1. La práctica evangelizadora de Jesús comienza por una
forma de vivir.
2. La práctica evangelizadora de Jesús es una proclamación.
3. La práctica evangelizadora de Jesús tiene una “estrategia” u
“orientación”.
4. La práctica evangelizadora de Jesús tiene un criterio básico
de discernimiento
5. La práctica evangelizadora de Jesús incluye unas acciones.
Cinco núcleos que concentran los datos que ofrecen los
evangelios sobre la práctica evangelizadora de Jesús:
Forma de vida
Jesús vivió entre nosotros “estando” de una forma determinada
Algunas características del modo de vida de Jesús:
➢Pendiente del proyecto del Padre, discerniéndolo en la intimidad y en
contraste con la realidad (Mc. 1,35; Mt. 11,25-27; Jn. 11,41-42).
➢Jesús y sus seguidores más cercanos viven, desde el punto de vista
sociológico, como un grupo de desarraigados. La llegada del Reino ha
comenzado ya su realización y por eso Jesús y sus acompañantes manifiestan
la verdad de la generosidad y del cuidado solícito del Padre. No se afirman en
ninguna seguridad propia (Lc. 9,57-62). Este es el fundamento teológico de su
forma social de vivir.
➢No duran mucho tiempo en algún lugar. Se encuentran “saliendo” siempre.
Son fundamentalmente itinerantes, movidos por la preocupación de que hay
“otros” que necesitan escuchar la buena noticia (Mc. 1,38-39; Lc. 4,42-44).
Proclamación
Los evangelios de Mc. Mt. y Lc. presentan a Jesús, al comienzo de su vida
pública, proclamando una Buena Noticia de parte de Dios (Mc. 1,14-15; Mt.
4,23; Lc. 4,18).
Israel, recordando a sus profetas, sabía muy bien qué era una buena
noticia para el pueblo de parte de Dios (cf. Is. 52,7-10; 61,1-11).
Proclamación
Jesús nunca desistió de anunciar una Buena Noticia. Sin embargo, puede verse
como los contenidos de ese anuncio cambiaban de acuerdo a los destinatarios:
➢A los pobres y pecadores, considerados malditos e in-felices (sin felicidad) por la
sociedad de su tiempo, los proclamó benditos y felices porque Dios los había elegido
para el Reino. La Buena Noticia es para ellos una verdadera rehabilitación humana y
religiosa (Mc. 2,1-12; Lc. 6,20-23; Mt. 5,1-12).
➢ A los usureros y ricos en general, Jesús los invita a la solidaridad, rompiendo con
una forma “normal” de vivir. La Buena Noticia incluye para ellos la exigencia y la
experiencia del compartir (Mc. 10,17-27; Lc. 19,1-10).
➢Para las autoridades religiosas del pueblo, el anuncio de la Buena Noticia es una
invitación a “nacer de nuevo” (cf. Jn. 3,3-8) entendiendo que la fe no es cargar pesados
fardos sobre las espaldas de la gente (Mt. 23,4), que nada hay fuera del hombre que
entrando en él pueda contaminarlo, sino lo que sale del corazón del hombre (Mc. 7,15)
y que Dios se alegra más por un pecador que se convierte que por noventa y nueve
justos que no tengan necesidad de conversión (Lc. 15, 7).
Estrategia
El contexto socio-religioso de la época de Jesús estaba marcado por un
sistema que podríamos llamar de “exclusiones”.
Las mayorías quedaban excluidas de una vida digna, de la salvación.
Esta era una realidad no sólo impuesta sino también, de alguna
manera, aceptada por los mismos excluidos.
En una sociedad caracterizada por una fuertísima estratificación
social y donde las categorías sociales eran estables y permanentes
(se nacía con unas condiciones y se moría con ellas),
los planteamientos religiosos estaban ligados íntimamente a esta
organización social. Más bien hay que decir que las “clasificaciones”
religiosas (p.e. pecador, impuro) repercutían directamente
en la condición social.
