La inteligencia artificial trata de crear máquinas inteligentes y se ha venido desarrollando desde la antigüedad. Tiene aplicaciones en diversas áreas como medicina, robótica e industria. A futuro se espera que las máquinas sean capaces de realizar tareas peligrosas, ayudar a resolver problemas complejos y mejorar las capacidades humanas, aunque también genera preocupaciones éticas y de pérdida de empleos.