a las que está acostumbrado que lo diferencian claramente de niños y niñas como él o ella. humanos la mielinización se intensifica poco después del nacimiento y las regiones sensoriales de la corteza cerebral son las primeras en lograrlo, las motoras lo hacen posteriormente. Ramírez, Luis (2009). Desnutrición y cerebro. Archivos de medicina. Universidad de Manizales. 89
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia gráfiCo 10. afeCtaCiones en el desarrollo físiCo identifiCadas Por las familias y agentes eduCativas. Las respuestas en este gráfico no son excluyentes. • Alteración en el control de esfínter*: Movimientos involuntarios, desorganización, pérdida. • Comportamiento muy activo**: hiperactivo y muy activo. • Movimientos***: Lentitud, inmovilización muscular. • Relacionados con la ingesta****: come mucho o poco. Se considera una afectación filogenética/física cuando el niño o niña come mucho y cuando se hacen lentos los movimientos. También pero en menor proporción, que los movimientos repetitivos, el poco sueño, la inmovilización muscular, las alteraciones en el control de esfínteres y el cambio en el color o palidez, son otras afectaciones que se presentan en los niños y niñas. Al particularizar las afectaciones se evidencia que tanto en los niños y niñas que han vivido la situación de desplazamiento, como en los hijos e hijas de desmovilizados y de desaparecidos, cerca del 50% son considerados como muy activos. Para la última afectación, el 50% presenta cambios en el sueño y en el color de la piel. En los hijos e hijas de secuestrados, refieren la hiperventilación y los movimientos repetitivos como las principales alteraciones de niños y niñas. 90
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado 4.3.4.2 En el desarrollo social El niño o niña expresa cambios negativos o destructivos en las maneras de relacionarse consigo mismo, con los demás y con su entorno. En el aspecto social, encuentran que los niños y niñas afectados por el conflicto armado juegan muy brusco con sus compañeros, son destructores con los juguetes y se muestran temerosos con sus compa- ñeros y con los adultos, muchas veces evitan el contacto con los demás, se aíslan y son agresivos, sobre todo con sus pares. Lo anterior es recurrente en el 27 y 28% de los niños y niñas en situación de desplazamiento e hijos e hijas de desmovilizados. En el 50% de los hijos e hijas de desaparecidos y en el 20% de los hijos e hijas de secuestrados, en estos últimos se resalta que el 60% evita el contacto con los demás. gráfiCo 11. afeCtaCiones en el desarrollo soCial identifiCadas Por las familias y agentes eduCativas. Las respuestas en este gráfico no son excluyentes. 91
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 4.3.4.3 En el desarrollo emocional El niño o niña encuentra dificultades en la forma de expresar y recibir cariño de quienes lo rodean o manifiesta inseguridades y miedos en sus maneras de comunicarse con los adultos y pares. En lo emocional, se reconoce que algunos niños y niñas víctimas del conflicto armado demandan mucho afecto, otros tienen pocas expresiones de afecto, algunos son muy callados, aislados, retraídos y con mucha frecuencia demuestran temor, se ponen de mal genio con mucha facilidad y otros hablan mucho. Varios de los niños y niñas demuestran pasividad a la hora de hacer alguna actividad, otros por el contrario tienen exceso de energía durante el día y son intensos (no se quedan quietos) y tienen dependencia sobretodo de su madre. gráfiCo 12. afeCtaCiones en el desarrollo emoCional identifiCadas Por las familias y agentes eduCativas. Desconfianza Indiferencia Se golpea a si mismo Pensamientos y fantasías relacionados con el evento Recuerdos recurrentes Cambio brusco de risa a llanto Sueño perturbado Reacciones de sobresalto Ansiedad Impulsivo e impulsiva Pesadillas No hay respuesta Vomito Preocupación Llanto Retraído o retraída Pocas expresiones de afecto Aislamiento Silencio Temor Habla mucho Demanda afecto Las respuestas en este gráfico no son excluyentes. Las diferencias de la información entregada por miembros de familia y agentes educativas pueden indicar que los niños y las niñas, son más observados en sus familias que en los ambientes educativos. En la población en situación de desplazamiento se resalta con el 20%, la demanda de afecto, la rabia con el 18%, el temor y el hablar 92
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado mucho con el 16%, respectivamente. Los hijos e hijas de desmovilizados hablan mucho, 23%, demandan afecto, 21% y sienten temor, 16%. En los hijos e hijas de desaparecidos resalta la preocupación y la demanda de afecto con el 60%, la rabia con el 50% y la ansiedad y la tristeza con el 40%. Los hijos e hijas de secustrados reportan en 60% la ansiedad, el hablar mucho, la rabia, los recuerdos recurrentes y el temor. 4.3.4.4 En el desarrollo cognitivo Es el esfuerzo del niño o niña por comprender y actuar en su mundo. Por otra parte, también se centra en los procesos del pensamiento y en la conducta que refleja estos procesos. Se inicia con una capacidad innata de adaptación al ambiente. Las afectaciones en este desarrollo aparecen cuando al niño o niña manifiesta dificultades en el desarrollo de procesos para la observación, comunicación y lenguaje, en la relación con los demás compañeros. Estas afectaciones se expresan en lo psicomotriz y en el lenguaje. gráfiCo 13. afeCtaCiones en el desarrollo Cognitivo identifiCadas Por las familias. Las respuestas en este gráfico no son excluyentes. 93
  • 94.
    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia También se destaca la carencia de respuestas frente a estos aspectos de la vida de los niños y las niñas por parte de las agentes educativas. No hay un reconocimiento de las dificultades que deja el conflicto armado en ellos en este aspecto, y se sigue creyendo que los niños y niñas son -normales-. Esto significa que aún hace falta obser- vación, detenerse en los niños y las niñas y ponerse en sus zapatos, entenderlos no como adultos sino desde ellos mismos y reconocer que la guerra incide en ellos a pesar de su corta edad. Sin embargo, quienes sí reconocen que estos niños y niñas se encuentran afectados por la guerra, se dan cuenta que se les dificulta relacionarse con los demás, se les retarda el desarrollo psicomotriz y la expresión del lenguaje hablado. En cuanto al lenguaje hablado, hay todavía niños y niñas que tienen problemas para comunicarse, para hacerse entender, algunos hablan muy poco y otros tienen dificultades en la pronunciación, en edades que ya debían estar expresándose por medio del habla. 4.3.4.5 En sus comportamientos y actitudes El niño o niña manifiesta cambios en la forma de expresarse y estos se revelan en su estado de ánimo, manera de reaccionar. La persistencia de la visión fisicalista se evidencia cuando identifican la pasividad, el exceso de energía y otros comportamientos identificados son la inten- sidad y el aumento de la actividad auto - erótica. En los niños y niñas en situación de desplazamiento, se identifican principalmente el exceso de energía, la impulsividad y la dependencia. En los hijos e hijas de desmovilizados, la dependencia y el exceso de energía. En los niños y niñas con familiares desaparecidos, resalta la impulsividad y la pasividad. Para los niños y niñas con familiares secuestrados, la dependencia, el exceso de energía y la intensidad se manifiestan frecuentemente. 94
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado gráfiCo 14. afeCtaCiones en los ComPortamientos y aCtitudes identifiCadas Por las familias y agentes eduCativas. Las respuestas en este gráfico no son excluyentes. 4.3.4.6 Representaciones de la situación de conflicto armado por niños y niñas La representación por parte del niño o la niña de la vivencia de conflicto armado, se entiende a través del intérprete quien simboliza las situaciones expresadas por los niños y niñas. Es así como el 72% de las agentes educativas reporta situaciones por medio de juegos de pistolas, de peleas, amenazas hacia los otros niños. Otras formas de representación que aparecen son: la agresividad, querer ser paramilitar y contar historias sobre su lugar de origen. A pesar de la evidencia de estas representaciones, el 34% de las agentes educativas prefiere no preguntar sobre dichas situaciones, otro 34% preguntan cuando están con todo el grupo y el 32% pregunta solo al niño o niña. La mayoría de las agentes educativas desde su rol como formadoras frente a la situación de conflicto armado vivida por el niño o niña, le brindan afecto y seguridad, además de utilizar estrategias como hacer seguimiento al niño o niña, dialogar sobre sus representaciones en los juegos respetando su vida privada, dándole orientación, mediante el juego, inculcándole valores y alegrándole la vida. 95
  • 96.
