El estado chileno se compone de los órganos de gobierno que incluyen los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, cada uno con funciones específicas en la administración del país. El poder ejecutivo es representado por el presidente, el legislativo por el Congreso Nacional y el judicial por la Corte Suprema, entre otros tribunales. Estos poderes trabajan en conjunto para asegurar el cumplimiento y la aplicación de las leyes en Chile.