El documento propone una evaluación alternativa basada en la responsabilidad compartida y la ética, en lugar de una evaluación tradicional. Plantea que la evaluación debe potenciar un alumnado activo, crítico y creativo, así como productos educativos complejos y dinámicos. También sugiere que la evaluación debe construir una sociedad con vínculos fuertes en lugar de una "sociedad líquida" con vínculos débiles.