La Doctrina Monroe estableció que Europa no podía invadir ni colonizar más territorios en América. Fue elaborada por John Quincy Adams y anunciada por el presidente James Monroe en 1823 para defender las recién independizadas naciones latinoamericanas y asegurar que América pertenecía a los americanos. Aunque tuvo como objetivo disuadir la expansión europea, la doctrina no fue muy efectiva debido a las continuas intervenciones europeas posteriores en América.