Estrategia
En este contexto, la “estrategia” evangelizadora de Jesús plantea una alternativa:
➢Frente a la exclusión; inclusión (Lc. 13,29-30).
➢Frente a la exclusión desde el centro; inclusión, pero no producida desde un
centro que a modo de imán atrae, sino desde la periferia (nacimiento en
Belén, predicación en Galilea, amistad con los pecadores y prostitutas, acogida
a los impuros y marginados).
➢Frente a la exclusión desde el centro que provoca dispersión y
fragmentación; inclusión desde la periferia formando comunidad (Mc. 1,16-
20; Mt. 9,35-38; 23,37). La pequeña comunidad itinerante aparece encarnando
nuevos valores:
-comparten los bienes (Jn. 13,29);
-hay una igualdad básica entre todos (Mt. 23,8-10);
-el primero es el que más sirve (Mc. 9,35; Jn. 13,14);
-buscan hacer siempre la voluntad del Padre (Lc. 8,19-21).
Criterio de discernimiento
Pero esta vida es una vida total, que tiene exigencias de totalidad real, que
asume el espesor de lo real sin dejar ningún espacio fuera de su alcance. Esto
se manifiesta en los gestos de Jesús, en los que la vida del Reino se adentra en
el presente del ser humano curando y redimiendo, salvando su totalidad. Jesús
no descansa mientras falte vida en el mundo (Mc. 6,30-34).
Los discípulos de Jesús reconocieron inmediatamente que para Él, la buena
noticia de parte de Dios, que es su reinado, se identificaba con la vida (Jn.
10,10). Esta vida es la que comienza a hacerse realidad en la historia cuando
el Reino de Dios nos da alcance (cf. Lc. 11,20).
Desde esta misión de “dar vida”, Jesús enseña a sus discípulos a discernir lo que
ocurre en la realidad (incluida las prácticas religiosas): todo tiene que estar al
servicio de la vida (Mc. 9,38-40; Lc. 9,49-50). Es el criterio empleado por Jesús
en su propia práctica (Mc. 3,1-6; recordemos que, en aquel tiempo, la Ley
comprendía 613 mandamientos, 365 prohibiciones y 248 prescripciones). Este
criterio será también el único que se empleará en el Juicio (Mt. 25, 31-46).
Acciones
Las curaciones, las vueltas a la vida de los muertos, el perdón de los
pecados, la multiplicación de los panes y, hasta las mismas disputas
con los fariseos y saduceos, pretenden liberar al pueblo para poder
vivir (Mc. 1,21-28; 5,21-43; Lc. 5,17-26; Jn. 6,1-14). Obsérvense cómo se
realizan estas acciones en tres dimensiones de la vida social y
religiosa: Mc. 2,1-12; Mt. 12,1-8 y Lc. 13,10-17.
La proclamación de una buena noticia, hecha por Jesús en un
determinado contexto histórico, le exige la liberación del pecado
y de todas las ataduras que provocan muerte.
Por eso, en el “programa” de Jesús que presenta en la sinagoga
de Nazaret se hace referencia a una serie
de acciones orientadas todas ellas
a liberar (Lc. 4,16-21).
Acciones
El alcance que el Reino de Dios está dando a la historia, significa
especialmente la superación de los poderes demoníacos. La
expulsión de los demonios demuestra que el Reino de Dios ya está
fermentando dentro del viejo mundo (Mc. 3,27). Por eso, todo lo
que produce muerte en la gente y aliena a las personas de sí
mismas (“los demonios”), debe ser expulsado (Mc. 5,1-20). Los
discípulos, después de un tiempo de vida con Jesús, reciben y
comparten con Él esta misión (Lc. 9,1-2).
La presente lucha por expulsar de la historia el poder del mal en
todas sus formas, encuentra diversas resistencias que desembocan
en conflictos y tensiones anunciadas por el mismo Jesús (Mc. 1,45;
8,31-38; Mt. 16,21-28).

