La Exposición Universal de 1888 en Barcelona duró de abril a diciembre y atrajo a 2.2 millones de visitantes de 22 países. Impulsó mejoras urbanísticas como la construcción del Parque de la Ciudadela, el Paseo de Colón, y edificios como el Palacio de Justicia. Además, se instaló el Monumento a Colón y se mejoró el frente marítimo, aunque la exposición resultó deficitario y algunas expropiaciones perjudicaron a los residentes.