Las protestas estudiantiles de mayo de 1968 en Francia se expandieron rápidamente y llevaron a una huelga general. Los estudiantes se opusieron a las condiciones educativas y la sociedad capitalista, mientras que los trabajadores exigieron mejores salarios y condiciones laborales. Aunque hubo algunos cambios como una mayor influencia sindical y mejoras en bienestar social, la revuelta no produjo cambios decisivos y la situación revolucionaria se disipó rápidamente.