El imperio inca se extendió desde el actual Perú hasta partes de Ecuador, Bolivia y el noroeste de Argentina. La capital era Cusco y estaba gobernado por el Inca, considerado hijo del Sol. El imperio estaba dividido en provincias gobernadas por caciques elegidos por el Inca. Los incas adoraban dioses como el Sol y Viracocha y realizaban sacrificios humanos. La sociedad estaba estratificada en nobleza de sangre, privilegios y provincias. Aplicaban avanzadas técnicas de ingeniería y cantería.