    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia gráfiCo 15. reCreaCión del evento de ConfliCto armado La correspondencia entre los dominios personales tales como la experiencia, los discursos, la moral, las emociones y las preformativas son capacidades en construcción en la primera infancia con unas carac- terísticas simbólicas que merecen toda la atención. Las representaciones sociales, como construcciones de significado para una comunidad, una red de familias, un sistema de formación, son evidencias lingüísticas asumidas en el conflicto armado. Unas representaciones se expresan con frases, otras con descripciones de escenas/sucesos. Así los niños y niñas afectados describen situaciones que expresan su vivencia de la situación de conflicto armado. En estos juegos se aprecian las amenazas vividas, las emociones de rabia, miedo y tristeza. A la par los deseos asignados a los personajes del juego: ser paramilitar, contar historias sobre su lugar de origen en donde en unos casos se extraña por lo bello, en otros no se requiere recordar por la intimidación, la agresividad, el miedo al reclutamiento. De acuerdo con las respuestas de las familias, los demás juegos referenciados para los niños y las niñas se corresponden con los de otros y otras de su edad que no han vivido las situaciones de conflicto armado. 96
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado 4.3.4.7 Derecho al juego y a ámbitos de desarrollo cultural En lo que refiere a las niñas, la mayoría juega a las muñecas y al juego de roles. Otros juegos identificados, pero en menor proporción, son: juego de manos, manualidades, matar guerrilleros, hacer cosquillas, rondas, en el columpio, al amigo imaginario y piquis. Según las agentes educativas, el 47% de los niños y las niñas juega a las muñecas, 30% a la cocina pero también juegan con las pelotas, la casita, las fichas, a la profesora, a la enfermera, a la peluquería y con los juegos de mesa. Sólo el 4% de las niñas juega a matar guerrilleros. En su mayoría, los niños y las niñas juegan con los amigos y vecinos. Además, gran proporción de familias identificaron que el niño o la niña juega con los hermanos, y otras afirmaron que juega con el abuelo, tío, primos y sobrinos. En unos pocos casos, el niño o niña juega como la mamá y con el papá. En relación con el tiempo que el niño o la niña juegan, se tiene que 33% de los niños y niñas de las familias entrevistadas juegan todo el día, 25% entre 1 y 2 horas, y 11% reporta que el niño o niña juega toda la mañana o toda la tarde. De acuerdo con lo anterior, se infiere que en general los niños y niñas en primera infancia continúan desempeñando actividades relacionadas con el juego, a pesar de las situaciones vividas en el conflicto armado. Lo que indica que este lenguaje es prioritario en las propuestas de atención para esta población. Así mismo el baile y el canto como lenguajes de expresión artística son esenciales para niños y niñas. Al 91% de ellos y ellas le gusta bailar y al 86% cantar. Por ende, la mayoría de los niños y niñas saben canciones, en menor proporción cuentos, dichos, versos y adivinanzas. Sin embargo, tanto para las agentes educativas, como para los miembros de familia el acceso a ámbitos de desarrollo cultural no se constituye en un derecho de los niños y las niñas. Algunas familias informaron que sus hijos e hijas asisten a actividades de recreación y deporte en los parques y una niña está inscrita en el programa Batuta. 97
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 4.3.4.8 Educación inicial El Distrito Capital avanza en la atención a la población afectada por el conflicto armado en las instituciones de educación inicial. Sin embargo, en los jardines infantiles de la sdis, la proporción de cupos en relación con la población total es insuficiente, sin contar con que el país y la ciudad no cuentan con los desarrollos pedagógicos para realizar la atención diferencial que niños, niñas y familias requieren. Esta información contrasta con la ofrecida por las servidoras y servidores públicos, quienes desde la coordinación de programas y proyectos consideran que en un 80% no hay dificultad en el acceso a las instituciones de educación. Como se ha descrito en la metodología, una parte importante de los instrumentos fue aplicada en jardines infantiles, por tanto, la proporción de niños y niñas que están vinculados a instituciones de educación inicial es alta. De los niños y niñas que no están vinculados a instituciones de educación, 37% en situación de desplazamiento y 42% hijos e hijas de desmovilizados, en sus casas juegan, pintan, ven televisión y duermen. A un pequeño porcentaje la mamá les enseña, lavan la ropa y asisten a un proyecto psicosocial. El 62% de niños y niñas en situación de desplazamiento cuenta con educación inicial. De este grupo, el 36% va a colegio público, el 33% a jardín infantil público, 12% a hogar comunitarios de icBf, 7% a jardín comunitario, 5% a colegio privado, 4% a jardín infantil privado y 4% a hogar infantil de icBf. De los hijos e hijas de desmovilizados, el 58% asiste a una insti- tución de educación. De los cuales, el 36% está en colegio público, 20% en hogar comunitario de icBf, 16% a jardín infantil público, 12% a hogar infantil de icBf y 8% a jardín comunitario. Los hijos e hijas de desaparecidos y secuestrados en su totalidad asisten a una institución de educación inicial. Los primeros van en un 70% a colegio público, 20% a colegio privado y 10% a jardín infantil privado. Los segundos, en un 60% a jardín infantil privado, en 20% a jardín infantil y colegio público. 98
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado Es evidente como la situación económica de las familias incide en la vinculación de niños y niñas a instituciones de educación inicial. Es así como los niños y niñas con familiares secuestrados asisten en gran proporción a instituciones privadas, seguidos de los hijos e hijas de secuestrados. En el caso de los niños y niñas en situación de desplazamiento y de los hijos e hijas de desmovilizados la mayoría asiste a instituciones públicas. Esta situación puede presentarse por la oportunidad que se ofrezca de acceder a la institución, o porque no se cuenta con recursos económicos para acceder a otro tipo de institución. Al respecto, manifiestan contar con apoyo económico para la educación de sus hijos e hijas, 44% de familias en situación de despla- zamiento, 65% de desmovilizados y 10% de desaparecidos. El primer grupo, recibe este apoyo de Acción Social en 22%, Secretaría de Educación Distrital y cadel 25%, icBf el 5%, de la uao el 15%, en un 2% como afiliación a población especial y 2% del jardín infantil. En el segundo grupo no se especifica en un 50% de donde proviene la ayuda, las demás indican el Ministerio de Interior, 29%, Alta Conse- jería para la Reintegración acr 11%, Acción Social, 7% y Ministerio de Defensa 4%. En el último caso, es el colegio quien ofrece el apoyo para la educación. Del total de las familias de los niños y niñas que se encuentran vinculados a una institución educativa, el 63% afirma que la maestra o la madre comunitaria reconoce la situación de conflicto armado por la que el niño o niña ha pasado. Aún cuando no manifiestan que los niños y niñas reciban atención particular a esta situación. Por su parte el 75% de las agentes educativas consideran que su institución no tiene en cuenta la situación de conflicto armado vivida por los niños y las niñas dentro del proyecto pedagógico. El 25% que reconocen que su institución tiene en cuenta la situación de conflicto armado, considera que se hace por medio de la integración, intentando contrarrestar lo que sucede, reduciendo la violencia intrafamiliar, haciendo acompañamiento y estableciendo jardines especiales, como los del icBf, para niños y niñas afectados por el conflicto armado. 99
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 4.3.5 Derechos de participación ciudadana Entre los derechos de participación ciudadana se encuentra referencia a ser tratados como ciudadanos y tener las condiciones básicas para vivir en sociedad y ejercer la libertad. El derecho a la participación reconocido en la Convención de los Derechos de la Niñez, en la Constitución Política Nacional, en el Código de la Infancia, y en la Política de Infancia, no es solo marco legal o instrumento jurídico, es un derecho transversal a todos, tal y como lo expresa Crowley(1998) : La participación es un principio director clave, es un derecho “facilitador”, es decir que su cumplimiento contribuye a asegurar el cumplimiento de todos los demás derechos. No es solamente un medio para llegar a un fin, ni tampoco simplemente un “proceso”: es un derecho civil y político básico para todos los niños y, por tanto, es también un fin en sí mismo la participación debe ser respetada no sólo como meta, sino asimismo como una estrategia para alcanzar otras metas. Es así como en la situación de los niños y niñas víctimas del conflicto armado se revela el incumplimiento de este derecho y la forma como se ven afectados los demás derechos. En esta caracterización se abordan los artículos de la cdn que constituyen el derecho a participar, una mirada a la situación de los niños y las niñas que han sido víctimas del conflicto armado; con relación a: expresar libremente su opinión y a que su opinión sea tenida en cuenta en los asuntos que lo afectan (Art. 12). El derecho a la libertad de expresión y a buscar, recibir y difundir información (Art. 13). El derecho a la libertad de pensamiento, consciencia y religión (Art. 14). Derecho a la libertad de asociarse (Art. 15). Derecho a tener un nombre, nacionalidad, registro civil, a conocer a sus padres y a tener una familia (Art. 7 del derecho a la protección). El derecho a la participación es tal vez el derecho más vulnerado, en la medida en que aún se piensa que la única manera de participar como ciudadanos es votando. En la primera infancia, la participación no siempre se expresa por medio de palabras, existen otras maneras como el juego, los sonidos, los comportamientos y actitudes, que deben ser tenidas en cuenta. 100
