El Estado chileno cambia su estrategia económica de un modelo basado en las exportaciones a uno de sustitución de importaciones e industrialización interna debido a la crisis del salitre y la Gran Depresión. Esto lleva al Estado a involucrarse más directamente en la economía y promover el desarrollo industrial para reemplazar bienes importados. Además, el Estado asume un rol de bienestar social abordando problemas de salud, educación y vivienda.