El documento compara las escuelas de pensamiento económico mercantilista, fisiocrática y clásica. Los mercantilistas veían la fuente de riqueza en la acumulación de metales preciosos y el comercio, mientras que los fisiocrátas creían que la única fuente era la agricultura. Finalmente, los clásicos consideraban que la riqueza provenía de la tierra, el capital y el trabajo.