El documento analiza la importancia del tiempo pascual en la liturgia de la iglesia, señalando la necesidad de mantener su esencia teológica y espiritual según el Concilio Vaticano II. Resalta que la celebración del misterio pascual es fundamental para la vida cristiana, promoviendo una participación activa de los fieles y un entendimiento profundo de los ritos. También se enfatiza la presencia del Espíritu Santo y la transformación del discípulo en una nueva humanidad a través de la experiencia litúrgica.