El documento habla sobre la doctrina del Destino Manifiesto en Estados Unidos, que promovía la expansión territorial hacia el oeste. También describe cómo la Guerra Hispanoamericana de 1898 resultó en la adquisición por parte de EE.UU. de territorios como Puerto Rico, Guam y las Filipinas, dando evidencia de la influencia del concepto de Destino Manifiesto y estableciendo a EE.UU. como potencia colonial.