La gravedad de una hemorragia depende del volumen de sangre perdido, la velocidad de la pérdida y la salud del individuo. Una hemorragia puede ser interna, por la ruptura de vasos sanguíneos en el interior del cuerpo, o externa, por heridas abiertas en la piel, y puede ocurrir a través de orificios naturales. El tipo de vaso sanguíneo roto también determina la gravedad, siendo las hemorragias arteriales las más graves dado que la sangre sale en forma de chorro intermitente