Las festividades romanas estaban dedicadas a honrar a los dioses a través de sacrificios rituales. Incluían días de celebración con banquetes, procesiones y representaciones teatrales para mantener la armonía con las deidades y aplacar su ira ante cualquier desafortunado evento. Algunas fiestas importantes eran las Saturnales, Lupercales, Lemuria y varias dedicadas a Jano, Marte, Ceres y otros dioses.