La ingeniería financiera ha surgido debido a la creciente complejidad y competencia en el mercado financiero, facilitando la gestión de riesgos y el acceso a instrumentos financieros innovadores. Su objetivo fundamental es mejorar la rentabilidad de las inversiones y el control de riesgos, utilizando derivados como contratos a plazo, futuros, swaps y opciones. La ingeniería financiera se enfoca en la combinación creativa de estos instrumentos para alcanzar objetivos específicos en un entorno económico cambiante.