Isabel II se convirtió en reina de España en 1833 tras la muerte de su padre, Fernando VII. Su tío Carlos María Isidro no reconoció su legitimidad y desató la Primera Guerra Carlista. Durante su minoría de edad, su madre María Cristina ejerció la regencia y se alió con los liberales. Aunque Isabel II gobernó de forma personal desde 1843, mostró preferencia por los moderados y su reinado se vio marcado por la inestabilidad política y pronunciamientos militares hasta su derrocamiento en 1868.