La humildad del corazón me
lleva a encontrarme con Dios
quien me llena de paz y
descanso
El Rey entra reinando en lo humilde
“Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y
victorioso, es humilde y está montado sobre
un asno”
Cuando tengo una oración tocada por la
humildad puedo abrir un canal de
comunicación con el Señor como lo hizo Jesús
“Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
por haber ocultado estas cosas a los sabios y a
los prudentes y haberlas revelado a los
pequeños.
La oración que brota de la
humildad del corazón llega a Dios
“Nadie conoce al
Hijo sino el Padre,
así como nadie
conoce al Padre
sino el Hijo y aquel a
quien el Hijo se lo
quiera revelar”
Dios quiere que el hombre vaya a él con
un corazón humilde… "Venid a mí todos
los que estáis cansados y agobiados, y
yo os aliviaré".
El corazón
soberbio y
orgulloso
no agrada
a Dios
El corazón que se presenta humilde ante el
Señor, puede encontrar la verdadera paz del
corazón, esa que tanto necesitamos cuando
nos sentimos cansados, agobiados y
deprimidos, esa que sólo Cristo puede
darnos

La humildad del corazón

  • 1.
    La humildad delcorazón me lleva a encontrarme con Dios quien me llena de paz y descanso
  • 2.
    El Rey entrareinando en lo humilde “Mira que tu Rey viene hacia ti; él es justo y victorioso, es humilde y está montado sobre un asno”
  • 3.
    Cuando tengo unaoración tocada por la humildad puedo abrir un canal de comunicación con el Señor como lo hizo Jesús “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
  • 4.
    La oración quebrota de la humildad del corazón llega a Dios “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”
  • 5.
    Dios quiere queel hombre vaya a él con un corazón humilde… "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré".
  • 6.
  • 7.
    El corazón quese presenta humilde ante el Señor, puede encontrar la verdadera paz del corazón, esa que tanto necesitamos cuando nos sentimos cansados, agobiados y deprimidos, esa que sólo Cristo puede darnos