El documento describe la cultura de la convergencia mediática, donde el contenido fluye a través de múltiples plataformas y los espectadores se convierten en productores. La convergencia implica una interacción más compleja entre los viejos y nuevos medios, alterando las relaciones y lógicas de la comunicación. La convergencia no es solo un cambio tecnológico sino también cultural, modificando la forma en que se consume y participa en los medios.