Práctica evangelizadora de Jesús.ppt

  • 2.
    1. La prácticaevangelizadora de Jesús comienza por una forma de vivir. 2. La práctica evangelizadora de Jesús es una proclamación. 3. La práctica evangelizadora de Jesús tiene una “estrategia” u “orientación”. 4. La práctica evangelizadora de Jesús tiene un criterio básico de discernimiento 5. La práctica evangelizadora de Jesús incluye unas acciones. Cinco núcleos que concentran los datos que ofrecen los evangelios sobre la práctica evangelizadora de Jesús:
  • 4.
    Forma de vida Jesúsvivió entre nosotros “estando” de una forma determinada Algunas características del modo de vida de Jesús: ➢Pendiente del proyecto del Padre, discerniéndolo en la intimidad y en contraste con la realidad (Mc. 1,35; Mt. 11,25-27; Jn. 11,41-42). ➢Jesús y sus seguidores más cercanos viven, desde el punto de vista sociológico, como un grupo de desarraigados. La llegada del Reino ha comenzado ya su realización y por eso Jesús y sus acompañantes manifiestan la verdad de la generosidad y del cuidado solícito del Padre. No se afirman en ninguna seguridad propia (Lc. 9,57-62). Este es el fundamento teológico de su forma social de vivir. ➢No duran mucho tiempo en algún lugar. Se encuentran “saliendo” siempre. Son fundamentalmente itinerantes, movidos por la preocupación de que hay “otros” que necesitan escuchar la buena noticia (Mc. 1,38-39; Lc. 4,42-44).
  • 6.
    Proclamación Los evangelios deMc. Mt. y Lc. presentan a Jesús, al comienzo de su vida pública, proclamando una Buena Noticia de parte de Dios (Mc. 1,14-15; Mt. 4,23; Lc. 4,18). Israel, recordando a sus profetas, sabía muy bien qué era una buena noticia para el pueblo de parte de Dios (cf. Is. 52,7-10; 61,1-11).
  • 7.
    Proclamación Jesús nunca desistióde anunciar una Buena Noticia. Sin embargo, puede verse como los contenidos de ese anuncio cambiaban de acuerdo a los destinatarios: ➢A los pobres y pecadores, considerados malditos e in-felices (sin felicidad) por la sociedad de su tiempo, los proclamó benditos y felices porque Dios los había elegido para el Reino. La Buena Noticia es para ellos una verdadera rehabilitación humana y religiosa (Mc. 2,1-12; Lc. 6,20-23; Mt. 5,1-12). ➢ A los usureros y ricos en general, Jesús los invita a la solidaridad, rompiendo con una forma “normal” de vivir. La Buena Noticia incluye para ellos la exigencia y la experiencia del compartir (Mc. 10,17-27; Lc. 19,1-10). ➢Para las autoridades religiosas del pueblo, el anuncio de la Buena Noticia es una invitación a “nacer de nuevo” (cf. Jn. 3,3-8) entendiendo que la fe no es cargar pesados fardos sobre las espaldas de la gente (Mt. 23,4), que nada hay fuera del hombre que entrando en él pueda contaminarlo, sino lo que sale del corazón del hombre (Mc. 7,15) y que Dios se alegra más por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión (Lc. 15, 7).
  • 9.
    Estrategia El contexto socio-religiosode la época de Jesús estaba marcado por un sistema que podríamos llamar de “exclusiones”. Las mayorías quedaban excluidas de una vida digna, de la salvación. Esta era una realidad no sólo impuesta sino también, de alguna manera, aceptada por los mismos excluidos. En una sociedad caracterizada por una fuertísima estratificación social y donde las categorías sociales eran estables y permanentes (se nacía con unas condiciones y se moría con ellas), los planteamientos religiosos estaban ligados íntimamente a esta organización social. Más bien hay que decir que las “clasificaciones” religiosas (p.e. pecador, impuro) repercutían directamente en la condición social.
