La creatina no es totalmente segura y puede tener efectos secundarios como aumento de peso, ansiedad, problemas renales o diarrea si se consume en exceso o sin consejo médico. Aunque no se han reportado efectos dañinos a la salud en ensayos clínicos, los científicos desconocen los efectos a largo plazo, especialmente en adolescentes. La creatina debe consumirse con moderación y bajo supervisión médica en personas con problemas de riñón, hígado o diabetes.