DIPLOMADO EN RELACIONES INTERNACIONALES
GLOBALIZACIÓN Y DERECHOS HUMANOS
INTRODUCCIÓN:
Muchos conflictos se sucinta en diversos lugares es una respuesta violenta,
fanática y suicida con que numerosos agrupaciones, colectividades y pueblos
afrontan la resolución de los conflictos políticos, étnicos y religiosos que les
conciernen, perceptible de forma cruenta y brutal en diversas áreas geográficas,
como por ejemplo en Setia del Norte, Cachemira, Irak, Palestina, que en una
forma inhumana de barbarie que marcó ciudades como Nueva York, Moscú o
Madrid en el pasado, nos proporciona un escenario dramático de terror
indiscriminado, de predominio de la fuerza de las armas sobre la razón, un
adosamiento brutal de la contemporaneidad que reside en el reconocimiento del
valor irrenunciable de los derechos humanos.
Sin duda estas acciones armadas, ultrajantes de la dignidad de todo ser humano,
de desprecio de la vida propia y ajena, que persiguen la aniquilación del otro, que
implican la negación del ser diferente en diversos sentidos sociales, culturales,
económicos etc., nos provoca un profundo sentimiento de dolor, de solidaridad y a
la vez de valor y de frustración y de desesperanza, porque nos muestran el grado
de deshumanización ética y de barbarie que la familia humana hemos alcanzado
en los inicios del nuevo milenio. Y esta sucesión ya cotidiana de hechos cruentos
de signo belicista y totalizante, que desvela la falta de respeto más absoluta a los
valores democráticos escritos en la proclamación de los derechos humanos como
derechos comunes y universales, que demuestra la intolerancia y vulnerabilidad
de nuestras sociedades, la impotencia de las estructuras estatales y sub estatales
y la levedad de la actuación exigible de la comunidad internacional, nos exige, en
cuenta a ciudadanos que formamos parte de la comunidad política global, una
profunda e intensa reflexión intelectual comprometida sobre el peso del derecho
internacional como rector, de los derechos humanos en el devenir de nuestra
civilización, que promueva la búsqueda de respuestas colectivas capaces de
afrontar la situación de desorden global incipiente que caracteriza a la era de la
globalización.
Tenemos como un referente la exposición de un discurso emancipador del ser
humano y de los grupos y colectividades en que se integra, que frente a la
inseguridad global manifestada, frente a la impunidad bélica, frente al olvido de los
valores de libertad y fraternidad, cabe retener la idea del imperio de los derechos
humanos, del valor del derecho internacional, la aspiración de la globalización de
la solidaridad de la injusticia que frente a la debilidad de la comunidad
internacional en el gobierno de la mundialización, se impone fortalecer el sistema
multilateral de toma de decisiones colectivas que representa la organización de las
naciones unidas, expandir la implementación de fórmulas institucionales de
gobernabilidad democrática, justicia y derechos humanos de los estados, e
insertar un estatuto de ciudadanía a nivel mundial que se corresponda plenamente
a la decisión del ser humano como ser libre e igual portador de derechos y
deberes inherentes a la dignidad humana.
DESARROLLO:
Dentro del vasto mundo del derecho internacional, del derecho de los derechos
humanos significa reivindicar el valor irrenunciable de los derechos humanos
proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como vector
ideológico condicionante del destino humano, capaz de cubrir el vacío ético que
nos desvela la globalización, y como expresión política fundacional de nuestra
constitución universal. En esta dirección de afrontar responsablemente los
desafíos emergentes en este nuevo siglo que iniciamos, debemos descubrir la
fuerza inderogable de los valores de libertad, igualdad, fraternidad y justicia que
permiten vertebrar la comunidad internacional y racionalizar y pacificar los
complejos conflictos políticos, sociales y religiosos que afectan a nuestras
sociedades.
La reivindicación de la función tutelar de los derechos humanos en la evolución de
la civilización humana interesa a la comprensión actualizada de los derechos y
libertades que requieren ser codificados, adaptados, interpretados
constantemente, para responder adecuadamente a los retos emergentes globales,
para servir de sostén a las políticas exigibles de abolición de la pobreza, de
erradicación del analfabetismo, de extensión de los servicios básicos de educación
y salud porque los derechos humanos son la respuesta ética y política a los
desafíos de la globalización.
