El documento aborda la formación profesional y su interconexión con la competitividad y la educación en América Latina y el Caribe, destacando la necesidad de anticipar las demandas de formación ante cambios tecnológicos y laborales. Se subraya la importancia de la participación de actores sociales en el desarrollo de competencias y la atención a grupos vulnerables para mejorar la empleabilidad. Por último, se señala que una formación profesional de calidad puede ser clave para el desarrollo económico y social de la región.