La imprenta ha evolucionado desde su origen en China en el siglo IX, cuando se imprimían textos budistas en placas de madera, hasta los modernos sistemas de impresión offset e impresoras digitales. A lo largo de la historia se han desarrollado diversas técnicas como la tipografía de Gutenberg en 1450, la litografía en 1796, la linotipia en 1884 y el offset en 1905, mecanizando progresivamente el proceso hasta permitir la impresión automática.