Jesús les dice a sus discípulos que la venida del Hijo del Hombre será repentina e inesperada, como en los días de Noé antes del diluvio, cuando la gente comía, bebía y se casaba sin darse cuenta de lo que se avecinaba. Les pide que estén preparados y vigilantes en todo momento, porque nadie sabe el día ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá. Algunos serán llevados y otros dejados.