La fotografía evolucionó de la cámara oscura a la captura de imágenes en placas de metal y papel a través de procesos químicos que requerían largos tiempos de exposición. Más tarde, las emulsiones se volvieron más sensibles y los carretes permitieron capturar múltiples imágenes, acortando los tiempos de exposición. Hoy en día, los sensores digitales reemplazaron al rollo de película, almacenando las imágenes como archivos electrónicos.