El documento enfatiza la importancia de la disposición de un formador para aprender y evolucionar en su rol, destacando que un plan de formación personal es esencial. Se abordan cuatro aspectos clave: entender el llamado personal, reconocer los dones inherentes, la decisión de aprender y la disposición de ser un discípulo. Además, se resalta que enseñar implica no solo conocimiento, sino también testimonio y congruencia en la vida del maestro.