La lucha por la efectividad de los derechos humanos sigue siendo la apuesta más
apasionante e ilusionante que la comunidad internacional, los estados, los agentes
económicos y sociales y los ciudadanos debemos afrontar para garantizar a todos
el derecho a vivir en libertad, sin temores, ni odios, para corregir en un tiempo de
presente y permitir hacer visible para las actuales generaciones los graves
desequilibrios existentes y permitir el disfrute a los seres humanos de los recursos
básicos, porque sin duda no podemos contentarnos como militantes de derechos
humanos con el enunciado de proclamaciones retóricas de derechos, principios y
valores inherentes a la dignidad humana, que no vayan acompañadas de la
enunciación de la responsabilidades y compromisos concretos que de forma
compartida debemos asumir y adoptar para procurar un estado de globalización
de la paz, la justicia y la solidaridad perceptible por la totalidad de los habitantes
del planeta, que nos devuelva a las sendas de la esperanza y de la liberalización.
La reforma de la arquitectura de las Naciones Unidas, que pasa por la centralidad
de la asamblea general y la autonomía del secretario general, estructurándose el
consejo de seguridad en el reconocimiento de la plena igualdad de los estados
miembros, se destaca, como factor institucional necesario para emprender las
políticas que aborden los graves desafíos mundiales inherentes a la globalización
el cual resulta un concepto amplio en distintos aspectos tanto social, económica y
cultural, para promover el desarrollo de los derechos humanos para garantizar la
paz, la seguridad y la tranquilidad en el planeta. Las acciones conducentes a
desarrollar las políticas de universalización de los derechos que debe ser una
tarea prioritaria de la comunidad internacional y los estados nacionales, debe ser
legitimada por la comunidad política global con la participación de los seres
humanos, dotados de un estatuto de ciudadanía pleno con independencia del
lugar que habitan, con garantías de soberanía y que tiene el deber de asegurar el
destino común de la humanidad y el no intervencionismo.
El Bien Común supremo y universal, condición para todos los demás bienes, es la
misma Tierra que, por ser nuestra Gran Madre, debe ser amada, cuidada,
regenerada y venerada como a nuestras madres. Como se señala en la
"Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad", "Art.
I. El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad pide que entendamos la Tierra
como viva y sujeto de dignidad. No puede ser apropiada de forma individual por
nadie, ni hecha mercancía, ni sufrir agresión sistemática por ningún modo de
producción. Pertenece comunitariamente a todos los que la habitan y al conjunto
de los ecosistemas. "1
El no intervencionismo es un principio general del orden internacional construido
sobre la base del trabajo del juez internacional y de la diplomacia normativa de los
Estados. Además, ha tenido históricamente un nivel de abstracción y generalidad,
con el objeto de sintetizar la regla jurídica, la no intervención en cuanto principio
general tiene como sustento la convicción jurídica de los Estados de que ciertas
reglas tienen tal fuerza que necesariamente obligan a la comunidad internacional
en su conjunto. Por consiguiente, la no injerencia es vinculante para todos los
Estados, haya o no ratificados los instrumentos convencionales que la expresan,
pues los principios generales son la esencia misma del Derecho Internacional
que, manifestada en el Derecho consuetudinario, tienen una vigencia con
independencia de si los Estados hayan concurrido o no a la formación de tal
costumbre. "Uno de los principios fundamentales del Derecho Internacional
1 "Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad"
Público es, junto con el de independencia e igualdad de los Estados, el principio
de abstención o no intervención"2
CONCLUSIONES:
Se debería imponer una agenda global el desarrollo de las políticas necesarias
para recuperar el mundo, para rectificar las situaciones de pobreza, de
marginación y exclusión política y social, para dar respuesta no ambigua ni
dilatada en el tiempo a los desafíos emergentes, la extensión de la democracia
política y social la corrección de los desequilibrios regionales, el reforzamiento de
la integración en determinadas áreas geográficas del mundo para impulsar
decididamente la ansiada globalización de la solidaridad, la libertad y la justicia.
BIBLIOGRAFIA
 Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad
 José A. Jáudenes Lameila, INTERVENCIÓN EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES,
INTERVENCIONES LÍCITAS E ILÍCITAS
2 JOSÉ A. JÁUDENES LAMEI

Globalizacio y derechos humanos

  • 1.
