La homeostasis y los sistemas de control fisiológicos mantienen las condiciones internas del cuerpo en un estado constante y equilibrado. Cuando falla algún sistema, se pierde el equilibrio homeostático y aparece la enfermedad. Los sistemas de control fisiológicos incluyen mecanismos locales, regionales y centrales que regulan la homeostasis a través de retroalimentación positiva y negativa para adaptarse a los cambios y mantener la estabilidad interna.