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado La ciudadanía da el derecho a tener derechos a partir del recono- cimiento de la ciudadanía civil y social de los niños y las niñas. Da cuenta de las libertades de expresión, de pensamiento, de asociación y requiere que los niños y las niñas tengan la posibilidad de participar en la vida de la familia y de la sociedad. gráfiCo 16. dereChos de la Categoría de Ciudadanía más vulnerados según las agentes eduCativas y más garantiZados según las servidoras y servidores PúBliCos. En relación con esta categoría de derechos, las agentes educa- tivas plantean que se vulnera en niños y niñas en primera infancia el expresarse libremente y el ser escuchado (11%), principalmente en las familias, que para ellas no generan este tipo de espacios. Las servi- doras y servidores públicos consideran que se garantiza la expresión (40%), participar y ser tenido en cuenta (20%), estar registrado (13%) y reunirse e interactuar con la sociedad (7%). Llama la atención que el reconocimiento de las diferencias de etnia, sexo y cultura no se menciona, cuando es evidente que en el conflicto armado, los derechos colectivos de pueblos indígenas y afro colombianos, así como la cultura en general se afecta directamente. 101
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 4.3.5.1 Registro civil y reconocimiento de las diferencias Más del 92% de los niños y niñas cuentan con registro civil de acuerdo con la información suministrada por las familias. La totalidad de los que se encuentran en instituciones educativas tiene este documento. Esta información coincide con la II env que muestra que el 96,5% de los niños y las niñas cuentan con registro civil en los hogares inscritos en el rupd. Al preguntar a las familias por la forma en que se sentían en diferentes espacios, la mayoría se siente acogido en el lugar de vivienda, el barrio, las oficinas del Estado y las organizaciones sociales. Una proporción importante que oscila entre el 13% y 29% se siente ajena en los lugares mencionados, principalmente en la vivienda y las organi- zaciones sociales. Por cuanto la llegada a la ciudad modifica el contexto y por ende las relaciones con el entorno. Un porcentaje entre el 7 % y el 14% se ha sentido rechazado, especialmente en las oficinas del Estado y el lugar de vivienda. Como se ha evidenciado, las rutas de atención a la población no siempre son comprensibles y asequibles a su nivel educativo, a lo que se suma el hecho de haber vivido una situación de conflicto, lo que en algunas zonas de la ciudad genera un estigma para las familias. En cuanto a cómo acoge la comunidad educativa a los niños y niñas afectados por el conflicto armado, el 38% de las agentes educa- tivas considera que se les acoge en igualdad de condiciones, es decir, sin tener en cuenta la situación que han vivido. El 17% con afecto, el 9% afirma que sin cuestionamientos, 11% que se les integra al grupo y el 9% considera que se les da mayor atención. Otras respuestas fueron: con respeto, rechazo, indiferencia y a través de la restitución de sus derechos. Estas afirmaciones reflejan la forma en que las adultas y adultos responsables de la protección y cuidado de los niños y las niñas por fuera del sistema familiar: agentes educativos y servidoras y servi- dores públicos, no acceden a la comprensión de la complejidad de la situación del conflicto armado. Su labor es fundamentalmente 102
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado operativa y funcional: en la atención inmediata, revisión de la situación, remisión, ubicación a las familias, lo que no les permita ligar lo que aparentemente esta separado o apreciar la incertidumbre que genera esta situación, ni mucho menos para resaltar la recursividad con que cuentan estos sistemas familiares, sociales y humanos para afrontar la vida social y ciudadana. 4.3.5.2 Libertad de expresión y derecho a ser escuchado El 90% de los niños y las niñas conversan con su madre, padre, familiar o cuidador. Este grupo de familias aborda temas relacionados con las actividades cotidianas y responsabilidades en el colegio, 84%, de la familia y amigos, 29%, le da consejos y de su comportamiento, 14% y sobre el lugar de origen, el conflicto armado y el país, el 10%. El 60% de las familias afirma que los niños y las niñas hacen preguntas sobre su vivencia en relación con el conflicto armado. De este grupo, el 27% se siente capaz de responder las preguntas que el niño o la niña hace. El 16% de las familias prefieren no responderle y el 12% no dieron información al respecto. Las familias que responden a sus hijos e hijas, aseguran que contestan de la siguiente forma: explicándole la verdad, respondiéndole de forma corta, explicándole las dificultades vividas, diciéndole que la guerrilla es un grupo malo, les cuentan cómo fue el desplazamiento, hablan sobre una solución para salir adelante, sobre la maldad y sobre cómo la vida puede mejorar estando en un nuevo lugar. En el conflicto armado, los sistemas familiares se debilitan en sus relaciones y en la capacidad para comunicarse. La fractura de las redes a través de las cuales edificaron y construyeron vinculos en sus lugares de origen, en las que se encuentran estructuras capaces de contenerles, pero que ya no existen. Así mismo, la comunicación con los niños y las niñas se ve afectada, las conversaciones que se establecen con ellos y ellas cuando solicitan información son de juicios, responsabilidades, actividades cotidianas o consejos; pero cuando los niños y las niñas indagan sobre su lugar de origen y el conflicto las respuestas son 103
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia reguladas por el miedo. Así pues el ejercicio de la participación como derecho cuenta con dos caras la posible y la opacidad o fractura de la participación por las circunstancias. Algunas familias afirman que responden con evasivas, que prefieren no recordar la situación vivida, que les da temor hablar sobre lo sucedido, que le mienten al niño o la niña para no contar lo sucedido, que no recuerdan muchas cosas que pasaron y una familia reconoce que no sabe qué hacer cuando el niño o la niña hace preguntas sobre la situación de conflicto armado. Por ende, las condiciones de la familia y el entorno no permiten la garantía del derecho que tienen los niños y las niñas a expresarse libre- mente, a buscar, recibir y difundir información. Es en la familia a través de los procesos de interacción y comunicación entre sus miembros que se construyen la identidad, se incorporan y asumen las reglas, normas, creencias, jerarquías y roles. La familia se entiende como una organi- zación productora de conversaciones en la vida cotidiana, con las cuales otorga sentido a su existencia. Prontamente los niños y niñas la aprenden y con su lenguaje, el juego y la imaginación contribuyen a la familia en su configuración. Los niños y las niñas extrañan su lugar de origen. Les hacen falta en primera instancia los animales y la naturaleza, 31%; sus familiares, 28%; la libertad del lugar donde vivían, 23%; la casa, 9%; sus amigos y vecinos, 8%; la comida, 8% y otros aspectos como todo, el colegio, su calidad de vida, la tranquilidad, las fiestas, bañarse por el calor, la televisión y sus juguetes. Lo que corroborá la importancia del entorno para los niños y niñas, así como de las relaciones construidas con familiares, amigos, vecinos y animales. En relación con los riesgos que el niño o la niña corría frente a las situaciones de conflicto armado que la familia vivía, se tiene que 37% de los niños y las niñas corría el riesgo de morir. En el 18% de los casos no se respondió esta pregunta, 14% existía el riesgo de ser reclutado 104
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado por los grupos armados al margen de la ley, 9% enfrentamientos, 3% riesgos psicológicos y de bombas y minas. Lo que refleja la exposición directa de los niños y niñas en primera infancia al conflicto armado, lo que genera su condición de víctimas directas, tanto por las dificultades para acceder al ejercicio de sus derechos, como por el riesgo de muerte de ellos y sus familiares cercanos. 4.3.5.3 Participar y ser tenido en cuenta Al preguntar a las familias por las decisiones en las que son tenidas en cuenta las opiniones de niños y niñas, se resaltan las relacionadas con los horarios y las de organización de la vivienda. A su vez, en cuanto a las reglas, las familias respetan los horarios de comidas, de acostarse, de levantarse y ver televisión. Además, el orden, el respeto a los adultos y el aseo son otras de las reglas al interior de cada familia. En relación con la toma de decisiones en familia, se contestó que en el 34% se dialoga con la pareja, en 29% tienen en cuenta la opinión de todos y en el 20% las situaciones que ameritan decisiones están a cargo de la mamá. Las reglas y las órdenes todavía priman sobre la opinión, las expresiones y las actitudes del niño y la niña como modo de partici- pación. En los jardines por ejemplo, no se tienen en cuenta los gustos, costumbres, lugares de origen y la ropa y la comida a la que estaban acostumbrados. Los niños y niñas en primera infancia víctimas del conflicto no tienen la posibilidad de dialogar, de ser escuchados y de poder escoger, según sus costumbres y hábitos lo que ellos quieren, ni dentro de sus casas, ni en las instituciones educativas y muchos menos en la ciudad. En cuanto a los gustos del niño o la niña que se tienen en cuenta en las familias, se encuentra que a 45% se les tiene en cuenta sus gustos en la alimentación, a 34% en cuanto a su vestuario y su cabello, al 25% en las actividades que realiza la familia y al 13% se les reconocen en lo relacionado con sus juguetes. 105
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia Otras situaciones en las que se tienen en cuenta los gustos son: en las fechas especiales, en lo que ellos quieran, cuando quieren ver televisión, en los cultos religiosos, cuando quieren oír radio y en donde quieren dormir. gráfiCo 17. toma de deCisiones en la familia. NS/NR*: No sabe / No responde Respecto a cómo eligen los niños y las niñas en su vida cotidiana, 37% elige de acuerdo a sus gustos frente a una situación, 25% lo hace por medio del diálogo y en 19% de los casos no se dio información sobre este tema. Sobre la misma pregunta, otras familias contestaron que el niño o la niña elige por medio de señales mostrando lo que desea, al salir de compras, discutiendo sobre lo que quiere, por los colores de ciertos objetos que desea, de forma espontánea, por votación y según la edad que tienen pueden elegir dentro de su familia. En las instituciones de educación inicial, las agentes educativas afirman que el 87% de los niños y niñas participa en las actividades realizadas de pintura y lectura, el 66% en la organización del salón y el comedor, el 58% en las decisiones relacionadas con los horarios, el 106
