La espiritualidad misionera se basa en cuatro dimensiones: 1) la dimensión trinitaria, con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; 2) la dimensión cristológica, con Jesucristo como origen y objetivo de la misión; 3) la dimensión eclesial, comprometida con la Iglesia; y 4) la dimensión pneumocéntrica, guiada por el Espíritu Santo. El propósito de la espiritualidad misionera es configurarse con Cristo para abrirse a una misión