El documento describe la evolución de los estilos arquitectónicos entre los siglos XVIII y XX, desde el Neoclasicismo hasta el Historicismo. Resalta la influencia de los descubrimientos arqueológicos de las ruinas griegas y romanas en el desarrollo de un nuevo estilo basado en la razón y la funcionalidad. También examina la propagación de estos estilos a través de Europa, Estados Unidos y Argentina.