Zygmunt Bauman analiza la 'educación líquida', que refleja la fragilidad y cambio constante de la sociedad moderna. Esta forma de educación se centra en modas pedagógicas efímeras, en lugar de en la acumulación de conocimiento duradero, lo que genera incertidumbres en los vínculos humanos y en la enseñanza. Se plantea la necesidad de formar una educación más sólida que permita aprender a vivir en este contexto de liquidez y en la búsqueda de certidumbres más permanentes.