Este fragmento narra cómo el león del Cid se escapa de su jaula asustando a todos menos al propio Cid, quien lo calma fácilmente. Los infantes de Carrión, Fernando y Diego González, se esconden cobardemente, avergonzándose. Más tarde, los infantes maltratan cruelmente a sus esposas, las hijas del Cid, Doña Elvira y Doña Sol, dejándolas desmayadas y sangrando. Luego abandonan a sus mujeres entre las fieras.