La identidad de una persona se refiere a las características que la hacen única, como sus intereses y percepción de sí misma. La identidad también se ve influenciada por factores externos como la familia, cultura y datos personales. La identidad se desarrolla principalmente durante la adolescencia a través de la búsqueda de la autodescubrimiento y los grupos sociales. Tener una fuerte identidad es importante para tomar decisiones y dirección en la vida, mientras que una identidad débil puede conducir a ser más influenciable.