Las universidades argentinas comenzaron a ser evaluadas a partir de los años 90 con el fin de producir información para mejorar, tomar decisiones y someterse a organismos de control como la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU). La CONEAU ofrece servicios de evaluación por pares y fija normas para el reconocimiento de universidades. El proceso de evaluación incluye una autoevaluación institucional y una evaluación externa por un comité de pares que analiza dimensiones como docencia, investigación y recursos.