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado 45% frente a la alimentación, el 45% en las reglas de la institución y el 23% en las salidas de la institución. gráfiCo 18. miemBro de familia que manda en la Casa. En cuanto a las estrategias para que los niños y las niñas se organicen, las agentes educativas consideran en un 26% el permitir conversatorios donde se discuten las formas de organización, otro 19% dice que según las reglas se da la organización. Otros planteamientos son: a través de las actividades lúdicas, realizar actividades pedagó- gicas, organización por medio de los horarios, permitir la organización de forma individual, por medio de la orientación y permitiendo la elección de un representante. La persona encargada de tomar decisiones en la institución educativa es en un 38% la madre comunitaria. Un 28% considera que todo el equipo de trabajo y para un 21% es la coordinadora la encargada de esta función. En lo que refiere a las servidoras y servidores públicos, el 60% afirma que la opinión de los niños y niñas debe tenerse en cuenta a partir del nacimiento; sin embargo, cuando se pregunta por los diferentes espacios donde se debe dar y se ejerce la participación en las instituciones y programas que coordinan, el resultado es que se les tiene en cuenta sólo en actividades muy puntuales. 107
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia En este sentido, 3 servidoras y servidores públicos del nivel Distrital plantean que no se les consulta la opinión a los niños y niñas de primera infancia, en las situaciones que los afectan para su organi- zación, expresión y participación. Una persona dice que los espacios de participación son los consejos locales y otras tres, que tienen parti- cipación en lo que tiene que ver con actividades lúdicas que se realizan en sus instituciones. En el nivel local las respuestas son variadas. De las 4 personas de los centros zonales del icBf, una dice categóricamente que no se consulta la opinión ni se propician espacios de organización para estos niños y niñas. Otras dos personas de esa misma institución hablan de la parti- cipación a través de encuestas de satisfacción que permiten modificar los programas de acuerdo a los resultados, y otro servidor público dice que en los hogares comunitarios existen momentos pedagógicos en los cuales se promueve la participación. Un servidor público dice que en los programas con los que cuenta la Alcaldía Local de Bosa, no se tiene en cuenta la opinión de los niños y niñas. Agrega que sólo participan en los espacios de formación deportiva, en la celebración del Día del Niño y cuando se realizan actividades culturales. Esta opinión es común para las personas de las alcaldías locales. Se evidencia así la forma en que los adultos en todos los ámbitos deciden por niños y niñas, y que ellos y ellas sólo deben obedecer. En la primera infancia son aún muy pequeños para decidir qué es lo que quieren, lo que no, lo que les conviene y lo que no. Los adultos piensan que son ellos quienes deben decidir por los niños y niñas, sin importar lo que piensen o sientan con respecto a las decisiones que se toman y en las que se ven involucrados. En todos los ámbitos deben escucharlos, tener en cuenta su opinión, reconocer que tienen derecho a participar de las decisiones que los afectan y que los involucran. Que hay momentos en los que los niños y niñas pueden opinar, hacer acuerdos con sus padres y maestras, escoger e influenciar decisiones y situaciones. De esta manera, desde 108
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado muy pequeños los niños y las niñas entienden lo que es la participación y la democracia. Los niños y las niñas de 0 a 6 años afectados por el conflicto armado, apenas se asoman al derecho a la participación, sus familias se encuentran afectadas y sus redes también vulneradas por su situación de víctimas. Con su llegada a la ciudad están poniendo en juego sus capacidades y recursividades, para resistir, persistir, permanecer, perdurar y continuar de ahí que se estén asomando a unos mínimos que los vinculen desde el sentido de pertenencia o hacer parte de. Así el binomio participación-ciudadanía que permite a las personas hacer parte de una sociedad y de las decisiones que en ella se toman, no se garantiza para las familias de estos niños y niñas y para ellos y ellas. 4.3.6 Derechos de protección Los niños y las niñas en primera infancia victimas del conflicto armado de familias en situación de desplazamiento, desmovilización, víctimas de secuestro o desaparición forzada de sus padres, familiares o ellos mismos, han experimentado la crueldad del sufrimiento de la guerra. Esto hace que en muchas ocasiones comiencen la vida con casi todos sus derechos vulnerados, sin respuestas adecuadas a las situa- ciones específicas que han vivido, así como al estatus constitucional por ser victimas de crímenes de guerra. Los derechos de protección se relacionan con cualquier práctica que atente contra la dignidad y con las posibilidades de desarrollo integral como ser humano: ser víctimas de desplazamiento forzado, de violencia sexual, afectados en su libertad e integridad, el abandono emocional y psicoafetivo producto de la separación temporal o perma- nente de sus padres que genera el conflicto armado, tal y como lo expresa el Auto 251 de la Corte Constitucional. La protección comprende la obligación que tiene el Estado para responder de forma inmediata y de oficio contra toda práctica que atente contra la libertad y las posibilidades de desarrollo integral de los niños y niñas como seres humanos, estos derechos de protección están 109
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia consagrados en el artículo 20 del Código de la Infancia y la Adoles- cencia y contempla todos los tratados internacionales ratificados por Colombia. En la categoría de derechos de la protección se hace referencia a las situaciones que permiten al niño y niña no ser afectado por factores perjudiciales para la integridad humana, como son los derechos a no ser involucrado en conflictos armados, abandono, trabajo infantil, abuso sexual, maltrato y vivienda no adecuada. Para las agentes educativas, los derechos de protección vulnerados son el descuido y colocar a niños y niñas en situaciones de riesgo 26%, no ser maltratado 21% y no ser objeto de abuso físico 11%. Las servi- doras y servidores públicos consideran que se garantiza en un 40% el no ser descuidado, ni colocado en situaciones de riesgo; en 13% no ser maltratado y no ser objeto de abuso físico; el 7% a no ser explotado y no ser abandonado. gráfiCo 19. dereChos de la Categoría de ProteCCión más vulnerados según las agentes eduCativas y más garantiZados según las servidoras y servidores PúBliCos. Es de anotar, por lo significativo, que no aparecen nombrados en esta categoría: el derecho a no ser secuestrado y el derecho a no ser 110
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado involucrado en conflictos armados. Aún cuando, la conversación se enmarcará justamente en las afectaciones de niños y niñas en primera infancia que han vivido situaciones directas del conflicto armado como el desplazamiento forzado, la participación de sus padres o madres como actores armados, el secuestro y la desaparición de padres, madres y familiares cercanos. 4.3.6.1 No ser puesto en situaciones de riesgo y no ser maltratado En las gráficas se evidencia la diferencia en la percepción del riesgo de muerte, mientras que para las familias desplazadas este es del 54%, para las familias desmovilizadas sólo alcanza el 35%. Esta diferencia se puede relacionar con el hecho de que la mayoría de las familias de desmovilizados no necesariamente viven en las regiones donde se desarrollan las confrontaciones, lo que hace que para el 21% no exista ninguna percepción de riesgo frente al 9% de los desplazados. La percepción de riesgo frente al reclutamiento de menores, para los primeros es del 13% y para los segundos es del 14%. gráfiCo 20. riesgos que vivían los niños y niñas en situaCión de desPlaZamiento. 111
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia En el caso de las familias que han vivido el secuestro y la desapa- rición, la información suministrada no permite realizar conclusiones debido a que, en su mayoría, la situación de conflicto armado sucedió en el mismo lugar donde han vivido. Otras respuestas fueron: posibles desapariciones, expulsión, enfer- medades, aprender lo malo, abusos o robos, inestabilidad económica, bala perdida y ver sufrir a la familia. También se refieren a las bombas, minas, enfermedades, balas perdidas y ser encontrados por la Fiscalía. gráfiCo 21. riesgos que vivían los niños y niñas hijos e hijas de Personas desmoviliZadas. Al interior de las familias en situación de desplazamiento y de desmovilización, dadas sus condiciones sociales y económicas, se presentan situaciones de violencia en contra de de los niños y niñas, muchas veces causadas por prejuicios y las presiones a las cuales se encuentran sometidas. A las familias en situación de desplazamiento y de desmovilizados se les dificulta expresar las situaciones en las que actúan violenta- mente contra sus hijos e hijas, aunque coinciden al decir que cuando son groseros o desobedientes. En general, las familias reprenden a sus niños y niñas hablando fuerte y con regaños, golpeándolos, en menor proporción les prohiben la televisión y les quitan las cosas que le 112
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado gustan. Entre las otras formas de reprender se encuentran: amenazas, insultos, bañar al niño o la niña con agua fría, no hablarle o encerrarlo en el cuarto. Llama la atención que en las familias desplazadas son muy claras las situaciones de violencia contra los niños cuando están bajo estrés y por la situación económica. Al indagar sobre las diferencias en el castigo por ser niño o niña, el 14% de las familias asegura que existe esta particularidad. Entre las razones planteadas se encuentra en un 32% se reprende más al más grande, más fuerte a la niña en 20%, más a los niños porque son más rebeldes en 16%, al que se quiere más no se castiga en 8%, más fuerte al niño que no es del esposo 4% y 4% reprende más al que hace más daños. gráfiCo 22. situaCiones en las que el Padre o madre aCtúa de forma violenta Contra el niño o niña , en situaCión de desPlaZamiento. Si bien la diferenciación en el castigo por género es aceptada por una parte importante de las familias, al exponer las razones de la misma, solamente en el caso de los niños se hace referencia a su rebeldía, aún cuando son más castigadas las niñas. Así mismo, se 113
