El documento argumenta que las bellas artes deben ser una parte integral de la educación desde edad temprana hasta la universidad porque cultivan la sensibilidad, permiten elevar el espíritu y conocerse a uno mismo, y conducen a una vida plena y ética. Las artes también pueden promover la paz y convivencia entre grupos, como ha demostrado un programa musical que reúne a israelíes, palestinos y españoles. Sin embargo, los métodos de enseñanza de lectura en México han fracasado y se necesita una revolución