Este capítulo describe las últimas palabras de Jesús a sus discípulos antes de su muerte, preparándolos para su partida. Jesús se describe a sí mismo como la vid verdadera y a los discípulos como los pámpanos, destacando la importancia de permanecer unidos a él a través del amor. Además, Jesús anuncia que el Espíritu Santo testificará sobre él y dará fuerza a los discípulos para también dar testimonio sobre Jesús a pesar de la oposición del mundo.