    DIPLOMADO EN RELACIONESINTERNACIONALES GLOBALIZACIÓN Y DERECHOS HUMANOS INTRODUCCIÓN: Muchos conflictos se sucinta en diversos lugares es una respuesta violenta, fanática y suicida con que numerosos agrupaciones, colectividades y pueblos afrontan la resolución de los conflictos políticos, étnicos y religiosos que les conciernen, perceptible de forma cruenta y brutal en diversas áreas geográficas, como por ejemplo en Setia del Norte, Cachemira, Irak, Palestina, que en una forma inhumana de barbarie que marcó ciudades como Nueva York, Moscú o Madrid en el pasado, nos proporciona un escenario dramático de terror indiscriminado, de predominio de la fuerza de las armas sobre la razón, un adosamiento brutal de la contemporaneidad que reside en el reconocimiento del valor irrenunciable de los derechos humanos. Sin duda estas acciones armadas, ultrajantes de la dignidad de todo ser humano, de desprecio de la vida propia y ajena, que persiguen la aniquilación del otro, que implican la negación del ser diferente en diversos sentidos sociales, culturales, económicos etc., nos provoca un profundo sentimiento de dolor, de solidaridad y a la vez de valor y de frustración y de desesperanza, porque nos muestran el grado de deshumanización ética y de barbarie que la familia humana hemos alcanzado en los inicios del nuevo milenio. Y esta sucesión ya cotidiana de hechos cruentos de signo belicista y totalizante, que desvela la falta de respeto más absoluta a los valores democráticos escritos en la proclamación de los derechos humanos como derechos comunes y universales, que demuestra la intolerancia y vulnerabilidad de nuestras sociedades, la impotencia de las estructuras estatales y sub estatales y la levedad de la actuación exigible de la comunidad internacional, nos exige, en cuenta a ciudadanos que formamos parte de la comunidad política global, una profunda e intensa reflexión intelectual comprometida sobre el peso del derecho
  • 2.
    internacional como rector,de los derechos humanos en el devenir de nuestra civilización, que promueva la búsqueda de respuestas colectivas capaces de afrontar la situación de desorden global incipiente que caracteriza a la era de la globalización. Tenemos como un referente la exposición de un discurso emancipador del ser humano y de los grupos y colectividades en que se integra, que frente a la inseguridad global manifestada, frente a la impunidad bélica, frente al olvido de los valores de libertad y fraternidad, cabe retener la idea del imperio de los derechos humanos, del valor del derecho internacional, la aspiración de la globalización de la solidaridad de la injusticia que frente a la debilidad de la comunidad internacional en el gobierno de la mundialización, se impone fortalecer el sistema multilateral de toma de decisiones colectivas que representa la organización de las naciones unidas, expandir la implementación de fórmulas institucionales de gobernabilidad democrática, justicia y derechos humanos de los estados, e insertar un estatuto de ciudadanía a nivel mundial que se corresponda plenamente a la decisión del ser humano como ser libre e igual portador de derechos y deberes inherentes a la dignidad humana. DESARROLLO: Dentro del vasto mundo del derecho internacional, del derecho de los derechos humanos significa reivindicar el valor irrenunciable de los derechos humanos proclamados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como vector ideológico condicionante del destino humano, capaz de cubrir el vacío ético que nos desvela la globalización, y como expresión política fundacional de nuestra constitución universal. En esta dirección de afrontar responsablemente los desafíos emergentes en este nuevo siglo que iniciamos, debemos descubrir la fuerza inderogable de los valores de libertad, igualdad, fraternidad y justicia que permiten vertebrar la comunidad internacional y racionalizar y pacificar los complejos conflictos políticos, sociales y religiosos que afectan a nuestras sociedades.
  • 3.
