Desde que el hombre se volvió sedentario, buscó protegerse de las inclemencias del tiempo construyendo su propio cobijo. A lo largo de la historia, la humanidad ha construido varios tipos de estructuras como dolmenes, chozas, palafitos, igloos y fortalezas para soportar su propio peso y resistir elementos externos como el viento, la lluvia y los tornados.