  • 10.
    Estrategia En este contexto,la “estrategia” evangelizadora de Jesús plantea una alternativa: ➢Frente a la exclusión; inclusión (Lc. 13,29-30). ➢Frente a la exclusión desde el centro; inclusión, pero no producida desde un centro que a modo de imán atrae, sino desde la periferia (nacimiento en Belén, predicación en Galilea, amistad con los pecadores y prostitutas, acogida a los impuros y marginados). ➢Frente a la exclusión desde el centro que provoca dispersión y fragmentación; inclusión desde la periferia formando comunidad (Mc. 1,16- 20; Mt. 9,35-38; 23,37). La pequeña comunidad itinerante aparece encarnando nuevos valores: -comparten los bienes (Jn. 13,29); -hay una igualdad básica entre todos (Mt. 23,8-10); -el primero es el que más sirve (Mc. 9,35; Jn. 13,14); -buscan hacer siempre la voluntad del Padre (Lc. 8,19-21).
  • 12.
    Criterio de discernimiento Peroesta vida es una vida total, que tiene exigencias de totalidad real, que asume el espesor de lo real sin dejar ningún espacio fuera de su alcance. Esto se manifiesta en los gestos de Jesús, en los que la vida del Reino se adentra en el presente del ser humano curando y redimiendo, salvando su totalidad. Jesús no descansa mientras falte vida en el mundo (Mc. 6,30-34). Los discípulos de Jesús reconocieron inmediatamente que para Él, la buena noticia de parte de Dios, que es su reinado, se identificaba con la vida (Jn. 10,10). Esta vida es la que comienza a hacerse realidad en la historia cuando el Reino de Dios nos da alcance (cf. Lc. 11,20). Desde esta misión de “dar vida”, Jesús enseña a sus discípulos a discernir lo que ocurre en la realidad (incluida las prácticas religiosas): todo tiene que estar al servicio de la vida (Mc. 9,38-40; Lc. 9,49-50). Es el criterio empleado por Jesús en su propia práctica (Mc. 3,1-6; recordemos que, en aquel tiempo, la Ley comprendía 613 mandamientos, 365 prohibiciones y 248 prescripciones). Este criterio será también el único que se empleará en el Juicio (Mt. 25, 31-46).
  • 14.
    Acciones Las curaciones, lasvueltas a la vida de los muertos, el perdón de los pecados, la multiplicación de los panes y, hasta las mismas disputas con los fariseos y saduceos, pretenden liberar al pueblo para poder vivir (Mc. 1,21-28; 5,21-43; Lc. 5,17-26; Jn. 6,1-14). Obsérvense cómo se realizan estas acciones en tres dimensiones de la vida social y religiosa: Mc. 2,1-12; Mt. 12,1-8 y Lc. 13,10-17. La proclamación de una buena noticia, hecha por Jesús en un determinado contexto histórico, le exige la liberación del pecado y de todas las ataduras que provocan muerte. Por eso, en el “programa” de Jesús que presenta en la sinagoga de Nazaret se hace referencia a una serie de acciones orientadas todas ellas a liberar (Lc. 4,16-21).
  • 15.
    Acciones El alcance queel Reino de Dios está dando a la historia, significa especialmente la superación de los poderes demoníacos. La expulsión de los demonios demuestra que el Reino de Dios ya está fermentando dentro del viejo mundo (Mc. 3,27). Por eso, todo lo que produce muerte en la gente y aliena a las personas de sí mismas (“los demonios”), debe ser expulsado (Mc. 5,1-20). Los discípulos, después de un tiempo de vida con Jesús, reciben y comparten con Él esta misión (Lc. 9,1-2). La presente lucha por expulsar de la historia el poder del mal en todas sus formas, encuentra diversas resistencias que desembocan en conflictos y tensiones anunciadas por el mismo Jesús (Mc. 1,45; 8,31-38; Mt. 16,21-28).