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia evidencia en las respuestas las situaciones a las que se ven expuestos los niños que no son de la misma pareja, como castigos más severos. En el caso de las familias que han vivido el secuestro y la desaparición, en su mayoría coinciden en afirmar que no actúan violentamente contra sus hijos. Del total de familias entrevistadas, 44% afirma que se han sentido mal por haber actuado de forma violenta contra el niño o la niña. De este grupo, 42% asegura que se siente mal cuando golpea a los niños y las niñas, 12% cuando no era necesario reprenderlo y 7% cuando lo grita. gráfiCo 23. situaCiones en las que el Padre o madre aCtúa de forma violenta Contra el niño o niña , hijos e hijas de desmoviliZados. En su mayoría, las familias consideran que la forma de reparar este acto violento contra el niño o niña es pidiéndole perdón y consin- tiéndolo o arrullándolo. Otras explican al niño o niña las razones del castigo y lo abrazan o lo cargan. En unos pocos casos, las familias reparan el hecho comprándole algo, reflexionando sobre lo sucedido, llorando y buscando un acercamiento con el o ella. Las agentes educativas afirman que algunos de los niños y las niñas llegan a las instituciones educativas con quemaduras, señales de accidentes, raspones y morados, violando su derecho a la protección y a no ser maltratados. 114
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    caracterización de lasafectaciones del conflicto armado gráfiCo 24. agresión familiar según las agentes eduCativas. El 55% de los padres y madres de los niños y niñas atendidos por las agentes educativas establece límites de forma respetuosa, el 32% grita, zarandea o le pega a los niños y niñas. El 26% llegan con moretones y raspones al aula de clases y el 11% con quemaduras o señales de accidentes. La mayoría de los servidores públicos afirma saber de muchos casos de violencia frente a los niños y las niñas que han vivido situa- ciones de conflicto armado. gráfiCo 25. agresión familiar según las servidoras y servidores PúBliCos. 115
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 4.3.6.2 Explotación infantil Las familias expresan que el niño o la niña desempeñan labores en el hogar como arreglar el cuarto y hacer aseo. Estas actividades se realizan a partir de los 3 años, las de cuidar a los hermanos a partir de los 5 años y hacer mandados y llevar razones y cosas pequeñas a partir de los 4 años de edad. También se identificaron algunos niños y niñas que son utilizados para trabajar, para vender en las calles o que son obligados a realizar actividades de mendicidad. Algunos acompañan a sus padres o madres a su lugar de trabajo porque estos no tienen con quién dejarlos y otros lo hacen para que aprendan “lo que es la vida realmente”. Al respecto las familias plantean que el 35% de los niños y niñas ha acompañado alguna vez al padre o la madre a su lugar de trabajo, el 6% ha llevado a cabo actividades de mendicidad con el padre o la madre, el 5% ha acompañado alguna vez a otras personas a su lugar de trabajo y el 1% de los niños y niñas han realizado actividades de mendicidad con otras personas. Del total de familias, el 5% expresó que existe alguna razón para que el niño o la niña en primera infancia trabaje o haya trabajado alguna vez. De este grupo que equivale a 9 familias, el 33% considera que la única razón es para poder estudiar, el 22% porque no hay nadie que las cuide, el 11% asegura que la razón es por necesidad y otro 11% afirma que el niño o niña debe trabajar para que aprenda. Otro 22% no da razón de por qué el niño o niña trabaja o debe trabajar. Las familias de este grupo de niños y niñas, reconocen que realizan trabajos como vender obleas, vender empanadas, actividades de mendicidad y labores de agricultura. Al respecto, las agentes educa- tivas afirman que el 94% de los niños y niñas atendidos por ellas nunca han trabajado. El 6% sí lo hace, en actividades de mendicidad y otras que no se determinan claramente. Esta cifra en relación con la muestra es elevada, sobre todo si se considera que son los niños y niñas de familias en situación de desplaza- miento, por las dificultades económicas en gran medida o por creencias culturales quienes principalmente trabajan desde temprana edad. 116
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    5. CaPaCidades, PotenCialidades y PerCePCiones identifiCadas Por los aCtores relevantes Desde la perspectiva sistémica las capacidades, potencialidades y dificultades hacen parte de un mismo sistema en la medida en que frente a las dificultades subsisten las capacidades y potencialidades. En tal sentido el lugar que estas juegan en la construcción de los espacios de reparación de los niños y las niñas en primera infancia, como efecto de los impactos del conflicto armado, son fundamentales porque posibilitan las autoregulaciones y la construcción de mundos posibles. De igual manera tanto las potencialidades y capacidades como las dificultades que los diferentes actores relevantes identifiquen en ellos y, en los niños, las niñas y las familias, están marcadas por las representa- ciones sociales que se tengan sobre la infancia, que para el caso, son los menores de seis años. Con relación a la caracterización de las afectaciones producidas por el conflicto armado en niños y niñas residentes en Bogotá, las capacidades y potencialidades encontradas permiten adelantar inter- venciones que tengan en cuenta todas las posibilidades de los niños, las niñas y sus familias y los mismos actores relevantes, para superar las afectaciones producidas por el conflicto armado. Estas capacidades y potencialidades pueden ser la base para diseñar propuestas centradas en la esperanza. Vale la pena recordar que las representaciones sociales son un aspecto inherente a la caracterización, en la medida en que la totalidad 117
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia de las respuestas a los instrumentos están atravesadas por las mismas. Por tanto, a continuación se presentan las representaciones de infancia como contexto de las capacidades del niño o niña consigo mismo, con los adultos, con los demás niños y niñas, y con su entorno, según los actores relevantes. 5.1 rePresentaCiones de la Primera infanCia Para los aCtores de la CaraCteriZaCión El reconocimiento de los saberes que sobre el niño y la niña en primera infancia afectados por el conflicto armado, tienen los actores de la caracterización es un eje central de los instrumentos. Si bien, estos saberes no implican necesariamente prácticas sociales estables, si marcan los comportamientos, además de ser indicativos de conoci- mientos y elementos constitutivos de las representaciones sociales. Por tanto los saberes, los significados y las significaciones expre- sadas verbalmente en las respuestas al instrumento, se consideran importantes en cuanto son fundamentales para comprender la perspectiva adulta desde la cual se abordan las relaciones y se nombra al otro y otra, en este caso los niños o las niñas menor es de 6 años afectados por el conflicto armado. Las significaciones, hacen inteligible la realidad, y son una producción subjetiva que da cuenta de la visión adulta del mundo infantil. Estas significaciones oscilan entre los ideales, la idealización de la infancia y las vivencias de su propia niñez. Algunas de ellas son nombres, frases con sentido a las cuales se les atribuye un valor y son indicaciones de acciones o por lo menos de intensiones de actuación. Para las familias ser niño o niña en un 16% significa ser protegido, 15% considera que es poder jugar, 13% plantea la inocencia, la felicidad y lo relacionan con el cariño y la ternura. El 12% dice que es la mejor etapa de la vida, para el 9% es un ser bonito, sin preocupaciones, el 8% afirma que es libertad y el 7% amor. En otros significados se enuncia: magia, curiosidad, travieso, poder aprender, transformar al padre, 118
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas comelones, crecer, el futuro, tranquilidad y recatado, algo imposible de explicar. Cuando se les pidió definir en una sola palabra al niño o la niña, las familias respondieron: el 23% tierno y delicado, el 12% activo, 12% hermoso y 9 % lo relacionan con el amor. En las demás respuestas se infieren características particulares como divertido, colaborador, cansón, noble, creativo, temeroso, grosero, llorón, triste y rebelde, entre otras. Cabe resaltar la forma en que la mayoría de los miembros de las familias refieren ideales de la infancia, alimentados por el momento de vida de sus hijos e hijas y la necesidad de protección y cuidado que requieren. Asociados principalmente a las características particulares de los niños y niñas, que emergen sin que se pueda abordar aún la comprensión de sus subjetividades. El 46% de las agentes educativas asocian niño o niña con la inocencia y el cuidado. Para el 21% es la mejor etapa de la vida. Otros significados enunciados son: la felicidad, el juego y los muñecos, el derecho a estudiar, no tener preocupaciones, la libertad, bonito, tiene derecho al vestuario y ser una persona que explora. También asocian el concepto de niño o niña con expresiones como: amor, magia, futuro, con crecer, ser cariñosos y como un don de Dios. El 7% de las servidoras y servidores públicos que trabajan en el nivel distrital identifican el ser niño o niña como la etapa más impor- tante del ser humano en términos de formación, atención afectiva, psicológica y nutricional. Sólo para el 3% son el grupo más afectado por el desplazamiento, por la pérdida de lazos afectivos y la población prioritaria para atender en el presente. El 2% coincide en que son el futuro: “la esperanza de lo posible hoy”, “período transicional donde se llena la maleta, afortunadamente no dura toda la vida”, “gran respon- sabilidad, de lo que hagamos depende su vida”. La mayoría de las servidoras y servidores públicos ubicados en el ámbito local afirman que esta población es el futuro. Algunos dicen que esta etapa es una oportunidad y otros la describen como pureza, 119
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia transparencia e ingenuidad. Solamente una persona contestó que es necesario ser garantes de sus derechos y otra que los niños y niñas significan el aquí y el ahora. Las significaciones que tienen las familias sobre los niños y las niñas están expresadas en términos afectivos, mientras que las agentes educativas reflejan una idealización de la infancia. Por su parte la comprensión que los servidores públicos tienen de la infancia varía dependiendo del nivel de su trabajo, distrital o local; lo que probable- mente trasciende al diseño de programas y proyectos en en el primer nivel, y a la implementación que de ellos se hace, en el segundo. Aún cuando la mayoría de las servidoras y servidores públicos entrevistados, no trabajan directamente con las familias afectadas por el conflicto armado, se indagó también por las emociones y senti- mientos que se presentaban en el trabajo cotidiano con las familias de los niños y niñas víctimas del conflicto armado. La nominación que aquí se hace de las emociones y sentimientos son más producto de las convenciones sociales que de la reflexión o la producción conceptual y teórica sobre el tema. De acuerdo con las respuestas, el sentimiento que está presente en la mayoría de ellos y ellas es la impotencia o incapacidad de resolver las situaciones que se presentan cotidianamente. También afloran la rabia y la tristeza, y en menor proporción, se expresan actitudes de apatía y desconcierto. Además, se adoptan posturas de escepticismo y sólo muy pocos hablaron de haber tenido momentos de alegría, de sentir empatía y ansiedad en la búsqueda de alternativas para resolver las situaciones que afrontaban. 5.2 CaPaCidades identifiCadas Por los miemBros de familia y las agentes eduCativas Se entienden las capacidades como las aptitudes, suficiencia, talento o disposición para comprender situaciones, para relacionarse con los otros y las otras, para adaptarse a otros medios y condiciones y para 120
