El herpes genital es causado principalmente por los virus del herpes simple tipo 2 y se transmite a través del contacto sexual con una persona infectada. Los síntomas comunes incluyen llagas dolorosas en los genitales que generalmente sanan espontáneamente dentro de 2 a 4 semanas, aunque el virus permanece latente de por vida. No existe cura, pero los antivirales pueden acortar los brotes. La abstinencia sexual o el uso correcto y constante de condones reducen el riesgo de transmisión.