Las caídas bursátiles de mayo y junio de 2006 se deben al temor a la inflación y al estancamiento económico, aunque se espera que el ciclo de subidas de tipos de interés finalice. Los mercados emergentes están en una buena posición para enfrentar una desaceleración, con materias primas como su principal activo. La corrección en los mercados presenta una oportunidad de compra para carteras diversificadas, aunque la inversión debería ser a medio/bajo plazo.