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas la realización de acciones acordes con su ciclo vital y sus condiciones físicas, mentales, sicológicas y sensoriales. Con relación a las respuestas a esta pregunta se advierte dificultad para entender el concepto de capacidad tanto por parte de las agentes educativas como de las familias. En términos generales se confunden capacidades con afectaciones. 5.2.1 Capacidades de los niños y las niñas con consigo, con los adultos, con sus pares y su entorno. Para las familias las capacidades de los niños y las niñas fueron muy difíciles de identificar. Para los que lograron hacerlo, las capacidades no son nada diferente a los imaginarios e ideales que se tienen sobre ellos o sus actuaciones cotidianas. Como capacidades se identifican ser inteligentes, sociables, respetuosos, obedientes o lo que hacen y les gusta como jugar, los animales, los parques, entre otros. Pareciera ser que para las familias todos los niños y las niñas son iguales y como tal no perciben las particularidades de sus hijos e hijas que pueden y deben ser potenciadas. Para las agentes educativas, los niños y las niñas encuentran en el jardín infantil un lugar donde se muestran las capacidades para mantener una buena relación, el gusto por compartir y jugar. Otras de las capacidades son: cariñosos, buenos compañeros, respetuosos, serviciales, amables y que se dejan guiar. Los niños y niñas tienen buena relación con su entorno, cuidan la naturaleza. Son activos, tiernos, adaptables, comparten, organizados y les gusta jugar. Con las respuestas de las agentes educativas se confirma que existe una ideali- zación de los niños y las niñas y de la institución que los acoge. Los resultados a estas preguntas son de vital importancia para orientar los procesos de formación e intercambio de saberes y prácticas tanto con las familias como con los agentes educativos, en la medida en que es necesario enfatizar en la observación e identificación de las singularidades de los niños y las niñas para fortalecer los procesos de crianza y los procesos pedagógicos. 121
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia gráfiCo 26. CaPaCidades del niño o niña Consigo mismo, Con los adultos, Con sus Pares y Con el entorno identifiCadas Por los miemBros de familia y agentes eduCativas. CaPaCidades Consigo mismo CaPaCidades Con los adultos 122
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas CaPaCidades Con sus Pares CaPaCidades Con el entorno Las respuestas en estos gráficos no son excluyentes. NS/NR*= No sabe/ No responde. 123
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 5.3 CaPaCidades del niño y niña Consigo mismo, Con los adultos, Con los demás niños y Con su entorno, según los servidores PúBliCos Los servidores públicos del nivel distrital consideran que los niños y las niñas han desarrollado habilidades para el trabajo en el campo debido a que desde pequeños se les ha exigido asumir roles de adultos; además, afirman que son alegres, solidarios, tiernos, activos, receptivos, extro- vertidos y no han perdido su capacidad de juego. También agregan que son hábiles para sobrevivir, que desarrollan gran capacidad de adaptación y se vuelven “intermediarios o traductores” entre las nuevas comunidades donde habitan ahora sus familias. Así mismo, el haber vivido el conflicto armado les da un conocimiento sobre la realidad del país, tienen grandes posibilidades y mantienen una actitud de esperanza que no permite que se queden en la tragedia. Los servidores públicos consideran que los niños y niñas afectados por el conflicto armado maduran más rápido que cualquier otro niño. Una capacidad que se reconoce unánimemente por todas las personas entrevistadas es su capacidad de adaptación y solidaridad con sus padres y sus hermanos. Además, se vuelven muy recursivos frente a las limitaciones. 5.4 PotenCialidades y fortaleZas identifiCadas Por las familias Se entiende como potencialidad algo que existe de por sí incorporado en el ser humano y que tiene la posibilidad de desarrollarse. La potencia- lidad en los sujetos es la capacidad para adquirir nuevos conocimientos, desarrollar habilidades, generar ideas innovadoras, aceptar el cambio y tener predisposición para asumir nuevas y diferentes responsabilidades. Se identificaron no sólo las potencialidades y fortalezas de los niños y las niñas expresadas por las familias sino de las familias y de los padres identificadas sobre ellos mismos. Al igual que las capacidades, las potencialidades fueron muy difíciles de precisar, lo que se expresó en la mayoría de los casos fueron 124
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas comportamientos, características propias de la infancia y en el mejor de los casos situaciones ideales. gráfiCo 27. PotenCialidades y fortaleZas identifiCadas Por las familias en sus hijos e hijas y en ellos mismos. Con relación a las potencialidades de los niños y las niñas, además de las expresadas en el gráfico, las familias entrevistadas identificaron que el niño y la niña es ordenado, sociable, juguetón, independiente, fuerte, respetuoso, persistente y responsable, positivo en todo momento y con devoción religiosa. Con respecto a las fortalezas, lo que más valoran las familias del niño o niña es que sea tierno y cariñoso, inteligente y, su forma de ser. Las potencialidades de las familias se exploraron a través de la descripción de una experiencia feliz vivida en familia y la indagación sobre lo que más valoran de sí mismos. Como experiencias felices más significativas se menciona el nacimiento de sus hijos y las celebraciones en familia: compartir con los hijos, volver a tenerlos después de que ellos estuvieran en el icBf, cuando el hijo salió del hospital, el crecimiento de sus hijos, una 125
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia presentación artística, reencontrarse con su familia, su matrimonio y recordar al padre. Otras familias recordaron experiencias relacionadas con su llegada a Bogotá: tener casa propia, encontrar trabajo, adquirir el crédito para el negocio, recibir los bonos de Acción Social, comprar el televisor, el proceso de desmovilización, estar bien y comer. En cuanto a lo que más valoran de si mismos, el 34% de las personas (padre, madre, familiar o cuidador) valoran su fortaleza y positivismo para seguir adelante. 28% de los padres o madres consi- deran que su preocupación por sus hijos es lo que más valoran y 16% el amor por su familia e hijos. Otras de las respuestas son: gozar de buena salud, tener autoestima, el conocimiento del poder de Dios, la tolerancia, la inteligencia, mis estudios, ser realista, mi alegría y vivir la vida sin rencores. Otras respuestas sobre sus aportes a la familia son: su nobleza, todo, las diligencias, la educación, el diálogo, luchar por su casa y sus conocimientos. PotenCialidades identifiCadas en sus hijos e hijas 126
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas e xPerienCias feliCes de la familia fortaleZas de Padres, madres y Cuidadores Primarios 127
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 5.5 PotenCialidades y PerCePCiones de las agentes eduCativas relaCionadas Con su traBajo Dado el compromiso emocional y profesional que significa trabajar con los niños y las niñas menores de seis años afectados por el conflicto armado, en este punto se indujo a las agentes educativas para que evocaran su propia infancia. Así mismo se indagó sobre las potencia- lidades relacionadas con la satisfacción de su trabajo con los niños y las niñas, las motivaciones para desarrollarlo, los recursos y calidades personales; emociones y sentimientos que se hacen presentes frente a las situaciones de los niños y niñas afectados por el conflicto armado y razones para desempeñarse como agentes educativas. Diversos estudios sobre la profesión docente muestran que las trayectorias profesionales de los maestros están determinadas por la forma como ellos y ellas vivieron su infancia y su propia experiencia escolar. La profesión docente a diferencia de otras profesiones, está marcada por la endogamia escolar, en la medida en que los maestros se educan en una escuela, crecen en ella, estudian sobre ella y luego vuelven a trabajar en ella, reproduciendo patrones pedagógicos y comportamientos con los niños y las niñas que fueron vividos en su infancia y adolescencia. (Castañeda y Parra, 2002). El 36% de las agentes educativas entrevistadas evoca sus juegos de infancia a partir de las historias que le cuentan las familias, los niños y las niñas. El 15% evoca de su infancia cómo era su familia y el 11% la felicidad de ser niño. Otras respuestas de las agentes educativas fueron: a diferencia de mis niños y niñas del jardín, mi infancia fue tranquila, pero hay que apoyarlos para que cambien su actitud y que sigan adelante con su proyecto de vida; cuando mi papá nos compraba la navidad; los juego de roles y los cuentos; cuando me quede sin mi papá, me produce mucha tristeza, el me abandono; la falta de estabilidad; la soledad; la pobreza, la falta de amor; tristeza; juegos, situaciones, vivencias; inocencia, unión familiar; la tranquilidad con la que viven los niños, no tienen que preocuparse de nada, solo les importa jugar y no importa 128
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas con quien; mi familia; sufrimiento; alegría; recuerdo que tuve que trabajar desde muy pequeña, mis juegos en el campo con los árboles; el maltrato, el castigo, la risa, el juego, las muñecas; la ausencia de mi papá, lo drástica que fue mi mamá, haber tenido que ser de alguna forma la mamá para mis hermanos a falta de mi papá que lo mató la chusma; pobreza necesidades; la comida; los paseos, los encuentros familiares; nosotros también fuimos desplazados, mataron a todos mis tíos y vecinos. gráfiCo 28. evoCaCiones de la infanCia de las agentes eduCativas. Es importante tener en cuenta las evocaciones de su infancia de las agentes educativas en relación con los niños y niñas menores de seis años afectados por el conflicto armado. En cuanto se actua- lizan sus emociones infantiles y, en ocasiones, es necesario pensar en mecanismos de contención porque la situación de los pequeños genera mucho dolor. 129
