La huella de carbono mide las emisiones de gases de efecto invernadero producidas directa o indirectamente por una organización, individuo u otro ente. Se calcula mediante un inventario de emisiones siguiendo estándares internacionales. Las principales fuentes de emisiones de carbono son el uso de energía y combustibles fósiles, así como la agricultura y la deforestación. Las organizaciones pueden reducir su huella de carbono optimizando el uso de recursos y compensando emisiones mediante proyectos de energía renovable u otros.