La plastilina fue inventada en 1880 por Franz Kolb para ayudar a los escultores a modelar más fácilmente. En 1897, William Harbutt creó una versión mejorada llamada plasticina para sustituir la arcilla en la enseñanza. La plasticina se popularizó rápidamente debido a su maleabilidad y se empezó a vender comercialmente en 1908. Además de ser un juego que divierte a los niños, la plastilina también mejora su capacidad de concentración, desarrollo de habilidades y confianza.