El proceso hiperinflacionario en Venezuela, iniciado en noviembre de 2017, ha sido ocasionado por la intervención del gobierno en las políticas monetarias y el financiamiento del déficit fiscal a través del Banco Central. La inflación alcanzó cifras alarmantes, como 2.295.981,2% entre febrero de 2018 a febrero de 2019, siendo acompañada por una drástica reducción en el poder adquisitivo y el deterioro de la calidad de vida de los venezolanos. Las medidas para abordar la hiperinflación, como la reconversión monetaria, han sido criticadas y se requiere un cambio político para recuperar la confianza de los inversores extranjeros.