La Ley 39/2006 en España establece un sistema de atención y promoción de la autonomía para personas en situación de dependencia, abarcando a todas las edades y definiendo la dependencia como la dificultad para realizar actividades esenciales de la vida diaria. Esta ley crea el Sistema de Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), considerado el cuarto pilar del estado del bienestar, y establece un marco financiero basado en aportaciones del gobierno central, comunidades autónomas y copagos de los usuarios. Se han implementado diversas medidas de regulación y mejora del SAAD para garantizar la sostenibilidad y la calidad de atención a los beneficiarios, adaptándose a las necesidades cambiantes de la población durante años de crisis económica.