    La reivindicación dela función tutelar de los derechos humanos en la evolución de la civilización humana interesa a la comprensión actualizada de los derechos y libertades que requieren ser codificados, adaptados, interpretados constantemente, para responder adecuadamente a los retos emergentes globales, para servir de sostén a las políticas exigibles de abolición de la pobreza, de erradicación del analfabetismo, de extensión de los servicios básicos de educación y salud porque los derechos humanos son la respuesta ética y política a los desafíos de la globalización. La lucha por la efectividad de los derechos humanos sigue siendo la apuesta más apasionante e ilusionante que la comunidad internacional, los estados, los agentes económicos y sociales y los ciudadanos debemos afrontar para garantizar a todos el derecho a vivir en libertad, sin temores, ni odios, para corregir en un tiempo de presente y permitir hacer visible para las actuales generaciones los graves desequilibrios existentes y permitir el disfrute a los seres humanos de los recursos básicos, porque sin duda no podemos contentarnos como militantes de derechos humanos con el enunciado de proclamaciones retóricas de derechos, principios y valores inherentes a la dignidad humana, que no vayan acompañadas de la enunciación de la responsabilidades y compromisos concretos que de forma compartida debemos asumir y adoptar para procurar un estado de globalización de la paz, la justicia y la solidaridad perceptible por la totalidad de los habitantes del planeta, que nos devuelva a las sendas de la esperanza y de la liberalización. La reforma de la arquitectura de las Naciones Unidas, que pasa por la centralidad de la asamblea general y la autonomía del secretario general, estructurándose el consejo de seguridad en el reconocimiento de la plena igualdad de los estados miembros, se destaca, como factor institucional necesario para emprender las políticas que aborden los graves desafíos mundiales inherentes a la globalización el cual resulta un concepto amplio en distintos aspectos tanto social, económica y cultural, para promover el desarrollo de los derechos humanos para garantizar la paz, la seguridad y la tranquilidad en el planeta. Las acciones conducentes a desarrollar las políticas de universalización de los derechos que debe ser una tarea prioritaria de la comunidad internacional y los estados nacionales, debe ser
  • 4.
    legitimada por lacomunidad política global con la participación de los seres humanos, dotados de un estatuto de ciudadanía pleno con independencia del lugar que habitan, con garantías de soberanía y que tiene el deber de asegurar el destino común de la humanidad y el no intervencionismo. El Bien Común supremo y universal, condición para todos los demás bienes, es la misma Tierra que, por ser nuestra Gran Madre, debe ser amada, cuidada, regenerada y venerada como a nuestras madres. Como se señala en la "Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad", "Art. I. El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad pide que entendamos la Tierra como viva y sujeto de dignidad. No puede ser apropiada de forma individual por nadie, ni hecha mercancía, ni sufrir agresión sistemática por ningún modo de producción. Pertenece comunitariamente a todos los que la habitan y al conjunto de los ecosistemas. "1 El no intervencionismo es un principio general del orden internacional construido sobre la base del trabajo del juez internacional y de la diplomacia normativa de los Estados. Además, ha tenido históricamente un nivel de abstracción y generalidad, con el objeto de sintetizar la regla jurídica, la no intervención en cuanto principio general tiene como sustento la convicción jurídica de los Estados de que ciertas reglas tienen tal fuerza que necesariamente obligan a la comunidad internacional en su conjunto. Por consiguiente, la no injerencia es vinculante para todos los Estados, haya o no ratificados los instrumentos convencionales que la expresan, pues los principios generales son la esencia misma del Derecho Internacional que, manifestada en el Derecho consuetudinario, tienen una vigencia con independencia de si los Estados hayan concurrido o no a la formación de tal costumbre. "Uno de los principios fundamentales del Derecho Internacional 1 "Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad"
  • 5.
    Público es, juntocon el de independencia e igualdad de los Estados, el principio de abstención o no intervención"2 CONCLUSIONES: Se debería imponer una agenda global el desarrollo de las políticas necesarias para recuperar el mundo, para rectificar las situaciones de pobreza, de marginación y exclusión política y social, para dar respuesta no ambigua ni dilatada en el tiempo a los desafíos emergentes, la extensión de la democracia política y social la corrección de los desequilibrios regionales, el reforzamiento de la integración en determinadas áreas geográficas del mundo para impulsar decididamente la ansiada globalización de la solidaridad, la libertad y la justicia. BIBLIOGRAFIA  Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad  José A. Jáudenes Lameila, INTERVENCIÓN EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES, INTERVENCIONES LÍCITAS E ILÍCITAS 2 JOSÉ A. JÁUDENES LAMEI