El documento describe el arte gótico en Europa occidental entre los siglos XII y XVI. Se caracterizó por el uso del arco apuntado y la bóveda de crucería en la arquitectura, y por una escultura y pintura más naturalista que evolucionó desde un estilo rígido. Algunos representantes notables fueron la Catedral de Burgos y artistas como Fernando Gallego en la Corona de Castilla y Bartolomé Bermejo en la Corona de Aragón.