Este documento compara la evolución de un problema de adicción con y sin intervención. Sin intervención, el problema se agrava hasta una crisis que fuerce el tratamiento, causando daños físicos, psicológicos y sociales al paciente y su familia. Con intervención temprana mediante estrategias familiares para persuadir al tratamiento, se puede detener la progresión del daño y mejorar los resultados. La intervención consiste en planificar una reunión familiar para generar una "crisis inducida" que motive al paciente a buscar ayuda.