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia gráfiCo 29. PotenCialidades y PerCePCiones de las agentes eduCativas. lo que las agentes eduCativas más disfrutan de su traBajo Con los niños y niñas. El 36% de las agentes educativas disfrutan compartir con los niños y las niñas, 21% disfruta el poder aprender de ellos, el 19% verlos crecer felices y el 13% disfruta poder conversar con ellos. Otras respuestas son: deseo que tengan una niñez hermosa, lo que yo no tuve se lo doy a ellos; saber de cada niño y niña, cada uno es un mundo distinto, poder ayudar a los niños y niñas; ellos se dan cuenta de cosas que nosotros ni siquiera sospechamos, apoyarlos en todo; la construcción de intereses; siento que hago una buena labor; se está ayudando para que los niños y niñas tengan una vida mejor. Con relación a las motivaciones de las agentes educativas para desarrollar su trabajo, el 17% consideran que recibir afecto de los niños y las niñas es lo que les da ánimo, el 11% consideran que es la felicidad de los niños y niñas y el 11% consideran que es el cariño que les brindan. Otras respuestas son: mi profesionalismo, amor por los niños; ver el progreso de los niños y niñas y poder ayudarlos; que son personitas inocentes que merecen cariño; la energía, la motivación, las ganas de aprender, el querer saber, el preguntar; poder colaborarle a la comunidad; evitar la vulnerabilidad a la que están expuestos, si no 130
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas están en el jardín; aprender de los niños, el amor por lo que hago, y la devolución de ese amor por parte de ellos, sentirme importante para ellos; que los niños y las niñas sean cumplidos y responsables; estoy contribuyendo a que ellos crezcan sin esa maldad que les dejó la guerra, que ellos puedan cerrar ciclos y sean niños con un mejor futuro; que sean un grupo feliz; su disposición; me da ánimo que ya se rescataron de la situación dura; compasión y misericordia; la alegría, la sonrisa, los ojos brillantes de los niños y niñas; que hay 13 criaturitas que viven en torno a mí; seguir trabajando con todos los niños y las niñas, donde se ven frutos. motivaCiones de las agentes eduCativas Para desarrollar su traBajo Los recursos y calidades personales de las agentes educativas relacionadas con su trabajo se refieren a la empatía, capacidad de escucha, paciencia, ponerse en el lugar del otro y otras, para atender las afectaciones que presentan niños y niñas a su cargo. Sin embargo las respuestas estuvieron asociadas a recursos materiales, dotaciones y recursos humanos de la institución: dotaciones de material didáctico; necesidad de contar con un proyecto pedagógico institucional que responda a las necesidades de los niños y las niñas; contar con un 131
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia recurso humano que tenga una capacitación y formación adecuada para trabajar con los niños y las niñas; contar con una atención especializada en el área psicosocial; apoyo económico para las familias, complemento nutricional y que los niños y las niñas tengan mayor participación. emoCiones y sentimientos frente a las afeCtaCiones de los niños y niñas. En cuanto a las emociones y sentimientos que se hacen presentes en las agentes educativas frente a las situaciones de los niños y niñas afectados por el conflicto armado, se enuncian: la tristeza, impotencia, desconcierto y rabia. Cuando comprenden que el asunto no es de rasgos personales de los niños y niñas, sino afectaciones generadas por la guerra, identifican como emociones: la alegría de poder atenderlos; resignación, desespero, temor, ansiedad, angustia y cariño. Finalmente, las razones que expresan las agentes educativas para desempeñarse como tales está relacionada con el amor hacia los niños, en el compromiso y lo gratificante que es su trabajo, en el enriqueci- miento al acompañar a los niños y a las niñas, en su experiencia, en 132
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas que es una forma de ayudar a las familias. Algunas de las expresiones de las agentes educativas son: es gratificante y muy importante servir a los niños y las niñas, apoyarlos en todas las dimensiones del desarrollo y ayudarlos a interactuar con otros compañeros; tengo capacidad para entregarle mi amor a los niños y las niñas; brindarle amor a los niños y que la alimentación sea la adecuada; sé que estoy formando niños con mentes sanas para que sean personas de bien; estoy convencida que lo que hago ayuda a muchos; en toda la sabiduría que me ha dado Dios, que es agente de cambio; las bases que se les de ahora son funda- mentales para su vida; creo que debemos fortalecer la enseñanza y las cosas positivas, empezando por sus hogares, que reconozcan que deben ser hogares sanos para que sean niños de paz; somos las bases de formación, somos el grano de arena grande en su formación, somos su horizonte y su norte y formar y corregir lo que han aprendido en casa; que todos los días Dios me de mi salud para seguir trabajando, poder ayudar a la niñez y quiero dar mucho; la honestidad y ética profesional. raZones Para desemPeñarse Como agentes eduCativos. 133
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia 5.6 PotenCialidades y PerCePCiones según los servidores PúBliCos Las potencialidades de los servidores públicos y sus percepciones acerca de los niños y niñas afectados por el conflicto armado se indagaron a través de las opiniones sobre lo que disfrutan en la cotidianidad de su trabajo; sobre lo que les evoca de su propia infancia, su trabajo con niños y niñas de primera infancia afectados por el conflicto armado. El 20% de los servidores públicos disfruta su trabajo por la posibi- lidad que tienen de buscar o generar nuevas oportunidades para la población, impactando a la sociedad a través de nuevos modelos que permitan generar una vida digna y llenar un vacío frente a poblaciones que son poco tenidas en cuenta. El 7% disfruta el poder servir a las personas afectadas a través de la orientación que les puede brindar y el 1% disfruta la oportunidad de conocer el país a través de las historias de las familias que atiende en su institución. Lo que más disfrutan los servidores públicos que trabajan en las localidades es: prestar el servicio contribuyendo a la garantía de los derechos de los niños y las niñas permitiendo mejorar la calidad de vida y fortaleciendo los vínculos en la familia. También disfrutan trabajar con estas familias porque les permite verlas felices y orientarlas en la búsqueda de posibles soluciones. En cuanto a las acciones que podrían adelantarse para la comprensión, apoyo y mitigación de la situación de conflicto armado vivida por los niños y las niñas menores de seis años, los servidores públicos expresaron: 134
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas gráfiCo 30. PerCePCiones de los servidores PúBliCos. servidores PúBliCos servidores PúBliCos del nivel distrital del nivel loCal • Es necesario promover una • Es necesario garantizar mayor cultura política de los dere- equidad social desde el Esta- chos humanos desde la vida do. • Desde mi localidad, lo que cotidiana, lo que generaría hago es vincularlos a los pro- más respeto y evitaría la viol- gramas. ación permanente de los dere- • Se les debe proporcionar aten- chos. ción terapéutica y fortalecer • Es necesario encontrar una las redes sociales. solución negociada del con- • Contar con más recursos para flicto y lograr una mayor pres- el diseño de programas adap- encia del Estado en todas las tados a la población en estas regiones. circunstancias evitando el pa- • Es necesario construir una ternalismo. política de atención en despla- • Ofrecer más oportunidades de zamiento. capacitación y empleo. • Se debe contar con atención • El gobierno nacional debe asu- mir de verdad los problemas integral y preventiva que per- de estas familias y apoyar la mita cerrar ciclos de violencia. atención psicosocial. • Más programas de educación. • Es necesario reconocer que • En Bogotá la atención a estas el conflicto armado es nacio- poblaciones debe ser transito- nal, por lo tanto, al Estado le corresponde adelantar pro- ria, lo que se debería hacer es yectos nacionales como dar retornarlos. seguridad, brindar educación y subsidios en el campo. • La paz la debemos asumir to- dos desde la vida cotidiana en nuestras familias y en nuestros trabajos. • El papel de los agentes educa- tivos es fundamental, deben entender lo sucedido a los niños y a las niñas que han vi- vido estas situaciones de con- flicto armado y volver esto una oportunidad en el escenario de trabajo. 135
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia En estas respuestas se advierte con claridad la diferencia entre el grupo de servidores públicos distritales y locales. Los del distrito proponen salidas de carácter macro y los que están en la localidad proponen acciones puntuales y que responden a los programas que ellos adelantan. Sobre el recuerdo de su infancia a partir de lo que cuentan las familias, los niños y las niñas víctimas del conflicto armado, el 13% de los servidores públicos contestó que no relacionaba su infancia con la de estas personas y, el 6% evocó sus juegos. Otras de las respuestas de los servidores públicos fueron: gráfiCo 31. evoCaCiones de la infanCia de los servidores PúBliCos. Servidores públicos del nivel Servidores públicos del nivel local distrital • A la muerte de mi padre y como • Lo que ellos cuentan me recuer- hermano mayor me tocó asumir da el campo, los animales y mi la responsabilidad de mis her- infancia. manos y mi madre. • No recuerdo nada, mis padres • Ellos me hacen recordar la im- me cuentan que perdieron dos portancia de pertenecer a un lu- fincas y que mi mamá nos escon- gar con libertad y protección. día de la chusma. • Cuando veo un niño de mi color • Estas personas me recuerdan el siento solidaridad hacia él, me cariño que me dieron en mi fa- reflejo en él. milia. • Me hace pensar y comparar el • Me identifico con ellos porque yo arraigo que yo tuve con el des- también soy del campo, reconoz- arraigo que les toca vivir a estos co en ellos la libertad del campo, niños y niñas. en este espacio de Bogotá. • La infancia es la misma en cual- quier lugar, estos niños y niñas necesitan mayor protección de los adultos. 136
