El documento describe la experiencia religiosa personal como una experiencia espiritual dinámica que conduce al contacto directo con Dios a través de la fe y la certidumbre espiritual. Jesús vivió esta experiencia religiosa personal que conformó los fundamentos del Evangelio. La religión de Jesús debe vivirse personalmente para confirmar las realidades divinas. La experiencia religiosa personal implica mantener una conexión viva con las fuerzas espirituales a través de la conducta moral, la oración, la adoración y el servicio a los demás.