Rogers desarrolló una teoría de la personalidad centrada en el yo, donde cada individuo es único y se ve a sí mismo como el mejor conocedor de su personalidad. Propuso que el autoconocimiento es la base de la personalidad y que el individuo evoluciona a través de las interacciones con el mundo, deseando ser consistente. Rogers también planteó que los seres humanos tienen una tendencia innata hacia el crecimiento y el mantenimiento de sí mismos.