La Doctrina Monroe estableció la política exterior de los Estados Unidos en 1823, oponiéndose a la colonización europea en América y a la intervención europea en los asuntos de las naciones recién independizadas. El Destino Manifiesto, acuñado por John L. O'Sullivan en 1845, justificó la expansión territorial estadounidense como un destino divino para extender la democracia y "ayudar" a las razas inferiores. Ambas doctrinas sirvieron para promover el expansionismo estadounidense en el