La genética forense comenzó con el descubrimiento de los grupos sanguíneos y ha evolucionado para incluir el análisis de ADN. El descubrimiento de polimorfismos en el ADN, especialmente los microsatélites o STR, permitió el análisis de muestras pequeñas o degradadas y revolucionó la genética forense. La reacción en cadena de la polimerasa (PCR) permite amplificar estas regiones variables del ADN para su análisis, lo que ha solucionado muchos problemas en la investigación de casos