Michel Foucault considera que el poder no es un objeto que poseen los soberanos para dominar a los súbditos, sino una relación asimétrica entre dominados y dominantes que se da estratégicamente en la sociedad. El poder incita y produce, no se puede adquirir o perder. Los dominados y dominantes ejercen el poder a través de redes en constante transformación que penetran todos los vínculos sociales. A pesar de estar en todas partes, el poder no existe realmente ya que no hay una contraparte ni dualidad necesaria.