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas 5.7 identifiCaCión de PolítiCas, Programas y ProyeCtos Para niños y niñas de 0 a 6 años afeCtados Por el ConfliCto armado según los servidores PúBliCos en el distrito CaPital y loCalidades Sobre los programas específicos para la población de 0 a 6 años donde se identifican afectaciones producidas por el conflicto armado y se generan propuestas de intervención, los servidores públicos entrevis- tados hablaron de programas en general que atienden a la población desplazada pero no identifican ningún programa específico para la primera infancia, las respuestas se leen de la siguiente forma: los servidores públicos del icBf se refirieron a las Unidades Móviles y a la existencia de proyectos interinstitucionales. Las personas perte- necientes al Programa para la atención a Población Desplazada de la Secretaría de Gobierno identificaron un programa para la atención psicosocial y diferencial a niños y niñas afectados por el desplaza- miento. Otra persona de la misma entidad, pero del Programa para la Reintegración y atención a Desmovilizados, afirma la existencia de programas como dotación de ropa y realización de actividades lúdicas orientadas a niños y niñas hijos de desmovilizados y reincorporados. La persona entrevistada de la Secretaria de Educación de Bogotá identifica el Programa de Recuperación Emocional para esta población y la funcionaria delegada para los derechos humanos de la Personería Distrital y el Director Poblacional de la sdis afirman que se adelantan tratamientos de atención psicosocial a través de un equipo interdisci- plinario el cual está centralizado para el distrito en la sede de Puente Aranda. También reportan que en este tipo de situaciones se les brinda atención psicosocial en las Unidades Móviles de icBf. Las respuestas de los funcionarios del nivel local son contra- dictorias: no identifican dentro del Plan de Desarrollo programas específicos para esta población, pero si afirman que los niños y niñas en situación de desplazamiento tienen acceso prioritario a todos los programas locales. El representante de la Personería Distrital de una 137
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    Bogotá: huellas delconflicto armado en la primera infancia de las localidades, identifica programas de atención psicosocial para la población desplazada en general. Los representantes del icBf de las localidades, hablaron de las dotaciones a los hogares comunitarios. En el nivel distrital, la información sobre los programas y proyectos del Plan de Desarrollo Distrital es general, por ejemplo: “no hay presupuesto específico para la población con estas características”. El grupo técnico del icBf plantea que: “El Estado da respuestas de acuerdo a los requerimientos jurídicos, se piensa en dar respuesta a la Corte teniendo en cuenta el Auto 251”. “Todos los programas del icBf se articulan a los planes de desarrollo para permitir el cumplimiento de los objetivos de cada plan”. Sobre los programas y proyectos en general que se ofrecen en la entidad para los niños y niñas de 0 a 6 años afectados por el conflicto armado, se tiene la siguiente información: en el marco del Programa para la Reintegración y atención a Desmovilizados de la Secretaría de Gobierno se hizo entrega de 950 paquetes lúdicos para niños y niñas de 1 a 5 años, y de 180 kits escolares para niños y niñas de 4 - 5 años. En el programa para la Atención a Población Desplazada de la Secre- taría de Gobierno, se habla de atención psicosocial a niños y niñas a través de la uao y de los contratistas. El icBf atiende a población de 0 a 6 años afectada por el conflicto armado a través de las unidades móviles, uao, ludotecas del icBf y organizaciones barriales comunitarias en asocio con el icBf. Sobre otras ofertas que se hacen en el distrito para la población de 0 a 6 años afectada por el conflicto armado, se reportaron servicios que se ofrecen en salud, en educación, a través de la sdis y el icBf. Los servidores públicos mencionan el nombre de las institu- ciones pero no los servicios específicos que se ofrecen en cada una de ellas. Las personas que informan desde las localidades, registran los nombres de los hospitales, de las subdirecciones locales de la sdis y el icBf en los centros zonales de cada localidad. Frente a las respuestas se puede presumir que se desconocen los programas específicos ofrecidos por cada entidad. Cada persona entrevistada reconoce los programas 138
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    capacidades, potencialidades ypercepciones identificadas que ofrece su entidad pero no suministra información sobre las ofertas existentes por parte de otras entidades; conocen a las entidades pero no los programas, proyectos y servicios específicos que se ofrecen. Sobre las rutas de atención o pasos establecidos para que las familias, niños y niñas tengan acceso a los servicios, los servidores públicos que suministran información más precisa son los de la Secre- taria de Gobierno para los programas de Reintegración y Atención a Desmovilizados, y sobre el programa de Atención a la Población Desplazada. Las otras personas entrevistadas del Distrito no conocen los requisitos para tener acceso a los servicios ofrecidos y solamente enuncian generalidades como por ejemplo: “hay que seguir paso a paso lo que dice la ley y evitar la burocracia, hay que simplificar estos procesos”. Los otros entrevistados en lo local se refirieron más al acceso a los programas previa inscripción de las familias, en general, sin hacer diferenciación sobre la condición de los niños, niñas y familias que han vivido el conflicto armado. En relación con el manejo de registro diferencial por tipo de población, incluyendo a niños y niñas de primera infancia afectados por el conflicto armado los servidores públicos del icBf afirman que se realiza en la inscripción a los programas que ofrece la institución. El 100% de los servidores públicos entrevistados del distrito afirman que las personas que trabajan directamente con esta población sí reconocen su situación. Aunque también reconocen: “que no dejan de presentarse casos de desconocimiento por parte de los servidores públicos.” “Se ha procurado cualificar al grupo, se realizan conver- satorios, se actualizan en temas, trabajan por áreas, acompañan los procesos y los orientan desde lo teórico”. En lo local, en general, se afirma que las personas que trabajan directamente con esta población sí reconocen la situación de conflicto armado por la que han pasado las familias, niños y niñas. Esto se realiza por medio de atención prioritaria en cupos y en personal especializado para los servicios que se prestan a esta población. 139
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    ConClusiones El entorno ylas capacidades de la familia en la primera infancia son esenciales para garantizar el goce de derechos, cuando afrontan el conflicto armado, los niños y niñas sufren limitaciones para su desarrollo, ejercicio y restablecimiento de derechos, como se evidencia en los diferentes aspectos analizados en la caracterización. Las relaciones y los vínculos familiares asisten a diversos movimientos que ponen en tensión y sopesan su consistencia, generando procesos de adaptación, desintegración, dispersión, cohesión y reconfiguración familiar que involucran directamente a niños y niñas. Cabe resaltar que los primeros años de vida son considerados por las familias como un momento privilegiado de cuidado, por ello las afirmaciones dan cuenta de la atención que se presta aún en las condi- ciones más adversas. Sin embargo, en la medida en que crecen, niños y niñas van adquiriendo roles y responsabilidades que en general no corresponden con su momento vital. Los niños y niñas que se vinculan a programas de educación inicial, cuentan con mejores garantías para el ejercicio de sus derechos y de condiciones más favorables para su desarrollo. Por tanto, el acceso a la educación inicial puede considerarse como esencial para las pobla- ciones afectadas por el conflicto armado. Si bien las agentes educativas y servidores públicos como integrantes del Estado, son considerados como garantes de los derechos de niños y niñas, en el planteamiento de su relación con las víctimas del conflicto armado en primera infancia no se hacen conscientes las implicaciones de esta responsabilidad. 141
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    Lo que percibenlas agentes educativas con relación al desarrollo de los niños y las niñas no es muy diferente a lo que perciben las familias. Las familias ven el desarrollo de los niños y niñas de manera integral, mientras que las agentes educativas solo perciben lo físico y lo actitu- dinal, no tienen conciencia de las emociones de los niños y niñas. Pese a que las familias, las agentes educativas y los servidores públicos no identifican afectaciones específicas en los niños y las niñas menores de seis años por efectos del conflicto armado, cada uno de ellos, desde sus roles y responsabilidades tienen una serie de capaci- dades y potencialidades dignas de ser tenidas en cuenta y fortalecidas en los programas de intervención que se diseñen. En las familias una de las mayores potencialidades es su capacidad de adaptación a las nuevas circunstancia de vida y la generación de mecanismos de protección y amor a los niños y niñas, sobre todo a los más pequeños. Esta situación corrobora el señalamiento de Rosemberg (2008) cuando afirma “que los niños y las niñas son queridos y protegidos en el terreno de lo privado, pero no en lo público”. Las agentes educativas, no obstante que expresan una imagen idealizada de infancia y en ocasiones no identifican las particularidades de los niños y las niñas con los que trabajan, manifiestan sensibilidad por el mundo infantil, gran compromiso profesional y satisfacción personal por la labor que desempeñan. Los servidores públicos, pese a que no se identifican como garantes de derechos, expresan conocimiento de la perspectiva de derechos y conocimiento de los programas que se desarrollan a nivel distrital o local relacionados con los niños y las niñas. En las evocaciones que hacen los miembros de las familias, las agentes educativas y los servidores públicos sobre su propia infancia se leen sucesos de exposición y vivencias dolorosas relacionadas con el conflicto armado y la violencia en general, así como la ausencia de acciones específicas que hayan intentado abordar la elaboración de esas vivencias durante su niñez. Al actualizar estos eventos se desarrolla en ellos y ellas la necesidad de emprender acciones inmediatas que eviten que esto suceda con las nuevas generaciones.
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