La gestión empresarial implica acciones para lograr objetivos dentro de un marco regulador y se ve influenciada por la dinámica del mercado y la competencia. Las empresas deben adoptar tecnología para mejorar su competitividad, optimizar procesos y gestionar datos, lo que resulta en eficiencias y mejores relaciones con los clientes. La responsabilidad social y la comprensión del entorno internacional son factores clave para el éxito en los negocios modernos.